domingo, 29 de diciembre de 2013

La liebre y el oso: una amistad que hizo posible la Navidad

Los anuncios de la empresa John Lewis marcan siempre el comienzo en Inglaterra de las fiestas navideñas: algo así como en España el “Vuelve a casa por Navidad”, de turrones El Almendro. Ciertamente, es una campaña muy esperada, que se ha convertido en el evento publicitario más importante de la Navidad inglesa, pues sus anuncios son vistos en todos los hogares, descargados millones de veces en Internet y comentados continuamente en los medios de comunicación.

Hace dos años, el anuncio “The Long Wait” mostraba la larga espera de un niño que contaba ansioso los días que faltaban para la Navidad. El emotivo golpe final conmovió a las audiencias y alcanzó más de 6 millones de visitas en la web. Lo publiqué entonces en este blog, con un breve comentario. El año pasado, la campaña “The journey” nos contaba la bella historia de un muñeco de nieve que afrontaba un duro viaje para conseguir guantes y sombrero para su frágil compañera: logró 4’5 millones de visitas y fue también comentado en este blog.

Este año, la compañía ha apostado por el dibujo animado y en el spot ha contado un precioso cuento titulado “El oso y la liebre”. El rótulo inicial nos introduce en el clima de un cuento de hadas: “Había un animal que nunca había visto la Navidad”. Al principio no sabemos a qué se refiere. Vemos a los dos animales en alegre paseo por el bosque: sin duda, comparten una sincera amistad, a pesar de ser muy distintos. Con la caída de los primeros copos, la liebre se pone triste: sabe que su amigo comenzará a hibernar dentro de poco tiempo, y que –una vez– más no podrá asistir al encanto de la Navidad. En efecto, el oso empieza a dar sus primeros bostezos mientras el resto de los animales se prepara jubiloso junto al gran árbol navideño. La liebre intenta animar a su cada vez más somnoliento compañero, mientras pájaros, ardillas, mucetas y todos los animales del bosque colaboran en la decoración del árbol. La tristeza y el abatimiento que siente la liebre están perfectamente reflejadas en su rostro animado, de modo que el espectador no puede sustraerse a la sincera emoción de ese instante.

Mientras las criaturas del bosque celebran la Navidad, el oso duerme plácidamente en su cueva. Todo parece indicar que, una vez más, no podrá asistir a esa fiesta. Pero el amor es ingenioso: impulsada por el afecto, la liebre tiene una idea brillante y lleva a su amigo un pequeño regalo: algo en apariencia sin importancia pero que acabará en un hermoso desenlace. (Prefiero no destripar el final, y que puedas descubrirlo por ti mismo).

Como señalaba Craig Inglis, director de marketing de John Lewis: "Queríamos que nuestro anuncio reflejara la importancia de encontrar el regalo adecuado para los amigos y seres queridos. A través de la animación hecha a mano, hemos podido evocar la nostalgia que siente la liebre y transmitir ese mensaje”. No en vano el eslogan final nos anima a “dar a alguien una Navidad que nunca olvidará”. Un mensaje preciso que encuentra en la canción “Somewhere Only We Know”, cantada por Lily Allen, un marco musical de increíble emotividad. Por eso ha alcanzado más de 11 millones de visitas en menos de un mes.

¡Felices fiestas! Y que todos sepamos dar, con nuestro afecto, lo mejor de la Navidad.



Si os ha gustado, aquí podéis ver el magnífico "Cómo se hizo" (3 minutos):

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Qué sería la Navidad sin ellos?

¡Estamos en Navidad!, la época más feliz del año; la época de la infancia, de la inocencia, del volver a ser niños… o, al menos, de intentarlo. Es la época de los buenos propósitos, de los anhelos más altos (paz, dicha, amor) y de los deseos de felicidad. Es la época del perdón y del reencuentro, de volver a la amistad y a la familia. Por eso es también la época en la que sale a flote todo lo bueno… porque anhelamos ser buenos otra vez, y regalar a los demás lo mejor de nosotros mismos.

Es la época de compartir abrazos, recuerdos, ilusiones... Y todo, porque hace dos mil años nació un Niño en un portal. Fue el mayor regalo de la historia: el auténtico reencuentro, el mayor abrazo, el mayor perdón… Pero de esto casi nos hemos olvidado.

En este spot se reúnen muchas de estas cosas que anhelamos en estas fechas: amor, cariño, familia, amistad. En él descubrimos que el verdadero regalo no es nada costoso ni extraordinario: son las personas, nuestros seres queridos, con los que convivimos a diario.

Todos nos quejamos de una madre que insiste en que vayamos a comer los domingos, de un padre que nos trata como si nunca hubiéramos crecido (…). Nos quejamos de un amigo que no para de llamar (…); de una novia que pregunta en qué piensas, o de un novio que nunca lo pregunta... Y, de pronto, llega la Navidad, y pensamos: ¿qué sería de nosotros sin ellos...?

Os dejo que veáis el final. ¡Feliz Navidad! Y que los buenos anuncios nos ayuden a ser mejores.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Spot navideño: La verdadera historia del muñeco de nieve

El hombre de nieve es un cuento de Hans Christian Andersen sobre un muñeco, hecho por unos niños juguetones, que se enamora de una estufa. Fue publicado por C. A. Reitzel en Copenhague el 2 de marzo de 1861 con el título Sneemanden.

Este anuncio es una bella adaptación de esa historia. También aquí unos niños alegres y juguetones construyen una pareja de muñecos de nieve. Él y ella. Pero una noche él desaparece. Todos lo sienten. De modo especial la muñeca de nieve, que nota el vacío que ha dejado su compañero; y también la niña, que desde la ventana contempla la escena: ella entiende muy bien esa nostalgia, porque también echa de menos al muñeco...

Una preciosa historia de amor entre dos muñecos de nieve. Una historia enternecedora de Navidad, con un mensaje claro: en estos días, regala un poco de amor a quienes tienes cerca. Personalmente, me ha parecido de lo mejor que he visto en la publicidad navideña de los últimos años. A esa historia tierna, le acompaña una fotografía excelente: es increíble cómo consigue que el espectador sienta lo que está viviendo el muñeco de nieve a través de la expresión de su cara, con apenas dos piedras, unas ramitas y una zanahoria.

Un aplauso a John Lewis, la empresa de regalos que ha impulsado esta campaña. Y no sólo por este spot: en su línea de comunicación está el hacer anuncios en favor de la amistad, del amor y de la familia. Todos los años se espera su anuncio de Navidad, porque siempre nos regala belleza, emoción y sonrisa en su particular mensaje navideño: como este spot que os puse el año pasado. Ojalá todos nos contagiáramos de ese espíritu de la auténtica Navidad.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Navidad "digital": La Virgen y San José usan Twitter y Google Maps para llegar a Belén

Fue uno de los vídeos que más circularon la pasada Navidad. Hoy lo traigo a la sección "spot de la Semana" porque me parece una manera simpática de ir preparando las fiestas navideñas. Me gusta la forma en que se unen, de forma anacrónica y divertida, la más fría y moderna tecnología con el más cálido y antiguo de los Mensajes.

En Belén y en nuestra sociedad, se da todos los años un gran reto de comunicación: el de transmitir, con urgencia y a la vez con cariño, el Mensaje más importante de la historia: Dios se ha hecho hombre. Los pastores tenían prisa por llegar a Belén, y las nuevas tecnologías tienen prisa por hacernos llegar esa misma noticia.

A pesar de todo lo que hemos vivido en 2013 (El tifón Haiyan en Filipinas, el descarrilamiento del Alvia en Galicia, la renuncia de Bendicto XVI y la elección del Papa Francisco), ninguna de esas noticias ha sido tan luminosa e importante como la que ahora se aproxima: la noticia de la Navidad. Porque esa Noticia siempre nos redime, siempre nos transforma. Nos dice algo al corazón de todos los hombres. Siempre resulta actual, aunque cambien las tecnologías.

A pesar de su tono jocoso, el tratamiento de la Navidad en este vídeo es claramente positivo y respetuoso. Es una ficción sobre cómo hubiera sido la Navidad en el siglo XXI. Y nos lo cuenta desde el punto de vista de María.

A la Virgen le llega de Gabriel un mensaje al iPhone: “Tú serás la Madre de Dios”. María busca en Wikipedia lo que allí se dice sobre el “Espíritu Santo”. Acto seguido, envía a José un e-mail: “Tenemos que hablar, estoy embarazada”, y busca en Google Maps: "Cómo llegar desde Nazareth hasta Belén". Por si acaso, selecciona la opción: “evitar autopistas. A partir de ahí, seguimos todo el bello relato de San Lucas de la mano de las nuevas tecnologías.

Quizás el momento más divertido es cuando aparecen en danza los Magos. José, por medio de Facebook, crea un evento y les invita a conocer a su hijo. Los tres Reyes confirman su asistencia, buscan la Estrella y se hacen sus "seguidores". Melchor escribe entonces un e-mail a Baltasar: 1) Asunto: “Regalos.” 2) Texto: “¿Ya sabes qué le llevaremos al Niño?”. Y Baltasar contesta: "Gaspar y yo compramos en www.amazon.com , y nos fue bien..."

La conclusión final no puede ser más apropiada: “Los tiempos cambian. El mensaje de paz permanece”. Por eso, adelantándome unos días al calendario, dejadme que os diga con este vídeo... "Quiero ser el primero en daros la Noticia: ¡Es Navidad!".

domingo, 1 de diciembre de 2013

Carta de una madre con Alzheimer a su hija

Querida hija:

Escucha con atención lo que tengo que decirte... El día en que esta enfermedad se apodere totalmente de mí y ya no sea la misma, ten paciencia y compréndeme. Cuando derrame comida sobre mi blusa y olvide como atarme los zapatos, no te impacientes: recuerda las horas que pasé enseñándote esas mismas cosas. Si al conversar contigo, repito las mismas palabras y sabes de sobra como terminan, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeña tuve que contarte mil veces el mismo cuento para que te durmieras.

Cuando a veces me haga mis necesidades, no te avergüences ni te sulfures, pues ya no puedo controlarme. Piensa cuántas veces, siendo tú una niña, te limpié y te ayudé cuando tampoco tú podías controlarte. Nunca me enfadé. Siempre esperé pacientemente a tu lado a que terminaras.

No me reproches cuando no quiera bañarme, no me regañes por eso. Recuerda aquellos años en que te perseguía por la casa para llevarte al aseo, y los miles de pretextos que inventé para hacer agradable tu baño.

Cuando me veas inútil e ignorante en todas las cosas tecnológicas, te suplico que me las expliques de modo sencillo. No me hieras con tu sonrisa burlona. Acuérdate de que fui yo quien te enseñó las cosas más importantes: comer, vestirte, leer, comportarte… y cómo enfrentarte a la vida tan bien como lo haces. Me alegra pensar que parte de tus triunfos son producto de mi esfuerzo durante años.

Cuando en algún momento llegue a olvidar de qué estamos hablando, dame tiempo para recordarlo. Y si no puedo, no te impacientes; tal vez no era importante, y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.

Cuando mis piernas me fallen por debilidad, dame tu mano para apoyarme… como yo lo hice cuando tú comenzaste a caminar. Cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir, no te asustes. Algún día entenderás que sólo estoy pidiendo cariño, y que en modo alguno me siento desgraciada. Para mí, tu compañía ha sido siempre mi mejor tesoro.

No te sientas triste al verme así. Quizás ya no entienda tus palabras, pero siempre entenderé tus abrazos, tus caricias y tus besos. Dame tu cariño y tu paciencia, que yo te devolveré gratitud y alegría con el inmenso amor que siempre te he tenido.

Al igual que te acompañé en el inicio de tu vida, te pido que me acompañes en el término de la mía. Siempre he querido lo mejor para ti y he pasado mi vida preparándote tu camino. Piensa entonces que, tras el paso que voy a dar, no te dejaré sola: voy a prepararte un camino muy bonito, en un lugar maravilloso... Y estaré siempre contigo.

Te deseo lo mejor para tu vida. Con todo mi corazón,

Tu madre.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Creer en tus propios sueños, como los niños

Este anuncio de Aerolíneas Argentinas, que me ha enviado Juan Adárvez, invita a creer en los propios sueños. Tratándose de una compañía aérea, cabría esperar que nos hablara de puntualidad, comodidad o servicio. Sin embargo, ninguno de estos aspectos -puramente racionales- aparecen en el spot; en vez de eso, apela a nuestra capacidad de soñar. Habla de una ilusión, de creer -como los niños- que nuestros sueños pueden hacerse realidad...

El anuncio comienza en lo alto de una azotea, donde el cielo está más cerca y es más fácil soñar. Cruza, de repente, la sombra de un avión: ni siquiera la figura o el más leve soporte de la realidad. Solamente vemos el reflejo, y ese reflejo estimula el deseo y la imaginación de dos niños, que deciden guardarlo en una caja de latón, como si fuera el mejor tesoro de su vida.

Como en “El Principito”, los adultos del spot se ríen de ellos: “¿Qué puede haber en una caja vieja y desvaída?”. Pero, para un alma inocente, el reflejo es tanto como la realidad, y el sueño tanto como la vida. Se trata de su avión. ¡El suyo! Y lo tienen bien custodiado en esa caja…

Su mente despega de la tierra. Sueña con lugares adónde podrían viajar. Y así, hasta que un buen día llega el piloto de la nave y se presenta en el colegio. Realidad y ficción se unen por un momento. Vuelven a la azotea –donde sus sueños aprendieron a volar- y enseñan a los adultos que siempre es posible creer, y amar, y soñar…

Ver para creer, eso dicen. Pero la capacidad de soñar que tiene un niño puede hacer que ame sin interés y que crea sin ver. ¡Cuánto podemos aprender de ellos!

Os lo pido de corazón: No dejéis de soñar

domingo, 17 de noviembre de 2013

¡Se chove, que chova!: Optimismo gallego a prueba de bombas

¡Se Chove, que chova!” es un spot de supermercados Gadis que ha conseguido más de 800.000 visitas en apenas dos semanas. Hace seis años grabaron el primer spot, “Vivamos como gallegos”. Fue un éxito rotundo, y el eslogan dio nombre a toda una campaña que rezuma optimismo, alegría, espíritu luchador… y amor a las propias raíces. (Algo de morriña no podía faltar).

Pero este último anuncio es especial. “Se chove, que chova” es un canto a la sabiduría ancestral. Toda la sabiduría del mundo se da cita en una simple peluquería, donde se reúnen unas abuelas muy simpáticas que desconocen lo que es Twitter e Internet, pero que saben las cosas que dan sentido a nuestra vida: las verdaderamente importantes, que se nos escapan por vivir en lo inmediato; las que hemos heredado de nuestros mayores, y que se nos olvidan porque no aprendimos a amarlas; las que alimentan nuestras raíces, porque somos parte de la tierra en que vivimos. Lo que somos y sentimos está impreso en nuestros bosques y terruños, y forjan nuestra primera identidad.

El anuncio, a la vez que sabiduría (nos ofrece verdades como puños), rezuma también emotividad y humor. Esa “alma gallega” que advertimos en sus diálogos sentenciosos es aún –gracias a Dios- el alma del pueblo gallego; y, de alguna forma, también el alma de todos los pueblos. Es hora de abandonar las preocupaciones, como sentencia la mayor de todas: “Si no me preocupa viajar por el espacio en una bola enorme a miles de kilómetros por segundo, entre meteoritos y basura espacial ¿me voy a preocupar por lo demás?”. Y añade otra: “¡Tanta preocupación, tanta preocupación! … La gente seguirá conociéndose, enamorándose; seguirá abrazándose, quedando..., riendo...”.

La conversación se vuelve gozosa a la vez que profunda. Una joven peluquera no puede contenerse y llama a su novio, que es locutor de radio: “Carlos, Esto es buenísimo. ¡Debes emitirlo!”. Y deja puesto el manos libres para que lo escuche. Así, ese diálogo sencillo, que sólo en la abuelas podemos aún escuchar, va a ser –sin que ellas lo sepan– el gran programa en ese día. Toda Galicia lo escucha embelesada.

El anuncio está tan bien contado, que no importa que no entendamos la mitad de las frases. Basta la expresión de sus rostros y las preciosas imágenes que lo envuelven. En todo caso, y con ayuda de Google, he intentado traducir esos diálogos al español. Vienen a continuación del spot. Pero, antes de leerlos, os animo a que os metáis en este inspirador anuncio que ha enamorado a Galicia entera.

¡Felicidades a todos! Y no lo olvidéis: “Si llueve…, ¡que llueva!”.



Texto del anuncio en español:

(Una peluquera a una señora mayor)
- ¿Y hoy qué le pongo a Vd.?
- Ni moño ni melena , algo moderno .
- Lo de siempre.

- Digo, que no se puede leer nada, todo son malas noticias ... ¡Es que te amargan la vida!
- Si te digo lo que hicieron mis nietos... Uno de ellos me preguntó si habría algún sitio en Galicia que no se nublase nunca. Y otro respondió que conocía al hombre más sabio de Galicia. Y por él se fueron. Llegaron y, por supuesto..., ¡era una mujer! (¡¡¡Hombre!!!) Y les dijo : "La única cosa que no se nubla nunca en Galicia es nuestra alegría. Porque nuestra alegría viene de nuestra fuerza, y ​​nuestra fuerza viene de la tierra. Los robles y los acantilados nos hacen recios; los ríos, un poco enrevesados; la lluvia, creativos; y los atardeceres, sensibles y ‘morriñentos’"…
- Lo sabías todo. Y no me has dicho nada.
- Les dijo que hay algo en la tierra que nos ayuda a tirar adelante…
- Es verdad , siempre lo hemos hecho. ¡En todo el mundo!
- ... y no dejamos nunca que nos amarguen la vida.

(Una joven peluquera, a su novio en la emisora de radio):
- Esto es buenísimo. ¡Debes emitirlo! (Deja puesto el manos libres; se escucha en toda Galicia)
- Mira mi madre, casi cien años, ha vivido de todo. Y cada vez que tenía un problema decía: “Trabajemos mucho, pero disfrutemos mucho". Por eso no ha perdido una repichoca (baile popular gallego), ¿eh ?
- A nosotros nadie nos amarga un plan.
- Si vamos a la playa ... ¡nos vamos a la playa ! ¡Aunque sea con chaqueta! Y si nos bañamos , siempre decimos : "¡Está buenísima!"
- Y si la cosa se pone fea .... ¡Comida , merienda y cena!
- ¿Y si alguien pone un poco pochiño (decaído) , cien visitas al día que quepan en la habitación y ¡como nuevo!

- Como dice mi Paco : "Si no me preocupa viajar por el espacio en una bola enorme a miles de kilómetros por segundo, entre meteoritos y basura espacial, ¿me voy a preocupar por lo demás?”
- ¡Qué profundo!
- Aquí todos somos profundos, hija.
- Unos más que otros.
- Tanta preocupación, tanta preocupación… y la gente seguirá conociéndose, enamorándose; seguirá abrazándose, quedando, riendo… Porque los gallegos sabemos que este es el mejor 2013 de nuestras vidas (Todos, cada uno en su sitio, asiente con una gran sonrisa).
- ¡No hay otro!
- Y eso nos hace disfrutar más de la vida, de la gente, de los amigos… Así que salgamos ahí fuera, disfrutemos de todo lo que tenemos y vivamos, vivamos, ¡¡vivamos como gallegos!!

- ¡Ay, cómo llueve!
- La que está cayendo…
- ¿Sabéis qué os digo? Que si llueve, ¡que llueva!

(Texto en sobreimpresión): En Galicia, lo único que nunca se nubla… es nuestra alegría… Así que si llueve, ¡que llueva!
Vivamos como gallegos

domingo, 10 de noviembre de 2013

Adelanta el parto para que su marido conozca al bebé

El anuncio de esta semana tiene un singular precedente, que merece la pena ser contado. En febrero de 2012, saltó a los periódicos de todo el mundo la noticia de que Diane Aulger, de 31 años, y natural de Colony (Texas, Estados Unidos) había adelantado el nacimiento de su bebé para que su esposo, Mark, que había entrado en la fase terminal de un cáncer, pudiera conocer y besar a la nueva hija.

En diciembre de 2011, ocho meses después de que Diane quedara embarazada, Mark sintió que su salud se deterioraba de forma angustiosa. Los médicos le habían diagnosticado cáncer de colon y le habían sometido a sesiones de quimioterapia, pero de repente sus pulmones empezaron a fallar sin que se pudiera poner remedio.

La insuficiencia respiratoria se agravó el 3 de enero de 2012, cuando tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, donde determinaron que se trataba de una fibrosis pulmonar. Diez días después, los médicos les informaron de que el estado de salud de Mark era ya terminal y de que su esperanza de vida no era de más de una semana.

Ante esta desesperada situación, la mujer decidió adelantar el parto para que Mark pudiera estrechar entre sus brazos a su quinto hijo antes de morir. El bebé, que al final resultó ser una niña, Savannah, tenía programado su nacimiento para el 29 de enero, pero pudo ver la luz el día 18 de ese mes. Mark la tuvo en sus brazos a los pocos minutos, y en seguida se vio rodeado por su mujer y sus cuatro hijos, que miraban conmovidos la escena. Diane pudo ver cumplido su sueño: su marido sostenía en sus brazos a su hija y lloraba de emoción. El 21 de enero, tres días después del nacimiento de Savannah, Mark ingresó en coma farmacológico y al cabo de 24 horas murió. De este suceso verdaderamente impresionante, dejaron constancia varios periódicos: entre otros, ABC, Diario Correo, Vanguardia de México o Estrella digital.

Esta historia de amor y de heroísmo merecería por sí sola un post en este blog. Pero lo más inaudito es descubrir que, un año antes de que sucediera, una empresa tailandesa imaginó este mismo relato para un spot antológico. Lo cuenta desde el punto de vista del médico, que se sorprende ante el rasgo de generosidad de la madre (anticipar el parto para que su marido vea a la niña) y el amor inconmensurable del padre (aferrarse a la vida y resistir para vivir un poco más y poder verla).

Dada su grave situación –nos dice la voz en off-, pudo haberse rendido mucho tiempo atrás”. Y el doctor reflexiona: “A lo largo de nuestras vidas llegamos a hacernos muchas preguntas: ‘¿Por qué estamos aquí?’ ‘¿Para qué nacimos?’… Quizás nos hacemos las preguntas equivocadas, y la correcta es: ‘¿Para quién vivimos?’

Un spot maravilloso, con el que hoy quiero celebrar el don de la vida, el amor de los esposos y su entrega en cada criatura que traen al mundo. ¿Cabe mayor gesto de generosidad y de entrega?... Sí, yo también quisiera ser como Diane Aulger, y siento que el ejemplo de esta madre desconocida me ha inspirado hoy muchísomo. ¡Muchas gracias, Diane!

domingo, 3 de noviembre de 2013

Vídeo con valores: "Con la familia, la remontada es posible"

Muchas familias en España sufren en sus carnes el terrible drama del paro. Para muchos, la pérdida del empleo es vivido con angustia, más aún si se tienen más de 50 años. Los que son despedidos o no encuentran trabajo al finalizar sus estudios pueden sentir la tentación del desaliento: la sensación de fracaso, el sentirse inútil y un estorbo para los demás, la pérdida incluso del sentido de la vida.

Esas situaciones, que pueden herir profundamente el alma, están siendo suavizadas, dulcificadas y acolchadas en el entorno familiar. La familia es hoy el gran colchón que todo lo para: los golpes y las caídas. Todo lo aguanta. Los padres si es el parado es el hijo, la mujer o el marido si lo es el cónyuge; los hijos pequeños con su afecto, los hermanos o los primos con su ayuda… Todos están ahí para sostener al que podría venirse abajo.

Por eso me ha parecido especialmente luminoso este vídeo que ha elaborado la Asociación de Familias Numerosas de Euskadi para destacar la inestimable ayuda que suponen las redes familiares en la actual situación de crisis. La historia nos presenta a un padre en paro que acude al colegio en el “Día de las profesiones”. Tiene que explicar delante de un grupo de niños de nueve  años -entre ellos, su propio hijo- que está en paro y que "mi trabajo, en este momento, es buscar trabajo". Ante la atenta mirada de los niños, el padre establece un paralelismo entre su situación laboral y el marcador 0-4 en un partido de fútbol. Todo está en contra. Pero los jugadores saben que no están solos: tienen a los demás, y luchan sin desanimarse porque saben que el equipo está con ellos. Así sucede con la familia. En ella nadie está solo, todos apoyan al que busca trabajo, todos le animan y comparten su esfuerzo. De ahí el lema: "con un buen equipo, la remontada es posible".

Natalia Diez-Caballero, directora de la Asociación, ha explicado que "en varias ocasiones me han preguntado desde algún país vecino cómo hacemos para subsistir con más de un 25% de paro, y siempre les he respondido lo mismo: lo hacemos gracias a la familia; a la fuerza que esta institución tiene en nuestra sociedad y a la generosidad intergeneracional de millones de madres, padres, abuelos, hijos, que se quitan de lo que no tienen para compartirlo con sus seres más cercanos".

Y concluye: "esto apenas se ve en nuestros medios de comunicación y nunca es reconocido y agradecido como se debe por nuestros gobernantes, que deberían besar allí donde pisan las familias, ya que allí donde ellos no están pudiendo o sabiendo llegar, sí está presente la familia".

Totalmente de acuerdo. Y sirva este vídeo como sentido homenaje a la gran labor que están haciendo en estos años de crisis. Un brindis por la familia, para que resuene y sea compartido en el mundo entero.

domingo, 27 de octubre de 2013

Creer en los demás

Cuenta Anthony Robbins, conferenciante de prestigio internacional, que en la escuela tuvo un profesor de oratoria que, un buen día, le dijo que quería verle después de la clase. El chico se puso muy nervioso, y se preguntaba si habría hecho algo malo. Sin embargo, cuando hablaron, el profesor le dijo: «Señor Robbins, creo que usted tiene condiciones para ser un buen orador, y quiero invitarle a un certamen de oratoria con otras escuelas».

Robbins no pensaba que poseyera ninguna capacidad especial, pero su profesor lo decía con tal seguridad que aceptó. Aquella intervención de aquel profesor cambió la vida de ese chico, que en pocos años llegó a ser uno de los más valorados talentos de la comunicación. Su profesor hizo una cosa pequeña, pero logró cambiar la percepción que ese chico tenía de sí mismo.

La imagen que cada uno tiene de sí mismo es en gran parte reflejo de lo que los demás piensan sobre nosotros. O, mejor dicho, la imagen que cada uno tiene de sí mismo es en gran parte reflejo de lo que creemos que los demás piensan sobre nosotros.

No puede olvidarse que esa imagen es una componente real de la propia personalidad, que regula en buena parte el acceso a la propia energía interior, o incluso crea esa energía. Es un fenómeno que puede observarse con claridad en los deportes, por ejemplo. Los entrenadores saben bien que en determinadas situaciones anímicas, sus atletas rinden menos. Cuando una persona sufre un fracaso, o se encuentra ante un ambiente hostil, es fácil que se encuentre desanimado, falto de energía. En cambio, cuando un equipo juega ante su afición, y ésta le anima con calor, los jugadores se crecen de una forma sorprendente. También lo experimentan los corredores de fondo, o los ciclistas: pueden estar al límite de su resistencia por el cansancio de una carrera muy larga, pero una aclamación del público parece ponerles alas en los pies.

Nuestra energía interior no es un valor constante, sino que depende mucho de lo que pensemos sobre nosotros mismos. Si no me considero capaz de hacer algo, me resultará extraordinariamente costoso hacerlo, si es que llego a hacerlo. Hay que pensar que la opción del desánimo tiene también su poder de seducción, y que el derrotismo y el victimismo se presentan para muchas personas como algo realmente sugestivo y tentador.

¿Y no es un poco narcisista pensar tanto en la propia imagen? Podría serlo si no se plantean bien las cosas. El narcisista sufre porque en realidad no se ama a sí mismo, sino a su imagen, de la que acaba siendo un auténtico esclavo. En el momento de elegir entre él mismo y su imagen, acaba prefiriendo a su imagen, y ésa es la causa de sus angustias. Desarrollar la autoestima, es decir, una equilibrada estimación de uno mismo, es algo muy necesario, para lo que es preciso tener una buena percepción de uno mismo. Si uno confunde eso con dejarse esclavizar por su imagen, equivoca el camino; pero si logra crear una imagen positiva de sus propias capacidades, sin duda éstas rendirán mucho más.

Por eso, creer en los demás tiene efectos que muchas veces son sorprendentemente positivos. Todos hemos pasado alguna vez por pequeñas crisis, por momentos en los que nos faltaba un poco de fe en nosotros mismos, y quizá entonces encontramos a alguien que creyó en nosotros, que apostó por nosotros, y eso nos hizo crecernos y superar aquella situación. Goethe escribió: «trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser» (Alfonso Aguiló).