Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Profesor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Profesor. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de julio de 2016

"La clase de esgrima": floretes, sueños y esperanzas

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Conectada históricamente con “1944” –film recientemente reseñado en este blog–, se acaba de estrenar en España esta coproducción entre Finlandia, Estonia y Alemania. Nominada este año al Globo de Oro a la mejor película en habla no inglesa y finalista también en la carrera hacia el Oscar, “La clase de esgrima” es una de esas cintas europeas en las que comercialidad y calidad se dan la mano.

A la exquisita dirección del finlandés Klaus Härö (“Cartas al Padre Jacob”, 2009) se suma una espléndida fotografía de Tuomo Hutri, fría y brumosa en los exteriores y saturada en los cálidos interiores. Redondea el conjunto una creíble ambientación y la emotiva banda sonora del alemán Gert Wilden Jr. Sin esta sobresaliente factura técnica, “La clase de esgrima” corría el peligro de ser considerada como una película más del género ‘maestro-discípulos con fondo histórico’… y no es así.

Año 1952. Ender Neils (Märt Avandi) llega en tren a Haapsalu, una pequeña localidad de la entonces República Soviética de Estonia. Quiere dejar atrás un pasado que el público conocerá gradualmente, y es contratado como profesor de un destartalado colegio que todavía conserva las huellas de la guerra. Sus alumnos, verdaderos héroes domésticos de unas familias castigadas por las infames purgas de Stalin, recuperarán la ilusión cuando Ender decida enseñarles esgrima. La trama se completa con la investigación sobre la vida anterior de Ender, la atractiva historia de amor que el protagonista vive con Kadri (Ursula Ratasepp) una de profesoras y los avatares del torneo de esgrima.

Con emoción contenida, característica del cine nórdico, “La clase de esgrima” nos presenta a unos personajes heridos en sus afectos más íntimos, que respiran un aire de sospecha y denuncia, pero que han sabido resistir y que conservan la esperanza. Una esperanza que el abuelo de Jaan (Lembit Ulfsak, el inolvidable protagonista de “Mandarinas”) transmite a su nieto en una conmovedora escena. La hermosa secuencia final eleva a Ender a esa categoría de profesor-padre (o profesora-madre) tan frecuente en el cine, y nos concede el final feliz que el espectador pedía a gritos.

Hay que decir que Ender Neils existió realmente. Fallecido en 1993, dos años después de la independencia de Estonia y de la caída de la Unión Soviética, el club de esgrima que creó aún existe hoy en día.

miércoles, 8 de junio de 2016

¡Ya soy catedrático!

Todavía no me lo creo, pero es verdad. Desde el 30 de mayo soy catedrático después de un recorrido de muchos años, que ahora me parecen meses. Primero fue la defensa de la Tesis, con Premio Extraordinario. Luego la promoción a Profesor Adjunto, en la Universidad de Navarra. Más tarde, y por concurso de méritos, la plaza de Titular Interino en la Universidad de Málaga. Y, por fin, la plaza de Titular de Universidad, que parecía el cénit.

Me equivocaba. La carrera universitaria empezaba entonces: estancias en el extranjero, publicación en revistas indexadas, dirección de Tesis y proyectos de investigación… El pasado 2 de noviembre, siendo ya Decano de Comunicación en la Universitat Internacional de Catalunya, me llegó la tan ansiada acreditación de la ANECA. Era ya "catedrático acreditado", pero aún sin cátedra. La obtuve la semana pasada, tras defender mi plaza ante 5 catedráticos y superar los 3 ejercicios: Curriculum, Lección magistral y Proyecto investigador. Como en los buenos relatos, hubo final feliz. Y mi sueño se hizo realidad.

La verdad es que ha sido un sueño largamente acariciado. Han sido diez años los que, de una forma u otra, he invertido en alcanzar el último peldaño del escalafón universitario. Por eso, si hace unos días presumía de hermano (dos Goyas y una Palma en Cannes: ¡vaya carrerón lleva este chico!), hoy me toca a mí. Pero no para presumir, sino para agradecer. Escribo estas líneas para compartir con vosotros este triunfo y para daros las gracias.

Gracias a los que me habéis acompañado en este proyecto. A mis padres, en primer lugar, que tanto han sufrido todas y cada una de mis caídas. A mis hermanos, que han seguido el proyecto desde lejos, pero siempre muy cerca. A mis compañeros y colegas de las 3 universidades por las que he pasado: Navarra, Málaga y la UIC (muy especialmente, a los de ésta ultima). A mis amigos de los lugares donde he vivido (Pamplona, Málaga, Marbella y Barcelona), y a los de todo el mundo: también los que hice en las estancias en Milán, Colombia y Perú. A tantos colegas de otras universidades que me han apoyado, estimulado y ayudado cuando hacía falta… ¡Muchas gracias! Gracias, sobre todo, por estar siempre ahí.

domingo, 28 de febrero de 2016

"El Coro": para ver y disfrutar en familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Estrenada en España en octubre de 2015, “El coro” (2014) es una de esas producciones norteamericanas concebidas expresamente para ver en familia: sencillas, positivas, sin estridencias, con un lenguaje educado… Exceptuando el cine de animación, no abunda este tipo de películas “blancas” tantas veces reclamadas por padres y educadores. La comercialización en DVD y Bluray a mediados de marzo es una buena oportunidad para recuperar un título que, por su limitada publicidad y la ausencia de escenas espectaculares, disfrutó de pocas semanas en cartelera.

Aunque el argumento de “El coro” puede sonar a una temática ya conocida –relación padre/hijo, alumno/profesor, alumno/ compañeros…–, el film cuenta con varias bazas que lo elevan encima de otros de similares planteamientos. Por un lado, la dirección de François Girard, que a pesar de resultar convencional tiene la virtud de narrar muy bien la historia y envolverla en una elegante puesta en escena; por otro, unos actores experimentados, a los que da gusto ver interpretar: Dustin Hoffman, Kathy Bates, Eddie Izzard, Josh Lucas, Debra Winger…; y en tercer lugar, la música: excelente música como terapia y como catalizadora de la evolución de los personajes.

El guión está construido en torno a los dos protagonistas: el maestro Carvelle (Dustin Hoffmann), máximo responsable musical de la prestigiosa American Boychoir School, una elitista escuela de Nueva Jersey; y Stet (Garret Wareing), un niño de 11 años con una gran voz, hijo de madre soltera adicta a la bebida. Un trágico acontecimiento propiciará la aparición del padre y la incorporación de Stet a la mencionada escuela como alumno interno. Pero su procedencia social y el carácter rebelde de Stet no encajan bien en un ambiente donde la música lo es todo y la vanidad –las luchas de egos– son moneda corriente. Estas premisas auguran conflictos, pero también transformaciones positivas en los personajes.

La banda sonora no defrauda y el espectador puede recrearse escuchando composiciones clásicas como el Spem in Alium de Thomas Thallis, o contemporáneas como el Adiemus de Karl Jenkins. Y así, entre pieza y pieza, discurre esta amable y valiosa cinta, que es –a la vez– una historia de aprendizaje y superación personal, de redención y perdón, de aceptación pacífica de las propias limitaciones, de confianza en uno mismo y en los demás.

domingo, 24 de agosto de 2014

Profesor Keating: "Tú puedes contribuir con un verso"

La muerte de Robin Williams ha levantado en los últimos días oleadas de afecto, recuerdos entrañables, cientos de homenajes. Al margen de cómo y por qué murió, algo verdaderamente trágico, debo reconocer lo mucho que me inspiró su personaje del Profesor Keating, en el filme El Club de los Poetas Muertos.

Por eso, en esta semana que nos deja a las puertas de un nuevo curso, he querido recordar a aquel profesor entusiasta y creativo con este anuncio de Appel, estrenado hace unos meses. La voz que escuchamos (en la versión original) es la del propio Robin Williams en aquel filme: “No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión…”

Con este pasaje, Apple quiere decirnos que su último modelo, el IPad Air, no es algo valioso porque es bonito; lo es porque puede despertar nuestra creatividad, nuestra ilusión, nuestra pasión... ¡La de todos! No sólo la de científicos, diseñadores o ingenieros... De nuevo oímos la voz del actor: “La Medicina, el Derecho, el Comercio, la Ingeniería… son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía… (ahora vemos imágenes entrañables ligadas al IPad: niños que se orientan en el bosque, jóvenes que crean espectáculos visuales, equipos de hockey que preparan tácticas)… Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos”.

Vemos -orgullo de españoles- una imagen de la Sagrada Familia (segundo 37), y luego un profesor que imparte clase con el IPad, y una coreografía militar diseñada en la tablet… Naturaleza y vida, alegría y baile, belleza y pasión.

Ante tantas tragedias que inundan los telediarios (violencia, guerra, codicia, muerte), uno puede preguntarse: “¿Qué sentido tiene la vida?”. Y entonces la voz de Robin Williams puede inspirarnos una vez más: “Respuesta: Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad. Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso”. Ahora se dirige a a cada uno de nosotros, que volvemos a ser sus alumnos: “Que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso… ¿Cuál será tu verso?”.



Para poder comparar el anuncio con la escena del filme, os la incluyo aquí, comenzando el pasaje unos segundos antes.



Y aquí, la versión original del spot, un poco más larga, con la voz vibrante y sugerente de Robin Williams.