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lunes, 23 de noviembre de 2020

Spots del confinamiento (1): IKEA: "Tu casa tiene algo que decirte"

 

Comienzo hoy el análisis de algunas campañas con valores que nos animaron e inspiraron durante el confinamiento. Su mensaje sigue siendo actual, y por eso he querido compartirlas con vosotros. Ésta es la primera. Que la disfrutéis.
Durante casi tres meses, nos vimos confinados en nuestras casas sin poder salir a la calle. La pandemia nos hizo pasar más tiempo en el hogar que nunca antes en nuestras vidas. Por eso, algunas marcas –como IKEA– convirtieron el problema en oportunidad, haciéndonos descubrir la importancia que nuestra casa ha tenido en toda nuestra existencia, desde que nacimos. 
El spot dio voz a nuestro hogar, que nos habló en estos días tan complicados como un verdadero amigo: “Hola, soy tu casa. Soy tu hogar. Sigo siendo el espacio donde han crecido tus hijos, donde has celebrado las buenas noticias y te has refugiado de las malas. Soy el lugar donde eres tú mismo. ¿Te acuerdas de cuando nos conocimos?...” 
El famoso eslogan de la marca cobra ahora una inesperada actualidad y una entrañable emoción: “Ahora más que nunca, nada como el hogar para amue-blarnos la cabeza”.
Gracias por parar, por cambiar tu forma de trabajar y de vivir, por renunciar a tu ocio y pasar más tiempo con tus hijos, por buscar alternativas al abatimiento y por intentar siempre ser lo más positivo posible. “Muchas gracias por quedarte en casa”, resume Ikea en este anuncio que nos hace vivir, en una sucesión de imágenes, los momentos más emblemáticos que hemos compartido en nuestra casa. 
El hogar siempre ha sido nuestro refugio, pero ahora, además, va a ser nuestro mejor aliado para protegernos a nosotros y a los nuestros”, rezaba en aquel entonces un comunicado de la marca. Y añadía que el spot quería ser “un pequeño homenaje a nuestro hogar que va a ser el lugar que nos va a acoger y arropar durante las próximas semanas”. El lugar en el que de una manera sencilla e improvisada podremos disfrutar de nuestra familia poniendo mucha imaginación, todo el cariño de que somos capaces, y ejercitando nuestra paciencia con una gran dosis de buen humor. El anuncio termina con una voz maternal y femenina que asegura: “Yo soy tu hogar, y voy a estar para ti aguantando todo lo que venga. – Ikea”.



martes, 19 de diciembre de 2017

"Coco", de Pixar: Un canto emocionado a la familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Que Pixar es la compañía líder de la animación mundial nadie lo duda. Esa mezcla sabiamente dosificada de creatividad, atrevimiento y clasicismo es el cóctel maravilloso del que nacen sus películas: Toy Story, Monstruos S. A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Up, Del revés… Y ahora Coco, estrenada el pasado 1 de diciembre con un éxito incontestable en todo el mundo y que arroja un dato curioso: de los casi 450 millones de dólares recaudados por ahora en taquilla, 140 corresponden a… ¡China!

John Lasseter, persona clave en la producción y uno de los genios fundadores de Pixar, ha sabido rodearse de un equipo de cineastas, guionistas e ilustradores de enorme talento, capaces también de asimilar los rasgos distintivos de la “filosofía Pixar”. La mayor parte de las productoras de animación intentan adaptar sus filmes a los nuevos tiempos; Pixar se adelanta a esos nuevos tiempos experimentando con universos y argumentos arriesgados, tan distanciados de la ñoñería como de cualquier dictadura ideológica. Sus producciones son de algún modo provocativas, pero en el caso de Pixar se trata de una “provocación virtuosa” que le permite situarse en una vanguardia muy sensata antropológicamente.

La historia de Coco nos traslada a México y nos cuenta la historia de Miguel, un niño de 12 años que vive en el pueblecito de Santa Cecilia con sus padres, sus tíos, su abuela, su bisabuela… Su amplia familia, los Rivera, se dedica a la elaboración de calzado desde que el marido de su tatarabuela abandonara a su esposa para dedicarse a la música. Miguel, que sueña con convertirse en un gran artista, toca la guitarra y canta a escondidas, porque su familia le ha prohibido cualquier contacto con la música tras lo ocurrido con su desdichado ancestro. Pero se acerca el Día de Muertos, una de las tradiciones mexicanas más populares, y muchas cosas van a ocurrir.

Tras un vistoso prólogo narrado con la gracia y la originalidad marcas de la casa, la cinta fluye con un ritmo trepidante y el espectador queda maravillado con la ambientación, los colores, las texturas y los movimientos de una animación de altísima calidad (Miyazaki no anda lejos), la música del oscarizado Michael Giacchino, las alegres canciones, los entresijos del relato…

Lee Unkrich, el director, y Adrián Molina, el guionista de origen mexicano, han entregado un producto admirable dirigido a pequeños y a grandes; un bellísimo canto a la familia, emocionante y rico en humanidad, que explora un terreno aparentemente osado al introducir a un niño en la Tierra de los Muertos. Pero que a nadie le preocupe el argumento ni le busque los tres (o cinco) pies al gato: vi la película rodeado de chiquillería, que aplaudió de forma entusiasta al finalizar la proyección.

domingo, 3 de septiembre de 2017

IKEA: El hogar, alrededor de la mesa

IKEA ha presentado su campaña publicitaria “Alrededor de la mesa”, que continúa el concepto del año pasado: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza“. Con el nuevo eslogan, IKEA subraya la importancia emocional que tiene en nuestras familias lo que vivimos “alrededor de la mesa”.

La mesa es el lugar de comunicación por excelencia de los que conviven en el hogar y alrededor de ella compartimos ideas, sentimientos, vivencias y planes de futuro. Sobre la mesa expresamos quienes somos, tratamos los temas más relevantes de nuestras vidas y educamos a los más pequeños, transmitiéndoles nuestros valores. Es por tanto un mundo en el que habitan nuestras emociones y mostramos nuestro cariño y afecto por los demás.

El spot está narrado por la mesa más “poderosa” del mundo: la del despacho oval de la Casa Blanca. A lo largo del anuncio esta mesa nos cuenta cómo envidia a las mesas de los hogares normales y modestos, donde se cuece lo que de verdad importa: celebramos acontecimientos familiares, recibimos valiosos consejos, aprendemos lecciones para la vida... Por eso ella quisiera disfrutar, al menos una vez en la vida, de una comida familiar.

Como señala Gabriela Díaz-Guardamino, directora de marketing de IKEA Ibérica: “Comer es mucho más que compartir una comida. Es la ilusión de prepararla juntos, experimentar con nuevas recetas, poner una mesa bonita, disfrutar de una larga sobremesa. En definitiva sobre la mesa compartimos, ante todo, emociones...”.

domingo, 23 de julio de 2017

Un anuncio de Ariel promueve la equidad de sexos desde el amor y el perdón

Estamos acostumbrados a que la equidad en el reparto de tareas domésticas se exija casi siempre desde la indignación y la queja. Sin embargo, un anuncio indio de Ariel ha sabido plantearlo desde el amor, el reconocimiento del otro, el deseo de cambiar, la petición de perdón. Y, a juzgar por la entusiasta acogida en las redes sociales (2.7 millones de descargas, solo en la versión inglesa), está claro que la gente aprueba esta nueva forma de decirle cómo debe actuar: a través de los valores, y a través de la empatía y el perdón.

El anuncio muestra a una mujer casada que llega al hogar, con bolsas de la compra, mientras su hijo y el abuelo juegan con muñequitos. Con gran intuición, y sin queja alguna, pregunta de inmediato: “¿Has terminado los deberes?”. Se acerca para abrazarle, y hace un nuevo descubrimiento: “¡Has vuelto a mancharte la camiseta!”. Mientras entrega un papel al abuelo y atiende el teléfono que acaba de sonar, se dispone a lavar la prenda y a encender los fogones para la cena. Todo el desastre se arregla, gracias a la llegada de la madre... Es imposible ver esto sin sentir vergüenza por la dejadez de tantos hombres; y, a la vez, sin sentir admiración por el amor de tantas mujeres, por su generosidad y entrega diarias, que hacen posible que las casas sigan siendo hogares y no cuarteles.

Por eso, el anuncio da un giro inesperado y muy positivo cuando empezamos a escuchar la carta que el abuelo está escribiendo a su hija. Mientras la vemos atareada –y, a la vez, resolutiva–, escuchamos unas emotivas palabras de admiración y de perdón:

Mi pequeña niña. Ya has crecido. Solías jugar a las casitas, y ahora llevas tu propia casa, y tu oficina. Estoy muy orgulloso, y te pido perdón. Perdón, porque tengas que hacerlo tú sola. Perdón porque nunca te dije que no era sólo tu trabajo, sino también el de tu marido…”.

En un momento determinado, ella se acerca al abuelo y le arregla el cuello de la camisa. Ha sido un gesto casi instintivo, pero para él ha sido decisivo. Acaricia el pelo de su hija y le abraza con inmenso afecto. Ella nota que su actitud ha cambiado...

El final, es toda una lección de esperanza: de cómo hasta las peores costumbres más arraigadas pueden cambiar, cuando hay cariño, comprensión y perdón.

viernes, 9 de septiembre de 2016

"Blanka": La niña que quería comprar una madre

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Que una película lleve como título un nombre propio es siempre una declaración de intenciones. Además de señalar al espectador en qué personaje se centrarán los conflictos y el arco de transformación, le avisa sobre el punto de vista narrativo elegido para el relato. En este caso, el de una niña de 10 años llamada Blanka –la elección del nombre no es arbitraria– que malvive en las calles de Manila. Abandonada por su familia, sale adelante mediante pequeños hurtos y las limosnas que recibe. A raíz de una noticia de televisión se le ocurre una gran idea: ahorrará dinero para “comprar” una madre.

Esta premisa argumental va a permanecer como fondo de toda la historia que nos cuenta “Blanka”, una cinta que han coproducido tres países: Filipinas, Italia y Japón. Con gran sensibilidad, el director japonés Kohki Hasei nos entrega un film de corte social, conmovedor y realista, pero ha puesto mucho cuidado para evitar la seca dureza que pudiera traicionar el mencionado punto de vista infantil.

La labor de casting es todo un acierto. A la pequeña Blanka da vida la filipina Cydel Gabutero, que borda su papel como “niña de la calle” y nos sorprende además con su preciosa voz. Le acompañan Peter Millari (Peter), un auténtico músico callejero, y el niño Jomar Bisuyo (Sebastián). Con ellos mantendrá Blanka las conversaciones más emotivas, impregnadas de un lirismo aparentemente impropio de estos “perros callejeros” –así se autocalifica uno de los personajes–, pero indicativas del buen corazón que los tres poseen.

Con ellos recorreremos los suburbios de Manila de día y de noche, con sus luces y sus sombras. Encontraremos seres desvalidos dispuestos a ayudar y gente mezquina, bienestar y miseria, calor de hogar y abandono… De manera fugaz pero evidente se menciona también la labor de las religiosas con los huérfanos de esa gran ciudad. La cálida fotografía de Takeyuki Onishi contribuye sin duda a materializar este cúmulo de sensaciones y brilla especialmente en las escenas nocturnas.

Doblemente premiada en el Festival de Venecia 2015, y galardonada también en los Festivales de Friburgo y Kolkata, esta sensible y oportuna película se estrena en España el próximo 23 de septiembre.

lunes, 4 de julio de 2016

"Buscando a Dory": Brillante secuela de Pixar

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Fundada en 1986, ha producido 17 largometrajes que han cosechado 16 premios Óscar, ocho Globos de Oro, 11 Grammy… Se trata de Pixar, la productora de referencia del cine de animación actual. El secreto del éxito de Pixar no está sólo en la deslumbrante calidad técnica de sus películas, ni en el enorme talento de sus creativos. El aspecto diferenciador hay que buscarlo en su filosofía empresarial: cohesión, colaboración, participación, libre comunicación, respeto y estima hacia los recursos humanos.

Pixar anima a sus trabajadores a llevar una vida equilibrada, a evitar la adicción al trabajo y a cuidar la dedicación a la propia familia, no sólo como estrategia para lograr un mayor rendimiento laboral sino porque pretende ser una empresa con rostro humano. El principal responsable de esta clarividencia antropológica es John Lasseter, miembro fundador de Pixar y actual productor ejecutivo. Por sus manos pasan todos los proyectos, de modo que los guiones, el diseño de personajes, el tipo de conflictos y el modo de resolverlos mantengan ese sello distintivo que se aprecia en todos los filmes de la compañía.

Este merecido prestigio convierte cada uno de sus estrenos en un acontecimiento mundial, ávidamente esperado por espectadores y exhibidores. Es lo que ha vuelto a ocurrir con “Buscando a Dory”. Esta secuela de “Buscando a Nemo” (2003) quizá no llegue al nivel de su predecesora, pero es algo que no parece importarle al público: los casi 400 millones de dólares recaudados en todo el mundo durante los primeros 10 días así lo atestiguan.

Dirigida también por Andrew Stanton y con música de Thomas Newman –que repite como compositor–, “Buscando a Dory” es una delicia que incorpora nuevos personajes originalísimos: un pulpo mimético, un tiburón ballena miope, una ballena con el sistema de ecolocalización estropeado, un pájaro despistado… Junto a ellos una genial Dory, que “sufre pérdidas de memoria a corto plazo”, y que quiere encontrar a sus padres con la ayuda del preocupón Marlin y su impulsivo hijo Nemo.

Todos estos seres imperfectos logran una “solidaridad marina” que ya quisiéramos los humanos. O quizá es precisamente eso lo que nos quiere transmitir la película: que la imperfección no es ningún problema y que la solución está en la actitud generosa.

Como es costumbre, Pixar nos regala al comienzo de la proyección el último cortometraje de la factoría titulado “Piper”: “inolvidable”, que diría Dory.

miércoles, 22 de junio de 2016

IKEA: ¿La mejor formación? En casa y con cariño

IKEA ha lanzado un magnífico spot que nos habla de la familia y de cómo educamos a nuestros hijos. En esto sigue la estela de las grandes marcas (Coca-Cola, Danone, etc.) que han decidido apostar por los valores en sus mensajes publicitarios.

Y, como el negocio de IKEA son muebles para el hogar, ¿qué mejor apuesta que el hogar como centro de la familia y de la educación?

El anuncio arranca de una escena muy cotidiana. Un padre y su hijo están viendo la televisión mientras ambos toman chucherías. Una estadística que sale en el informativo cambia la cara del padre: “Los niños aprenden lo que ven; y, sobre todo, lo que ven en el hogar”. Acto seguido, el padre se recompone en el sofá –estaba echado de cualquier manera– y trata de arrebatar los chuches de su hijo. Empieza entonces una cascada de escenas familiares en las que los padres se ven superados por las circunstancias: la hija masca chicle porque ve hacerlo a su madre, el hijo se rasca el trasero porque su tosco padre también lo hace, y todos se pasan horas en Internet porque los padres son los primeros en estar enganchados. En cada escena descubrimos el rostro avergonzado de un adulto que no logra mudar sus malas costumbres tan rápidamente como quisiera.

Esto debería conducir al desánimo, a la sensación de que nunca sabremos educarles bien. Todo lo contrario. El anuncio termina con una inyección de optimismo: nos hace ver que no hace falta ser unos padres modélicos para poder educar, ni hace falta leer manuales o acudir a sesiones de terapia colectiva. Basta una sola cosa: el amor, el amor de unos padres que anteponen sus hijos a todo lo personal. Un amor que los hijos descubren muchas veces cada día, y que les ayuda a distinguir, en las acciones de sus padres, las cosas que deben imitar de las que deben obviar (y aprender a disculpar).

De ahí el lema final: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. En casa –y no en el Instituto ni en programas de buena ciudadanía– es donde deben amueblarse las cabezas de nuestros hijos. En casa es donde aprendemos, enseñamos, compartimos y queremos. Nuestra casa es el centro de la familia y el centro de la educación de los hijos. Amueblémosla bien. Con orden, con buen gusto… y con cariño.

domingo, 31 de enero de 2016

IKEA contra los fantasmas de la cocina


IKEA –¡cómo no!– ha vuelto a sorprendernos. Y lo ha hecho como suele: con humor y con valores. Pero esta vez el envoltorio tiene ambiente de “película de terror”. Al más puro estilo gótico (mansiones cerradas donde pasan cosas extrañas y aparecen monstruos), la historia nos lleva al interior de la cocina.

En clave de comedia, pero con una apariencia de suspense, asistimos a mil detalles cotidianos que suceden en la cocina y que nos hacen sospechar que allí habita algún fantasma: desaparecen las tapas de los tupperware, se pierden los abridores, menguan de día en día las cucharillas. De repente, un bote mal puesto se cae al abrir el armario, y en su interior aparecen decenas de botes de orégano que no se sabe de dónde han salido. No hay duda: la cocina está poseída por un espíritu cuya “misión” es asustar e intranquilizar a la sufrida ama de casa.

A estas alturas, el espectador ya ha comprendido el mensaje. Ese caos formidable pasa porque no conseguimos que “haya un sitio para cada cosa y que cada cosa esté en su sitio”. Sí, esa tendencia al desorden que parece acrecentarse cuando el mobiliario no ayuda.

Por eso IKEA, con la ayuda de McCann y MRM//McCann, ha creado esta campaña de la que he tenido noticia por Jaume Figa, de UIC Barcelona: “No es magia. Es orden”. Con ese lema, la empresa finesa se nos presenta como un aliado para el hogar: no alguien que quiere vendernos productos, sino alguien experto en detectar los problemas cotidianos de la casa y en ayudarnos a resolverlos. Una estrategia semejante a la que vimos en su campaña de las mesas, narrada en primera persona por la mesa del Despacho Oval de la Casa Blanca.

Para Gabriela Díaz-Guardamino, directora de marketing de IKEA Ibérica, “en España la cocina es vista como un espacio estrictamente funcional, y creemos que las soluciones de orden en la cocina pueden acabar con muchas frustraciones del ama de casa, como la falta de espacios. Nosotros nos hemos especializado en proporcionar soluciones de orden a través de un gran surtido de armarios”.

No es sólo una apuesta por el orden. Es también una apuesta por el hogar, el ámbito donde todo se ordena y se aquieta, donde todo encuentra su lugar y su sentido. De ahí el claim de la campaña : “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”.

Un mensaje muy apropiado para los tiempos que corren.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La vida familiar, alrededor de una mesa

IKEA ha presentado su nueva campaña publicitaria “Alrededor de la mesa”, que ha sido creada por la agencia MRM/McCann.

Su lema da continuidad al concepto lanzado el año pasado: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza“. Con el nuevo eslogan, IKEA pretende resaltar la enorme importancia emocional que tiene en nuestras vidas el mundo que vivimos “alrededor de la mesa”.

La mesa es el lugar de comunicación por excelencia de los que conviven en el hogar y alrededor de ella compartimos ideas, sentimientos, vivencias y planes de futuro. Sobre la mesa expresamos quienes somos, tratamos los temas más relevantes de nuestras vidas y educamos a los más pequeños, transmitiéndoles nuestros valores. Es por tanto un mundo en el que habitan nuestras emociones y mostramos nuestro cariño y afecto por los demás.

El spot está protagonizado por la mesa más “poderosa” del mundo: la mesa del despacho oval de la Casa Blanca. A lo largo del anuncio esta peculiar mesa nos relata cómo envidia a las mesas de los hogares normales y modestos, donde se cuece lo que de verdad importa: celebramos cosas que merecen la pena, recibimos valiosos consejos, aprendemos lecciones magistrales para la vida y se toman las decisiones que de verdad cambiarán el mundo. Por eso cualquier mesa noble querría disfrutar, al menos una vez en la vida, de una comida familiar.

Como señala Gabriela Díaz-Guardamino, directora de marketing de IKEA Ibérica: “Comer es mucho más que compartir una deliciosa comida. Es la ilusión de prepararla juntos, experimentar con nuevas recetas, poner una mesa bonita, disfrutar de una larga sobremesa. En definitiva sobre la mesa compartimos, ante todo, emociones. Por eso, cuando nos sentamos a comer, nos importa lo que hay sobre la mesa, pero, por encima de todo, nos importa lo que hay alrededor de ella”.

domingo, 22 de febrero de 2015

El cariño hace más fuertes a los hombres

En los últimos años Dove se ha posicionado como la marca que apoya a las mujeres reales y que trabaja en favor de su autoestima y su belleza personal. Un claro ejemplo fue su exitosa campaña en octubre de 2014: “Belleza y la autoestima: un legado de las madres a sus hijas”.

Esta fórmula le ha funcionado tan bien a la marca que puede sorprender a más de uno el giro que acaban de dar, otorgando el protagonismo de su último spot a los hombres. Más concretamente, a los padres. Y todo esto, sin que se haga mención alguna a la belleza o a la importancia de cuidarse.

La apuesta de Dove surge a raíz de un estudio llevado a cabo entre 1.000 hombres de 25 a 54 años. En las entrevistas detectaron que el 75% de ellos se sentían responsables del bienestar emocional de sus hijos, algo que no ven reflejado en la publicidad. El hombre suele aparecer como el que no hace nada en casa, o lo hace mal... Además, el 91% de ellos afirmaban que cuidar de las necesidades de su familia los hace sentir fuertes; y un 96% coincide en la importancia de ser un padre que se preocupa y está para sus hijos.

La marca ha tomado la decisión de homenajear a los padres y reconocer su labor, grabando un emotivo anuncio formado por 28 escenas en las que queda claro lo importante de su papel en la familia. Momentos tan sencillos como ayudar a un hijo a vestirse, a que no tenga miedo por la noche, a jugar en el parque, etc. componen una pieza que resulta altamente conmovedora.

El spot se ha estrenado en el intermedio de la Superbowl 2015, y su acogida entre los espectadores ha sido espectacular. En apenas dos semanas sumó más de 5 millones de visitas en Youtube, y un gran número de padres han agradecido a Dove que se acuerde de ellos de esta manera.

No se puede decir que la campaña sea la más original del mundo, ya que va en la línea de otras triunfadoras como las de Procter & Gamble y las madres de los deportistas. Sin embargo, hay que reconocer que no todos los anuncios consiguen aflorar tantos sentimientos en apenas 60 segundos. Es maravilloso que Dove, cuya publicidad ha hecho tanto bien a las mujeres, se acuerde también de los hombres.

viernes, 6 de febrero de 2015

Conciliar trabajo y familia: un reto... para el padre

El pasado 1 de febrero tuvo lugar la Super Bowl, el partido final de la temporada 2014 que enfrenta al ganador de la Conferencia Americana con el de la Conferencia Nacional. Este año, y en un duelo histórico, los New England Patriots derrotaron por 24-20 a los Seattle Seahawks, con un Tom Brady totalmente inspirado, que batió el récord de pases de anotación del legendario Joe Montana y se convirtió en el tercer quarterback en la historia que gana cuatro Super Bowls.

Los anuncios que se emiten en los intermedios son, con diferencia, los más caros de la televisión norteamericana, y las agencias se vuelcan en spots originales, espectaculares y emotivos que puedan impactar y conmover a a una audiencia que supera con creces los cien millones de espectadores.

Los anuncios de la compañía de automóviles Nissan no habían estado presentes en la Super Bowl durante los últimos 18 años. En 2015 han vuelto por fin, y lo han hecho con un anuncio emotivo y familiar, “With dad” (Con papá), que narra la historia de un piloto profesional de carreras que cada fin de semana se despierta en una ciudad distinta. El spot arranca con el nacimiento de su hijo y los buenos deseos del padre por compartir el máximo tiempo posible con su esposa y con él. Poco a poco, a medida que va ganando premios y mejorando su estatus, los contactos se van distanciando, y ya sólo puede hablar con ellos por teléfono… o ni siquiera de ese modo. Su esposa siente en el alma su constante lejanía, aunque trata de disimularlo delante del hijo. Y ambos siguen por televisión cada una de sus carreras, no exentas de riesgos y peligros.

El relato aborda la difícil tarea de ser padre cuando la ausencia física del hogar es frecuente y prolongada. La bella canción que escuchamos de fondo ("Cats in the Cradle", de Harry Chapin) es un sutil contrapunto al esfuerzo de etse padre, que intenta encontrar un equilibrio entre trabajo y familia, entre sus legítimas aspiraciones de éxito profesional y las ineludibles obligaciones como marido y como padre. su hijo crece con el tiempo; y, al llegar a la adolescencia, lo único que anhela es estar “con papá”, por eso echa de menos su presencia en tantos momentos de su vida.

A pesar de todo esto, el anuncio transmite un mensaje positivo a las dos partes implicadas: padre e hijo. Un mensaje enternecedor que puede resumirse así: la distancia física es superable cuando hay proximidad afectiva. Esto se aprecia, sobre todo, en el sorprendente giro final.

Sin duda, una gran campaña. Espero vuestros comentarios.

domingo, 10 de agosto de 2014

IKEA: Nuestros hijos son lo que ven... ¡en casa!

IKEA ha lanzado esta semana un magnífico spot que nos habla de la familia y de cómo educamos a nuestros hijos. En esto sigue la estela de las grandes marcas (Coca-Cola, Danone, etc.) que han decidido apostar por los valores en sus mensajes publicitarios.

Y, como el negocio de IKEA son muebles para el hogar, ¿qué mejor apuesta que el hogar como centro de la familia y de la educación?

El anuncio arranca de una escena muy cotidiana. Un padre y su hijo están viendo la televisión mientras ambos toman chucherías. Una estadística que sale en el informativo cambia la cara del padre: “Los niños aprenden lo que ven; y, sobre todo, lo que ven en el hogar”. Acto seguido, el padre se recompone en el sofá –estaba echado de cualquier manera– y trata de arrebatar los chuches de su hijo. Empieza entonces una cascada de escenas familiares en las que los padres se ven superados por las circunstancias: la hija masca chicle porque ve hacerlo a su madre, el hijo se rasca el trasero porque su tosco padre también lo hace, y todos se pasan horas en Internet porque los padres son los primeros en estar enganchados. En cada escena descubrimos el rostro avergonzado de un adulto que no logra mudar sus malas costumbres tan rápidamente como quisiera.

Esto debería conducir al desánimo, a la sensación de que nunca sabremos educarles bien. Todo lo contrario. El anuncio termina con una inyección de optimismo: nos hace ver que no hace falta ser unos padres modélicos para poder educar, ni hace falta leer manuales o acudir a sesiones de terapia colectiva. Basta una sola cosa: el amor, el amor de unos padres que anteponen sus hijos a todo lo personal. Un amor que los hijos descubren muchas veces cada día, y que les ayuda a distinguir, en las acciones de sus padres, las cosas que deben imitar de las que deben obviar (y aprender a disculpar).

De ahí el lema final: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. En casa –y no en el Instituto ni en programas de buena ciudadanía– es donde deben amueblarse las cabezas de nuestros hijos. En casa es donde aprendemos, enseñamos, compartimos y queremos. Nuestra casa es el centro de la familia y el centro de la educación de los hijos. Amueblémosla bien. Con orden, con buen gusto… y con cariño.