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sábado, 8 de febrero de 2025

El poder transformador del diálogo y la escucha

El anuncio que quiero comentar hoy, de Deutsche TeleKom, narra la historia de dos niñas que se encuentran por casualidad. Una tiene un aire casi mágico, como un duende, y la otra, una apariencia más humana. Sin embargo, la norma impuesta por los adultos –quienes, por miedo y prejuicios, mantienen a raya cualquier posibilidad de conexión– impide que ellas contacten y se conozcan. En cambio, la inocencia de las niñas, similar a la que afirma Saint-Exupéry en El Principito (“solo se puede ver bien con el corazón”), las impulsa a cuestionar por qué no pueden relacionarse.

La lección es clara: para que surja la comunicación, es necesario romper ese “muro de cristal” invisible formado por prejuicios y miedos; no tanto el muro físico, sino el simbólico.

Aunque se trate de un anuncio de las navidades pasadas, su mensaje sigue siendo sorprendentemente actual: el poder de la comunicación y del diálogo para cambiar el mundo. Y, al hablar de “diálogo”, no me refiero únicamente al intercambio de palabras, sino también a un aspecto esencial: la disposición de querer escuchar al otro.

Como señala Stephen Covey: "La mayoría de la gente no escucha con la intención de comprender, sino con la intención de responder." Es un problema bastante común: muchas veces, mientras alguien está hablando, en lugar de prestar plena atención, ya está pensando en la respuesta. Por eso necesitamos redescubrir la escucha empática, escuchar con el propósito de entender las emociones y necesidades del que habla.

Otro punto importante que vemos en este spot es la posibilidad de comunicarse sin palabras, solo con las emociones, o con la mirada. Rainer Maria Rilke decía: "Los silencios grandes y verdaderos no necesitan palabras". Y es que, en momentos de conexión emocional profunda, el silencio puede ser el lenguaje más poderoso. Cuando compartimos una emoción fuerte (como el amor, la amistad, la compasión o el dolor), las palabras se vuelven innecesarias, incluso pueden ser un estorbo.

En momentos así, los ojos pueden comunicar más que las palabras. Nietzsche lo expresaba de este modo: "Hay pensamientos que solo pueden ser dichos con una mirada". Una mirada de complicidad –como la que vemos en las niñas del anuncio– puede encerrar un entendimiento mutuo, una conexión emocional profunda o incluso un mutuo deseo de acabar con los muros de cristal que separan a los adultos.

Escuchar en medio del ajetreo diario


Hoy, más que nunca, es fundamental detenerse y escuchar a los demás especialmente a los seres queridos desde una perspectiva auténtica. En el ajetreo diario, el ruido y la prisa a menudo nos impiden compartir tiempo con los otros, escucharlos y aprender de ellos. Cuando empatizamos con sus emociones lo cual requiere un cierto tiempo, estamos en una posición privilegiada para comprender a la otra persona, disculparla o alabarla según los casos, y también transmitir lo más personal, lo más profundo que tenemos. Las diferencias de puntos de vista dejan de ser un obstáculo cuando el encuentro se convierte en un diálogo interpersonal.

Como decía al comienzo, el mensaje de este anuncio trasciende la temporalidad navideña. Es una invitación a vivir la comunicación, la empatía y la escucha a lo largo de todo el año; y a construir, día a día, puentes de entendimiento y de comprensión.

viernes, 12 de febrero de 2021

"Anton, su amigo y la Revolución Rusa": Elogio de la amistad (Estreno: 12-02-2021)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- El fruto más valioso de la libertad humana es nuestra capacidad de amar. Una capacidad universal, que no exige especiales condiciones personales. No todos podemos saber mucho, pero en los genes del alma llevamos la facultad de amar mucho. Claro que las cualidades hay que cultivarlas y regarlas cada día. En el otro lado de la balanza está el odio: ¿de dónde surge?, ¿por qué razones?, ¿cómo evitarlo? O sea, la gran pregunta sería: ¿podemos construir un mundo sin odios, un mundo donde todos podamos comprendernos y vivir en paz?

Esta preocupación latía en la extraordinaria película “Mandarinas” (2013), del director georgiano Zaza Urushadze. El filme estuvo nominado al Globo de Oro y al Oscar en la categoría entonces denominada ‘mejor película extranjera’ y, en opinión de este crítico, merecía ambos premios. Urushadze falleció en diciembre de 2019 con solo 53 años, pero nos dejó una última y preciosa película que en España se estrena a partir del 12 de febrero y que lleva por título “Anton, su amigo y la Revolución Rusa”.

Inspirada en hechos reales ocurridos a la familia del escritor Dale Eisler, coautor del guion junto al propio director, es una cinta en la que Zaza vuelve a plantearse sus preocupaciones vitales, esos grandes interrogantes mencionados más arriba. Y lo hace con ese estilo suyo delicado, poético y emotivo, que tan sabiamente armoniza con los hechos en ocasiones duros de la historia que nos cuenta.

En esta ocasión nos traslada a una aldea ucraniana cercana a Odessa y al año 1919. Desde varias décadas antes habitan allí familias de origen alemán dedicadas a la agricultura, que emigraron buscando mejores condiciones de vida. Viven y conviven en paz, con independencia de la religión que practiquen y al margen de ideologías. Los pequeños Anton, cristiano, y Yasha, judío, son grandes amigos y Urushadze quiere mostrarnos a través de sus ojos infantiles las características de la auténtica amistad. Quizá porque solo ‘si nos hacemos como niños’ lograremos ese deseado mundo sin odio y seremos capaces de decir, como Yasha a Anton: “No me imagino un cielo sin amigos. Sin ti”. Pero la revolución bolchevique lo estropeará todo.

La historia tiene más enjundia y unos personajes adultos interesantísimos, varios maravillosos, otros complejos y un par de ellos verdaderamente perversos. Como remate, una gran dirección de actores y una fotografía muy hermosa. Echaremos de menos a Urushadze y su esfuerzo por hacer un cine profundamente humano y trascendente, que remueve al espectador sin desanimarlo. Al contrario, le muestra que hay esperanza, que para comprenderse hay que conocerse, que los radicalismos nos desunen y que un mundo bueno es un mundo de amigos.

jueves, 3 de diciembre de 2020

"Mesas conectadas" para las cenas de Navidad

¿Y si este año no tuvieras que renunciar a la cena de empresa? “Mesas Conectadas” es una iniciativa que combina creatividad y tecnología para que todas las empresas puedan celebrar su cena de Navidad también este año y, entre todos, apoyemos a la hostelería.

jueves, 5 de marzo de 2020

"Especiales": La grandeza de los niños diferentes

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Que la persona, con su especial dignidad, ocupe el centro de una obra artística es siempre una gran noticia. No es que el término dignidad no pueda aplicarse en otros supuestos, pero stricto sensu le corresponde a cada hombre y a cada mujer desde su concepción hasta su extinción natural. Y además, nadie es más digno que nadie. Pues bien, cuando una película como "Especiales", de los franceses Olivier Nakache y Éric Toledano, concentra su mirada en la generosa atención de niños y jóvenes que padecen TEA (Trastorno del Espectro Autista) solo queda aplaudir. Pero si además esa mirada ilumina valores como la ternura, la abnegación, el olvido de uno mismo o la magnanimidad, entonces… hay que volver a aplaudir.

El binomio Nakache-Toledano, que triunfó en media Europa con "Intocable" (2011), relata ahora en "Especiales" la labor que dos entidades no gubernamentales de la Francia actual realizan con unos seres tan delicados y tan indescifrables a veces como son los autistas. Bruno y Malik, judío y musulmán respectivamente, son los líderes de ambas organizaciones. Siempre al borde de la quiebra, a ambos les va la vida en lo que hacen. Además, ayudan en la inserción de jóvenes de pasado difícil reclutándolos como voluntarios. Agotador. Y apasionante.

Los inspectores oficiales vigilarán concienzudamente las andanzas de Bruno y Malik para que cumplan los requisitos legales; pero ellos saben que estos enfermos solo mejoran si los cuidadores saben poner el corazón en su tarea, algo muy difícil de gestionar en los organismos institucionales. Para reforzar esta idea, la cinta late al compás de la banda sonora del dúo germano-suizo Grandbrothers. Una música electrónica rítmica que mezcla piano y percusión, y que impulsa el desarrollo de la historia como un marcapasos al corazón.

La narración contiene momentos dramáticos, pero el tono es siempre amable, optimista y puntualmente divertido. Se intuyen también, aunque no se mencionen expresamente, las motivaciones religiosas que alientan la tenacidad de los dos protagonistas. Vincent Cassel (Bruno) y Reda Kateb (Malik) viven sus papeles, que les exigen un derroche de simpatía, energía y humanidad. Unas cualidades que atesoran los responsables en la vida real de las ONGs recreadas en la pantalla: Stéphane Benhamou y Daoud Tatou.

Hay quienes han comparado “Especiales” con “Campeones”, la cinta de Fesser. Pero, en realidad, los planteamientos son distintos. “Campeones” usa el humor como medio y remedio. “Especiales” es más profunda y, sobre todo, conmueve y remueve.



martes, 18 de febrero de 2020

SEAT: "Juntos, pueden suceder cosas grandes"

Hace pocas semanas, Seat lanzó en Europa un spot muy emotivo en Navidades para subrayar esta idea: juntos, pueden suceder cosas grandes. Como ha pasado bastante inadvertido, he querido rescatarlo para el blog.

El anuncio, un precioso storytelling de 2 minutos de duración, se titula "The Code" ("El código") y es descrito por la compañía de automóviles como "una historia que celebra la unión entre las personas y la verdadera amistad". Es el relato de una amistad infantil que comienza una mañana, cuando una chica tímida, de pocas palabras, se traslada a un nuevo colegio.

Un chico también tímido, apenas conectado con los demás, siente por ella una especial fascinación. No tienen grandes habilidades comunicativas, pero juntos, son capaces de cosas grandes.

Ella le enseña el lenguaje morse; y, sin palabras, son capaces de comunicarse por las noches, cuando cada uno enciende su linterna en la ventana y se intercambian mensajes de luz. El afecto hace inútiles las palabras; la sonrisa hace superfluo el tono de voz.

La historia de esta silenciosa y luminosa amistad avanza noche tras noche. Hasta que un día, el niño y sus padres se mudan por vacaciones, y la chica queda sumida en la tristeza. El día en que su amigo va al aeropuerto para tomar su vuelo, ella se comunica con la gente de su vecindario para organizar una gran sorpresa. Y de nuevo comprobamos el mensaje de SEAT: “juntos, suceden cosas grandes”. Cuando el niño está en el avión, sobrevolando la ciudad y su querido barrio, recibe un inesperado y sorprendente mensaje. Vemos entonces el rostro de cada uno, plenamente feliz. Y por primera vez les vemos pronunciar unas palabras que van dirigidas no al oído, sino al corazón del otro

El spot, acompañado por una melodía dulce y muy pegadiza, termina con el eslogan de la campaña: "Together, great things can happen”. Y también: “Happy Holidays from Barcelona”. Un buen deseo navideño para esta publicidad con valores.

lunes, 3 de febrero de 2020

Bouygues Telecom: Por una comunicación humana

La compañía Bouygues Telecom y la agencia creativa BETC han ideado un emotivo spot para crear un nuevo posicionamiento de la marca. Con esta campaña tratan de posicionar a la compañía francesa como el operador que hace crecer las relaciones humanas, facilitando la comunicación y aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías.

El anuncio, dirigido por Martin Werner, cuenta la historia de "Max & Romain" (así se titula), dos amigos que comparten momentos únicos en su infancia y adolescencia. Con los años pierden el contacto, aunque en determinadas situaciones algo les hace recordar al amigo ausente. Todo sigue igual, hasta que un día, un mensaje al móvil lo cambia todo.

"Las relaciones personales son la principal fuente de nuestra felicidad. Desde 1996, te hemos ayudado a hacerlas crecer", reza el anuncio que, además, estrena su nuevo claim: "We Are Made to be Together".

Con esta campaña, Bouygues Telecom deja claro que, a pesar de las sombras que rodean a la tecnología, ellos quieren aprovechar sus ventajas para conectar a las personas. "La ambición de Bouygues Telecom es que la tecnología digital sea accesible para todos, que no se convierta en una fuente de exclusión o división y, sobre todo, alentar a las personas a dar más tiempo a las personas cercanas a ellos", explican sus directivos.

Es bueno que las compañías de telecomunicaciones nos hablen de comunicación y no tanto de aparatos, dispositivos y frías conexiones. Por eso conectan con el público. Esta campaña está en la línea de las que han hecho, con bastante éxito, True Move o D-Tac. Porque la comunicación, o es humana y enriquecedora, o no vale para nada, ¿no os parece?

Agradeceré vuestros comentarios.

jueves, 7 de febrero de 2019

"Green Book": agradable sorpresa en el Oscar al mejor filme


(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Estrenada en USA el pasado mes de noviembre, la última película de Peter Farrely es una de las gratas sorpresas de la cartelera española en este inicio de 2019. Y lo es no solo por su calidad y su capacidad para gustar a todo tipo de espectadores (incluidos los críticos), sino porque supone también un punto y aparte en la filmografía de este director, sembrada hasta ahora de cintas mediocres y con abundantes detalles de mal gusto. Con un presupuesto de 23 millones de dólares, Green Book lleva cosechados 83 en todo el mundo y ha recibido 3 premios de la Academia de sus 5 nominaciones: Oscar al mejor filme, al mejor guión original y al mejor actor de reparto. Bien por Farrely, que esperemos haya descubierto una nueva “línea de productos”.

Green Book, que desprende un aroma clásico desde sus primeros fotogramas, nos cuenta una bonita historia de amistad y de superación de prejuicios, homenajea a la familia, alaba el trabajo bien hecho y la honestidad, defiende con firmeza la dignidad de cualquier persona y presenta la religión con naturalidad. Unas bondades que están planteadas de una manera sencilla, sin grandes disquisiciones, con algún que otro cliché y cierta concesión a lo políticamente correcto, pero casi siempre con un tono elegante y un eficaz sentido del humor. Y todo con un ritmo trepidante, al compás de una magnífica banda sonora, que incluye canciones de la década de 1960 y la música de Don Shirley (ahora hablaremos de él).

El filme recrea el viaje de dos meses que en 1962 hicieron Tony Vallelonga (Tony Lip para sus amigos), empleado del club Copacabana, y Don Shirley, virtuoso pianista afroamericano admirado por el legendario Igor Stravinsky. Tony (Viggo Mortensen), de origen italiano, criado en el Bronx, casado con una mujer maravillosa y padre de dos hijos, fue contratado para acompañar a Shirley (Mahershala Ali) como conductor y ayudante personal durante la gira que este realizó por el Sur de los Estados Unidos. Para mayor credibilidad, firma el guion Nick Vallelonga, el hijo mayor de Tony, que oyó contar a su padre el inolvidable periplo en múltiples ocasiones.

En una época de feroz racismo, el título de la película hace referencia a una guía (el “Libro verde”) de los escasos establecimientos que los afroamericanos podían utilizar en los Estados del Sur y que ofrecían cierta seguridad. Viggo Montensen y Mahershala Ali hacen un trabajo extraordinario y están nominados al Oscar. Su compenetración, dando vida a personalidades tan dispares, es perfecta. Una convivencia de la que ambos saldrán beneficiados y de la que el espectador es gozoso testigo. Para no perdérsela.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Ruavieja: "Tenemos que vernos más"

Ruavieja lo ha vuelto a hacer. Su campaña de Navidad 2018, lanzada esta misma semana, vuelve a tocar nuestro corazón y nos invita a tornar la mirada hacia nuestros seres queridos, como ya hiciera en el spot navideño de 2017.
El planteamiento es, a la vez, muy simple y muy certero. Todos decimos que queremos mucho a nuestros padres y a ese amigo del alma que nos cambia la vida cada vez que le vemos… El problema es que le vemos muy poco, menos –mucho menos– de lo que pensamos.

Si ahora nos dijeran que, teniendo 40 ó 50 años, solo pasaremos 36 días con nuestra madre –que vive a cierta distancia– o con el mejor amigo que tenemos, lo más seguro es que no nos lo creyéramos. “Imposible. ¡Si le quiero de veras, si –aunque estemos lejos no puedo vivir sin él, si por verle haría cualquier cosa…!”. Sin embargo, cuando examinamos un poco nuestra vida, nos damos cuenta de que en el último año apenas hemos pasado tiempo con él. El estrés diario, las series televisivas, las redes sociales y un ritmo de vida demasiado acelerado han ido robándonos gran parte del tiempo que antes dedicábamos a nuestras relaciones personales. El «ya te llamaré» es hoy de lo más cotidiano, y se acentúa a medida que nos hacemos mayores. ¿Con qué frecuencia veo a ese amigo con el que antes quedaba todos los sábados? ¿Y a aquel hermano o primo que siempre fue mi consejero?

En este marco, la campaña navideña de Ruavieja está resultando de lo más impactante. Tras ver el spot, muchos lo reconocen en los correos electrónicos o en sus publicaciones en las redes sociales. Porque esa campaña –a través de unas breves historias en las que todos podemos sentirnos reflejados– nos invita a descubrir cuánto tiempo pasaremos con nuestros seres queridos hasta el día en que nos muramos. El test, que está disponible en la página web de la marca, pretende sacudir nuestra conciencia y animarnos a dedicar más horas a aquellos que de verdad nos importan. Porque un día no muy lejano les echaremos en falta.

Buen mensaje para esta Navidad. Volver a disfrutar las relaciones humanas, y muy especialmente las familiares: tíos, sobrinos, primos… y, sobre todo, hermanos y padres.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata: Libros y amistad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La isla británica de Guernsey vivió su particular odisea durante la invasión nazi. Su estratégica situación en el Canal de la Mancha, cerca de las costas de Normandía, la convirtió en un importante objetivo para el ejército alemán, que la ocupó en junio de 1940. Pocos días antes se había conseguido evacuar a parte de la población y a casi todos los niños en edad escolar. Se calcula que se marcharon 21.000 habitantes de Guernsey, incluyendo 5.000 niños y los maestros de las escuelas.

Este contexto histórico funciona como paisaje de fondo de “La sociedad literaria y el pastel de piel de patata”, la última película del veterano director inglés Mike Newell, una agradabilísima cinta que está triunfando en la cartelera española. El guión adapta una novela póstuma de Mary Ann Shaffer, inacabada al fallecer la escritora y completada por su sobrina, Annie Barrow.

La acción de sitúa en 1946, en un Londres en plena reconstrucción tras la guerra. Juliet Ashton (Lily James) es una joven novelista de éxito que perdió a su familia durante la contienda bélica. Prometida con Mark (Glen Powell), un militar norteamericano, y representada por Sidney (Matthew Goode), su eficaz editor, la vida de Juliet parece orientada hacia un futuro estable y seguro, con un horizonte lleno de libros por escribir, de conferencias, entrevistas, homenajes y fiestas. Pero un día recibe una carta desde la isla de Guernsey que firma un tal Dawsey Adams (Michiel Huisman); unas letras que van a conectar el pasado con el presente y que tendrán una influencia decisiva en las aspiraciones de Juliet.

La verdad es que este filme de largo título es un disfrute. Y lo es en parte porque concede al espectador lo que este desea que ocurra. Pero se trata de una previsibilidad inteligente, tan elegante y simpática que resulta muy fácil engancharse a la historia y empatizar con los personajes. Aunque no es una obra maestra ni lo pretende, Newell entrega una película que logra entretener y emocionar, gracias a una Lily James encantadora, a una exquisita ambientación muy british, y a un tratamiento muy atractivo de la amistad y de la literatura como antídotos ante el sufrimiento.

Sí. Los amigos y los libros son como las chimeneas en los días de crudo invierno: nos reúnen, nos unen y nos caldean.

lunes, 15 de enero de 2018

"Salvando al Reino de OZ": un canto a la amistad solidaria

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Que la animación europea se está poniendo las pilas es una realidad. Aun sin poder competir con las grandes productoras norteamericanas y sus mega-presupuestos, el salto de calidad que está experimentando este género en países como España, Francia, Gran Bretaña o Rusia así lo certifican. Precisamente desde Rusia nos llega “Salvando al Reino de Oz”, película que se estrenará en las salas españolas el próximo 19 de enero.

Precedida de un gran éxito en su país, la cinta se basa en un relato de Alexander Volkov, matemático y novelista ruso, que recupera a los personajes que L. Frank Baum hizo famosos en su cuento “El maravilloso mago de Oz”. Volkov había realizado en 1939 una traducción libre del libro de Baum, con algunos cambios y añadidos para salvar los derechos de autor. Años más tarde reinició su afición literaria a través de una serie de secuelas de su propia obra; la primera de ellas, publicada en 1963, se titula “Urfin y sus soldados de madera” y es la base del filme que reseñamos.

Salvando al Reino de Oz” nos presenta al astuto y malvado Urfin, que pretende coronarse como rey del fantástico Reino de Oz, apoderarse de Ciudad Esmeralda con sus soldados de madera y cambiarle el nombre a Urfinville. Para impedirlo se pondrá en acción Dorothy, la pequeña y dulce niña con zapatos mágicos, que contará con la ayuda de sus amigos: el perro Toto, el Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León Cobarde. Pero para poder derrotar a Urfin deben descubrir antes quién es realmente.

Entre aventuras y golpes de humor, la película es un canto a la amistad, a la solidaridad y al esfuerzo, para que la bondad pueda finalmente reinar en esa maravillosa tierra de Oz, que siempre ocupará un lugar de privilegio en nuestro imaginario cultural.

lunes, 8 de enero de 2018

"Una bolsa de cánicas": Infancia volatilizada

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Joseph Joffo, novelista francés judío, publicó en 1973 “Un saco de canicas”, que rápidamente se convirtió en un best seller en Francia y, sucesivamente, en todo el mundo. Traducida a 20 idiomas y con más de 25 millones de ejemplares vendidos, esta obra autobiográfica narra la odisea de dos hermanos judíos de 10 y 12 años (Joseph y Maurice) para escapar de la Francia ocupada por los nazis y salvarse de una muerte segura. Tres años de duro peregrinaje entre 1941 y 1944, recordados por Joseph tres décadas después en un libro que hemos leído varias generaciones y que vale la pena seguir recomendando a los más jóvenes.

Dos veces ha sido llevado a la pantalla grande el relato de Joffo. La primera en 1975 a cargo del director francés Jacques Doillon, cuya versión no acabó de convencer al escritor. La segunda se estrenó el pasado 29 de diciembre en las salas de cines españolas, con el título de “Una bolsa canicas” y la dirección del canadiense Christian Duguay, experimentado realizador de películas y series para la televisión. Joffo ha reconocido que lloró cuando vio el primer montaje del filme y al que escribe estas líneas le ha encantado.

Duguay, 42 años después de la versión anterior, logra una película humanísima, emocionante y llena de coraje, alejada de cualquier tentación de revanchismo, con momentos de tensión bien dosificados y personajes que derrochan una generosidad cercana al heroísmo. Este cierto “limado” de aristas, que algunos críticos le reprochan, convierte sin embargo a la cinta en un producto enormemente positivo e ideal para un público amplio.

Magníficamente interpretada por los niños Dorian Le Clech y Batyste Fleurial, y por Patrick Bruel y Elsa Zylberstein en el papel de sus padres, “Una bolsa de canicas” cautiva también por su ambientación, la hermosa fotografía de Christophe Graillot y la banda sonora del israelí Armand Amar.

A lo largo del filme aparecen comportamientos mezquinos y malvados, pero hay mucha más bondad: personas de buen corazón que, con independencia de raza o religión, reconocen la dignidad de cualquier ser humano y corren riesgos para ayudar a unos niños. Precisamente a estas víctimas inocentes se refería Joseph Joffo en una entrevista reciente: “A causa del terrorismo, muchos niños se ven también hoy obligados a huir de sus casas. Como nosotros hace años, ellos se encuentran en los caminos totalmente aislados y abandonados a sus propios recursos. Espero que la película nos estimule a interrogarnos sobre el destino de estos niños y de estas familias desgarradas”.

viernes, 15 de diciembre de 2017

"Wonder": Amor y cicatrices

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Tengo un amigo que distingue entre libros de autoayuda y libros (así los llama él) de alta-ayuda. No sé si entre estos últimos incluiría “Wonder”, de Raquel Jaramillo Palacio, escritora norteamericana de origen colombiano. Publicado en 2012, se han vendido más de 5 millones de ejemplares en todo el mundo. Y una vez más, cine y literatura se han dado la mano para convertir a “Wonder” en una película que siguiendo la calificación de mi amigo quizá también podría considerarse de alta-ayuda.

Pero antes de hablar del filme, estrenado el pasado 1 de diciembre, vale la pena conocer algunos datos relativos a la génesis del libro, editado en España con el título de “Wonder. La lección de August. Un día de 2008 se encontraba Palacio con sus hijos en una heladería “junto a un niño –cuenta ella– con graves anomalías craneofaciales, que venía a tener más o menos el mismo aspecto con el que describo a Auggie en el libro”. Su reacción la avergonzó más tarde: eludiendo la cercanía del niño enfermo, se marchó enseguida con sus hijos.

Esa misma noche, mientras se recriminaba su conducta y escuchaba la canción “Wonder” de Natalie Merchant, decidió escribir la historia. La canción comienza con esta frase: “Han venido médicos de ciudades lejanas solo para verme y agacharse sobre mi cama sin creer lo que veían. Dicen que debo de ser una de las maravillas de la creación de Dios, pero son incapaces de ofrecer una explicación”.

Y ahora la película, que ha dirigido Stephen Chbosky y que cuenta con una espléndida pareja de actores adultos: Julia Roberts y Owen Wilson. Junto a ellos, los jóvenes Jacob Tremblay –que ya nos deslumbró por su papel en “La habitación” (2015)–, Noah Jupe e Izabela Vidovic, también magníficos. “Wonder”, el libro y la cinta, nos presenta a August Pullman, un niño de 10 años que padece el síndrome de Treacher-Collyns, que se caracteriza por una deformidad severa en el cráneo y en el rostro. Sometido a 27 intervenciones quirúrgicas, Auggie ha vivido rodeado del cariño y el sacrificio de sus padres, Isabel y Nate, y de su hermana mayor Via. Pero ha llegado el momento de acudir al colegio: una dura prueba tanto para Auggie como para el resto de la familia.

Wonder” esquiva explícitamente la complejidad y la crudeza en la que podría haber desembocado la historia, para ofrecernos un emotivo relato que encuentra en la sencillez el camino más eficaz para llegar a todo tipo de público. Y, sin sensiblerías, con la dosis justa de dramatismo y un oportuno sentido del humor, sabe abordar temas como el bullying, la unidad familiar, la aceptación de uno mismo y de los demás, la maduración y el aprendizaje personal, el sentimiento de rechazo o la amistad.

Apunten este título, padres y educadores, que propone la amabilidad como camino asequible a todos para construir ese mundo mejor que anhelamos. Una propuesta evidenciada en el consejo que uno de los profesores de Auggie da a sus alumnos: “Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable”.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Canto a la amistad: "Tenemos que vernos más"

Al abrir el Facebook, el protagonista del anuncio descubre este mensaje: “Eduardo y tú sois amigos desde hace 8 años”. Esa frase le anima a escribir en privado a su amigo. Quiere retomar el contacto y recordarle que su amistad es más duradera y profunda de lo que una web pueda saber. El spot, que llega en fechas navideñas, forma parte de una campaña publicitaria para licores Ruavieja titulada Tenemos que vernos más y defiende la importancia de mantener los vínculos afectivos.

Como señala Juan García-Escudero, director creativo de la campaña, el storytelling del spot pretende conmover y hacer pensar. “Aunque sea un anuncio, el relato comparte más códigos con el cine que con la publicidad clásica. Apela a las emociones en vez de al discurso promocional. Por fortuna, los anunciantes comienzan a entender que este es el lenguaje que les puede conectar con el público”.

A lo largo del anuncio se muestra una amistad que se remonta a la infancia. Por eso escribe el protagonista: “Esta red social no tiene ni idea... de lo mucho que te aterra hacer daño a los demás, sobre todo a los amigos. Por eso es incapaz de comprender por qué llevamos tanto tiempo sin vernos”.

Mostrar a dos hombres con sentimientos (¡en las antípodas de los clichés publicitarios de bebidas alcohólicas!) es una de las mejores ideas de la campaña, y que da a este relato un sabor especial.

Para rodar esta película de 90 segundos, la agencia Leo Burnett ha contado con el director de cine Santiago Zannou, que ha realizado ya dos de los anuncios más comentados de Lotería de Navidad. En el de 2014, el dueño de un bar había reservado un décimo premiado tras el despiste de uno de sus clientes habituales. Y en el del año pasado, una maestra jubilada cree por error que le ha tocado el Gordo y sus familiares y vecinos se esfuerzan por no estropear su ilusión.

Cuando se acerca la Navidad, la televisión se llena de campañas que apelan a las emociones del espectador. Y es que, como señala García-Escudero, “en publicidad, estos mensajes emocionales suelen encajan mejor durante el período navideño, porque es una época muy propicia para conectar con nuestros seres queridos”.

Sin duda, estamos ante una sabia combinación de emociones y storytelling. Un cóctel que cada vez funciona mejor en el ámbito de la publicidad.

lunes, 24 de abril de 2017

"Wheels": Publicidad sobre ruedas

Para los Juegos Olímpicos de Río, la empresa Canadian Tire Corporation dedicada a la venta de productos deportivos y para el hogardiseñó un anuncio (“Wheels”) que emocionó a medio mundo. Hace ahora seis días, la compañía canadiense volvió a lanzar el anuncio, que en esta “segunda vida” está obteniendo resultados aún mejores que en la primera. De hecho, se ha convertido en una pieza viral (con un relato muy emotivo, y un storytelling en línea con sus valores) que acumula ya 44 millones de reproducciones en Facebook y cerca de 145.000 en Youtube.

Cuando fue creado por la agencia Cleansheet Communications, la intención del spot (promovido en unión con la plataforma “We all play for Canada”) era situar a Canadá en el podio… ¡de los países éticos!, destacando los valores de compañerismo e inclusión social que deben prevalecer en la práctica del deporte. Y, en efecto, está siendo utilizado en muchos colegios e institutos de ese país como ejemplo inspirador para los jóvenes deportistas.

En la primera escena, nos muestra a un grupo de chicos jugando al baloncesto en un patio vecinal. De repente, un fallido lanzamiento a canasta hace que el balón se escape más allá de la pista improvisada, entre muros de casas y puertas de garajes, hasta detenerse frente a la casa de un niño en silla de ruedas. El joven que se acerca a por la pelota, y el niño minusválido le saluda con un caluroso "hola" y una sonrisa amigable.

Al día siguiente, el niño discapacitado descubre en el porche de su casa una pelota de baloncesto, y decide devolvérsela a los chicos que jugaban con ella. Al llegar al lugar donde juegan los demás niños, el joven de la silla ve cómo sus vecinos han puesto ruedas ('wheels', en inglés) a triciclos, cajas u otros objetos, para jugar en sus mismas condiciones... El anuncio termina con un mensaje esperanzador: “Cuando aflora lo mejor de nosotros, nuestra nación se vuelve más grande”.

Ojalá que esta publicidad con valores vuelva a ocupar un puesto de honor en la actual programación televisiva. Brindo por ello con este post. Que lo disfrutéis.

domingo, 2 de abril de 2017

Knorr: El amor supera todas las distancias

El spot de esta semana recibió varios premios interna-cionales, entre ellos un León de Oro en el Festival de Cannes. Fue realizado por la Agencia J. Walter Thompson de Buenos Aires, bajo la dirección de Andy Fogwill.

Narra la historia de una limpiadora de un gran hotel cuya vida está sumida en la más completa rutina. Una noche, accidentalmente, pulsa el botón de la videoconferencia, y al otro lado de la pantalla aparece un vigilante nocturno de un país muy lejano. Ambos se miran, y sus miradas lo dicen todo. La limpiadora apaga la conexión, pero algo queda en la mente de ambos.

Cuando, al día siguiente, pulsa de nuevo la videoconferencia, el vigilante es sorprendido mientras se peina… por si ella “regresa”. Es la hora de las presentaciones. Ella es Clara, y vive en Buenos Aires. Él es Vladimir, y vive… ¡en Moscú, a 13.500 kilómetros! Pero no importa. “Mañana, a esta hora”. Es todo lo que ella dice, por gestos.

Y empieza así esta deliciosa historia de amor. Una historia en 3 partes -con un final emotivo y sorprendente- que nos dice algo a los hombres de todas las culturas: el amor puede surgir, crecer y hacerse fuerte también en la separación. El amor es más poderoso: supera todas las distancias.

Lo más conmovedor es el carácter humilde de los protagonistas. Dos personas sencillas que nunca hubieran sabido nada el uno del otro, sino hubiera sido por la tecnología. Una historia de amor entre desheredados: no tienen nada, pero a la vez lo tienen todo. Porque en esa “cena de gala” no hay nada que les separe. Una bella parábola para nuestra sociedad: hiperconectada pero totalmente aislada. Y una historia muy bien contada, en pocos planos –los necesarios–, que ayuda a creer en el amor, en la amistad, en las cosas buenas de la vida. (Por cierto, la canción "Quelqu'un m’a dit" es interpretada por Carla Bruni). Que lo disfrutéis.

domingo, 18 de diciembre de 2016

"Rogue One": Infundir coraje e ilusión en los niños

Las cross promotions (o promociones cruzadas) entre una marca y un filme en su lanzamiento, son muy habituales en los Estados Unidos. Para el estreno de "Rogue One: A Star Wars Tale" se han creado algunas muy buenas,  el anuncio de Duracell en que un grupo de rebeldes galácticos “rescata” a una niña enferma,  recluida en un hospital –como si fuera la Princesa Leia– y la libera justo el día de Navidad.

La promoción cruzada que he seleccionado para este blog es una conmovedora campaña de la compañía filipina de telecomunicaciones Globe. Creada por Publicis JimenezBasic, narra la historia de dos hermanos, uno mayor y responsable, y la otra pequeña y aparentemente alocada, que se niega a ir a ninguna parte sin usar su casco imperial, tipo Darth Vader.

La acción se desarrolla a lo largo de un día, en el que vemos cómo la niña lleva puesta su máscara blanca en su trayecto al cole, en el desayuno, montando su bicicleta… ¡hasta cepillándose los dientes! Todos la miran con displicencia, pero su hermano mayor está siempre a su lado, y mantiene ante los demás una sorprendente actitud de lealtad y apoyo.

Al día siguiente se plantan de nuevo en la escuela. Pero esta vez, cuando entra en el aula, todos llevan una máscara blanca de Darth Vader. Al ver su solidaridad, ella se quita la máscara... y el final nos sorprende, a la vez que nos arranca una lágrima.

El spot, dirigido por Joel Limchoc de Film Pabrika, anima a los consumidores a #CreateCourage y a publicar fotos de ellos mismos con ese hashtag y luciendo un casco blanco tipo Vader. También pide su colaboración con el Hospital General de Filipinas para llenar de ilusión y coraje a los pacientes infantiles que allí se tratan.

Una campaña con valores que promociona un filme a la vez que nos hace pensar y nos conmueve.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Amazon: preciosa historia de amistad entre un iman y un sacerdote

Amazon ha dado la campanada con un sorprendente y emotivo spot navideño. Su historia es completamente original: trasciende el ámbito de lo comercial y prescinde de la iconografía navideña: nieve sobre las calles, luces en las ventanas y árboles cargados de adornos. En su lugar, nos propone, un mensaje con los valores más genuinos de la Navidad: el deseo de paz, las muestras de cariño, el sentido auténtico del regalo, el encuentro con los amigos.

El anuncio nos cuenta la historia de amistad entre un iman y un sacerdote. Su mutua veneración y afecto muestran un valor universal: actúan como símbolo y demostración de que la concordia entre las religiones es algo deseable y posible; más aún: que es una realidad en muchas partes del mundo. Entre los creyentes de distintas confesiones hay más puntos de encuentro y más respeto que lo que el laicismo imperante quiere hacernos creer.

Como señala Gary Bradley, el actor que en este spot interpreta al cura católico, la historia "habla de respeto y comprensión mutuos, y habla también de las cosas que unen a la gente de distintos credos en lugar de lo que las separa".

El vídeo, que se emite en diversas televisiones de Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, acumula millón y medio de visitas en apenas dos semanas. En Facebook, después de que lo compartiese el imán Zia Sheikh en su muro, se ha hecho viral. El post lleva diez millones de visualizaciones, más de 130.000 reacciones y lo han compartido más de 160.000 usuarios. El brillante e inesperado final -que muestra el amor que encierra un simple regalo- ha hecho que muchos deseen compartirlo con sus contactos.

Lo más sorprendente es que ambos actores se interpretan a sí mismos. Gary Bradley, de 63 años, es el párroco de Little Venice en Londres, que fue actor antes que sacerdote; y Zubeir Hassam, de 55, que interpreta al iman, es el director de la escuela musulmana Oadby, en Leicester. Como consecuencia del rodaje, ambos se han hecho verdaderamente amigos. Y así, una vez más, la vida supera a la ficción, y el mensaje de la Navidad ha vuelto a hacerse realidad.

Un diez para Amazon por esta valiosa campaña.

domingo, 25 de septiembre de 2016

En "El Principito", de Mark Osborne, lo esencial se hace visible a los ojos

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Adaptar una obra maestra tan sensible como “El principito” es una tarea delicada. Lo hizo Stanley Donen sin mucho éxito en 1974, y posteriormente se han producido algunos otros intentos orientados sobre todo a la pequeña pantalla. Consciente de la dificultad, el realizador Mark Osborne (Bob Esponja, Kung Fu Panda) ha sabido tomar la distancia adecuada para no traicionar el alma del cuento del escritor francés, y el resultado es magnífico.

Irena Brignull y Bob Persichetti han elaborado un original guión cuyo corazón es la obra de Saint-Exupéry. Algo así como un brillante envoltorio para una joya que no conviene manosear; o como el fanal que el principito coloca a la rosa para que no se marchite. Esa historia envolvente es la de una niña que vive en un mundo adulto, en una ciudad donde todo está organizado al milímetro. Su madre, que trabaja incansablemente, quiere preparar a su hija para que “triunfe” en esta sociedad cuadriculada, desagradablemente seria y triste. Claro que no contaba con la influencia del extravagante vecino, un antiguo aviador que envía a la niña hojas de un cuento que está escribiendo. Naturalmente…, “El principito”.

La alta calidad de la animación utiliza texturas diversas para distinguir la película del cuento. Una opción que quizá despiste a los más pequeños pero que capta fácilmente la atención del espectador por la gran variedad de escenas que ofrece: muchas divertidas, otras de acción y algunas de gran emotividad. La música del oscarizado Han Zimmer redondea el conjunto de una cinta que se disfruta de principio a fin.

La versión original, siempre más recomendable, ha contado con voces de actores tan conocidos como Jeff Bridges, Rachel McAdams, Marion Cotillard, James Franco, Paul Giamatti o Benicio Del Toro.

Vale la pena acercarse a ver esta versión de “El principito”, que sí pasará a la historia del cine y que además contiene elementos educativos de gran interés: el cuidado de la naturaleza, el optimismo, la valentía, la preocupación por los demás, el fomento de la creatividad, la flexibilidad en las relaciones… Y, por supuesto, el amor a la lectura. De modo que la visión del film puede ser también un aliciente para volver a deleitarse releyendo el cuento original, recomendarlo a los más jóvenes, y redescubrir que “lo esencial es invisible a los ojos”.

viernes, 9 de septiembre de 2016

"Blanka": La niña que quería comprar una madre

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Que una película lleve como título un nombre propio es siempre una declaración de intenciones. Además de señalar al espectador en qué personaje se centrarán los conflictos y el arco de transformación, le avisa sobre el punto de vista narrativo elegido para el relato. En este caso, el de una niña de 10 años llamada Blanka –la elección del nombre no es arbitraria– que malvive en las calles de Manila. Abandonada por su familia, sale adelante mediante pequeños hurtos y las limosnas que recibe. A raíz de una noticia de televisión se le ocurre una gran idea: ahorrará dinero para “comprar” una madre.

Esta premisa argumental va a permanecer como fondo de toda la historia que nos cuenta “Blanka”, una cinta que han coproducido tres países: Filipinas, Italia y Japón. Con gran sensibilidad, el director japonés Kohki Hasei nos entrega un film de corte social, conmovedor y realista, pero ha puesto mucho cuidado para evitar la seca dureza que pudiera traicionar el mencionado punto de vista infantil.

La labor de casting es todo un acierto. A la pequeña Blanka da vida la filipina Cydel Gabutero, que borda su papel como “niña de la calle” y nos sorprende además con su preciosa voz. Le acompañan Peter Millari (Peter), un auténtico músico callejero, y el niño Jomar Bisuyo (Sebastián). Con ellos mantendrá Blanka las conversaciones más emotivas, impregnadas de un lirismo aparentemente impropio de estos “perros callejeros” –así se autocalifica uno de los personajes–, pero indicativas del buen corazón que los tres poseen.

Con ellos recorreremos los suburbios de Manila de día y de noche, con sus luces y sus sombras. Encontraremos seres desvalidos dispuestos a ayudar y gente mezquina, bienestar y miseria, calor de hogar y abandono… De manera fugaz pero evidente se menciona también la labor de las religiosas con los huérfanos de esa gran ciudad. La cálida fotografía de Takeyuki Onishi contribuye sin duda a materializar este cúmulo de sensaciones y brilla especialmente en las escenas nocturnas.

Doblemente premiada en el Festival de Venecia 2015, y galardonada también en los Festivales de Friburgo y Kolkata, esta sensible y oportuna película se estrena en España el próximo 23 de septiembre.

lunes, 4 de julio de 2016

"Buscando a Dory": Brillante secuela de Pixar

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Fundada en 1986, ha producido 17 largometrajes que han cosechado 16 premios Óscar, ocho Globos de Oro, 11 Grammy… Se trata de Pixar, la productora de referencia del cine de animación actual. El secreto del éxito de Pixar no está sólo en la deslumbrante calidad técnica de sus películas, ni en el enorme talento de sus creativos. El aspecto diferenciador hay que buscarlo en su filosofía empresarial: cohesión, colaboración, participación, libre comunicación, respeto y estima hacia los recursos humanos.

Pixar anima a sus trabajadores a llevar una vida equilibrada, a evitar la adicción al trabajo y a cuidar la dedicación a la propia familia, no sólo como estrategia para lograr un mayor rendimiento laboral sino porque pretende ser una empresa con rostro humano. El principal responsable de esta clarividencia antropológica es John Lasseter, miembro fundador de Pixar y actual productor ejecutivo. Por sus manos pasan todos los proyectos, de modo que los guiones, el diseño de personajes, el tipo de conflictos y el modo de resolverlos mantengan ese sello distintivo que se aprecia en todos los filmes de la compañía.

Este merecido prestigio convierte cada uno de sus estrenos en un acontecimiento mundial, ávidamente esperado por espectadores y exhibidores. Es lo que ha vuelto a ocurrir con “Buscando a Dory”. Esta secuela de “Buscando a Nemo” (2003) quizá no llegue al nivel de su predecesora, pero es algo que no parece importarle al público: los casi 400 millones de dólares recaudados en todo el mundo durante los primeros 10 días así lo atestiguan.

Dirigida también por Andrew Stanton y con música de Thomas Newman –que repite como compositor–, “Buscando a Dory” es una delicia que incorpora nuevos personajes originalísimos: un pulpo mimético, un tiburón ballena miope, una ballena con el sistema de ecolocalización estropeado, un pájaro despistado… Junto a ellos una genial Dory, que “sufre pérdidas de memoria a corto plazo”, y que quiere encontrar a sus padres con la ayuda del preocupón Marlin y su impulsivo hijo Nemo.

Todos estos seres imperfectos logran una “solidaridad marina” que ya quisiéramos los humanos. O quizá es precisamente eso lo que nos quiere transmitir la película: que la imperfección no es ningún problema y que la solución está en la actitud generosa.

Como es costumbre, Pixar nos regala al comienzo de la proyección el último cortometraje de la factoría titulado “Piper”: “inolvidable”, que diría Dory.