Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEMA: Libertad. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de febrero de 2020

"Vida oculta", de Malick: Una oda a la libertad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Terrence Malick es un director único. Impredecible e inclasificable. Enigmático y genial. Alejado de toda comercialidad, su cine nace a impulsos de su propia evolución interior, intelectual y afectiva. Se explica así que este licenciado en Filosofía por Harvard y Oxford solo hiciera 4 películas en 30 años, de 1969 a 1998. Posteriormente, 7 años de silencio cinematográfico. Y desde 2005 hasta hoy otros 10 filmes. Reconocido en San Sebastián, Cannes y Berlín, puede fascinar e irritar a partes iguales, tanto a la crítica como al público. Pero no cabe duda de que Malick ya tiene un lugar en la historia del cine al menos por tres títulos soberbios: “La delgada línea roja” (1998)”, “El árbol de la vida” (2011) y “Vida oculta” (2019), estrenada esta última en España el pasado 7 de febrero.

Con una duración de 3 horas, “Vida oculta” se centra en los últimos años de la vida del austríaco Franz Jägerstätter, que murió mártir por su oposición al régimen nazi y que fue beatificado en 2007 durante el pontificado de Benedicto XVI. Para muchos (incluido el que escribe) la existencia de este beato, campesino de Radegund, hubiera quedado escondida si no se hubiera hecho esta película. Hombre bueno y sencillo, enamoradísimo de su mujer Fani y padrazo de sus tres hijas, excelente profesional y persona fiel a su conciencia, Franz pasó un auténtico calvario desde que fue movilizado para participar en la Segunda Guerra Mundial y se negó a prestar fidelidad a Hitler.

Interesantísima biografía de este “santo desconocido”, y más en esta época nuestra donde es moneda corriente el relativismo. Pero conviene advertir al potencial espectador que se trata de una cinta muy pausada, que exige una actitud de paciencia meditativa, porque de lo contrario puede sentirse tentado a… salirse de la sala (algo de esto ya ocurrió en algunos cines con “El árbol de la vida”). Dicho esto y si se acepta el reto, hay que decir que estamos ante un producto mayúsculo, no solo desde el punto de vista espiritual sino también en el aspecto cinematográfico: bellísimas imágenes de una naturaleza que oscila desde la inclemencia a la luminosidad, interpretaciones formidables, cuidada ambientación, extraordinaria música de James Newton Howard acompañada por piezas de Dvorak, Gorecki, Händel…

Todos estos elementos contribuyen a que el espectador experimente de cerca la “pasión de Franz”, donde no faltan ni la oración el huerto, ni la flagelación, ni la entrevista con Pilatos, ni la identificación con la voluntad de Dios, ni la muerte. Un paralelismo buscado, y expresado visual y discursivamente: luz, oscuridad, oraciones, consuelos, generosidades… Malick termina su obra con una oportuna cita de George Eliot: “…Si las cosas no nos van tal mal como podrían irnos a ti y a mí, se debe en parte al número de personas que han vivido fielmente una vida oculta y reposan en tumbas olvidadas”.

viernes, 26 de enero de 2018

"Los archivos del Pentágono": Spielberg por una prensa libre

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La última película de Spielberg resulta más interesante que entretenida. Interesante porque plantea temas de calado sobre la profesión periodística –el cuarto poder–, su relación con los gobernantes y su servicio a la sociedad. Pero quizá por estar concebida como una sucesión interconectada de duelos orales, “Los archivos del Pentágono” exige del espectador un plus de esfuerzo para implicarse de lleno en la historia.

En cierto modo, el filme de Spielberg podría considerarse una precuela de “Todos los hombres del presidente” (1976, Alan J. Pakula), título paradigmático del género. “Los archivos del Pentágono” no se centra en el periodismo de investigación, leitmotiv de la cinta de Pakula, sino en el ejercicio de responsabilidad que supone la información que cada día alumbran los profesionales de la prensa.

El hecho que vertebra la trama de la película ocurrió en 1971, cuando al Washington Post le llegan anónimamente unos documentos confiden-ciales sobre la participación militar de los Estados Unidos en Vietnam. Desde el punto de vista ético, el contenido de esos “papeles” resultaba escandaloso y dejaba al descubierto la cadena de falsedades oficiales trasladadas al pueblo norteamericano sobre el conflicto vietnamita, consentidas por Truman, Kennedy, Johnson y Nixon, presidente en esos momentos. ¿Debía publicarlos el Post?

Los archivos habían sido sustraídos y filtrados por Daniel Ellsberg, analista militar que colaboraba con el Ministerio de Defensa. Imputado en 1973 por robo y divulgación de documentos secretos, justificó así su conducta en la declaración ante el juez: “Sentía que, como ciudadano americano, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando en la ocultación al pueblo americano de esta información. Lo hice asumiendo personalmente todo el riesgo y estoy dispuesto a responder de las consecuencias de mi decisión”.

Los archivos del Pentágono” acaba de recibir dos nominaciones a los Oscars: a mejor filme y a mejor actriz. Y aquí hay que pararse y descubrirse, porque lo que hace Meryl Streep con su personaje de Katharine Graham, la dueña del Washington Post es para quitarse el sombrero. No importa que a su lado esté Tom Hanks, siempre eficaz, o que la música sea de John Williams  5 Oscars le contemplan, o que la fotografía corra a cargo de Janusz Kaminski con sus 2 Oscars… Streep, que podría ganar su cuarto Oscar, está sublime en su papel de mujer aparentemente frágil y verdaderamente honesta, presionada por un fuerte dilema y rodeada de su familia, empleados, amigos y consejeros, con dispares opiniones.

Película especialmente atractiva para alumnos y profesionales del periodismo, reivindicativa de una libertad de prensa comprometida con la verdad. Una libertad extensible también a otros ámbitos laborales –como el sanitario– que exigen un delicado respeto a la conciencia de la persona.

lunes, 9 de mayo de 2016

"Mayo de 1940": Caravana hacia la libertad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El director francés Christian Carion ya nos sorprendió gratamente en 2005 con “Feliz Navidad”, una cinta antibelicista basada en un suceso real ocurrido al comienzo de la Primera Guerra Mundial: la tregua no oficial que permitió a soldados franceses y británicos celebrar la Nochebuena de 1914 junto a sus enemigos alemanes. Una decisión insólita tomada por los jefes inmediatos de las compañías, que provocó gran enfado en los niveles superiores de los ejércitos.

Diez años después Carion ‘vuelve a las andadas’ con “Mayo de 1940”, otra entrañable película en tiempos de guerra que se estrenó el pasado 6 de mayo en las pantallas españolas. En esta ocasión el director sitúa la acción en 1940 y centra su atención en uno de los mayores éxodos del siglo XX, cuando 8 millones de franceses abandonaron sus hogares huyendo del avance del ejército alemán. Una de esas personas desplazadas –niña entonces– será años más tarde la madre de Carión, a quien su hijo dedica el film.

Apoyándose en fotografías y filmaciones de la época y en los testimonios de su madre, el director galo –también coguionista– logra recrear con gran realismo las condiciones materiales y el ambiente humano esa dolorosa marcha. Además, introduce una trama de ficción que facilita una mayor implicación emocional en el espectador: la odisea de Hans (August Diehl), opositor al gobierno de Hitler, y su hijo Max (Joshio Marlon) de 8 años, que debieron huir precipitadamente de Alemania en 1939 con dirección a Francia. La sensible y melancólica música del octogenario Ennio Morricone es otra contribución técnica que acredita la calidad de la cinta.

Se nota el esfuerzo de Carion por entregarnos una película ‘casi’ familiar porque, aunque no puede ocultar el drama y la violencia que supusieron la ocupación nazi, emplea diversos recursos –elipsis, encuadres lejanos, etc.– para no regodearse en esos aspectos. Y así, junto a escenas impactantes como el bombardeo de los Stuckas o la aparición de los Panzer surcando los campos de maíz, sabe dotar al film de una grandísima humanidad, a través de una galería de personajes que brillan por su generosidad: el alcalde Paul (Olivier Gourmet), su mujer Mado (Mathilde Seigner), la señorita Suzanne (Alice Isaaz) –representantes ambas de un atractivo feminismo, el oficial escocés (Matthew Rhys), los inocentes niños…

La guerra –viene a decirnos de nuevo Carion, ese monstruo engendrado siempre por unos cuantos malvados, nunca podrá agotar la sobreabundancia de bondad que atesora el corazón humano; una sobreabundancia que es también un motivo de esperanza para alcanzar y extender la paz.

domingo, 12 de octubre de 2014

Belleza y autoestima: un legado de las madres a sus hijas

Mi amigo Pablo Mir, de la agencia Planilunio, me envía esta campaña que acaba de lanzar Dove. Ciertamente, si tuviéramos que hablar de consistencia en la comunicación, Dove es un ejemplo maravilloso. Desde que en 2004 lanzara el eslogan “Por la belleza real”, ya comentado en este blog, la empresa se ha dedicado a generar campañas que incrementen la autoestima de las mujeres. El resultado es obvio: se trata de una de las marcas mejor posicionadas en torno a esa idea.

Pero ser consistente, aun siendo un primer paso, no basta para generar engagement, es decir, empatía con nuestro público objetivo. Y Dove sí lo ha conseguido. ¿Cómo? La respuesta es que sus mensajes no buscan vender, sino conectar. Sus campañas no hablan de los atributos y las ventajas de sus jabones, ni tampoco de algo tan básico como el precio. Su táctica es: crear confianza en su público.

Un ejemplo lo tenemos en su más reciente trabajo (“Legado”) , en el que lanzan una pregunta interesante: ¿Los sentimientos hacia la belleza nacen o se transmiten? La investigación de Dove muestra que el 71% de las niñas se sienten presionadas para tener una apariencia hermosa, y reconocen la sensación agobiante de ser juzgadas por su aspecto físico desde temprana edad. A la vez, la compañía ha comprobado que las niñas se sienten menos presionadas y más libres cuando tienen un modelo positivo a seguir; y también, que las niñas tienen en su vida un promedio de tres mujeres que admiran, y más de la mitad identifican a su madre como el modelo número uno.

Con estos datos en la mano, la marca creó este nuevo vídeo con un claro objetivo: sensibilizar a las madres para que transmitan a sus hijas un legado de belleza positivo. Tanto las madres como las hijas que aquí aparecen, fueron invitadas a escribir un listado: lo que les gusta y no les gusta de su cuerpo. El resultado fue que la lista de las hijas era extremadamente similar a la de sus madres, lo que demostraba la implícita sintonía de éstas con sus madres. La conclusión es que los sentimientos sobre la belleza y la autoestima se pueden transmitir.

En apoyo a estos mensajes, Dove ha llevado a cabo acciones sociales de largo alcance. Su “Proyecto para la Autoestima” ofrece educación para las jóvenes de 7 a 17 años a través de clases en los colegios, actividades para los docentes, y recursos online para padres y educadores. Con esas acciones ha llegado ya a más de 13 millones de jóvenes en todo el mundo. Un auténtico “legado” que muestra el compromiso de una marca con el público al que se dirige.

lunes, 16 de julio de 2012

Spot de la Semana: "Decir 'Te quiero' antes de que sea tarde"

A veces nos cuesta decir a nuestros hijos que les queremos. Tenemos miedo a mostrarnos frágiles, quizás demasiado emotivos, y en deuda con lo que nos han aportado. Nos cuesta reconocer que les apreciamos, que nos han ayudado, que les echamos de menos...

Sobre todo: que les queremos. Cuesta decirlo a los propios padres, a la mujer o al marido... pero sobre todo a los hijos. Hace falta un poco de humildad para reconocer que nuestra mirada agria, esa que adoptamos para hacer valer nuestra autoridad, es sólo una careta: no es lo que verdaderamente sentimos, es sólo fruto de un orgullo que no siempre somos capaces de rectificar.

Es importante comprender esto. Que no les comprendamos no quiere decir que no les queramos. Quiere decir que son diferentes, quizás de otra generación... pero siguen siendo de nuestra familia, de nosotros, de nuestra vida. Siguen siendo nuestros hijos. Afortunadamente, historias como éstas no son muy frecuentes, pero nos hacen pensar.

Ojalá que nunca lleguemos tarde para decírselo... Ellos lo están esperando.

viernes, 17 de junio de 2011

La libertad en el cine (2)

Reproduzco la segunda parte del artículo "¡Grita libertad!", de Jaume Figa, publicado en Cinemanet. La primera parte puedes verla aquí.

De dioses y hombres (2010): bellísima película y grata sorpresa en las taquillas que narra la historia real del martirio de unos monjes católicos que no estaban dispuestos a abandonar el barrio islámico -al que fueron por vocación de ayudar a los más necesitados- peligrando sus vidas. Espero hablar pronto de ella. Hay un momento, en que uno de los monjes dice: “ya no tengo miedo a la muerto, por eso soy libre”. Es la esencia de la libertad real (la interior).

Los increíbles (2004): también los de Pixar nos dan películas con gran calado humano. En este caso, algo que también se ve en Toy Story: la necesidad de “poseerse” (descubrir cómo realmente se es y aceptarlo y actuar según ello). Es algo que ocurre a toda la familia Increíble, pero en el arco de transformación de Violeta, la hija que se hace invisible, está especialmente presente, quizá por ser más propio de su edad adolescente: cerrada y reservada, al principo no se muestra tal como es; después, abierta y sociable (incluso se manifiesta en el modo de llevar el pelo), cuando ya decide mostrarse tal como es: realmente una chica increíble gracias a us súper-poderes. Por eso, al final no tiene vergüenza de empezar una conversación con el chico que realmente le gusta…

Cometas en el cielo (2007): aquí comento una escena. Amistad y libertad: la amistad nos ata (nos quita la libertad), pero a la vez nos hace más libres.

Amazing grace (2006): la historia del parlamentario inglés que consiguió abolir el comercio de esclavos. Toda la película habla de este tema, pero quizá es una buena escena aquella en la que el protagonista está en uno de los barcos de comercio de esclavos y “huele” lo que ahí se ve. Es más una libertad externa, en este caso, la letra de la canción es sugerente: “fui ciego, pero ahora puedo ver”.

Invictus (2009): “¿Cómo ha podido, una persona, estar 30 años preso injustamente y, al salir, perdonar a sus opresores?”. Es lo que ocurrió. Cuando todo el equipo de futbol americano va a ver la prisión donde estuvo encerrado Mandela, suena la voz en off del protagonista leyendo el poema “Invictus”: “soy el maestro de mi destino; soy el capitán de mi alma”… Otra vez: libertad interior, sin libertad exterior.

Finalmente, también es muy interesenate la segunda película de Gustavo Ron Vivir para siempre (2010). ¿Se puede ser libre aceptando el dolor? La vida es mucho más que el momento presente. Vivir para siempre es posible, si se quiere dejar huella en los demás.

Por ahora, esto es lo que se me ocurre. Por supuesto, me encantará recibir vuestras ideas, para hablar al respecto de otras películas.

miércoles, 15 de junio de 2011

La libertad en el cine (1)

Reproduzco el artículo de Jaume Figa "¡Grita libertad!", publicado en Cinemanet. Jaume es un buen amigo mío, además de un asiduo seguidor de este blog. En varias ocasiones me ha sugerido anuncios para la sección "Spot de la semana".

Hace poco, un amigo mío me preguntaba si sabía decirle algunas películas en las que se hablara de la libertad, con la descripción de alguna escena…; no tanto la libertad física -en grandes filmes carcelarios como Cadena Perpetua (1994)-, sino más bien libertad interior. Libertad subjetiva, por decirlo de algún modo. Sobre la marcha, le escribí un mail con algunos títulos y explicaciones al respecto. Pensé que podía ser una buena entrada para el blog. Por eso, sin pretender ser exhaustivos, aquí os lo dejo.

Terminator 2 (1991): es una de las películas que no dejan de sorprenderme. Quizá la película más profunda de James Cameron. Entorno a la capacidad que tiene el hombre de elegir su futuro y no dejarse llevar por un falso destino ciego.

La vida es bella (1997): espectacular película de Roberto Benigni, que saltó a la fama internacional y los americanos intentaron imitar con la floja Ilusiones de un mentiroso (1999). Con ella, Benigni se llevó tres Oscar, entre ellos el de mejor película de habla no inglesa. Esta película está lleno de momentos en los que se manifiesta este poder ser libre, a pesar de los condicionamientos externos. Como cuando el padre hace vivir a su hijo una vida mejor (como un concurso), para que pueda seguir viviendo como si no pasara nada (libremente). Muy bueno, en este sentido, la secuencia en la que consigue poner música clásica a través de la megafonía del campo de conentración y, por primera vez, todo se sienten más libres: el alma de cada persona es libre porque puede apreciar la belleza, incluso dentro de un lugar nada bello.

Minority report (2002): ¿Es posible predecir los delitos que vaya a cometer la gente y, por lo tanto, arrestarlos antes de que lo hagan? Es lo que plantea esta película de Spielberg (no una de sus mejores). Hay un momento en que uno de los personajes dice que ha estudiado teología y habla precisamente de esta moralidad o no de arrestar a alguien que no ha hecho nada. De modo parecido a lo que plantea Terminator 2, ¿tiene, el hombre, un destino fijo del que no se puede liberar?

Once (2006): gran película irlandesa y aún mejor música; sobre la historia de amistad y amor de una pareja que se conocen a través de la música. El amor puede venir muchas veces, pero hay que decidir que se debe o no hacer. Una vez -”once”, en inglés- es la que se elige, y hay que ser coherente con lo que se decidió. Interesante la escena en que el le pide quedarse con ella y pasar la noche juntos, pero ella se enfada y casi le echa a patadas: es como si la hubiese insultado. La libertad es mucho más que dejarse llevar por lo que más me viene en gana. La libertad implica compromiso.

Slumdog millionaire (2008): quizá un poco más cogido con pinzas, pero también está presente el tema de la libertad, el compromiso y el amor…: de lo que somos capaces de hacer y de privarnos con tal de ganar el amor de nuestra vida. En este caso, capaz de correr y arriesgar la vida y de presentarse a un concurso del que se está seguro que no ganará, con tal de que simplemente lo mire su chica.

(Continúa el viernes 17)

viernes, 7 de enero de 2011

"El último bailarín de Mao": Arte, danza y libertad

Crítica de Juan Orellana (Aceprensa).

El director australiano Bruce Beresford (Evelyn, Paseando a Miss Daisy) vuelve a ganarse al público con un delicioso biopic sobre el bailarín chino Li Cunxin, basado en la autobiografía del bailarín. Nacido en 1961, hijo de unos campesinos pobres, a los 11 años fue seleccionado por unos delegados del Partido Comunista para estudiar en la Academia Oficial de Danza de Pekín. En 1979 es invitado a una estancia de tres meses en la Academia de Baile de Houston (Estados Unidos). Todos sus esquemas mentales, inyectados por la fuerza en la Revolución Cultural, hacen crisis cuando Li experimenta la libertad y el bienestar económico en la “tierra de promisión” americana. Y se presenta el dilema: ¿volver o quedarse?

La película tiene una estructura temática que recuerda a Together (Chen Kaige, 2002): la creación artística acaba siendo la forma de expresar agradecimiento y sentimientos familiares. La película, que es obviamente crítica con la irracionalidad del comunismo maoísta, no es maniquea ni caricaturesca, humaniza a los personajes, y presenta también una cierta crítica moral a los defectos del capitalismo. Pero lo que el film pone por encima de la bipolaridad comunismo-capitalismo es el arte como lenguaje universal, la belleza como territorio común. Indirectamente, la película también indaga en el drama del inmigrante, que nunca puede dar la espalda a sus vínculos nutricios con su familia, su pueblo, sus tradiciones, su historia. En suma, una película emotiva, con un final apoteósico, melodramático pero contenido, una mirada última positiva y superadora de desencuentros.