lunes, 25 de octubre de 2010

Spot semanal: La niña que soñaba con tocar el violín

Jaume Figa, un seguidor de este blog, me envía por mail este anuncio de Thailandia. Es una historia preciosa, de amistad (entre un viejo y una muchacha), de amor a la música, de superación personal.

Al principio, vemos a una niña que contempla a un violinista vagabundo. El relato se centra en el sonido: los primeros acordes del Canon de Pachelbel, en tono bajo y apagado; los ruidos y bocinazos de la calle; la voz gritona de su hermana que echa por tierra todos sus sueños: “¿Un pato que puede volar? ¿Y un muerto que toca el violín?”. Es lo que había escrito en una redacción… Entonces descubrimos que la chica es sordomuda, y que –abatida por la crudeza del entorno– ha dejado el más hermoso de todos sus sueños: aprender a tocar el violín.

El viejo vagabundo, que debería estar desencantado y de vuelta de todo, es quien enciende en ella la mecha de la ilusión. “¿Ya no tocas el violín?”, le pregunta por gestos; y ella baja la cabeza avergonzada. Más tarde, desahoga su pena con él: “¿¡Por qué soy diferente a los demás!?”. Y él responde, también con gestos: “¿Y por qué tienes que ser tú como los demás?”. En el silencio de la conversación sin palabras, el viejo le confía su paradójico secreto: “La música… es algo visible. Cierra tus ojos, y lo verás”.

Empieza entonces el Canon de Pachelbel, ahora con más alegría y vitalidad. Es lo que él tocaba, lo que ella –intuimos- aprendió antaño del vagabundo. Y vemos cómo crece su espíritu, y la música, y el afán de aprender. “Oímos” su mejora, su crecimiento, su lucha.

Esta historia de una sordomuda que aprende a tocar el violín -contra todo pronóstico, contra la lógica de los sentidos- es una enseñanza vital en toda regla. Nos habla de abrir nuestro corazón a la esperanza, de creer que los sueños son posibles, y de luchar por conseguirlos con todas nuestras fuerzas. El amor mueve montañas. Y la fe también. Por eso, esa hermosa solidaridad entre los desvalidos –una sordomuda y un viejo de la calle– es el mejor espejo donde podemos mirarnos para aprender a vivir.

Por favor: enviadme más historias como ésta, y difundid este anuncio entre aquellos que puedan necesitar hoy un mensaje de esperanza.

8 comentarios:

  1. Si a todos nos enternece esta historia, más nos conmueve a los profesionales de la música porque conocemos la dificultad del aprendizaje de un instrumento de cuerda.....resulta verdaderamente asombroso y estoy convencida que en la lucha, el trabajo y la fe se encuentra la clave para conseguir los objetivos que nos propongamos en la vida.

    Gracias Alfonso. Susana Ternero.

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  2. Fernando Ruiz Retamar25 de octubre de 2010, 11:58

    Me parece precioso. Es mucho más que una historia de superación personal, es una historia de confianza, de aquello que somos capaces de hacer cuando alguien confía en nosotros...y nos dedica su tiempo.
    Al final saltamos por encima de nosotros mismos y nos hacemos mejores.

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  3. Gracias, Susana, por tu comentario. En efecto, quienes os dedicáis a la música sabréis valorar el mensaje de este anuncio con más hondura que los demás.

    Por otra parte, me ha recordado el empeño de una profesora de música por superar los increíbles obstáculos que encontró en su investigación de Doctorado. Creo que tú la conoces bien.

    Un cordial saludo.

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  4. Fernando, gracias también por tu aportación, que enriquece mi propuesta. Como dices, la confianza es el motor que mueve el mundo. Somos capaces de superarnos cuando vemos que confían en nosotros.

    Espero encontrarte más veces por este blog y aprender de tus comentarios.

    Un saludo.

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  5. ¡Qué historia tan bonita de superacion personal para la marca "Pantene". Este spot busca algo más que vender: busca despertar simpatía en el público contándonos un relato precioso. Me ha gustado mucho. Josefina.

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  6. Este spot es precioso, y refleja emociones que me resultan muy familiares: el miedo a los propios sueños, la ilusión, la incomprensión; el afán de superación, la sensibilidad, la disciplina; el entusiasmo, la fragilidad..., y por encima de todo, la pasión por algo que sin saber cómo ni por qué, te hace vibrar en lo más profundo.

    Gracias por compartir mis sueños, por enseñarme el camino que conduce hasta ellos.

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  7. "La niña que tocaba el violin". Maravilloso, estimulante y aleccionador; sobre todo, para quienes ante las dificultades tienen la tentacion de abandonar el sueño que un día se propusieron.

    Un saludo. Josefina.

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