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martes, 26 de enero de 2021

Creatividad y polémica en el spot de Cruzcampo: "Con mucho acento"

La semana pasada Cruzcampo revolucionó el mundillo publicitario al lanzar su spot “Con mucho acento”. La causa del revuelo no era otra que el hecho de “resucitar” una de las cantantes folclóricas más conocidas de nuestro país: Lola Flores. Gracias a la agencia Ogilvy y a un complejo proceso de composición y postproducción denominado “deep fake”, la imagen de “La Faraona” volvió a nuestros televisores y a nuestra vida en el siglo XXI.

El spot ha provocado una cierta controversia en las redes sociales. Unos alaban la campaña por su creatividad y por la pericia profesional con que han traído de vuelta la imagen y la voz –digitalizadas– de nuestra cantante. Otros se preguntan si es ético poner en boca de una persona fallecida unas palabras que nunca dijo –y, además, en favor de una compañía cervecera– a pesar de que la familia ha otorgado el permiso para ello.



Lo cierto es que el anuncio ha alcanzado bastante notoriedad y ha conseguido modernizar la imagen de la marca trasladando a la audiencia un mensaje que Cruzcampo venía diciendo desde hace años, pero con poca resonancia: el orgullo de las raíces, el carácter propio, el aprecio por la diversidad… Lo que en el anuncio se materializa en su eslogan: “Con mucho acento”. Juan Pedro Moreno, director creativo de la agencia, lo explicaba así: 


“Teníamos encima de la mesa una campaña ambiciosa. La marca nos pedía un reposicionamiento para tener un discurso más contemporáneo y adoptar esa postura en el mundo y el compromiso para con los consumidores que se exige hoy en día a las compañías. En esa búsqueda llegamos al territorio del acento”.


Para conseguir la imagen, el rostro y la voz de la artista fue necesario visionar cientos de horas de material audiovisual y más de 5.000 imágenes. Después, tuvo lugar un minucioso proceso de composición y postproducción en el que se pudo contar con las hijas de la cantante, Lolita y Rosario Flores. Con todo, el debate ético sigue abierto: ¿Se puede usar la imagen de alguien desaparecido y, sin su consentimiento, hacerle decir cosas que nunca dijo? ¿Lo podrán hacer algún día con nuestra imagen?


 Aquí os dejo el anuncio y el “Así se hizo” de la campaña. Agradeceré vuestros comentarios.





viernes, 26 de enero de 2018

"Los archivos del Pentágono": Spielberg por una prensa libre

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La última película de Spielberg resulta más interesante que entretenida. Interesante porque plantea temas de calado sobre la profesión periodística –el cuarto poder–, su relación con los gobernantes y su servicio a la sociedad. Pero quizá por estar concebida como una sucesión interconectada de duelos orales, “Los archivos del Pentágono” exige del espectador un plus de esfuerzo para implicarse de lleno en la historia.

En cierto modo, el filme de Spielberg podría considerarse una precuela de “Todos los hombres del presidente” (1976, Alan J. Pakula), título paradigmático del género. “Los archivos del Pentágono” no se centra en el periodismo de investigación, leitmotiv de la cinta de Pakula, sino en el ejercicio de responsabilidad que supone la información que cada día alumbran los profesionales de la prensa.

El hecho que vertebra la trama de la película ocurrió en 1971, cuando al Washington Post le llegan anónimamente unos documentos confiden-ciales sobre la participación militar de los Estados Unidos en Vietnam. Desde el punto de vista ético, el contenido de esos “papeles” resultaba escandaloso y dejaba al descubierto la cadena de falsedades oficiales trasladadas al pueblo norteamericano sobre el conflicto vietnamita, consentidas por Truman, Kennedy, Johnson y Nixon, presidente en esos momentos. ¿Debía publicarlos el Post?

Los archivos habían sido sustraídos y filtrados por Daniel Ellsberg, analista militar que colaboraba con el Ministerio de Defensa. Imputado en 1973 por robo y divulgación de documentos secretos, justificó así su conducta en la declaración ante el juez: “Sentía que, como ciudadano americano, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando en la ocultación al pueblo americano de esta información. Lo hice asumiendo personalmente todo el riesgo y estoy dispuesto a responder de las consecuencias de mi decisión”.

“Los archivos del Pentágono” acaba de recibir dos nominaciones a los Oscars: a mejor filme y a mejor actriz. Y aquí hay que pararse y descubrirse, porque lo que hace Meryl Streep con su personaje de Katharine Graham, la dueña del Washington Post es para quitarse el sombrero. No importa que a su lado esté Tom Hanks, siempre eficaz, o que la música sea de John Williams – 5 Oscars le contemplan–, o que la fotografía corra a cargo de Janusz Kaminski con sus 2 Oscars… Streep, que podría ganar su cuarto Oscar, está sublime en su papel de mujer aparentemente frágil y verdaderamente honesta, presionada por un fuerte dilema y rodeada de su familia, empleados, amigos y consejeros, con dispares opiniones.

Película especialmente atractiva para alumnos y profesionales del periodismo, reivindicativa de una libertad de prensa comprometida con la verdad. Una libertad extensible también a otros ámbitos laborales –como el sanitario– que exigen un delicado respeto a la conciencia de la persona.

lunes, 15 de febrero de 2016

"La verdad duele": David frente a Goliat

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “Concussión” (conmoción/ conmoción cerebral) es el título original y más adecuado para la última película protagonizada por Will Smith. Estrenada en España el pasado viernes y denominada “La verdad duele”, se trata de una interesante cinta que plantea una cuestión poco conocida: las graves secuelas físicas y psíquicas que sufren algunos jugadores de fútbol americano.

La NFL (National Football League) ha estado siempre muy atenta a estos aspectos médicos, y todos los equipos cuentan con especialistas para estudiar y mitigar esos “daños colaterales” del deporte rey en USA. Porque el fútbol americano es también un gran negocio, que da trabajo a cientos de miles de personas y congrega cada semana, en los campos y ante el televisor, a millones de aficionados. La última Super Bowl, por ejemplo, fue vista por 112 millones de televidentes.

“La verdad duele” cuenta la historia real del Dr. Bennet Omalu (Will Smith), un inteligente y honesto neuropatólogo forense nigeriano que quiso vivir su sueño americano. Por diversas circunstancias, el Dr. Omalu se trasladó a los Estados Unidos, y en 1994 recaló en Seattle. En el año 2002, momento en que se sitúa la cinta, lo vemos ya trabajando en Pittsburgh, a las órdenes de su jefe y protector, el Dr. Dr. Cyril Wecht (Albert Books). Con su apoyo y el del Dr. Julian Bailes (Alec Baldwin) investigará las posibles causas de los suicidios de varios grandes exjugadores todavía jóvenes, y descubre lo que denominó la CTE (Encefalopatía Traumática Crónica). O sea, que los fallecidos padecían –previamente al suicidio– una conmoción cerebral derivada de los miles de golpes recibidos en la cabeza a lo largo de su vida deportiva.

Después de que el Dr. Omalu publique sus conclusiones, los rectores de la NFL se quedan conmocionados y buscan la manera de silenciar el descubrimiento de ese… extranjero. Ya tenemos así planteada la cruzada del hombre individual contra el todopoderoso sistema, un esquema que recuerda a algunas producciones de Frank Capra. Un hombre solo, pero con dos firmes soportes: su sólida fe católica, patente en muchos momentos del film, y su mujer, Prema Mutiso, papel que encarna la británica Gugu Mbatha-Raw.

Con un argumento atractivo, un actor carismático (Will Smith estuvo nominado a los Globos de Oro por esta interpretación), unos secundarios solventes (entre los que hay que destacar a David Morse), y una inspirada banda sonora de James Newton Howard (que incluye la bonita canción “So Long” de Leon Bridges), esta notable “La verdad duele” no llega a la excelencia por diversos motivos: una dirección algo convencional de Peter Landesman, algunos tópicos del guión (escrito por el propio director) y un montaje necesitado de tijeras que hubieran evitado varias arritmias en el desarrollo de la acción. Quizá por estas razones ha sido ignorada por los académicos de Hollywood en la ceremonia de los Oscars.

Pero estos defectos no impiden recomendar una película que tiene calidad, cuenta una buena historia –muy americana, es cierto– y resulta muy respetuosa con el espectador. Parece que “La verdad duele” ha creado cierta inquietud entre los máximos responsables de la NFL, algo que posiblemente se traducirá en mejoras para proteger la salud de los jugadores, porque como señala con sorna el personaje interpretado por Alec Baldwin: “mi padre me decía que en los Estados Unidos lo primero es Dios –y vemos al actor extender dos dedos de una mano– y lo segundo –y aquí sólo extiende un dedo‑ el fútbol americano”. Junto al trailer, dejo también la canción de Leon Bridges.



La canción “So Long”, de Leon Bridges:

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Cuánto cuesta la intimidad de nuestros menores? El caso YouTube

(Por Ana Mª Medina)

La semana pasada conocíamos que el portal de vídeos YouTube pagaba a los padres por subir vídeos graciosos de sus hijos. Efectivamente, los vídeos protagonizados por niños generan una gran expectación. Los juegos y gestos de los más pequeños provocan un aluvión de visitas y se convierten a menudo en fenómenos virales. La idea del gigante audiovisual consiste en compartir los beneficios publicitarios producidos por el video con los progenitores del protagonista. Los beneficios pueden llegar a alcanzar los 116.000 euros, según el diario The Telegraph.

Todos hemos disfrutado alguna vez con el ataque de risa o la rabieta de un niño, especialmente cuando el hijo es de otro. El grabarlo de forma casera es algo respetable para aquellos que quieran mantener un recuerdo de “esos locos bajitos” cuando todavía son “comestibles”... sin embargo, la utilización de su imagen más vulnerable para sacar un beneficio económico despierta algunas reservas éticas. ¿Es lícito utilizar la imagen de un hijo en este tipo de situaciones?

La legislación española reconoce el derecho de los menores al honor, la intimidad y la propia imagen (Ley 1/1996, Ley 1/1982, Ley 7/2010) y lo defiende especialmente del uso de sus imágenes cuando sea contrario a sus intereses o constituya un perjuicio físico, psicológico o moral para el menor.

El profesor Siso Martín afirma que “aquellos casos en que una persona explote el relato de su intimidad e incluya en ello a menores, deben ser objeto de tratamiento por el Ministerio Fiscal, de acuerdo con la protección legal del interés superior del menor” (Revista Pediatría de Atención Primaria, nº 46). Así sucede en efecto cuando se trata de personajes famosos, pero cuando quienes utilizan la intimidad de sus hijos para hacer negocio son personas anónimas, la ley parece no ser aplicable.

El programa Supernanny, emitido en Cuatro, es otro ejemplo de un uso cuestionable de la imagen infantil. El menor aparece en este espacio con un claro menoscabo a su honra. Sus comportamientos más agresivos y antisociales son mostrados en contra de su voluntad, dentro de la intimidad de su hogar, sin cortapisas. Bajo una mirada ética y bajo el amparo de la Constitución, esta práctica televisiva aparece como contraria a los intereses del niño, a pesar del consentimiento de los padres.

Las nuevas formas comunicativas plantean nuevos y grandes retos. La ilimitada potencialidad de la comunicación genera volúmenes de información incontables. Cuando esta información está relacionada con menores, la cuestión ética debería ser la primera en entrar en juego, debido a su vulnerabilidad e indefensión. ¿Alguien se ha parado a pensar que esos niños serán adultos algún día? ¿A algunos de nosotros nos hubiera gustado que Supernanny o YouTube aparecieran en casa en plena “adolescencia infantil”?

jueves, 15 de septiembre de 2011

Libros para educar a través del cine

Como escribió en su día el filósofo Julián Marías, destacado cinéfilo: “La gran potencia educadora de nuestro tiempo es, sin duda, el cine”. Los autores del manual Adolescentes con personalidad son plenamente conscientes de ello, y fruto de su experiencia docente saben que las películas tienen un enorme impacto en la sociedad actual y de manera especial en los jóvenes.

El cine es la herramienta que utiliza este original proyecto para educar en valores a los jóvenes. El plan comprende tres volúmenes de los que se ha publicado ya el primero, Ideales, dirigido a alumnos de 3º y 4º de Educación Secundaria Obligatoria (14-16 años). Próximamente aparecerán Sentimientos (1º de Bachillerato, 16-17 años) y Voluntad (2º de Bachillerato).

La metodología consiste en utilizar películas contemporáneas para plantear a los adolescentes ejemplos actuales de conducta que sirvan para mejorar y fortalecer su carácter. Los manuales pueden servir para impartir las asignaturas de Educación para la Ciudadanía y Ética, para las clases de Tutoría y también para otras actividades formativas.

El modelo pedagógico consta de tres ingredientes: el libro para el alumno, un CD con cortes de películas actuales sobre los temas que se abordan en el manual y un libro para el profesor con preguntas y respuestas en las que, a partir de las escenas seleccionadas, se plantea un debate entre los alumnos que sirva para fortalecer el aparato teórico. Como escriben los autores del proyecto, el fin de Adolescentes con personalidad es “promover la discusión constructiva sirviéndose del cine”.

Los temas son los propios de los manuales de la materia y tienen mucho que ver con la formación del carácter: la libertad y sus límites; la influencia de los medios de comunicación; la relación con los padres; reflexiones sobre la adolescencia; las creencias religiosas y su influencia en la formación de la personalidad, etc.

Las lecciones teóricas, breves y condensadas, han sido elaboradas para trabajar durante una clase. El tono elegido es optimista, pues los autores parten de que siempre es posible mejorar. Este enfoque facilita la amenidad y la claridad expositiva, adaptada a las necesidades formativas de los alumnos.

El resultado es una apuesta formativa innovadora que puede servir para hablar a estos alumnos de temas y situaciones que influyen y determinan su formación con un lenguaje que les resulta más cercano y ameno. Este lenguaje lo entienden muy bien, pues los adolescentes son grandes consumidores de cine.

- Título: Adolescentes con Personalidad. La educación del carácter a través de la pantalla. Volumen I: Ideales
- Autores: Juan Antonio Ortiz y José Ramón Ledesma
- Edita: Adolescentes con Personalidad. Pamplona (2010). 292 págs. 15 €

viernes, 2 de septiembre de 2011

Paradojas de la comunicación digital (2): Desconectar para conectar

(Por Francisco J. Pérez-Latre)
La extraordinaria abundancia de información es un problema creciente que afecta al consumo de medios y otros contenidos, pero también a su calidad. Tenemos acceso a multitud de datos, pero con frecuencia nos falta el contexto y la posibilidad de interpretación. El incremento de la cantidad de información no lleva consigo mayor calidad en los conocimientos. Hemos construido grandes autopistas de la información, pero nos hemos olvidado de enseñar a conducir. Por eso, con mayor cantidad de datos y noticias hará falta más prudencia y selección. Se refuerza la necesidad de ordenar la información y no precipitarse, buscando evidencias sólidas y acudiendo a las mejores fuentes. Per se, la acumulación de información no nos hará más sabios. Los públicos necesitan el discernimiento necesario para seleccionar el menú adecuado y dedicar el tiempo pertinente. Al mismo tiempo, la abundancia de información no es un problema, sino una bendición para públicos que tienen más contenidos disponibles (y con frecuencia gratis). De esta manera pueden expandir sus posibilidades de acceso a información, conocimiento e investigación. Las herramientas de comunicación digital y móvil han aumentado la rapidez en la transmisión de mensajes y noticias de última hora, facilitando la difusión global y la participación en tiempo real en distintos eventos. La velocidad de la información provoca efectos llamativos en cuestiones como la reputación de las personas, la difusión y ayuda en las catástrofes naturales, las campañas políticas, las movilizaciones sociales o las crisis económicas, como se está comprobando desde 2009. Al mismo tiempo, la rapidez provoca errores de bulto, ayuda a extender rumores que pueden ser letales para la reputación, y puede dificultar la verificación y control de calidad de los contenidos. En la red, todos son “periodistas”, pero pocos son “editores”. La velocidad resulta ya imprescindible. Pero conviene subrayar la necesidad de reflexión para evitar precipitaciones. Necesitamos también precisión y calidad. La epidemia del narcisismo Otra de las cuestiones es la llamada “epidemia del narcisismo”, que, de forma algo paradójica, se hace compatible con un celo extraordinario por proteger la intimidad. La generación que algunos han definido como “generación del yo” busca activamente la “visibilidad”. Con una expresión que resulta significativa, en las redes sociales “creamos perfiles”, que resultan, de alguna manera, versiones mejoradas de nosotros mismos. Se trata de un proceso no exento de problemas que, al mismo tiempo, es parte del que da la oportunidad de tener una audiencia global de “amigos” y seguidores. La “nube” almacena gran cantidad de información de los ciudadanos: vídeos, fotos y textos. Con frecuencia hemos perdido la pista de esos contenidos, pero están allí y pueden reaparecer en cualquier momento, ocasionando problemas diversos. No conservamos la “caja de cartas” con nuestras palabras e imágenes: hemos perdido la memoria y quizá hasta la capacidad de archivar. Por eso surgen movimientos para que los consumidores puedan borrar su historial online. Se propone ya abiertamente el “derecho a ser olvidado”, seleccionando vídeos, fotos y textos en función del respeto a la dignidad y la imagen de los consumidores, que a veces necesitan también más conocimientos para comprender los “riesgos de la transparencia total”. Desconectar para conectar Estamos permanentemente conectados al mundo a través del móvil, en Twitter o Facebook, en el e-mail. Necesitamos estar en la red para acompañar a los amigos y familiares, o mantener el contacto con las redes profesionales. Pero la conexión permanente también genera inquietudes, y parece que se desmoronan las fronteras tradicionales entre la vida profesional y la vida familiar y de amistad. A la vez, surgen movimientos que proponen la “desconexión” y un estilo de vida más slow, que permita aprovechar mejor los mensajes y contenidos, encontrando verdaderos espacios de amistad y descanso, logrando “desconectar para conectar”. En cierto modo, se podría hablar de una nostalgia de la desconexión, que resulta más valiosa cuanto más inalcanzable resulta. En realidad, el que necesite la conexión permanente no podrá poner en marcha proyectos con cierto calado, y estará abocado al flujo continuo de las novedades, que, paradójicamente, reducirá su productividad y eficacia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Creatividad responsable: "Un dedo de cerveza, dos dedos de frente"

La Asociación de Cerveceros de España y la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) han convocado un certamen para promover entre los jóvenes el consumo moderado de cerveza. Hay 3 categorías: publicidad gráfica, publicidad audiovisual y microrrelatos.
Os hablo de este concurso por un doble motivo: me parece una iniciativasaludable y, además, me enorgullece ver que la pieza audiovisual más votada ("La pirámide de Plop") ha sido realizada por uno de mis alumnos: Humberto Torcal. ¡Enhorabuena, Humberto!
Quería compartir esto con vosotros. Y, si os gusta, os animo a que la votéis entrando en esta dirección: http://www.undedodeespuma.es/.
La publicidad debe ser con valores, y la cerveza... bien fresca. Salud.

viernes, 26 de agosto de 2011

Paradojas de la comunicación digital (1): Vida "online", vida "off line"

(Por Francisco J. Pérez-Latre) Muchos recordarán el 2010 como el año de Facebook, Wikileaks y el iPad. La empresa de Mark Zuckerberg, hombre del año de la revista Time en 2010, estaba valorada en enero de 2011 en 50.000 millones de dólares, superaba los 600 millones de usuarios y crecía a un ritmo de 700.000 usuarios… al día. El 28 de noviembre de 2010, Wikileaks adquirió protagonismo mundial con la publicación de sus “papeles secretos”. Era el triunfo de la transparencia “radical” de los entornos actuales de la comunicación, donde podría aplicarse la máxima “si no quieres que se publique, no lo escribas”. Los que difunden comunicación deben plantearse que todo está expuesto a la mirada escrutadora de la red. La exposición a la opinión pública de Julian Assange ha sido tan intensa que muchos consideraron que el fundador de Wikileaks debía ser el hombre del año de Time en lugar de Zuckerberg. El iPad fue acogido con entusiasmo por los usuarios, que admiran tanto sus utilidades como su estética. Ordenador portátil y versátil como pocos, integra capacidades que antes exigían máquinas diferentes, y facilita compartir vídeo, música y presencia en medios sociales. Algunos diarios y revistas lo ven como una tabla de salvación. La “experiencia de uso” de diarios y revistas se ve considerablemente mejorada: nuevas oportunidades asoman en el horizonte. De momento, News Corporation y Apple se asociaron ya a través del esperado The Daily. El 2 de marzo de 2011 apareció el iPad2. A finales de marzo de 2011, se habían vendido ya más de 19 millones de unidades. Facebook, Wikileaks y el iPad pueden servir como símbolos del entorno actual. Un panorama rico en oportunidades En la comunicación siempre ha habido luces y sombras, problemas y oportunidades. El actual panorama digital es rico en oportunidades. Podría decirse que el mundo está en la palma de nuestra mano, que estamos a “un sólo click” de contenidos actualizados e interesantes, que podemos tener una audiencia mundial. A la vez, la cercanía de noticias, entretenimiento, y juegos, provoca distracciones y empuja a algunos públicos a la gratificación instantánea, con sus lógicas secuelas de adicción. Frenar el acceso a la red y los soportes móviles no parece la mejor opción educativa, y puede resultar incluso impracticable en la era “sin hilos”. Pero a estas alturas sería ya poco razonable ignorar los problemas que se derivan del uso inadecuado de los medios digitales. La mayor parte de estos problemas existían en los medios analógicos: el exceso en el “consumo”, la proliferación de contenidos que, por decirlo suavemente, lesionan la dignidad humana, la explotación del sensacionalismo… Vida "online" y "offline" La vida online no puede sustituir a la vida offline. Dicho de otro modo, la tecnología está al servicio de las personas, y debería hacernos más sociales.En algunas situaciones las tecnologías pueden favorecer el anonimato. Y conviene subrayar que en la comunicación digital es frecuente que no estén presentes las pistas visuales y verbales que aportan los encuentros cara a cara. Pero también es verdad que la comunicación digital permite llegar a más personas y conservar con ellas al menos cierto grado de cercanía. A la vez, la multiplicación de “amistades”, en sí un fenómeno interesante y positivo, provoca también un crecimiento potencial de los encuentros con extraños y otros peligros. De esta manera, los riesgos de cyberbullying aumentan. La cuestión no parece resuelta, pues algunos públicos demuestran una falta de empatía inquietante, que podría verse facilitada por el “automatismo” o la distancia en la comunicación de personas que más que hablar, envían mensajes. La conexión permanente está provocando ya síntomas evidentes de adicción, e incluso “síndromes” de falta de memoria. Por tanto, otra de las paradojas de la comunicación digital es la tensión entre aislamiento y búsqueda de contacto con amigos y contactos profesionales. Por una parte, algunos parecen refugiarse en relaciones virtuales que sustituyen la conversación directa para personas con escasa empatía y competencias sociales. Por otra, se incrementa el número de amistades y se intensifica la relación con los que tenemos más cerca. ¿Estamos ante la autonomía o ante la socialización? De alguna forma, el aislamiento es un indicador de que la comunicación no funciona. Si usamos bien las tecnologías digitales, nuestra cercanía a los demás se incrementará. Estamos ante la presencia de una constante de la comunicación humana, que siempre encuentra nuevos modos de expresarse. A veces, la distinción entre “vida online” y “vida offline” confunde un poco. La vida “online” o virtual es vida real (aunque no sea física). Es decir, la vida “online” es tan real como la vida misma, ocasión de despliegue de la propia personalidad y ejercicio de las virtudes (o de los defectos). Los que muestran respeto en la vida “offline”, son también respetuosos en la web. La web es una “plaza pública”, donde nos retratamos constantemente. Por eso, también en la red es necesaria la etiqueta. Basta asomarse a los comentarios en los blogs, Twitter, Facebook o YouTube para descubrir usuarios que, amparados en el anonimato, profieren insultos, siembran discordia y se muestran descorteses, hostiles y enfadados. La red es una extensión de las relaciones personales. Por eso hay que reivindicar la comunicación franca y abierta, el optimismo, la cortesía, el respeto, el agradecimiento y la buena educación. Hay una revolución pendiente: la revolución de la amabilidad.
(Continuará: viernes 2.IX)

jueves, 10 de febrero de 2011

"En busca de la Ética Universal": una investigación sólida y necesaria

Os adjunto noticia de un nuevo libro que tal vez pueda gustaros, sobre todo a los interesados en las cuestiones de Ética. Yo sólo lo he podido hojearlo, y me ha causado buena impresión. Me parece una investigación sólida, bien argumentada, y muy necesaria para los tiempos que corren. De la Introducción extraigo este párrafo:

«¿Existen valores morales objetivos capaces de unir a los hombres y procurarles paz y felicidad? ¿Cuáles son? ¿Cómo reconocerlos? ¿Cómo realizarlos en la vida de las personas y de la comunidad?

Estos interrogantes de siempre en torno al bien y al mal, son hoy más urgentes que nunca, en la medida en que los hombres son más conscientes de formar una sola comunidad mundial (…). Surge así la conciencia de una solidaridad global, que encuentra su fundamento último en la unidad del género humano. Y se traduce en una responsabilidad planetaria (…). En este contexto, la búsqueda de valores éticos comunes vuelve a estar de actualidad
.»

Estos son los datos básicos del libro:

Título: En busca de una ética universal: un nuevo modo de ver la ley natural. Documento de la Comisión Teológica Internacional y comentarios.
Autor: Tomás Trigo (Ed.)
ISBN: 978-84-313-2736-1
PVP: 18,27/19 Euros (sin IVA/con IVA)
Nº de Páginas: 256.

jueves, 3 de febrero de 2011

Adiós a la infancia: Niñas con tacones de aguja y carmín en los labios ¿Todo vale en publicidad?


La revista Vogue París Cadeux ha levantado una enorme polémica en Francia, y en todo el mundo, por una sección fotográfica publicada en su último ejemplar diciembre-enero.

Thylane, Lea y Prune, tres niñas de entre 5 a 7 años, son las grandes protagonistas de estas páginas de moda. Las tres aparecen maquilladas y vestidas con trajes de alta costura (Versace, Lanvin, Gucci, Yves Saint Lauren, etc.), posando tal y como lo haría cualquier modelo que trabajase para Vogue. Según la revista, con estas fotografías deseaban hacer una alusión al sueño que toda niña tiene por parecerse a sus madres.

Las recientes imágenes del popular fotógrafo Sharif Hamza han recorrido fugazmente todo el mundo, generando diversas opiniones al respecto. Algunas, como la de la reconocida periodista Hilary Alexander, del rotativo The Daily Telegraph, que hizo un especial énfasis en las posiciones corporales de las pequeñas: “Su ingenuidad intenta alcanzar miradas encendidas y desconcertantemente adultas, que contrastan con sus facciones de niña”; mientras que otras, como la del sitio www.jezebel.com, comentan que se trata de una sátira referida a la obsesión que la industria de la moda tiene por las modelos extremadamente jóvenes.

Aunque gran parte de las niñas juegan con la ropa de sus madres, la mayoría de los periódicos cuestionan si la revista ha ido demasiado lejos. Desde mi punto de vista, es una manipulación más de la figura del niño: aprovecharse del candor y la simpatía que despiertan en todas las madres para venderles una moda que, de otra forma, tal vez no comprarían.

Lo peor no es eso. Lo peor es que las adolescentes -y, más aún, las niñas de 5 a 7 años- se ven impulsadas a desear y a pedir esas prendas y esa forma de vestir que, desde luego, no es apropiada para su edad.

¿Para cuándo una publicidad que respete a los niños? ¿Para cuándo una publicidad que se comprometa con la difusión de los valores? Me gustaría saber vuestra opinión...

jueves, 9 de diciembre de 2010

Publicidad y Valores: Una Ética olvidada

Desde sus orígenes, la publicidad se ha entendido vinculada al mundo de la producción económica: como un instrumento para incrementar las ventas de un producto o servicio.

Pero la publicidad ha sido también, en todas sus épocas, un poderoso agente de conformación social: ha proclamado ideales (en la propaganda y en la publicidad social de las ONGs), ha influido en las modas y en las corrientes estéticas, ha configurado un género artístico (el cartel publicitario) y promocionado a determinados artistas (Toulouse-Latrec, Alphonse Musha o Ramón Casas han pasado a la Historia del Arte por sus creaciones en el cartelismo publicitario) y, sobre todo, ha contribuido a difundir unos determinados valores y estilos de vida muy por encima de otros.

Pues bien. La tesis que voy a exponer en próximos artículos es que, en los últimos años, la Ética Publicitaria se ha centrado única y exclusivamente en la esfera económica de la publicidad: en la veracidad de lo que se afirme sobre los productos, en el respeto a otras empresas o competidores, etc. Siempre se ha movido en la esfera de lo económico. Pero de la esfera social, que hoy resulta casi más importante que la otra, la ética no se ha preocupado en absoluto. Nada señalan los Códigos publicitarios acerca de los valores que se proponen a la sociedad (la indirecta promoción de la anorexia -una verdadera lacra en la publicidad de moda-, la difusión del materialismo hedonista, la creación de necesidades falsas, etc.), cuando en otros ámbitos -el periodismo, la política, la sociedad- se está muy de acuerdo en los valores que se deben promocionar: la tolerancia, la democracia, la igualdad... Nada de eso se recoge en los Códigos Deontológicos Publicitarios.

Ciertamente, a fecha de hoy, hablar de "Publicidad y Valores" es hablar de una "ética olvidada". Al menos, en los manuales deontológicos y en los Códigos Éticos de la profesión.

¿Estáis de acuerdo conmigo?