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jueves, 7 de julio de 2016

El enfermo necesita, sobre todo, cariño


Cuando estamos enfermos, necesitamos algo más que un medicamento. Necesitamos muchas cosas, que no acertamos a expresar: cariño, comprensión, consuelo... Y, cuando esa enfermedad es larga y dolorosa, como en un cáncer, necesitamos apoyo, mucho apoyo. Ese es el mensaje de este precioso anuncio, que sorprende en su emotivo final.

El arranque describe un ambiente triste, en algún suburbio de una gran ciudad. ¿Una historia de drogas, robo, alcohol? Un adolescente, cubierto por un pasamontañas, vacía un spray de pintura sobre una vasta pared de ladrillos. Todo hace sospechar un graffiti desafiante, con algún mensaje descorazonador.

Pero en un instante todo cambia. El chico llega a su casa y, al quitarse al pasamontañas, advertimos su cara llena de bondad. La madre imagina que viene de hacer alguna diablura, pero él coge un ramo de flores y lo lleva a la habitación donde duerme su hermana, que –de repente lo descubrimos- está intubada y padece cáncer. El chico descorre las cortinas, despierta a la niña y le invita a mirar lo que ha creado para ella… La madre se emociona, y nosotros también…

Ciertamente, “It’s more than medication”. Es algo más que un medicamento lo que necesitamos en esa situación. Es el cariño. Eso es lo que nos hace vivir.

Buen mensaje para los tiempos que corren. Siempre queda la esperanza, y también el afecto de un hermano al que todos creían ya perdido

lunes, 4 de julio de 2016

"Buscando a Dory": Brillante secuela de Pixar

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Fundada en 1986, ha producido 17 largometrajes que han cosechado 16 premios Óscar, ocho Globos de Oro, 11 Grammy… Se trata de Pixar, la productora de referencia del cine de animación actual. El secreto del éxito de Pixar no está sólo en la deslumbrante calidad técnica de sus películas, ni en el enorme talento de sus creativos. El aspecto diferenciador hay que buscarlo en su filosofía empresarial: cohesión, colaboración, participación, libre comunicación, respeto y estima hacia los recursos humanos.

Pixar anima a sus trabajadores a llevar una vida equilibrada, a evitar la adicción al trabajo y a cuidar la dedicación a la propia familia, no sólo como estrategia para lograr un mayor rendimiento laboral sino porque pretende ser una empresa con rostro humano. El principal responsable de esta clarividencia antropológica es John Lasseter, miembro fundador de Pixar y actual productor ejecutivo. Por sus manos pasan todos los proyectos, de modo que los guiones, el diseño de personajes, el tipo de conflictos y el modo de resolverlos mantengan ese sello distintivo que se aprecia en todos los filmes de la compañía.

Este merecido prestigio convierte cada uno de sus estrenos en un acontecimiento mundial, ávidamente esperado por espectadores y exhibidores. Es lo que ha vuelto a ocurrir con “Buscando a Dory”. Esta secuela de “Buscando a Nemo” (2003) quizá no llegue al nivel de su predecesora, pero es algo que no parece importarle al público: los casi 400 millones de dólares recaudados en todo el mundo durante los primeros 10 días así lo atestiguan.

Dirigida también por Andrew Stanton y con música de Thomas Newman –que repite como compositor–, “Buscando a Dory” es una delicia que incorpora nuevos personajes originalísimos: un pulpo mimético, un tiburón ballena miope, una ballena con el sistema de ecolocalización estropeado, un pájaro despistado… Junto a ellos una genial Dory, que “sufre pérdidas de memoria a corto plazo”, y que quiere encontrar a sus padres con la ayuda del preocupón Marlin y su impulsivo hijo Nemo.

Todos estos seres imperfectos logran una “solidaridad marina” que ya quisiéramos los humanos. O quizá es precisamente eso lo que nos quiere transmitir la película: que la imperfección no es ningún problema y que la solución está en la actitud generosa.

Como es costumbre, Pixar nos regala al comienzo de la proyección el último cortometraje de la factoría titulado “Piper”: “inolvidable”, que diría Dory.

miércoles, 29 de junio de 2016

Danone: "¿Empezamos con una sonrisa?"

Danone nos ha sorprendido con un anuncio muy original que apuesta por el optimismo. Su lema, “¿Empezamos con una sonrisa?”, es más una propuesta para compartir que una pregunta para responder.

El spot arranca con un amanecer, porque siempre es posible volver a empezar. Un niño abre los ojos y despierta con una sonrisa. Unas palmas baten entusiasmadas, y una voz en off sale en apoyo de la imagen: “Hay muchos factores que influyen en nuestro estado de ánimo, pero hay algo, un gesto muy pequeño, capaz de mejorar nuestro día… ¡La sonrisa!”. Durante minuto y medio, el narrador explica con detalle cómo la sonrisa no sólo nos cambia la cara: también nos cambia la vida, porque despierta la ilusión y las ganas de vivir. Al final, el anuncio concluye: “Sabemos que no se puede cambiar el mundo de un día para otro, pero nosotros creemos que entre todos sí podemos mejorar las cosas... ¿Empezamos con una sonrisa?”.

Antes de leer el comentario que os propongo, quiero que veáis el spot.



Este anuncio se sustenta sobre cuatro grandes valores que iré desgranando en este artículo: optimismo, infancia, familia y amistad.

1. Optimismo: Indudablemente, la alegría y el optimismo son los valores fundamentales del anuncio. Niños sonrientes, familias alegres, parejas que festejan el simple hecho de estar juntas. También el sonido lo afirma. Lo primero que oímos es un batir de palmas lleno de alegría y entusiasmo. Batimos palmas cuando alguien nos agrada y nos hace felices, cuando algo nos parece sublime y hermoso, y también cuando cantamos y estamos alegres. Batir palmas es nuestro modo de expresar el gozo y el aprecio de algo.

Aún más, la palabra clave del anuncio es sonrisa. Cuando se menciona por vez primera, se hace un pequeño silencio, la música sube de volumen y el ritmo se acelera. La palabra se nos presenta como algo mágico: “Ese gesto tan común esconde poderes increíbles. Hay algo especial en la sonrisa (…). Se ha demostrado que la sonrisa alimenta nuestras emociones. Es decir, que por el simple hecho de sonreír, ya nos sentimos mejor”.

Y es que la sonrisa no es sólo un modo educado de mostrar agrado ante una visita. Esto sería ya bastante en un mundo regido sólo por la cortesía, pero no por el verdadero afecto. No, la auténtica sonrisa no es un mero convencionalismo; y, desde luego, es lo más opuesto a la simulación. Por eso el texto insiste: “No es un gesto aprendido. Antes de nacer los bebés sonríen en el seno materno”.

2. Infancia: Hablando de bebés, no es casual que la mayoría de los personajes del spot sean niños, y que cuando aparecen junto a mayores, sean ellos quienes asuman el protagonismo. Es sintomático que la primera imagen sea un niño que despierta, sonriente, con los primeros rayos de sol. Luego vemos a niños en distintas situaciones: jugando, compartiendo alegría, transmitiendo felicidad al mundo. Les vemos con su madre, en el salón de la casa; o con el padre, sonriendo en el jardín; en los columpios, en sano ejercicio físico; o bajo la lluvia, chapoteando bajo un paraguas. En toda circunstancia aparecen siempre con una franca alegría.

Porque en ellos, sonreír es algo natural: “Los niños son los que más sonríen: hasta 400 veces al día. En cambio, los mayores, unas 20”. Es una invitación a que aprendamos de ellos: a sonreír, a olvidar las penas, a afrontar la vida como un juego. Y no pensar en las tragedias, porque se esfuman todas cuando aprendemos a sonreír.

Esa idea del juego está presente en todas las escenas, pero principalmente en la que vemos a niños y niñas disfrazados de reyes y reinas. Porque ellos son los príncipes de la casa. Cuando el texto dice: “Pero hay algo, un gesto muy pequeño, capaz de mejorar nuestro día… ¡La sonrisa!”, lo que vemos es el rostro de una niña en un columpio que se acerca hasta el primer plano. Su sonrisa infantil es la mejor imagen de la felicidad.

3. La familia: Tan importante como los dos valores anteriores, resulta en el anuncio el contexto familiar. Todas las secuencias iniciales transcurren en el ámbito de una familia. Tras el despertar de un niño, vemos a una madre que juega con su hija. Después vemos al marido y a la mujer que contemplan asombrados una hoja de papel. A continuación, se nos muestra la causa del asombro: un dibujo de su hija, el dibujo de una familia unida –padre y madre cogidos de la mano– en la que ella es el centro de las atenciones.

La relación padres-hijos es el leit motiv de todas las historias, una relación de confianza que sobre todo se muestra cuando juegan juntos. Hay, además, dos imágenes muy significativas: la comida en la que están presentes los abuelos (lo que sugiere una familia abierta y generosa, que sabe tener espacio para los mayores: los que tienen menos vitalidad y salud) y la imagen del bebé en el vientre de su madre. Él ya forma parte de la familia, aún antes de nacer. Y es el portador de la alegría: “Antes de nacer los bebés sonríen en el seno materno”. Esa imagen –la del bebé sonriente– aparece de nuevo como cierre, mientras oímos la última frase de la narración: “¿Empezamos con una sonrisa?”. Porque empieza una nueva vida, porque la llegada de un bebé es la mayor alegría para una familia.

4. La amistad: El anuncio concede una gran importancia a las relaciones sociales y destaca en ellas su carácter benefactor. Somos mejores cuando estamos en grupo: “Lo mejor es que cuando vemos una sonrisa, la imitamos. Sonreímos 30 veces más estando en grupo que solos”.

Compartir. Esa es otra de las claves del anuncio. Compartir juegos y aficiones, compartir tiempo; pero, sobre todo, compartir alegría. Es algo que todos podemos hacer por los demás. Porque la alegría, como la sonrisa, es contagiosa: “Una reacción en cadena que podemos empezar todos cada día”. Esa es la primera y principal muestra de solidaridad. Antes que pensar en los que están lejos, en otros continentes, debemos pensar en los que están cerca: en nuestro propio hogar.

Este es, en síntesis, el mensaje lleno de optimismo que nos lanza Danone. ¡Bienvenido sea en nuestro mundo gris y apesadumbrado, donde tanta gente se ha olvidado hasta de sonreír!

Estreno de "1944": Humanidad en la barbarie bélica

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “En 1939 la URSS y Alemania firmaron un pacto de no agresión. Solo una semana después comenzó la Segunda Guerra Mundial. En 1940 la Unión Soviética se anexiona Estonia y 55.000 ciudadanos estonios son movilizados por el Ejército Rojo. En 1941 Alemania ocupa Estonia durante cinco años y 72.000 ciudadanos estonios son movilizados por las fuerzas armadas alemanas. En 1944 el ejército soviético se presenta en las fronteras de Estonia.” Con esta información insertada en la pantalla comienza “1944”, una película estonia que fue candidata a los Oscars 2016 por su país y que llegará a nuestras salas de cine el próximo 1 de julio.

Elmo Nüganen, uno de los protagonistas de la excelente “Mandarinas” (2013), es el director de este film bélico que quiere recordar una vez más el sinsentido de la guerra. Y lo hace presentando los puntos de vista de unos soldados estonios condenados a combatir en bandos diferentes como involuntarios enemigos. “Esta no es nuestra guerra”, dice uno de ellos, mientras el espectador no puede dejar de pensar en dos de los individuos más perversos que ha contemplado el siglo XX: Stalin y Hitler.

Esta notable cinta coral combina las escenas bélicas –muy bien ambientadas y rodadas– con las reflexiones de los combatientes, sin dejar de apuntar también las dolorosas consecuencias del conflicto para la población civil. Pero si una guerra es capaz de sacar lo peor del ser humano, también es testigo de los comportamientos heroicos de personas corrientes, que muestran una lealtad a su conciencia a “prueba de bombas” y que arriesgan generosamente su vida por salvar las de otros. Es el caso de Karl Tammik (Kaspar Velberg) y de Jüri Jogi (Kristjan Üksküla), paisanos en ejércitos opuestos; este último es además protagonista de una delicada historia de amor.

Al final, los deseos de perdón y de paz quedan expresados mediante la voz en off y los acordes de un precioso Agnus Dei, porque “ninguna es nuestra guerra”. Y es que, como escribió San Juan Pablo II: “El diálogo, basado en sólidas leyes morales, facilita la solución de los conflictos y favorece el respeto de la vida, de toda vida humana. Por ello, el recurso a las armas para dirimir las controversias representa siempre una derrota de la razón y de la humanidad.”

miércoles, 22 de junio de 2016

"Idol": El sueño de ganar la 'Operación triunfo' de Beirut

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Mohammed Assaf nació en Libia en 1989, pero a los cuatro años se trasladó junto a su familia al campo de refugiados Khan Younis, en la Franja de Gaza. Cantante de bodas en su adolescencia, su pasión por la música y su gran voz le permitieron alcanzar un sueño aparentemente imposible para un palestino de Gaza: participar en Beirut en el Arab Idol, un concurso similar a nuestra Operación Triunfo. La “hazaña” de Assaf, plagada de dificultades, merecía ser llevada a la gran pantalla y eso es lo que ha hecho Hany Abu-Assadal, un reconocido director de cine palestino con ciudadanía israelí que cuenta con dos filmes nominados a los Oscar: “Paradise Now” (2005) y “Omar” (2013).

Estrenada en España hace unos días, la película se mueve entre el realismo y el cuento de hadas, pero predominando siempre lo emocional sobre lo reinvidicativo. El director no oculta su intención de tocar la fibra del espectador desde los primeros minutos, contándonos algunos episodios familiares y la relación con sus amigos de la infancia, a través de unas escenas llenas de encanto y de inocencia. A la vez, no deja de mostrarnos las duras condiciones de vida de los habitantes de Gaza, y –años después– la devastación producida por la operación militar israelí “Plomo Fundido”, que destruyó miles de viviendas entre diciembre de 2008 y enero de 2009.

A lo largo de sus 100 minutos vemos desfilar una galería de bondadosos personajes que, directa o indirectamente, ayudaron a Assaf en su camino: sus padres, su hermana, un comprensivo funcionario, un generoso concursante palestino… Con estos apoyos y su firme determinación, Assaf no sólo persevera en su propósito sino que logra arrastrar a los habitantes de Gaza hacia una suerte de entusiasmo colectivo, uniéndolos a través de la música y de su simpatía. En este sentido, resultan elocuentes las imágenes de archivo que introduce el realizador sobre el seguimiento popular del concurso.

Tawfeek Barhom hace un buen trabajo encarnando al joven Assaf. Entre los secundarios resaltaría la presencia de Nadine Labaki, una actriz y directora libanesa cristiana, que compone un pequeño pero importante papel, y a la que vemos santiguarse en un momento dado: un detalle no superfluo en la línea del entendimiento entre unos pueblos tan necesitados de convivir en paz.

IKEA: ¿La mejor formación? En casa y con cariño

IKEA ha lanzado un magnífico spot que nos habla de la familia y de cómo educamos a nuestros hijos. En esto sigue la estela de las grandes marcas (Coca-Cola, Danone, etc.) que han decidido apostar por los valores en sus mensajes publicitarios.

Y, como el negocio de IKEA son muebles para el hogar, ¿qué mejor apuesta que el hogar como centro de la familia y de la educación?

El anuncio arranca de una escena muy cotidiana. Un padre y su hijo están viendo la televisión mientras ambos toman chucherías. Una estadística que sale en el informativo cambia la cara del padre: “Los niños aprenden lo que ven; y, sobre todo, lo que ven en el hogar”. Acto seguido, el padre se recompone en el sofá –estaba echado de cualquier manera– y trata de arrebatar los chuches de su hijo. Empieza entonces una cascada de escenas familiares en las que los padres se ven superados por las circunstancias: la hija masca chicle porque ve hacerlo a su madre, el hijo se rasca el trasero porque su tosco padre también lo hace, y todos se pasan horas en Internet porque los padres son los primeros en estar enganchados. En cada escena descubrimos el rostro avergonzado de un adulto que no logra mudar sus malas costumbres tan rápidamente como quisiera.

Esto debería conducir al desánimo, a la sensación de que nunca sabremos educarles bien. Todo lo contrario. El anuncio termina con una inyección de optimismo: nos hace ver que no hace falta ser unos padres modélicos para poder educar, ni hace falta leer manuales o acudir a sesiones de terapia colectiva. Basta una sola cosa: el amor, el amor de unos padres que anteponen sus hijos a todo lo personal. Un amor que los hijos descubren muchas veces cada día, y que les ayuda a distinguir, en las acciones de sus padres, las cosas que deben imitar de las que deben obviar (y aprender a disculpar).

De ahí el lema final: “Nada como el hogar para amueblarnos la cabeza”. En casa –y no en el Instituto ni en programas de buena ciudadanía– es donde deben amueblarse las cabezas de nuestros hijos. En casa es donde aprendemos, enseñamos, compartimos y queremos. Nuestra casa es el centro de la familia y el centro de la educación de los hijos. Amueblémosla bien. Con orden, con buen gusto… y con cariño.

miércoles, 8 de junio de 2016

Conmovedora campaña de True Move: un relato de amor y compasión

En un mundo en el que las catástrofes, la corrupción y lo negativo ocupa buena parte de los telediarios, se agradece de vez en cuando una bocanada de esperanza y optimismo. No es poca cosa: porque un pequeño acto de bondad, un simple gesto de compasión con el que sufre, puede cambiar toda una vida.

Con esta idea han trabajado los publicistas encargados de elaborar la nueva campaña de True Move, una compañía de comunicación tailandesa líder en el sector que continúa así una línea de publicidad que apuesta por los valores. Hace dos años comentamos aquí otra campaña de esta empresa, “Dar es la mejor comunicación”, que tuvo una extraordinaria aceptación popular: diez millones de visitas en dos semanas. Ahora repiten con otro emotivo vídeo que no deja indiferente a nadie.

Como en esa otra ocasión, la empresa ha decidido no publicitar ningún producto. Le basta con contar una historia (“storytelling”) que condense los valores de la marca. Su mensaje continúa el de la campaña anterior, y ellos lo resumen así: “Compassion is true communication”.

Por lo general, cuando una persona vive una situación límite, es capaz de sacar lo mejor y lo peor de sí mismo. Cuando la vida nos maltrata, cuando tenemos un golpe duro e inesperado, o cuando nos sentimos traicionados, nos resulta difícil confiar en los demás: no sabemos ya perdonar, y nos cuesta dar o, simplemente, sonreír.

Sin embargo, esta campaña nos muestra todo lo contrario. Nos dice que es posible cambiar: es posible dar sin esperar nada a cambio. Y nos lo dice sin palabras, por el gesto supera las diferencias de raza, lengua o cultura. Tal y como cuenta la hermosa historia que veréis a continuación, existe un lenguaje universal que trasciende todos los demás: el lenguaje de los gestos. Y un pequeño gesto de amor, de compasión, puede llegar a cambiar nuestra vida. Enhorabuena a True Move.

¡Ya soy catedrático!

Todavía no me lo creo, pero es verdad. Desde el 30 de mayo soy catedrático después de un recorrido de muchos años, que ahora me parecen meses. Primero fue la defensa de la Tesis, con Premio Extraordinario. Luego la promoción a Profesor Adjunto, en la Universidad de Navarra. Más tarde, y por concurso de méritos, la plaza de Titular Interino en la Universidad de Málaga. Y, por fin, la plaza de Titular de Universidad, que parecía el cénit.

Me equivocaba. La carrera universitaria empezaba entonces: estancias en el extranjero, publicación en revistas indexadas, dirección de Tesis y proyectos de investigación… El pasado 2 de noviembre, siendo ya Decano de Comunicación en la Universitat Internacional de Catalunya, me llegó la tan ansiada acreditación de la ANECA. Era ya "catedrático acreditado", pero aún sin cátedra. La obtuve la semana pasada, tras defender mi plaza ante 5 catedráticos y superar los 3 ejercicios: Curriculum, Lección magistral y Proyecto investigador. Como en los buenos relatos, hubo final feliz. Y mi sueño se hizo realidad.

La verdad es que ha sido un sueño largamente acariciado. Han sido diez años los que, de una forma u otra, he invertido en alcanzar el último peldaño del escalafón universitario. Por eso, si hace unos días presumía de hermano (dos Goyas y una Palma en Cannes: ¡vaya carrerón lleva este chico!), hoy me toca a mí. Pero no para presumir, sino para agradecer. Escribo estas líneas para compartir con vosotros este triunfo y para daros las gracias.

Gracias a los que me habéis acompañado en este proyecto. A mis padres, en primer lugar, que tanto han sufrido todas y cada una de mis caídas. A mis hermanos, que han seguido el proyecto desde lejos, pero siempre muy cerca. A mis compañeros y colegas de las 3 universidades por las que he pasado: Navarra, Málaga y la UIC (muy especialmente, a los de ésta ultima). A mis amigos de los lugares donde he vivido (Pamplona, Málaga, Marbella y Barcelona), y a los de todo el mundo: también los que hice en las estancias en Milán, Colombia y Perú. A tantos colegas de otras universidades que me han apoyado, estimulado y ayudado cuando hacía falta… ¡Muchas gracias! Gracias, sobre todo, por estar siempre ahí.

lunes, 23 de mayo de 2016

¡Mi hermano gana en Cannes la Palma de Oro al mejor corto de ficción!

La carrera de mi hermano Arturo como productor de cine es impresionante: con “El barco pirata” ganó el Goya al mejor corto de ficción en 2012; con “La historia de siempre” obtuvo más de 130 premios en todo el mundo: Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), etc.; y con “El corredor”, logró el Premio en la SEMINCI 2014, el Premio Gaudí en 2015 y el Goya al mejor corto en 2015 también. A ese palmarés suma, desde anoche, la Palma de Oro en Cannes al mejor cortometraje por “Timecode”, dirigido por Juanjo Giménez y producido por él.

Timecode” es la primera Palma de Oro para un cortometraje español, y la segunda Palma para el cine español en toda su historia, tras la conseguida por Luis Buñuel con ‘Viridiana’, hace ya más de medio siglo. Es un corto muy original, en el que se mezcla el misterio y la danza, la belleza y el amor. Luna, una vigilante de seguridad que trabaja en el parking de unas oficinas durante el día, se turna todos los días con Diego, que cubre las horas de la noche. Solo se ven unos segundos cada doce horas, en el momento en que, sin mediar palabra, se entregan el testigo para intercambiar el turno. Así jornada tras jornada. Un día, cansada de su trabajo y de su jefe, Luna descubre en las grabaciones de la noche anterior la pasión de Diego por la danza, y eso despierta en ella una ilusión dormida durante años...

Juanjo Giménez, que ha realizado tres largos y casi una veintena de cortos, defendió en la rueda de prensa el valor del cortometraje como formato propio: “Es posible tener una carrera en el cine sin hacer largometrajes. Mi próximo proyecto será también un cortometraje, considero que el corto es el presente y el futuro”. El director estaba visiblemente emocionado tras recibir el premio. En su discurso, dio las gracias al Festival antes de declarar: “Luis Buñuel, tú tienes la grande, pero yo tengo la pequeña, ¡que es todavía más difícil de lograr!”.

En verdad, no es un triunfo pequeño. Este año el comité de selección tuvo que revisar un total de 5.008 cortometrajes para seleccionar los diez finalistas. Y de ellos, el vencedor ha sido “Timecode. ¡Enhorabuena a todo el equipo, y en especial a Arturo! Qué orgulloso me siento de ser su hermano mayor. Os dejo con el trailer de esta pequeña joya.

jueves, 19 de mayo de 2016

Divertida campaña de la RAE contra los anglicismos: "Lengua madre sólo hay una"

La Real Academia Española (RAE), con ayuda de la Academia de Publicidad (AP), ha lanzado una campaña para hacernos ver lo innecesario de tantos anglicismos (todo parece más "guay" y más "cool" si se escribe en inglés) y la trampa que esconde tanto anglicismo suelto.

Poseyendo la segunda lengua más hablada del planeta, los hispanohablantes manifestamos un enorme complejo a la hora de expresarnos en nuestra propia lengua. Hemos dejado que crezca una falsa creencia: la de que, en un anuncio, las frases en inglés aportan calidad y prestigio al producto. Y que, en consecuencia, resultará más atractivo a los posibles compradores. Para desmontar ese falso complejo, ambas instituciones se han unido para crear esta divertida y demoledora campaña, titulada “lengua madre sólo hay una” que puede hacernos pensar, y es seguro que nos hará reír. De ahí que la subtitulen como “la primera campaña invadida de inglés, contra la invasión del inglés”.

No os la perdáis. Y, si os gusta, reenviadla a todos los que veáis "hipnotizados" por la anglofilia...


lunes, 16 de mayo de 2016

Spot emocional: ¡Es maravilloso ser padres...!

En este spot, Coca-Cola nos regala una sonrisa, nos cuenta una bella historia y nos habla del amor a la familia. Todo en uno. Y lo consigue en menos de un minuto y en un maravilloso viaje en el tiempo que nos hace pensar: “En verdad, ¡qué poco hemos cambiado!”.

Sabíamos que esta marca de bebidas refrescantes ha defendido siempre una publicidad con valores, y que el amor a la familia ha sido uno de sus valores más recurrentes. Ahora nos muestra que, en ese contexto, el momento de la paternidad y de la maternidad es el más maravilloso de todos, el que supone la más grande realización personal y la auténtica maduración de la persona.

Este anuncio, titulado “Life” en unos países y “Ser padres” en otros, compagina perfectamente estas dos facetas: porque es, en efecto, un canto a la vida; y, al mismo tiempo, un emotivo homenaje a los padres. Sobre todo, a los padres primerizos: a esos padres jóvenes que, llenos de inquietud pero a la vez de alegría, se atreven –en los tiempos que corren- a tener hijos y a darles lo mejor de sí mismos.

La historia arranca en los felices 70. La imagen nos lo muestra, y la canción de fondo (la clásica "To love somebody" de los Bee Gees, de 1967) nos introduce también en la época. Una mujer temblorosa anuncia a su marido que van a ser padres. Él la besa emocionado: es un momento de plenitud. Tras la euforia inicial, asistimos a una catarata de situaciones no previstas que cambian por completo la vida de ese matrimonio: la casa “absorbida” por el nuevo inquilino, los lloros del crío durante la noche, los paseos en los que ya no se puede hacer jogging, los desastres de la criatura… En definitiva, no tener un momento para uno mismo.

Y, de repente, otra noticia increíble. La cámara nos muestra la cambiante expresión del padre ¿Sorpresa, angustia, temor? ¡Todo lo contrario! Y el final, tan expresivo y tan conmovedor, nos deja una profunda y tierna emoción: “¡Es maravilloso ser padres!”.

sábado, 14 de mayo de 2016

Homenaje de los cineastas a "Ciudadano Kane" en su 75 aniversario

Entre el 1 y el 8 de mayo de 1946 se estrenó en Nueva York, Chicago y Los Angeles una película verdaderamente original: Citizen Kane (1941), opera prima de un jovencísimo Orson Welles (25 años) que revolucionaría el arte cinematográfico.

Se cumple en estos días el 75 aniversario de aquel estreno. Y todavía muchos críticos, teóricos e historiadores la consideran como la película más grande de todos los tiempos. A pesar de su antigüedad, el filme sigue siendo una obra de referencia para todos los amantes del Séptimo Arte. Con el tiempo, la película –escrita por el propio Welles y el guionista Herman J. Mankiewicz– ha sido fuente de inspiración para cineastas de diversas generaciones, como Steven Spielberg, Ridley Scott, Wes Craven, Martin Scorsese, Woody Allen, Tim Burton, los hermanos Coen, Quentin Tarantino, David Fincher, Wes Anderson y Christopher Nolan, entre otros.

En este pequeño vídeo (1’ 30”), titulado Citizen Kane: A Tribute From the Movies, editado brillantemente por Jacob T. Swinney, vemos una selección de escenas de la cinta que evidencian cómo los cineastas han retomado el filme de Welles para rendirle homenaje. No en vano, se trata de una película que ha llegado a ser emblemática del cine estadounidense sobre las glorias y las trampas del sueño americano. Un regalo para todos los amantes del cine clásico.

lunes, 9 de mayo de 2016

"El otro nacimiento": la otra maternidad

Hace 8 días celebramos en casi todo el mundo el Día de la Madre. Con tal motivo, pudimos ver algunos spots que ponían de relieve aspectos maravillosos de la maternidad; aspectos que a veces olvidamos, pero que encierran siempre un tesoro de cariño, de ternura, de generosidad.

Uno de los más sorprendentes fue el anuncio de la marca Nido, titulado "Descubre el otro nacimiento", que fue realizado por la Agencia de Publicidad McCann de Santiago de Chile.

El vídeo habla sobre la maternidad, pero de una forma diferente y en una situación distinta. En él se puede ver la emoción de una madre que aguarda la llegada de un hijo, la alegría que se siente durante la espera, el cariño que se pone en cada paso. Hasta que llega el momento tan anhelado de su llegada. Cuando la historia llega a su punto más álgido, da un giro inesperado y nos sorprende… No esperábamos esa salida, y, sin embargo, el desenlace nos cautiva y nos proporciona una enseñanza muy importante. Y es que la maternidad va más allá de lo que conocemos, por eso nos conmueve el momento en que los padres reciben… a su hijo en adopción.

El mensaje que cierra este relato (otro buen ejemplo de storytelling) es que "ser mamá es algo que crece con el corazón". Un cierre que invita a reflexionar sobre esta hermosa capacidad de acoger la vida: un acto de generosidad que siempre ha tenido muchas maneras de manifestarse en la vida de un matrimonio. Desde luego, una forma estupenda de felicitar a todas las madres.

"Mayo de 1940": Caravana hacia la libertad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El director francés Christian Carion ya nos sorprendió gratamente en 2005 con “Feliz Navidad”, una cinta antibelicista basada en un suceso real ocurrido al comienzo de la Primera Guerra Mundial: la tregua no oficial que permitió a soldados franceses y británicos celebrar la Nochebuena de 1914 junto a sus enemigos alemanes. Una decisión insólita tomada por los jefes inmediatos de las compañías, que provocó gran enfado en los niveles superiores de los ejércitos.

Diez años después Carion ‘vuelve a las andadas’ con “Mayo de 1940”, otra entrañable película en tiempos de guerra que se estrenó el pasado 6 de mayo en las pantallas españolas. En esta ocasión el director sitúa la acción en 1940 y centra su atención en uno de los mayores éxodos del siglo XX, cuando 8 millones de franceses abandonaron sus hogares huyendo del avance del ejército alemán. Una de esas personas desplazadas –niña entonces– será años más tarde la madre de Carión, a quien su hijo dedica el film.

Apoyándose en fotografías y filmaciones de la época y en los testimonios de su madre, el director galo –también coguionista– logra recrear con gran realismo las condiciones materiales y el ambiente humano esa dolorosa marcha. Además, introduce una trama de ficción que facilita una mayor implicación emocional en el espectador: la odisea de Hans (August Diehl), opositor al gobierno de Hitler, y su hijo Max (Joshio Marlon) de 8 años, que debieron huir precipitadamente de Alemania en 1939 con dirección a Francia. La sensible y melancólica música del octogenario Ennio Morricone es otra contribución técnica que acredita la calidad de la cinta.

Se nota el esfuerzo de Carion por entregarnos una película ‘casi’ familiar porque, aunque no puede ocultar el drama y la violencia que supusieron la ocupación nazi, emplea diversos recursos –elipsis, encuadres lejanos, etc.– para no regodearse en esos aspectos. Y así, junto a escenas impactantes como el bombardeo de los Stuckas o la aparición de los Panzer surcando los campos de maíz, sabe dotar al film de una grandísima humanidad, a través de una galería de personajes que brillan por su generosidad: el alcalde Paul (Olivier Gourmet), su mujer Mado (Mathilde Seigner), la señorita Suzanne (Alice Isaaz) –representantes ambas de un atractivo feminismo, el oficial escocés (Matthew Rhys), los inocentes niños…

La guerra –viene a decirnos de nuevo Carion, ese monstruo engendrado siempre por unos cuantos malvados, nunca podrá agotar la sobreabundancia de bondad que atesora el corazón humano; una sobreabundancia que es también un motivo de esperanza para alcanzar y extender la paz.

domingo, 1 de mayo de 2016

Spot para el Día de la Madre: "Referencias"

Hoy es el Día de la Madre, y he pensado que la mejor manera de celebrarlo es recordar este spot. Es bastante conocido: recibió numerosos premios, tuvo versiones distintas en cada país y ha sido muy comentado en Internet.

La historia se resuelve en dos secuencias. En la primera, una madre de familia llega a casa con sensación de derrota: ha realizado una entrevista de trabajo y no ha conseguido el puesto por falta de referencias. En la segunda, el hijo se vuelve hacia la cámara y empieza a recordar todo lo que debe a su madre:

Nací en 1986. Desde entonces, todos en casa le hemos creado unas ojeras que no oculta... Su carrera se ha basado en la persuasión: ¡me convenció de que las verduras me pondrían los ojos verdes! Imaginación no le falta, no…

En ese momento, la confidencia se hace más íntima, más entrañable y amorosa: “La llamas y está. ¡Siempre está! Por eso no me he convertido en el imbécil que podría llegar a ser… Le saca partido a todo, es un genio. Debería darle las gracias a mi padre por haberla elegido”.

Sólo entonces nos damos cuenta de que el chico está delante del empleador y está relatando esas referencias que antes le faltaban. Por eso añade: “Yo creo que son buenas referencias, ¿no?”. Y, cuando ya se marcha, pensando que al menos ha podido decir algo bueno de su madre, nos sorprende la respuesta del ejecutivo: “Lo son. Quiero tenerla aquí. La respuesta del chico es aún más sorprendente…

Este es un anuncio que roza la perfección. Cada vez que lo veo me sonrío y aprecio tantos detalles de mi madre que consideraba normales… Y que ahora, con el paso de los años, me doy cuenta de que han sido el apoyo de mi felicidad.

Hoy en día, que las teleseries nos muestran a tantos adolescentes enfrentados a sus padres, es un buen momento para mostrar este anuncio a tantos jóvenes olvidadizos. Yo lo hice el año pasado, en el último día de clase. Y una alumna me dijo al salir: “Ha sido el mejor anuncio que hemos visto este curso: me ha hecho descubrir el cariño que mi madre ha puesto, durante años, en tantas cosas pequeñas. Gracias por ponerlo precisamente hoy...”.

lunes, 25 de abril de 2016

Día de la Madre: Adelanta el parto para que su marido conozca al bebé

En vísperas del Día de la Madre, he escogido un anuncio que tiene un singular precedente. En febrero de 2012, saltó a los periódicos de todo el mundo la noticia de que Diane Aulger, de 31 años, y natural de Colony (Texas, Estados Unidos) había adelantado el nacimiento de su bebé para que su esposo, Mark, que había entrado en la fase terminal de un cáncer, pudiera conocer y besar a la nueva hija.

En diciembre de 2011, ocho meses después de que Diane quedara embarazada, Mark sintió que su salud se deterioraba de forma angustiosa. Los médicos le habían diagnosticado cáncer de colon y le habían sometido a sesiones de quimioterapia, pero de repente sus pulmones empezaron a fallar sin que se pudiera poner remedio.

La insuficiencia respiratoria se agravó el 3 de enero de 2012, cuando tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, donde determinaron que se trataba de una fibrosis pulmonar. Diez días después, los médicos les informaron de que el estado de salud de Mark era ya terminal y de que su esperanza de vida no era de más de una semana.

Ante esta desesperada situación, la mujer decidió adelantar el parto para que Mark pudiera estrechar entre sus brazos a su quinto hijo antes de morir. El bebé, que al final resultó ser una niña, Savannah, tenía programado su nacimiento para el 29 de enero, pero pudo ver la luz el día 18 de ese mes. Mark la tuvo en sus brazos a los pocos minutos, y en seguida se vio rodeado por su mujer y sus cuatro hijos, que miraban conmovidos la escena. Diane pudo ver cumplido su sueño: su marido sostenía en sus brazos a su hija y lloraba de emoción. El 21 de enero, tres días después, Mark ingresó en coma farmacológico y al cabo de 24 horas murió. De este suceso verdaderamente impresionante, dejaron constancia varios periódicos: entre otros, ABC, Diario Correo, Vanguardia de México o Estrella digital.

Esta historia de amor y de heroísmo merecería por sí sola un post en este blog. Pero lo más inaudito es descubrir que, un año antes de que sucediera, una empresa tailandesa imaginó este mismo relato para un spot antológico. Lo cuenta desde el punto de vista del médico, que se sorprende ante el rasgo de generosidad de la madre (anticipar el parto para que su marido vea a la niña) y el amor inconmensurable del padre (aferrarse a la vida y resistir para vivir un poco más y poder verla).

Dada su grave situación –nos dice la voz en off–, pudo haberse rendido mucho tiempo atrás”. Y el doctor reflexiona: “A lo largo de nuestras vidas llegamos a hacernos muchas preguntas: ‘¿Por qué estamos aquí?’ ‘¿Para qué nacimos?’… Quizás nos hacemos las preguntas equivocadas, y la correcta es: ‘¿Para quién vivimos?’

Un spot maravilloso, con el que hoy quiero celebrar el don de la vida, el amor de los esposos y la entrega de las madres en cada criatura que traen al mundo. ¿Cabe mayor gesto de generosidad y de entrega?... Sí, yo también quisiera ser como Diane Aulger, y siento que el ejemplo de esta madre desconocida me ha inspirado hoy muchísimo. ¡Muchas gracias, Diane!

domingo, 17 de abril de 2016

El amor de los abuelos, un tesoro por descubrir

El arranque presagia tedio y desesperación: "Hola, mamá, soy Laura. ¿Puedo dejarte a los niños esta semana? Aquí están todo el día aburridos, enganchados a la tele...".

Lo intuimos. Una madre con buena voluntad que no puede con sus hijos hiper-tecnologizados. Con unos días de vacaciones por delante, intenta capear la situación enviándolos a la casa rural de los abuelos. "Quizás lo que necesitan es un poco de aire fresco", piensa. Pero, en el fondo, ella misma no cree en el milagro.

Y, sin embargo, el milagro ocurre. Los abuelos, la naturaleza, la casa de campo: todo se alía para un nuevo descubrimiento. El milagro ocurre, sobre todo, en el alma de Pepe, ese adolescente que no sabe quién es y que siempre está aburrido: "Está rarísimo, lo único que le importa son los videojuegos y chatear en el ordenador".

En pocos días, empieza a surtir efecto su relación con los abuelos. Ya no son "los viejos", eternos olvidados en la ciudad, sino unos "segundos padres" que saben derrochar cariño y abrir los ojos a sus nietos. La comida casera, los juegos al aire libre, los fuegos de campamento; escuchar el mugido de una vaca y ver al ternero cómo se amamanta; coger con las manos los huevos recién puestos, y tumbarse sobre la hierba para ver pasar las nubes... De repente, le entran ganas de hacer algo positivo, y arreglar una vieja moto se convierte en un desafío... y en un regalo para su madre.

Al final, Pepe ha cambiado. Y nosotros con él. Hemos vuelto a descubrir esas cosas de siempre que nunca debimos perder. El amor a la naturaleza, la conversación en la familia... En este spot, el diálogo entre abuelos y nietos se palpa en cada plano, aunque no podamos oírlo. Por eso es tan conmovedora la frase final de la madre dirigida a la abuela: "Mamá, no sé cómo lo haces con los niños...".

El arte de las abuelas para encandilar a los nietos es uno de esos saberes que debemos aprender a valorar. En esta sociedad nuestra, que cada día arrincona más a los mayores, es de vital importancia que descubramos estas dos grandes verdades: que la vida natural no debe ser suplantada por la tecnología; y que el lugar de los abuelos es insustituible en la familia. Ellos tienen esa sabiduría amable que nos hace ver lo más valioso de la vida; y guardan un tesoro oculto, que sólo pueden ofrecer a quien se acerca hasta su corazón.

lunes, 11 de abril de 2016

Las ranitas de colores (De nietos y abuelos)

Este es un gran anuncio mexicano, ganador de varios premios, que resalta algunos de los valores familiares más bellos: la inocencia, la generosidad, el amor a la familia, el pensar en los demás,  el respeto a los mayores... Y, sobre todo, el cariño de unos nietos por su abuelo, al que saben ya mayor y necesitado de ayuda.

La escena comienza de un modo muy normal y cotidiano. En el desayuno de un sábado cualquiera, cuatro hermanos hacen planes para esa mañana: "¿Qué tal si vamos de tiendas? Podemos...". De repente, todos reparan en que el abuelo se ha puesto su mejor traje, y se hace el silencio. Sólo el más decidido se atreve a decir: "Hoy va a ser un gran día, abuelo". Y logra la primera sonrisa de su yayo: "Gracias, mi vida".

Entonces, como impulsados por un resorte, todos dejan sus platos de cereales y salen de estampida a por las bicicletas. En realidad, les mueve el amor. Por eso se atreven a pedir en las tiendas de chucherías una cosa verdaderamente extraña: "Señor, ¿no tiene Vd. esas ranitas de hojalata de colores?". Sorpresa en el tendero. Y el chico se va. Y vuelta a empezar en otra tienda: "¿No tiene Vd. ranitas de hojalata de colores?" Nueva sorpresa. Y nueva apariencia de desidia: "Bueno, adiós. Gracias".

Al final -no quiero desvelar el secreto- advertimos que todo ha sido una pequeña muestra de amor. Me corrijo: una gran muestra de amor. Porque un amor así, es gigantesco, y hace que esta historia sea inmensa y haga derramar lágrimas de gratitud a todos los abuelos que aún mantienen joven su corazón.

El lema final es todo un legado: "Que tengan un buen corazón depende de ti". Ojalá hubiera más anuncios como éste. Porque los niños aprenderían la grandeza que han atesorado sus mayores.

viernes, 1 de abril de 2016

"El inventor de juegos": Viaje al mundo de las aventuras

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Iván Drago es un niño de 10 años, quizá algo torpe para los deportes, aunque estudioso y dotado de una desbordante imaginación. Es precisamente esta última cualidad la que le anima a participar en un concurso de invención de juegos, promovido por La compañía de los juegos profundos. Pero lo que no imagina Iván es que será el vencedor de un certamen al que se han presentado 10.000 niños, ni que el premio será una misteriosa pegatina, ni que sus padres…

El inventor de juegos” es una película familiar basada en la novela homónima del argentino Pablo de Santis, periodista, escritor de novelas juveniles y guionista, varias veces premiado por sus trabajos. El guión se beneficia, por tanto, de una trama bien urdida, en la que nuestro héroe, Iván Drago (David Mazouz), deberá superar multitud de pruebas hasta enfrentarse finalmente al malvado Morodian (Joseph Fiennes), sabiendo que cada paso que dé será un auténtico desafío: el juego de su vida.

La cuidada ambientación, los decorados, los colores y los diseños están puestos al servicio de este “thriller de aventuras”, como define al film su director, Pablo Buscarini, ganador de un Goya en 2007. Además de las buenas interpretaciones de Joseph Fiennes, al que hemos visto recientemente en “Resucitado”, y del jovencísimo David Mazouz, hay que destacar también la presencia del veterano Edward Asner en el papel de abuelo de Iván.

El film recuerda en algunos momentos a la saga de Harry Potter o al Hugo de Martin Scorsese. Y aunque las diferencias de presupuestos son evidentes, aquí la familia adquiere un positivo protagonismo del que prescinden las producciones mencionadas. Una opción expresamente buscada por Buscarini, que en una entrevista explicó: “En realidad, hay muy pocas películas para toda la familia, como E.T., o las cintas de Pixar o de Tim Burton. Muchas de ellas lo intentan pero muy pocas realmente lo logran. El objetivo ideal de una película familiar es que los padres y los niños vayan al cine juntos”.

El inventor de juegos” se estrenó el viernes 1 de abril y es una de esas propuestas donde conviven fantasía y realismo, ideal para un público muy joven y para ser comentada posteriormente en casa con los hijos, porque detrás de su aparente sencillez laten temas como el crecimiento personal, la confianza, la comprensión de uno mismo, la autenticidad o la valentía.

jueves, 31 de marzo de 2016

Emotiva campaña de UNICEF: "El viaje de tu vida"

Una madre y su hijo entran en un establecimiento. De repente se encienden las luces, caen sobre ellos confetis de mil colores y caras sonrientes les rodean. “¡Enhorabuena! Por ser el cliente un millón te ha tocado... ¡¡¡el viaje de tu vida!!!

Un simpático presentador les anima a ver los lugares por donde podrán viajar: Grecia, Estambul, Viena… La alegría sigue aún, aunque empieza a dibujarse una sombra de sospecha. Porque pronto descubren las “aventuras” que vivirán: realizar caminatas a pie, cruzar fronteras inaccesibles, hacinarse en trenes llenos de piojos…

Las fotografías que les muestran no dejan ya lugar a dudas. Ese prometido “viaje de tu vida” es el que recorren todos los días cientos y cientos de refugiados, forzados a ese viaje por la guerra o por las circunstancias. Y, así, lo que era un futuro prometedor para la familia, se convierte en un angustioso presente que viven muchos otros. Ante esta realidad, los adultos se sobrecogen, y los niños se entristecen

Esta es la nueva campaña de UNICEF. Y es absolutamente conmovedora. La idea de grabar este vídeo se les ocurrió a sus promotores porque hacía falta acercar el horror que viven esos refugiados a los que vivimos esa pesadilla desde lejos. Había que presentarlo desde una visión más cercana, más sensible, más solidaria.

Y sí, los afortunados han recibido un “premio”. Esos “premiados” han vuelto a sus casas tras dar su consentimiento para salir en el anuncio, pero han recibido antes un “regalo” inmenso: el de comprender que son unos auténticos afortunados al tener casa, familia, esperanza… y hogar.

lunes, 28 de marzo de 2016

Activia: "Volvamos a disfrutar de las comidas"

Frente a la sociedad de la prisa y del fast food, surgió hace un tiempo el movimiento “slow food”, que trataba de recuperar esa comida tranquila, disfrutada en familia o en buena compañía, que tanto necesitamos para nuestro equilibrio familiar y emocional.

Activia ha dado un paso más, y en su nueva campaña hace un elogio del almuerzo como punto de encuentro en medio del ajetreo de la jornada. “Volvamos a disfrutar de las comidas” tiene como objetivo descubrir a los consumidores la importancia de preservar el espacio de la comida para el disfrute y la familia, evitando las distracciones que pueden ocasionar las nuevas tecnologías o la realización de otras tareas simultáneas.

En un momento en el que el espacio de las comidas se encuentra invadido y despriorizado, es importante que podamos desconectar para volver a conectar con nosotros mismos”, ha señalado María Pilar Casanova, experta en mindul eating y asesora de Activia en esta campaña.

Datos recientes muestran que 8 de cada 10 españoles están pendientes del móvil cuando se sientan a comer. En este sentido, la compañía de productos lácteos quiere recordar la importancia de disfrutar de esos momentos participando en la mesa con los cinco sentidos: gozando tanto de lo que hay en nuestros platos como de la compañía y el entorno.

Con creatividad de Vinizius/Y&R y planificación de medios de Mediacom, la nueva campaña se integra en esta tendencia a recuperar espacios emocionales que estamos perdiendo en la sociedad de la prisa. Como ese comer sin distracciones, con atención plena, algo que todos podemos conseguir centrándonos en el momento presente, en lo importante, tomando conciencia de nuestra vida y nuestras relaciones.

El mensaje es muy positivo. Y transmite la firme convicción de que todos, con esfuerzo y entrenamiento, podemos mejorar en este difícil arte de recuperar el control de nuestra vida y dirigirla en la dirección que deseamos.

Verdaderamente, es un objetivo ilusionante. Yo, desde luego, voy a tratar de mejorar en ese campo.

viernes, 18 de marzo de 2016

“Juntos”: un spot para el día del padre

Esta campaña de McDonalds se estrenó hace ya días, pero encaja perfectamente en la fiesta que celebramos mañana: el día en que recordamos lo mucho que debemos a nuestro padre.

De la mano de la agencia TBWA, McDonalds incide en su línea de mostrarse como una marca cercana, que quiere hacer de sus restaurantes lugares para compartir vivencias únicas. Por eso sus historias se asocian a los reencuentros y las reuniones familiares, a revivir momentos que han marcado nuestra existencia. Como en aquel otro spot que lanzó hace tres años (“Hijo mío, puedes contar conmigo”), Mc Donalds nos habla nuevamente de volver a descubrir el niño que un día fuimos.

El vídeo de esta campaña muestra una escena muy familiar. Una familia acude a pasar unos días en casa de los abuelos, en pleno campo y en contacto con la naturaleza. Sin embargo, lo que para el niño pretendía ser un tiempo de alegría, se convierte muy pronto en tristeza, pues su padre está demasiado ocupado atendiendo el móvil.

La situación da un giro cuando el abuelo desempolva una antigua caja donde guarda los recuerdos de su padre cuando era niño. Ese es el momento clave de la historia: cuando el chico comprende que su padre fue como él, que tuvo las mismas ilusiones que él tiene ahora. Su mirada infantil, cuando pasa del álbum de fotos a su padre hablando por teléfono, está llena de ternura, de comprensión… y hasta de admiración.

El valor de la nostalgia aparece con fuerza cuando ambos –padre e hijo– abren otra caja de cartón donde el padre guardó su juguete más precioso. La conclusión se hace patente para el espectador: ese momento de felicidad, esa experiencia que padre e hijo viven juntos, vale muchos más que todas las “distracciones” importantes que puedan llegar a través de un móvil.

Hoy, víspera de San José, este spot resulta más emocionante y significativo. Nos ayuda a reflexionar, a volver la mirada hacia los hijos, y a descubrir el tesoro que supone compartir con ellos lo mejor de nuestra vida. Vivir la vida… ¡juntos!

Como señala Beatriz Faustino, directora de marketing de McDonald’s España, “con esta campaña intentamos transmitir la importancia de disfrutar de la vida, de pasar tiempo con los hijos y de fortalecer las relaciones personales para saborear más la vida juntos”.

Que lo disfrutéis. Y a todos, padres e hijos, ¡feliz día del padre!

viernes, 11 de marzo de 2016

"Playa y montaña": Amor en la adversidad

La semana pasada fue presentada en Madrid esta campaña de sensibilización, titulada “Playa y montaña”, que ha causado una fuerte impresión en las redes sociales. Yo he tenido noticia de ella por Jaume Figa, seguidor del blog, que siempre me sugiere spots emotivos y llenos de valores.

El vídeo cuenta la historia de unos padres que esperan la llegada de un nuevo hijo. El embarazo lo viven como si fuera la preparación de un viaje maravilloso, un proyecto ilusionante que va a llevarles a un escenario nuevo e idílico: una playa de aguas transparentes. Sin embargo, sus planes se ven contrariados repentinamente. En vez de una playa idílica, se ven obligados a subir una agreste montaña, sorteando peñascos, ascendiendo entre jadeos, haciendo frente a la adversidad.

Esa reorientación de la vida es una metáfora de la sorpresa y el desconcierto que sobreviene a una pareja cuando descubre, casi al final del embarazo, que su hija está afectada… por una enfermedad rara. Es un golpe duro; el vídeo no lo oculta. Pero es también una ocasión espléndida para madurar en el amor, para entregarse a la pareja, a los hijos, a los demás… Para descubrir las cosas que verdaderamente importan en la vida.

El vídeo ha sido promovido por la Fundación MEHUER, que apoya la investigación en las enfermedades “raras” para sensibilizar a los españoles sobre la atención que éstas merecen. Parte de una idea de Crepes & Texas, agencia creativa especializada en iniciativas sociales, y ha sido producida Ulula Films bajo la dirección de Emilio Aragón, quien también ha compuesto la banda sonora.

En palabras de Manuel Pérez, presidente de la Fundación MEHUER: “Esta historia narra perfectamente cómo muchos padres viven un inesperado revés en la vida al tener un hijo afectado por una enfermedad rara. Su viaje idílico hacia la playa se convierte en toda una historia de superación. Pese a todo, en ese viaje duro e inesperado también hay lugar para la belleza, la alegría y para una honda satisfacción”.

Enhorabuena por la iniciativa. Porque verdaderamente es un vídeo inspirador. (Recomiendo verlo con unos Kleenexs a mano)

domingo, 6 de marzo de 2016

Spot emocional: Carta de amor infantil

La historia de este spot está llena de candor y hermosura. Un niño de 7 años escribe una carta de amor a su compañera de clase, Poldina. En esas líneas temblorosas y torcidas, advertimos la sinceridad de su corazón y de su ternura: “Me gustas desde el día en que te vi. Sobre todo, por tus pecas… Así que, ¿quieres casarte conmigo? ¡Pero hoy no, que tengo que ir a nadar…!”. El resto de la carta fluye con el candor y la inocencia de un alma limpia, e incluye una promesa deliciosa: estaré siempre a su lado, y procuraré hacerte feliz.

Con todo, la historia más sorprendente es la de su gestación. Tres jóvenes amigos, graduados de la Università Cattolica de Milán y del Master in International Screenwriting and Production (dirigido por mi amigo Armando Fumagalli), decidieron crear un vídeo con una historia conmovedora. Pensaron la trama y los personajes, y en un fin de semana produjeron este corto de 80 segundos. Quisieron venderlo a varias empresas, como base para un spot, pero los expertos de marketing lo rechazaron: nunca podría funcionar una historia que no se ha pensado previamente para un cliente específico.

Esto no les desanimó. Todo lo contrario. Colgaron el vídeo (“Perché tu mi piaci”), en el portal vímeo –de mejor calidad, aunque de mucha menos popularidad que Youtube- y el resultado fue espectacular: en tan solo diez días recibe millón y medio de visitas y cientos de comentarios entusiastas. Como por ensalmo, la historia tiene encanto para muchas empresas. Y una de ellas, Poste Italiana, descubre que es una historia hecha casi a su medida.

Esa carta de amor infantil, limpia y emotiva, encaja perfectamente con su claim institucional: “Lo que escribes, permanece. De modo que compra el cortometraje, que se ha hecho ya popular, y lo difunde añadiendo tan solo su logo al final.

El spot funciona tan bien, que el Servicio de Correos les confía una segunda campaña, diseñada para San Valentín. Es la carta que escribe Poldina, en respuesta a su compañero de clase. Una historia emocional a la altura de la primera.

Me encantó la historia que narra el spot por su frescura y emotividad. Pero casi me gusta más la historia de sus creadores (ahora reunidos en la productora CRIC) porque es una maravillosa historia de superación, de lucha por las propias ideas y la propia creatividad; y, sobre todo, de amor por los bellos relatos. Espero que os guste tanto como a mí (Aquí lo pongo como fue concebido: sin el rótulo final de “Poste Italiana”).



Si os ha gustado, podéis ver aquí su continuación: “Quello que mi piace”, la carta que escribe Poldina. Una campaña para San Valentín que tuvo casi tanto éxito como la primera.

domingo, 28 de febrero de 2016

"El Coro": para ver y disfrutar en familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Estrenada en España en octubre de 2015, “El coro” (2014) es una de esas producciones norteamericanas concebidas expresamente para ver en familia: sencillas, positivas, sin estridencias, con un lenguaje educado… Exceptuando el cine de animación, no abunda este tipo de películas “blancas” tantas veces reclamadas por padres y educadores. La comercialización en DVD y Bluray a mediados de marzo es una buena oportunidad para recuperar un título que, por su limitada publicidad y la ausencia de escenas espectaculares, disfrutó de pocas semanas en cartelera.

Aunque el argumento de “El coro” puede sonar a una temática ya conocida –relación padre/hijo, alumno/profesor, alumno/ compañeros…–, el film cuenta con varias bazas que lo elevan encima de otros de similares planteamientos. Por un lado, la dirección de François Girard, que a pesar de resultar convencional tiene la virtud de narrar muy bien la historia y envolverla en una elegante puesta en escena; por otro, unos actores experimentados, a los que da gusto ver interpretar: Dustin Hoffman, Kathy Bates, Eddie Izzard, Josh Lucas, Debra Winger…; y en tercer lugar, la música: excelente música como terapia y como catalizadora de la evolución de los personajes.

El guión está construido en torno a los dos protagonistas: el maestro Carvelle (Dustin Hoffmann), máximo responsable musical de la prestigiosa American Boychoir School, una elitista escuela de Nueva Jersey; y Stet (Garret Wareing), un niño de 11 años con una gran voz, hijo de madre soltera adicta a la bebida. Un trágico acontecimiento propiciará la aparición del padre y la incorporación de Stet a la mencionada escuela como alumno interno. Pero su procedencia social y el carácter rebelde de Stet no encajan bien en un ambiente donde la música lo es todo y la vanidad –las luchas de egos– son moneda corriente. Estas premisas auguran conflictos, pero también transformaciones positivas en los personajes.

La banda sonora no defrauda y el espectador puede recrearse escuchando composiciones clásicas como el Spem in Alium de Thomas Thallis, o contemporáneas como el Adiemus de Karl Jenkins. Y así, entre pieza y pieza, discurre esta amable y valiosa cinta, que es –a la vez– una historia de aprendizaje y superación personal, de redención y perdón, de aceptación pacífica de las propias limitaciones, de confianza en uno mismo y en los demás.