sábado, 9 de junio de 2018

"Mi Mundial": Fútbol, Familia y Educación


(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Nominada a los Premios Forqué 2018 como Mejor Película Latinoamericana, esta cinta escrita y dirigida por Carlos Andrés Morelli ha llegado a nuestras pantallas un par de semanas antes del Mundial de Rusia. “Mi mundial” es una coproducción entre Uruguay, Argentina y Brasil, que traduce en imágenes el best seller del mismo título escrito por el ex futbolista Daniel Baldi, con prólogo de Diego Lugano, que fue capitán de la selección uruguaya. La novela fue declarada Libro de Oro en 2010 y 2011.

El camino es la recompensa”. En este eslogan promocional han querido resumir los productores del filme las muchas y buenas ideas que contiene “Mi mundial”, que cuenta la historia de Fernando Torres “Tito”, un genio con la pelota. Con sólo 13 años le ofrecen un contrato con el que podría dedicarse a lo que más le apasiona, el fútbol, y sacar a su familia de la pobreza. Poco preparado para lidiar con las presiones de la vida de un jugador profesional, abandona la escuela y se aleja de los amigos y de Florencia, la chica que le gusta. A un paso de consagrarse, una circunstancia inesperada lo obligará a enfrentarse con el mayor desafío de su vida.

Junto a jóvenes intérpretes como Facundo Campelo en el papel de Tito o Candelaria Rienzi en el de la madura e inteligente Florencia, destacan los veteranos Nestor Guzzini y Verónica Perrotta como los padres de Tito. Rodado con ritmo y con el estilo realista de las producciones de temas sociales el director reconoce la influencia de Stephen Daldry y su “Billy Elliot” , el filme logró un gran éxito en Uruguay y fue apoyado por conocidos futbolistas como Diego Godín o el seleccionador nacional Óscar Tabárez.

A pesar de su apariencia, “Mi mundial” no es exactamente una película sobre fútbol, que es solo el contexto sobre el que está construido el relato. Porque la cinta trata sobre todo de la familia: de las preocupaciones de los padres de Tito por su educación y sus estudios, de las dificultades económicas que atraviesan, de sus dudas, motivaciones, ilusiones, desánimos… Y también del mejor legado que pueden dejar a Tito y a sus hermanos: el ejemplo de una vida digna y honrada, forjada a través del sacrificio y del esfuerzo. No vendría mal que muchos jóvenes deportistas (chicos y chicas) y sus padres viesen esta película: seguro que les hace pensar.

jueves, 3 de mayo de 2018

Spot Día de la madre: La alegría de ser mamá

En las noticias, en las películas, en las series o en los documentales que veamos a diario se percibe un empeño sibilino de presentar a las mujeres embarazadas como infelices.

En esas historias parece como si las madres no quisieran ya ser madres, como si el hijo que llevan en las entrañas fuera siempre un error de cálculo y no lo más frecuente: fruto del amor. Parece como si tuvieran que pedir permiso a la sociedad por traer al mundo a una nueva criatura… Y, lo que es peor, como si tuvieran que esconder su felicidad y su deseo, libre y maravilloso, de volver a ser madres.

Respeto todas las decisiones libres de las mujeres y de los hombres de nuestro tiempo. Las respeto cuando realmente son así, libres: sin presiones sociales o del entorno laboral, sin coacciones de la familia o de la pareja. Pero me reservo el derecho a elogiar lo que considero más altruista y generoso.

El spot que he seleccionado para esta semana es un canto a la maternidad. Un canto a la vida que está por nacer, un canto a la generosidad y al amor de las madres. No se oculta, en estas escenas, los agobios que todo embarazo conlleva: mareos, sofocos, debilidades. Pero, junto a ello, aparece siempre el firme propósito de una madre de dar lo mejor de sí misma. El anhelo de buscar el afecto y la felicidad, un sentimiento de plenitud que, de forma natural, se transmite también al marido y a los hijos.

Son preciosos los pensamientos de esas madres embarazadas que están pensando en su familia y en su futuro hijo: “Me encanta estar en forma, me encanta mirarme..., me encantan los desafíos, me encanta mi libertad...”. Y, sobre todo, Me encanta ser mamá....

Pienso que ahora, más que nunca, es un buen momento para volver a ver este inspirador anuncio. ¡Feliz día de la madre a todos! Porque todos debemos celebrarlo.

Yo recordaré a mi madre especialmente este año.

viernes, 9 de marzo de 2018

"Mi nombre es Te Ata": feminismo intercultural y amor a la familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- El cine es un arte con la maravillosa capacidad de implicarnos en intensas experiencias, de introducirnos en vidas extraordinarias, de rejuvenecer antiguas esperanzas o de hacernos soñar con ese mundo mejor que deseamos construir. Pero en el cine también hay oropel. Apariencia de arte. Bisutería envuelta en estuche de oro. Altos presupuestos que permiten una buena factura técnica por parte de excelentes profesionales…, al servicio de historias marcadas por meros intereses ideológicos o puramente comerciales.

Por eso uno se alegra cuando de vez en cuando se estrenan en España pequeñas joyas, cintas verdaderamente valiosas, cuya modestia presupuestaria retrae a los exhibidores y dificulta su visibilidad en la cartelera nacional. Es el caso de “Mi nombre es Te Ata”, una cinta encantadora que se presenta en los cines españoles el 16 de marzo y que responde sin reservas a la calificación de ‘apta para todos los públicos’.

Dirigida por el canadiense Nathan Frankowski la película narra la auténtica historia de Mary Frances Thompson Fisher (1895-1995), una mujer nacida en Territorio Indio que derribó barreras culturales para convertirse en una de las más grandes artistas americanas nativas de todos los tiempos. El guión ha sido elaborado por dos mujeres: la historiadora Jeannie Barbour y la novelista Esther Tuttrell. La actriz Q'orianka Kilcher, que interpretó a Pocahontas en “El nuevo mundo” (Terrence Malick, 2005), realiza el mejor papel de su carrera. Le acompañan en el reparto Graham Greene (nominado a un Oscar), Gil Birmingham, Mackenzie Astin y Brigid Brannagh, entre otros.

Con el equipaje de las canciones y los relatos de su cultura Chickasaw, la vida de Te Ata fue un largo viaje siguiendo una llamada interior, que culminaría con su reconocimiento internacional como actriz y como defensora de los derechos humanos. “Mi nombre es Te Ata” constituye también un canto a la familia y al diálogo intercultural, propone un atractivo feminismo y desarrolla la preciosa historia de amor que vivieron Te Ata y Clyde Fisher. Y todo ello con un sentido trascendente de la vida, reflejado en la delicada religiosidad de los protagonistas.

De todas las historias que contaba Te Ata, ninguna más inspiradora que la de su propia vida, relatada en este estimulante filme familiar repleto de valores humanos, que conviene no perderse y que corre el peligro de pasar desapercibido si no cuenta con un importante apoyo de los espectadores.

sábado, 3 de marzo de 2018

Vídeo homenaje a los abuelos

En otro post hemos comentado que los abuelos son un tesoro por descubrir. Por desgracia, los mayores –sobre todo cuando enferman o pierden facultades– son tratados en ocasiones como un trasto viejo. Y si se vuelven dependientes de los hijos, no pocas veces éstos se olvidan de que ellos fueron también dependientes de esos mismos padres cuando eran unos bebés.

En esta sociedad materialista, muchos no son capaces de descubrir lo mucho que les deben y el insondable reconocimiento que merecen. Quizás pierdan facultades, pero no pierden nunca su capacidad de amar; al revés, la agigantan. Y tantas veces son la pieza clave que asienta el amor en una familia: cuidan a los nietos, transmiten su amor y su sabiduría, facilitan la convivencia. Por eso resulta muy gratificante descubrir vídeos como éste, que fue aplaudido en los medios de comunicación y recibió más de 15 millones de visitas en tan solo 5 días.

Con los abuelos, somos + familia” es un vídeo de Hirukide, la Federación de Familias Numerosas de Euskadi, que empieza cuando un abuelo enviuda y su hija va a recogerlo. Se detienen delante de una residencia, y todo sugiere una fría despedida. Pero no se paran, sino que llegan hasta la casa de ella, donde alegremente le reciben su marido y sus tres hijos. Entonces aparecen, junto a momentos de complicidad entre abuelo y nietos, algunos inconvenientes, algunas torpezas que el abuelo intenta en vano disimular...

No quiero destripar el precioso final. Tienes que verlo y disfrutarlo por ti mismo. Y ojalá te emociones la mitad de lo que yo me emocioné al verlo.

Como señala el presidente de Hirukide: “Estamos alucinando con la difusión que está teniendo el vídeo. La verdad es que estuvimos un año entero trabajando el guion; pero aún así, no esperábamos esta ola de entusiasmo. En el vídeo queríamos reivindicar a los abuelos por lo que son, por lo muchísimo que aportan a cada familia, más allá de la ayuda material con los nietos. Muchas veces les valoramos porque apechugan en las tareas domésticas, pero es sobre todo su amor lo que dulcifica todo”.

Sin duda, el amor de los abuelos es un tesoro que nunca nos cansamos de descubrir. No solo son una parte imprescindible de nuestras familias, sino que son, sobre todo, el mejor ejemplo de cariño, paciencia y valores.


viernes, 2 de marzo de 2018

"Todo el dinero del mundo" (Reseña): Riqueza y Codicia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Ridley Scott ha dividido a la crítica con su reciente película, tristemente célebre por contar inicialmente con el actor Kevin Spacey, involucrado en un escándalo sexual. Cuando saltó la noticia, el octogenario director británico decidió prescindir de las escenas ya rodadas por Spacey y volver a filmarlas con Christopher Plummer. Una medida que debió costar su dinero a los productores, y a Scott algunos dolores de cabeza a la hora de recomponer el montaje.

A pesar de esas incidencias, pienso que “Todo el dinero del mundo” es un sólido thriller biográfico, con una esmerada puesta en escena, dos interpretaciones magníficas y una comprensible intención moralizante. Eso sí, un cierto recorte de los 132 minutos de metraje hubiese beneficiado la agilidad de la narración.

El guion de David Scarpa adapta un libro que John Pearson publicó en 1995 sobre el multimillonario John Paul Getty y sus herederos. El desencadenante del argumento es el sonado secuestro ocurrido en Roma en 1973 de uno de los nietos del magnate, Paolo (John Paul Getty III), de 16 años. Unos cuantos flashbacks ponen en antecedentes al espectador y funcionan también como presentación de los verdaderos antagonistas de la historia. Porque, por encima del relato del secuestro y del comportamiento de los secuestradores, la película está planteada como un duelo entre un hombre patológicamente codicioso, John Paul Getty (Christopher Plummer), y Gail (Michelle Williams), su nuera y madre de Paolo: un enfrentamiento entre el amor de una madre que busca desesperadamente la liberación de su hijo y la frialdad de un personaje al que la obsesión por el dinero le ha convertido en un monstruo.

Como en todas las películas de Scott, la música tiene una presencia relevante que no es meramente enfática; y las voces operísticas que introduce el compositor Daniel Pemberton –estamos en la tierra de Verdi– refuerzan la resonancia visual de unas escenas muy bien fotografías por Dariusz Wolski. Christopher Plummer está nominado al Oscar por su excepcional interpretación y Michelle Williams, también soberbia, fue candidata al Globo de Oro. En cambio, Mark Walberg queda algo malparado en su desdibujado papel como ex agente de la CIA y hombre de confianza de Getty.

Hablaba más arriba de un cierto propósito moralizador de la película, que podría actuar como un recordatorio del poder corruptor de la codicia, capaz no solo de enturbiar las relaciones familiares sino también de sepultar nuestra propia humanidad. Ya lo advirtió hace muchos siglos Basilio el Grande: “El dinero es el estiércol del diablo”.

lunes, 5 de febrero de 2018

Las 25 mejores películas románticas

A nadie se le escapa que dentro de pocos días, el 14 de febrero, es San Valentín. En todos los medios de comunicación hay artículos y propuestas para esta fecha.

Ciertamente, no hay que esperar al Patrón de los enamorados para tener un detalle con la mujer o el marido, con la novia o el novio. El amor es algo que hay que regar todos los días, como la rosa de El Principito. Nosotros necesitamos ser también ese pequeño Príncipe que riega cada día su flor delicada; con cuidados pequeños pero constantes: una sonrisa, un beso, un abrazo, un piropo...

Y evitar la rutina, y decir “te quiero” con la ilusión de la primera vez. Volver a ser novios, aunque se cuenten por decenios los años de matrimonio.

Todo eso es cierto. Pero también lo es que las fechas tienen su significado. Por eso he querido sumarme a esta celebración con una lista de 25 películas románticas que han superado la barrera del tiempo. Este fin de semana es una ocasión espléndida para sorprender a nuestra pareja con un filme que vimos hace años, o que vemos ahora por primera vez. El cine siempre ha sido “una fábrica de sueños”; y en ocasiones, una forma de demostrar el cariño.

Que paséis un gran día de San Valentín. Y, por favor, ¡decidme cuáles de ellas son vuestras preferidas! Me encantará saberlo:

1. Casablanca (1942), de Michael Curtiz
2. Vacaciones en Roma (1953), de William Wyler
3. Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming
4. Tú y yo (1957), de Leo McCarey
5. Ninotchka (1939), de Ernst Lubitch

6. Sonrisas y lágrimas (1965), de Robert Wise
7. Matrimonio de conveniencia (1990), de Peter Weir
8. Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler
9. Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin
10. Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau

11. El hombre tranquilo (1952), de John Ford
12. Bodas y prejuicios (2005), de Gurinder Chadha
13. Mejor... imposible (1997), de James L. Brooks
14. Breve encuentro (1945), de David Lean
15. Sabrina (1954), de Billy Wilder

16. West Side Story (1961), de Robert Wise
17. Algo para recordar (1993), de Nora Ephron
18. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub
19. Ghost (1990), de Jerry Zucker
20. La princesa prometida (1987), de Rob Reiner

21. La Bella y la Bestia (1991), de Gary Trouslade y Kirk Wise
22. Lo que queda del día (1993), de James Ivory
23. Sentido y sensibilidad (1995), de Ang Lee
24. El camino a casa (1999), de Zhang Yimou
25. La vida secreta de las palabras (2005), de Isabel Coixet

viernes, 26 de enero de 2018

"Los archivos del Pentágono": Spielberg por una prensa libre

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La última película de Spielberg resulta más interesante que entretenida. Interesante porque plantea temas de calado sobre la profesión periodística –el cuarto poder–, su relación con los gobernantes y su servicio a la sociedad. Pero quizá por estar concebida como una sucesión interconectada de duelos orales, “Los archivos del Pentágono” exige del espectador un plus de esfuerzo para implicarse de lleno en la historia.

En cierto modo, el filme de Spielberg podría considerarse una precuela de “Todos los hombres del presidente” (1976, Alan J. Pakula), título paradigmático del género. “Los archivos del Pentágono” no se centra en el periodismo de investigación, leitmotiv de la cinta de Pakula, sino en el ejercicio de responsabilidad que supone la información que cada día alumbran los profesionales de la prensa.

El hecho que vertebra la trama de la película ocurrió en 1971, cuando al Washington Post le llegan anónimamente unos documentos confiden-ciales sobre la participación militar de los Estados Unidos en Vietnam. Desde el punto de vista ético, el contenido de esos “papeles” resultaba escandaloso y dejaba al descubierto la cadena de falsedades oficiales trasladadas al pueblo norteamericano sobre el conflicto vietnamita, consentidas por Truman, Kennedy, Johnson y Nixon, presidente en esos momentos. ¿Debía publicarlos el Post?

Los archivos habían sido sustraídos y filtrados por Daniel Ellsberg, analista militar que colaboraba con el Ministerio de Defensa. Imputado en 1973 por robo y divulgación de documentos secretos, justificó así su conducta en la declaración ante el juez: “Sentía que, como ciudadano americano, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando en la ocultación al pueblo americano de esta información. Lo hice asumiendo personalmente todo el riesgo y estoy dispuesto a responder de las consecuencias de mi decisión”.

Los archivos del Pentágono” acaba de recibir dos nominaciones a los Oscars: a mejor filme y a mejor actriz. Y aquí hay que pararse y descubrirse, porque lo que hace Meryl Streep con su personaje de Katharine Graham, la dueña del Washington Post es para quitarse el sombrero. No importa que a su lado esté Tom Hanks, siempre eficaz, o que la música sea de John Williams  5 Oscars le contemplan, o que la fotografía corra a cargo de Janusz Kaminski con sus 2 Oscars… Streep, que podría ganar su cuarto Oscar, está sublime en su papel de mujer aparentemente frágil y verdaderamente honesta, presionada por un fuerte dilema y rodeada de su familia, empleados, amigos y consejeros, con dispares opiniones.

Película especialmente atractiva para alumnos y profesionales del periodismo, reivindicativa de una libertad de prensa comprometida con la verdad. Una libertad extensible también a otros ámbitos laborales –como el sanitario– que exigen un delicado respeto a la conciencia de la persona.

lunes, 15 de enero de 2018

"Salvando al Reino de OZ": un canto a la amistad solidaria

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Que la animación europea se está poniendo las pilas es una realidad. Aun sin poder competir con las grandes productoras norteamericanas y sus mega-presupuestos, el salto de calidad que está experimentando este género en países como España, Francia, Gran Bretaña o Rusia así lo certifican. Precisamente desde Rusia nos llega “Salvando al Reino de Oz”, película que se estrenará en las salas españolas el próximo 19 de enero.

Precedida de un gran éxito en su país, la cinta se basa en un relato de Alexander Volkov, matemático y novelista ruso, que recupera a los personajes que L. Frank Baum hizo famosos en su cuento “El maravilloso mago de Oz”. Volkov había realizado en 1939 una traducción libre del libro de Baum, con algunos cambios y añadidos para salvar los derechos de autor. Años más tarde reinició su afición literaria a través de una serie de secuelas de su propia obra; la primera de ellas, publicada en 1963, se titula “Urfin y sus soldados de madera” y es la base del filme que reseñamos.

Salvando al Reino de Oz” nos presenta al astuto y malvado Urfin, que pretende coronarse como rey del fantástico Reino de Oz, apoderarse de Ciudad Esmeralda con sus soldados de madera y cambiarle el nombre a Urfinville. Para impedirlo se pondrá en acción Dorothy, la pequeña y dulce niña con zapatos mágicos, que contará con la ayuda de sus amigos: el perro Toto, el Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León Cobarde. Pero para poder derrotar a Urfin deben descubrir antes quién es realmente.

Entre aventuras y golpes de humor, la película es un canto a la amistad, a la solidaridad y al esfuerzo, para que la bondad pueda finalmente reinar en esa maravillosa tierra de Oz, que siempre ocupará un lugar de privilegio en nuestro imaginario cultural.

viernes, 12 de enero de 2018

"El gran showman": El fabuloso mundo del circo

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El norteamericano Phineas Taylor Barnum (1810-1891) está considerado un pionero del entretenimiento de masas. En una época en la que el teatro, los conciertos y otros eventos artísticos quedaban reservados a las clases altas, Barnum comenzó a ofrecer al “pueblo” curiosas y llamativas funciones, que evolucionaron desde los freak-shows (atracciones que mostraban a personas con deformidades singulares) hasta el conjunto de actuaciones que irían conformando el mundo del circo: “El mayor espectáculo del mundo”, tal como lo bautizó Cecil B. De Mille.

El gran showman”, película musical estrenada el pasado 29 de diciembre, se inspira en la vida de Barnum, pero no pretende ser un riguroso biopic de este incansable hombre de negocios. En primer lugar, porque el guión que firman Bill Condon y Jenny Bicks pasa de puntillas por las diversas fases de su vida, para centrarse en su faceta creativa y en la relación con su familia; y sobre todo porque las intenciones de la cinta están claras desde el principio: brindar al espectador un brillante espectáculo visual y musical, con una moderna puesta en escena ideada para transmitirle el optimismo y el espíritu emprendedor y soñador del protagonista.

Para lograr este objetivo, el debutante Michael Gracey ha contado con un formidable reparto de actores, actrices y cantantes, encabezado por un pletórico Hugh Jackman, nominado al Globo de Oro. Junto a él, Michelle Williams, Zac Efron, Rebecca Ferguson, Zendaya y Keala Settle, en los papeles principales. Salvo Rebecca Ferguson, todos aportan su propia voz a las canciones y se revelan además como notables bailarines.

El aspecto técnico el filme es impecable: la fotografía, el diseño de producción, el vestuario, las coreografías, la labor de edición…, vuelan muy alto gracias al trabajo de destacados profesionales, varios de ellos nominados al Oscar o galardonados con la estatuilla. Y musicalmente “El gran showman” es un auténtico regalo, por la banda sonora de John Debney (“La Pasión de Cristo”) y por los 11 excelentes temas escritos por Benj Pasek y Justin Paul, los letristas de “La ciudad de las estrellas (La La Land)”. La nominación al Globo de Oro de “This is me”, una canción contagiosa, llena de vitalidad y reivindicativa de la dignidad de cualquier ser humano es todo un acierto. Reconocimiento que quizá hubiera merecido también la preciosa balada “Never Enough”.

A pesar de las limitaciones de la película por su esquemático guión y la escasa definición de los personajes, “El gran showman” deja algunos interesantes mensajes de fondo como el respeto a la diferencia, el deber de cuidar de las personas con quienes se trabaja y el sacrificio de los proyectos personales por el bien de la familia. Un entretenimiento de calidad basado en una historia del siglo XIX contada y cantada al ritmo del XXI.

lunes, 8 de enero de 2018

"Una bolsa de cánicas": Infancia volatilizada

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Joseph Joffo, novelista francés judío, publicó en 1973 “Un saco de canicas”, que rápidamente se convirtió en un best seller en Francia y, sucesivamente, en todo el mundo. Traducida a 20 idiomas y con más de 25 millones de ejemplares vendidos, esta obra autobiográfica narra la odisea de dos hermanos judíos de 10 y 12 años (Joseph y Maurice) para escapar de la Francia ocupada por los nazis y salvarse de una muerte segura. Tres años de duro peregrinaje entre 1941 y 1944, recordados por Joseph tres décadas después en un libro que hemos leído varias generaciones y que vale la pena seguir recomendando a los más jóvenes.

Dos veces ha sido llevado a la pantalla grande el relato de Joffo. La primera en 1975 a cargo del director francés Jacques Doillon, cuya versión no acabó de convencer al escritor. La segunda se estrenó el pasado 29 de diciembre en las salas de cines españolas, con el título de “Una bolsa canicas” y la dirección del canadiense Christian Duguay, experimentado realizador de películas y series para la televisión. Joffo ha reconocido que lloró cuando vio el primer montaje del filme y al que escribe estas líneas le ha encantado.

Duguay, 42 años después de la versión anterior, logra una película humanísima, emocionante y llena de coraje, alejada de cualquier tentación de revanchismo, con momentos de tensión bien dosificados y personajes que derrochan una generosidad cercana al heroísmo. Este cierto “limado” de aristas, que algunos críticos le reprochan, convierte sin embargo a la cinta en un producto enormemente positivo e ideal para un público amplio.

Magníficamente interpretada por los niños Dorian Le Clech y Batyste Fleurial, y por Patrick Bruel y Elsa Zylberstein en el papel de sus padres, “Una bolsa de canicas” cautiva también por su ambientación, la hermosa fotografía de Christophe Graillot y la banda sonora del israelí Armand Amar.

A lo largo del filme aparecen comportamientos mezquinos y malvados, pero hay mucha más bondad: personas de buen corazón que, con independencia de raza o religión, reconocen la dignidad de cualquier ser humano y corren riesgos para ayudar a unos niños. Precisamente a estas víctimas inocentes se refería Joseph Joffo en una entrevista reciente: “A causa del terrorismo, muchos niños se ven también hoy obligados a huir de sus casas. Como nosotros hace años, ellos se encuentran en los caminos totalmente aislados y abandonados a sus propios recursos. Espero que la película nos estimule a interrogarnos sobre el destino de estos niños y de estas familias desgarradas”.

martes, 2 de enero de 2018

"Se armó el Belén": cine familiar que brilla con luz propia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La todopoderosa Sony descubrió hace varios años un nicho de mercado que podría resultar rentable: el espectador cristiano –especialmente el de USA– que busca en la cartelera títulos que reflejen expresamente valores espirituales. Con el fin de llegar a este público nació en 2007 Affirm Films, la división de Sony que se dedica a producir los que se han dado en llamar faith-based films, literalmente filmes basados en la fe. De esta factoría han surgido cintas como “El cielo es real” (2014), “Los milagros del cielo” (2016) o “Resucitado” (2016), por citar algunas de las más recientes.

El último producto de Affirm se estrenó el pasado día 15 de diciembre con el título español de “Se armó el Belén”, el mismo de una película española de 1970 protagonizada por Paco Martínez Soria. Parece una coincidencia intencionada, porque de ninguna manera se parece a “The Star”, que es el título original con el que se ha lanzado en Norteamérica. En México han optado por una traducción más directa como es “La estrella de Belén”, que parece una buena opción.

En cualquier caso, “Se armó el Belén” es un filme de animación muy simpático, dirigido fundamentalmente a niños entre 6 y 10 años. Manteniendo un gran respeto al texto evangélico sobre la Natividad de Jesús, el guión tira de imaginación para presentarnos el Gran Acontecimiento desde el punto de vista de un puñado de animales que han de intervenir para que al final todo salga bien. El “animal principal”, por decirlo así, es un valiente burrito al que la Virgen María llama Bo y que la acompañará hasta Belén. El “reparto” se completa con una inteligente paloma, una fiel oveja, tres cómicos camellos, una vaca, un caballo y dos perros malvados.

Timothy Reckart, el director, ha declarado que es “la película que yo hubiera querido ver de niño: la historia de la primera Navidad presentada de una forma divertida, atractiva y emocionante para toda la familia”. Los personajes de la Virgen y de San José están definidos con trazos sencillos no exentos de gracia: muy humanos y a la vez conscientemente involucrados en los planes de Dios. Los golpes de humor, elegantes, básicos y lineales, no esconden la intención de los productores de atraer a la gente muy menuda, que no siempre disfruta en la cartelera de un título tan “blanco” como este “Se armó el Belén”.

Mariah Carey ha compuesto e interpretado el tema principal del filme, “The Star”, una bonita canción que opta al Globo de Oro 2018.

martes, 19 de diciembre de 2017

"Coco", de Pixar: Un canto emocionado a la familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Que Pixar es la compañía líder de la animación mundial nadie lo duda. Esa mezcla sabiamente dosificada de creatividad, atrevimiento y clasicismo es el cóctel maravilloso del que nacen sus películas: Toy Story, Monstruos S. A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Up, Del revés… Y ahora Coco, estrenada el pasado 1 de diciembre con un éxito incontestable en todo el mundo y que arroja un dato curioso: de los casi 450 millones de dólares recaudados por ahora en taquilla, 140 corresponden a… ¡China!

John Lasseter, persona clave en la producción y uno de los genios fundadores de Pixar, ha sabido rodearse de un equipo de cineastas, guionistas e ilustradores de enorme talento, capaces también de asimilar los rasgos distintivos de la “filosofía Pixar”. La mayor parte de las productoras de animación intentan adaptar sus filmes a los nuevos tiempos; Pixar se adelanta a esos nuevos tiempos experimentando con universos y argumentos arriesgados, tan distanciados de la ñoñería como de cualquier dictadura ideológica. Sus producciones son de algún modo provocativas, pero en el caso de Pixar se trata de una “provocación virtuosa” que le permite situarse en una vanguardia muy sensata antropológicamente.

La historia de Coco nos traslada a México y nos cuenta la historia de Miguel, un niño de 12 años que vive en el pueblecito de Santa Cecilia con sus padres, sus tíos, su abuela, su bisabuela… Su amplia familia, los Rivera, se dedica a la elaboración de calzado desde que el marido de su tatarabuela abandonara a su esposa para dedicarse a la música. Miguel, que sueña con convertirse en un gran artista, toca la guitarra y canta a escondidas, porque su familia le ha prohibido cualquier contacto con la música tras lo ocurrido con su desdichado ancestro. Pero se acerca el Día de Muertos, una de las tradiciones mexicanas más populares, y muchas cosas van a ocurrir.

Tras un vistoso prólogo narrado con la gracia y la originalidad marcas de la casa, la cinta fluye con un ritmo trepidante y el espectador queda maravillado con la ambientación, los colores, las texturas y los movimientos de una animación de altísima calidad (Miyazaki no anda lejos), la música del oscarizado Michael Giacchino, las alegres canciones, los entresijos del relato…

Lee Unkrich, el director, y Adrián Molina, el guionista de origen mexicano, han entregado un producto admirable dirigido a pequeños y a grandes; un bellísimo canto a la familia, emocionante y rico en humanidad, que explora un terreno aparentemente osado al introducir a un niño en la Tierra de los Muertos. Pero que a nadie le preocupe el argumento ni le busque los tres (o cinco) pies al gato: vi la película rodeado de chiquillería, que aplaudió de forma entusiasta al finalizar la proyección.

viernes, 15 de diciembre de 2017

"Wonder": Amor y cicatrices

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Tengo un amigo que distingue entre libros de autoayuda y libros (así los llama él) de alta-ayuda. No sé si entre estos últimos incluiría “Wonder”, de Raquel Jaramillo Palacio, escritora norteamericana de origen colombiano. Publicado en 2012, se han vendido más de 5 millones de ejemplares en todo el mundo. Y una vez más, cine y literatura se han dado la mano para convertir a “Wonder” en una película que siguiendo la calificación de mi amigo quizá también podría considerarse de alta-ayuda.

Pero antes de hablar del filme, estrenado el pasado 1 de diciembre, vale la pena conocer algunos datos relativos a la génesis del libro, editado en España con el título de “Wonder. La lección de August. Un día de 2008 se encontraba Palacio con sus hijos en una heladería “junto a un niño –cuenta ella– con graves anomalías craneofaciales, que venía a tener más o menos el mismo aspecto con el que describo a Auggie en el libro”. Su reacción la avergonzó más tarde: eludiendo la cercanía del niño enfermo, se marchó enseguida con sus hijos.

Esa misma noche, mientras se recriminaba su conducta y escuchaba la canción “Wonder” de Natalie Merchant, decidió escribir la historia. La canción comienza con esta frase: “Han venido médicos de ciudades lejanas solo para verme y agacharse sobre mi cama sin creer lo que veían. Dicen que debo de ser una de las maravillas de la creación de Dios, pero son incapaces de ofrecer una explicación”.

Y ahora la película, que ha dirigido Stephen Chbosky y que cuenta con una espléndida pareja de actores adultos: Julia Roberts y Owen Wilson. Junto a ellos, los jóvenes Jacob Tremblay –que ya nos deslumbró por su papel en “La habitación” (2015)–, Noah Jupe e Izabela Vidovic, también magníficos. “Wonder”, el libro y la cinta, nos presenta a August Pullman, un niño de 10 años que padece el síndrome de Treacher-Collyns, que se caracteriza por una deformidad severa en el cráneo y en el rostro. Sometido a 27 intervenciones quirúrgicas, Auggie ha vivido rodeado del cariño y el sacrificio de sus padres, Isabel y Nate, y de su hermana mayor Via. Pero ha llegado el momento de acudir al colegio: una dura prueba tanto para Auggie como para el resto de la familia.

Wonder” esquiva explícitamente la complejidad y la crudeza en la que podría haber desembocado la historia, para ofrecernos un emotivo relato que encuentra en la sencillez el camino más eficaz para llegar a todo tipo de público. Y, sin sensiblerías, con la dosis justa de dramatismo y un oportuno sentido del humor, sabe abordar temas como el bullying, la unidad familiar, la aceptación de uno mismo y de los demás, la maduración y el aprendizaje personal, el sentimiento de rechazo o la amistad.

Apunten este título, padres y educadores, que propone la amabilidad como camino asequible a todos para construir ese mundo mejor que anhelamos. Una propuesta evidenciada en el consejo que uno de los profesores de Auggie da a sus alumnos: “Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable”.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Las diez mejores películas navideñas

Estamos comenzando el Adviento, pero para muchos la Navidad está ya a las puertas. Muchas calles están adornadas e iluminadas, y todos los comercios nos recuerdan que ya es tiempo de hacer regalos...

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y cintas clásicas junto a películas más recientes. Todas ellas son fáciles de encontrar en las plataformas o en los videoclubs.

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

sábado, 2 de diciembre de 2017

"Asesinato en el Orient Express": precioso cóctel de elegancia y misterio

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Debatir si un remake es o no necesario se ha convertido en un lugar común. La nueva versión de “Asesinato en el Orient Express” ha sido la última víctima de esta tendencia. Más que nada porque la película original dirigida por Sidney Lumet en 1974 fue un éxito de crítica y público, y recibió 6 nominaciones a los Oscar (finalmente solo ganaría una estatuilla: la de mejor actriz de reparto para Ingrid Bergman).

Pero si la historia es atractiva, el director solvente, el reparto estelar y se cuenta con un gran equipo técnico, las posibilidades de que la nueva adaptación sea un producto de calidad son muy altas. Quizá no se pueda afirmar que este “Asesinato en el Orient Express”, del norirlandés Kenneth Branagh, sea una gran película pero sí que contiene dosis de buen cine: brillante visualmente, perfectamente ambientada y con un cuidadísimo vestuario, es de esas cintas que –por decirlo así– educan el buen gusto. Y, frente a las voces agoreras de fracaso, resulta que el público ha respondido: más de 200 millones de dólares recaudados en todo mundo desde su reciente estreno.

Teniendo en mente el famoso secuestro del hijo de Charles Lindberg, Agatha Christi escribió “Asesinato en el Orient Express” en 1934, tiempo de entreguerras que aún conservaba ciertos lujos como el suntuoso tren que conectaba París con Estambul. En ese cerrado espacio en movimiento situó la novelista uno de sus míticos crímenes: un reto para ella misma y para su querido detective belga Hercule Poirot. Branagh, de la mano de su guionista Julian Green (Blade Runner 2049), también inicia su filme en 1934 con un ágil prólogo en Jerusalén concebido como presentación de Poirot: “Tengo la habilidad de ver la realidad como debería ser, no como es, así que cualquier imperfección destaca como una nariz prominente de perfil", dice de sí mismo.

Estamos ante uno de esos filmes que exigen contar poco del argumento, bien porque es de sobra conocido por quienes leyeron la novela o vieron la versión de Lumet, bien por evitar el peligro inminente de spoiler. Quizá basta con decir que Poirot, harto de resolver tropelías, decide tomarse un descanso y subir al Orient Express en Estambul camino de Europa “para ver arte”, explica. Pero el genial detective tendrá que lidiar con el asesinato de un pasajero; un caso tan difícil de resolver como de juzgar, y que hará tambalear su cristalizada racionalidad –tan alejada del dolor humano–, expresamente resumida al comienzo del film cuando declara que “existe el mal, existe el bien, no hay nada entre medias”.

Kenneth Brangh compone un Poirot que no elude la acción, irónico y mordaz, a veces shakesperiano y siempre ingenioso, que pasará a la historia del cine como ya lo hicieron Albert Finney o Peter Ustinov. Pero quizá uno de los principales reproches que se le pueden hacer a la película es precisamente la omnipresencia del actor-director, en detrimento de secundarios de la categoría de Judi Dench, Michelle Pfeiffer, Johnny Depp, Derek Jacobi, Penélope Cruz o Willen Dafoe, que no desmerecen pero cuyos personajes apenas están definidos. Branagh incluso ha compuesto la letra de una de las canciones de la cinta, con música de Patrick Doyle –autor de la banda sonora– y la voz de Michelle Pfeiffer.

Queda así un filme elegante, entretenido a pesar de ciertos momentos algo farragosos narrativamente, que intenta modernizar ligeramente el original y que deja en el aire un debate moral planteado con una intencionada ambigüedad. Pero Poirot no tiene tiempo para más disquisiciones porque otro caso le espera. ¿Quizá una “Muerte en el Nilo”?

lunes, 27 de noviembre de 2017

Migros: "Que nadie esté solo por Navidad"

En fechas navideñas, es frecuente ver campañas de dibujos animados que destilan ternura en relatos conmovedores. Hace dos años, por ejemplo, Lotería de Navidad nos contó una historia preciosa: la de Justino, un guardia de seguridad de una fábrica de maniquíes que un día ve recompensada su generosidad durante años por parte de aquellos a los que ha servido de forma callada.

La animación permite engrandecer los pequeños objetos y hacer adorables las pequeñas criaturas. Quizás por eso este año ha sido un recurso bastante popular: hemos visto spots protagonizados por un pan de jengibre, por osos de peluche y hasta por decoraciones del árbol de Navidad.

Sin embargo, ésta que ahora presento es la idea más inusual de todas: una cadena de supermercados de Suiza, Migros, imagina a un pequeño y simpático gnomo viviendo en el interior del escáner de la caja del supermercado. Resulta que esta pequeña criatura es responsable de hacer esos "pitidos" que los clientes escuchan mientras hacen sus compras.

El anuncio, animado por Passion Pictures para la agencia Wirz BBDO, nos muestra al gnomo escapando una noche de su caja y descubriendo la belleza de la Navidad. La pena se apodera de él cuando ve que no puede salir del supermercado y presiente que estará solo en esos días alegría y felicidad. Sin embargo, la repentina ayuda de una cajera le permitirá pasar una noche verdaderamente feliz… Y es que, como nos recuerda el eslogan final, “nadie debería estar solo en Navidad”.

¡Feliz storytelling, y feliz Navidad a todos!

jueves, 23 de noviembre de 2017

Canto a la amistad: "Tenemos que vernos más"

Al abrir el Facebook, el protagonista del anuncio descubre este mensaje: “Eduardo y tú sois amigos desde hace 8 años”. Esa frase le anima a escribir en privado a su amigo. Quiere retomar el contacto y recordarle que su amistad es más duradera y profunda de lo que una web pueda saber. El spot, que llega en fechas navideñas, forma parte de una campaña publicitaria para licores Ruavieja titulada Tenemos que vernos más y defiende la importancia de mantener los vínculos afectivos.

Como señala Juan García-Escudero, director creativo de la campaña, el storytelling del spot pretende conmover y hacer pensar. “Aunque sea un anuncio, el relato comparte más códigos con el cine que con la publicidad clásica. Apela a las emociones en vez de al discurso promocional. Por fortuna, los anunciantes comienzan a entender que este es el lenguaje que les puede conectar con el público”.

A lo largo del anuncio se muestra una amistad que se remonta a la infancia. Por eso escribe el protagonista: “Esta red social no tiene ni idea... de lo mucho que te aterra hacer daño a los demás, sobre todo a los amigos. Por eso es incapaz de comprender por qué llevamos tanto tiempo sin vernos”.

Mostrar a dos hombres con sentimientos (¡en las antípodas de los clichés publicitarios de bebidas alcohólicas!) es una de las mejores ideas de la campaña, y que da a este relato un sabor especial.

Para rodar esta película de 90 segundos, la agencia Leo Burnett ha contado con el director de cine Santiago Zannou, que ha realizado ya dos de los anuncios más comentados de Lotería de Navidad. En el de 2014, el dueño de un bar había reservado un décimo premiado tras el despiste de uno de sus clientes habituales. Y en el del año pasado, una maestra jubilada cree por error que le ha tocado el Gordo y sus familiares y vecinos se esfuerzan por no estropear su ilusión.

Cuando se acerca la Navidad, la televisión se llena de campañas que apelan a las emociones del espectador. Y es que, como señala García-Escudero, “en publicidad, estos mensajes emocionales suelen encajan mejor durante el período navideño, porque es una época muy propicia para conectar con nuestros seres queridos”.

Sin duda, estamos ante una sabia combinación de emociones y storytelling. Un cóctel que cada vez funciona mejor en el ámbito de la publicidad.

martes, 14 de noviembre de 2017

"La librería", de Isabel Coixet: entre libros y sueños

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Dice Isabel Coixet que en la protagonista de “La librería”, su último film, hay mucho de ella misma. En primer lugar como mujer: esa mezcla de ingenuidad y de coraje, de bondad y de pasión, de idealismo y de aceptación pacífica de la realidad, parece definirla de alguna manera.

Y en segundo lugar como amante de la buena literatura: cuando en 2007 leyó la novela homónima que la británica Penelope Fitzgerald publicó en 1978, decidió que algún día la adaptaría a la pantalla grande. Una década después, el pasado 10 de noviembre, Coixet estrenó su película en España.

Fitzgerald utiliza a lo largo de todo el relato una fina ironía típicamente british que no siempre es fácil trasladar a la pantalla. De ahí que Coixet, autora también del guión, se haya permitido algunas licencias que compensen esta dificultad y beneficien al espectador. El resultado es una cinta con encanto, apacible, culta, de sabor agridulce pero con final esperanzador.

La librería” está ambientada en 1959 y se centra en el personaje de Florence Green (Emily Mortimer), una joven viuda de guerra sin hijos que se instala en Hardborough, un pequeño pueblo de la costa británica. Florence tiene un sueño: abrir una librería en un histórico edificio local lleno de humedad y casi ruinoso. Es un sueño inspirado por su afición a la lectura y, sobre todo, por el permanente recuerdo de su marido al que amó tiernamente y con quien trabajó en una librería. Pero Florence no lo tendrá fácil, porque su proyecto chocará con los intereses de Violet Gamart (Patricia Clarkson), la aristócrata del pueblo, que intentará boicotear el plan de Florence. En el lado bueno contará con el apoyo del misterioso Mr. Brundish (Bill Nighy) y de la pequeña y espabilada Christine (Honor Kneafsey).

La interpretación de Emily Mortimer es de lo mejor de la película y a través de ella contemplamos a una Florence delicada y sensible, pero no débil; generosa frente a la mezquindad que le rodea, pero nunca resentida; decidida pero no impositiva; firme y a la vez serena. Jean-Claude Larrieu es el responsable de la espléndida fotografía, reconfortante en los cálidos interiores y naturalista en la representación de una climatología a veces desapacible, como un reflejo del trato que recibe Florence en Hardborough.

Cualquier proceso creativo tropezará con obstáculos, parece querer recordarnos Coixet, pero el noble esfuerzo por superarlos desarrolla nuestra propia humanidad; y al mirar hacia atrás quizá descubramos que no estamos solos, que hay otros que nos siguen...

"Danielle": Lotería Nacional nos mete en la Navidad

El anuncio del Sorteo Extraordinario de Navidad se ha convertido en uno de los símbolos de la época navideña: el auténtico pistoletazo de salida para el inicio de las felicitaciones, los mensajes y los sentimientos de la Navidad.

Con un poco de adelanto, Lotería Nacional presentó ayer lunes el spot de este año, titulado "Danielle", firmado por el director español Alejandro Amenábar y realizado por la agencia de publicidad Leo Burnett. En el cortometraje se cuenta la historia de Danielle, una joven venida del espacio que llega a Madrid por Navidad. Ella queda fascinada por todo lo que ve. No sabe español y está desorientada, pero entra en una administración de Lotería y allí conoce a Daniel, quien le ayuda a comprar un décimo y pide para él el mismo número: sin saberlo, van a compartir la misma suerte. Así da comienzo su historia de amor.

Pasean por puntos emblemáticos de la capital, van a tomar algo y finalmente Daniel le acoge en su casa. Comparten los días previos a la Navidad y poco a poco se enamoran, mientras ella se va humanizando. Pero un día, poco antes del Sorteo de Navidad, Danielle se pierde intentando volver a casa. El amor es puesto a prueba por ambas partes, pues ambos saben lo distintos que son, pero creen firmemente en que el amor –y la suerte– pueden unirles...

Con esta historia de sueños navideños, Amenábar ha cogido el testigo del también director de cine Santiago Zannou, que dirigió el spot del año pasado protagonizado por Carmina, una anciana que confunde el día del sorteo y piensa que le ha tocado el Gordo.

La historia de “Danielle” se ha presentado en dos formatos: un corto de 20 minutos de duración y un spot de 3 y medio. En este segundo formato, como si fuera un cuento de Navidad, os la comparto.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Nenuco: Amor maternal, amor incondicional

La voz en off  de una mujer apunta un itinerario romántico: “Un día me enamoré de un desconocido. Ese amor cambió mi vida…”. En paralelo, la imagen nos muestra quién es el que ha robado su corazón: protegido por su brazo y sus caricias, está su hijo recién nacido.

La emoción sube de tono cuando ella recuerda la profunda relación que se ha creado entre los dos: “Si no puede dormir, saco fuerzas para estar a su lado. Si no come, soy yo la que siente un vacío…”.

Sólo quien ha dado a luz puede comprender la plenitud de amor que una madre derrocha en el hijo. Ese “desconocido” que irrumpe en la propia vida y es capaz de enamorar, de dar sentido a todos los sufrimientos, llena el corazón por completo: “Si algo le duele, me duele más a mí…”.

En los últimos años, Nenuco ha sabido crear un sólido storytelling en torno a la idea del “amor incondicional” de una madre hacia su hijo. Un amor que entienden perfectamente las madres vocacionales, las que se sienten orgullosas de serlo y que –junto a su proyección profesional– valoran aún más su familia y saben encontrar en ella su felicidad: “Y cuando sonríe soy la mujer más feliz del mundo…”.

Me ha alegrado mucho ver que unas alumnas de 1º de Publicidad de UIC Barcelona han seleccionado esta campaña como tema para su trabajo en clase. Ellas son: Nuria Escudé, Andrea García, Irina Rafel, Nuria Palomares y Alba Perarnau. Han hecho un trabajo espléndido, pues han sabido analizar el vínculo emocional que la marca establece con su público.

Como señala con acierto el eslogan de la campaña, hay amores que suenan a Nenuco. (Para ver el spot, pincha en la imagen).

domingo, 29 de octubre de 2017

Casa Tarradellas: naturaleza, tradición y familia

Los anuncios de Casa Tarradellas siempre levantan un cierto revuelo de simpatía y admiración. Porque son campañas emotivas y alegres, con historias muy bien contadas, y en las que siempre sobresale el valor de la familia.

Hace unos años nos sorprendió con una preciosa historia de amistad entre el abuelo y su nieto más rebelde. Este adolescente, lejos de la ciudad y de las redes sociales, se siente “castigado” cuando su madre le deja en una masía en pleno campo. Pero el abuelo obra en él una gran transformación. La comida casera, los juegos al aire libre, los fuegos de campamento… apreciar la belleza de un amanecer o sentir la ternura de unos polluelos recién nacidos… todo eso cambiará por completo su vida y le hará descubrir el valor de su familia.

El año siguiente, nos sorprendió con una divertida historia de complicidad familiar en que el padre y los hijos se zampan en pocas horas horas la longaniza que su madre ha preparado con tanto cariño.

Sí, Casa Tarradellas hace siempre una publicidad simpática, con un storytelling amable que rezuma visión positiva. Por eso me ha encantado “redescubrir” este anuncio, gracias a la sugerencia de unos alumnos de 1º de Publicidad y RRPP en UIC Barcelona. Ellos son: Samir Chaoui, Isaac Ciller, Loan Muñoz, Pablo Pérdigo, Edu Prats y Rita Ventura. Como trabajo para mi asignatura, tenían que comentar una campaña reciente que aportara valores e ideas nuevas, y ellos han escogido este spot, que ha sido el "bombazo publicitario" del verano: en mes y medio, obtuvo más de 4.3 millones de descargas.

Narra una historia divertida, con un humor inteligente y que subraya siempre el atractivo del producto. De nuevo un adolescente descubre el entrañable apoyo que supone la familia: lo mucho que los padres saben de él y de sus amigos, y lo poco que es capaz de engañarles en lo que se refiere a sus proyectos y a su propia vida. Sobre todo la madre, que pasa casi en segundo plano, se convierte al final en el gran apoyo de lo que trama y anhela.

Como en casa, en ningún sitio”. Acertado eslogan, que marca el camino de una publicidad llena de valores. ¡Un aplauso a esta publicidad positiva y alegre, siempre en defensa de la familia, la tradición, la naturaleza… y la importancia de las cosas pequeñas!

sábado, 28 de octubre de 2017

"Verano 1993": Sigue ganando premios y despertando emociones

Con un montón de premios y nominaciones a su espalda (la última, esta semana: opta a la Mejor Opera Prima en la European Films Award), “Verano 1993” ha vuelto a la gran pantalla: la reponen salas grandes y pequeñas y diversas Filmotecas españolas. Sin duda, sigue siendo el film de moda.

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Será difícil que esta pequeña joya cinéfila cercana al cinéma vérité logre entrar en la selecta lista de las 5 cintas nominadas al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, pero pienso que la mayoría de los críticos españoles nos alegramos de la decisión. La terna preseleccionada por la Academia de Cine la completaban “Abracadabra” (Pablo Berger) y “1898. Los últimos de Filipinas” (Salvador Calvo).

Con un presupuesto de 960.000 euros –las otras dos candidatas invirtieron 5 y 6 millones, respectivamente–, la directora catalana Carla Simón desborda sensibilidad en su primer largo y deja que su alma de niña dirija la cámara. Porque lo que nos cuenta es su propia vida: los rasguños de su corazón, sus temores, sus desconciertos, sus celos infantiles… Pero, sobre todo, su imperioso anhelo de ser querida tras la muerte de sus padres en 1993, cuando ella tenía 6 años.

El verano de ese año Frida (Laia Artigas) se traslada a vivir con sus tíos, Esteve (David Verdaguer) yMarga (Bruna Cusí), que tienen una hija de 4 años (Paula Robles). Frida sabe que sus padres sufrieron una extraña enfermedad, que su madre está en el cielo y que debe rezar cada noche un Padrenuestro. Poco más le han contado sus abuelos (Isabel Rocatti y Fermí Reixach). Escasas piezas que no sabe cómo encajar en el volcán interior de unos sentimientos con los que ni ella misma se aclara, y que el espectador contempla con inquietud e incertidumbre.

Una historia tan delicada necesitaba unas opciones narrativas específicas para dotar a las escenas de una gran sinceridad. Y Simón acierta al elegir para su película un sobrio estilo documental, con un inteligente uso de la cámara al hombro –esas secuencias en segundo plano mientras contemplamos el rostro apagado de Frida– y una fotografía naturalista, que ponen el marco a unas interpretaciones que merecen comentario aparte.

Los actores adultos están muy bien, pero ¿cómo se dirige a unas niñas de 6 y 4 años? Porque a esas edades difícilmente se actúa: más bien se juega. Y entendemos que el rodaje habrá precisado de muchas horas de filmación en busca de la mayor naturalidad. Pues bien, el resultado que logra la directora es prodigioso y la pequeña Laia Artigas está inmensa.

Premiado como Mejor Primer Film en el pasado Festival de Berlín y galardonado en otros muchos festivales, “Verano 1993” se estrenó con éxito el pasado 30 de junio y aún sigue en la cartelera de nuestro país. Que sea por mucho tiempo.