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sábado, 2 de mayo de 2020

"Wojtila: La investigación" (Estreno online en su centenario)

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El próximo 18 de mayo se cumplirá el primer centenario del nacimiento de San Juan Pablo II. Una fecha que llevaba tiempo en la mente del periodista y escritor José María Zavala. La cercanía del aniversario le percutió como una ilusionante y recurrente idea. Y la idea acaba de materializarse en su tercera incursión en el mundo audiovisual, tras “El misterio del Padre Pío” y “Renacidos”. La película documental se titula “Wojtyla: La investigación” y se estrenará online el próximo 8 de mayo. Para su visionado, en régimen de alquiler, se ha de rellenar el formulario que la distribuidora European Dreams Factory ha insertado en su página web (www.edreamsfactory.es).

Si la edición de un largometraje siempre es una labor compleja y laboriosa, es fácil imaginar la dificultad añadida que el confinamiento habrá supuesto para Zavala, que el pasado 14 de marzo se encontraba en plena fase de posproducción. Gracias a las nuevas tecnologías y a un intenso trabajo de equipo, la película ha podido ser culminada a tiempo y se erige como un magnífico homenaje al Papa más mediático y cinéfilo de la historia.

La cinta está dividida en tres partes. La primera, la más trepidante, responde bien al término ‘investigación’ incluido en el título. ¿Quién era Karol Wojtyla antes de convertirse en Juan Pablo II? ¿Por qué se le vigilaba? ¿Qué ‘peligrosas’ actividades desarrollaba en Cracovia? Y una vez elegido Papa, ¿por qué ese interés en acabar con su vida el 13 de mayo y en los sucesivos atentados que sufrió? A través de testimonios de quienes le trataron, en especial del Cardenal Stanislaw Dziwisz, de documentos inéditos, de fotografías e imágenes, el espectador entiende bien que sí, que era un hombre, un santo, ‘peligroso’.

La segunda parte nos recuerda su trayectoria como Pontífice y su vigor espiritual: su amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen, su vida de oración, de sacrificio y de entrega. Pero también su alegría, su buen humor, sus ganas de reír… Y su influjo en jóvenes y mayores, en personajes públicos y en gente de la calle. Pero siempre abrazado a la cruz, a una Cruz que no quiso abandonar ni cuando apenas podía sostenerse en pie. Declaraciones de amigos, de sacerdotes y de personas que se beneficiaron de su cariño en vida y de su intercesión desde el cielo. Por último, un original capítulo dedicado a la mirada de San Juan Pablo II: “Te miraba a ti”, coinciden los entrevistados.

San Juan Pablo II El Grande, le han llamado algunos. “Wojtyla: La investigación” justifica bien el apelativo de un Papa santo cuya devoción se extiende por todos los rincones del planeta.

domingo, 24 de febrero de 2013

Spot en el Día de Andalucía: Orgullo de las propias raíces

Rafael Cañizares, seguidor del blog y amante de la buena cerveza, me envió hace semanas el spot de Cruzcampo "Hecha de Andalucía".

Para este 28-F que en el Sur de España celebramos "El Día de Andalucía", me parecía un buen momento para ponerlo. Porque es simpático, divertido, amable; porque trasmite optimismo y ganas de vivir;  pero, sobre todo, porque habla de un valor que hoy necesitamos recuperar: el patriotismo, el sano orgullo por las propias raíces.

Sí, reconozcámoslo. Hoy está de capa caída ese aspecto de la virtud de la piedad: no en el sentido de compasión hacia el que sufre, sino el de la "pietas" clásica: la virtud que nos lleva a reconocer y agradecer todo lo que hemos recibido de nuestros mayores: de nuestros padres, de nuestros maestros y de nuestra tierra.

En el sentido más alto, la piedad nos lleva a reconocer lo que hemos recibido de Dios: la vida, el ser, sus dones, su ayuda siempre. En un segundo nivel, la piedad nos lleva a reconocer lo que debemos a nuestros padres; y, en consecuencia, a desear cuidarles -más aún, cuando están impedidos- porque nos han transmitido la vida, la educación, su cariño... Después, la piedad nos lleva a reconocer lo que debemos a nuestros maestros. Y, finalmente, la deuda con nuestros antepasados y con la tierra en la que hemos nacido.

De nuestra tierra hemos recibido mucho: una cultura, un carácter, un paisaje, una forma de ser. Eso no nos separa de quienes tienes otra tierra y otras raíces, pero sí nos proporciona identidad. Sabemos quiénes somos. Eso es un valor que compartimos y que, siendo cada uno único e irrepetible, a la vez nos hace compatriotas; de alguna forma, hermanos. Yo, que no nací aquí pero que llevo en Andalucía 19 años, siento una enorme deuda de gratitud por todo lo que he recibido en esta tierra.

Esta es una campaña en la que Cruzcampo se enorgullece de sus raíces andaluzas. Y rinde un precioso homenaje -a la vez poético y divertido- a la impronta de esta tierra: "El andaluz no es un acento, es un castellano entre amigos. Nuestros trajes no se lucen, ¡son de luz! En Andalucía no nos dan miedo los cuernos, los toreamos. No andamos por la calle, ¡la vivimos!". Por eso aceptamos la chispa y la gracia de esta sentencia: "Y en Andalucía no exageramos, son los demás los que se quedan cortos".

Sí, el orgullo por las raíces es el gran valor de este anuncio. Ahí está nuestro carácter y nuestra historia, cuanto amamos y somos. Porque, en parte, es verdad que estamos "hechos de Andalucía". ¡Y es bueno que nos llenemos de orgullo!

lunes, 10 de octubre de 2011

Spot de la semana: "El amor a las propias raíces"

Mi amigo Rafael Cañizares, seguidor del blog y amante de la buena cerveza, me envía esta campaña de Cruzcampo, que se estrenó en diciembre de 2009: "Hecha de Andalucía".

¿Por qué la he seleccionado? Porque es simpática, divertida, amable; porque trasmite optimismo y ganas de vivir... Pero, sobre todo, porque habla de un valor que hoy en día está de capa caída y muy necesitado de que lo recuperemos. Me refiero a la virtud de la piedad: no en el sentido de compasión hacia el que sufre (que es una acepción derivada), sino de la "pietas" clásica: la virtud que nos lleva a reconocer y agradecer todo lo que hemos recibido de nuestros mayores: de nuestros padres, de nuestros antepasados, de nuestra tierra.

En el sentido más alto, y en un contexto religioso, la piedad nos lleva a reconocer lo que hemos recibido de Dios: la vida, el ser, sus dones, su ayuda siempre. En un segundo nivel, la piedad nos lleva a los hijos a reconocer lo que debemos a nuestros padres, y a desear cuidarles -más aún cuando no pueden valerse por sí mismos- porque nos han transmitido la vida, la educación, el cariño... ¡todo! En un sentido más amplio, la piedad nos lleva a reconocer lo que debemos a nuestros maestros, educadores, amigos... a todos los que nos han ayudado en nuestra vida, quizás en los momentos difíciles. Y, finalmente, la piedad nos mueve a reconocer la deuda contraída con quienes han forjado nuestra historia y con la tierra en la que hemos nacido.

Sí, de nuestra tierra hemos recibido mucho: hemos heredado una cultura, un carácter, un paisaje, una forma de ser. Eso no nos separa de quienes tienes otra tierra y otras raíces, pero sí nos proporciona identidad. Sabemos quiénes somos, y nos orgullecemos de ser así. Eso es un valor que compartimos y que, siendo cada uno único e irrepetible, a la vez nos hace compatriotas; de alguna forma, no sólo simbólica, nos hace hermanos. Yo, que no nací aquí pero que llevo en Andalucía 18 años, siento una enorme deuda de gratitud por todo lo que he recibido en esta tierra.

Esta es una campaña en la que Cruzcampo se enorgullece de sus raíces andaluzas. Y rinde un precioso homenaje -a la vez poético y divertido- a la impronta y al carácter andaluz. Empieza con una declaración y con un recuerdo histórico: "Andalucía no es donde termina Europa, es donde empieza. Aquí es donde se inició el Nuevo Mundo..."

Después viene ese canto emotivo al carácter de Andalucía. "El andaluz no es un acento, es un castellano entre amigos. Nuestros trajes no se lucen, ¡son de luz! En Andalucía no nos dan miedo los cuernos, los toreamos. No andamos por la calle, ¡la vivimos!". Por eso aceptamos la chispa y la gracia de esta sentencia: "Y en Andalucía no exageramos, son los demás los que se quedan cortos".

Sí, el amor a las raíces, la piedad hacia quienes nos han precedido, es el gran valor de este anuncio. Ahí está nuestro carácter y nuestra historia. Ahí está todo cuanto amamos y somos. Porque, en parte, es verdad que estamos hechos de Andalucía. ¡Y nos sentimos bien orgullosos!