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martes, 2 de abril de 2019

"La canción de mi padre": La película de esta Semana Santa

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) No faltan cada año por estas fechas dos o tres películas que temáticamente conectan con los tiempos de Cuaresma y Semana Santa. Se trata de filmes con especiales valores humanos y espirituales (de género histórico o no), y aspiraciones de mover a la reflexión y a la mejora personal. Pues bien, se puede decir que la cita cinematográfica de esta Semana Santa se ciñe excepcionalmente a un solo título: “La canción de mi padre”, un conmovedor y poderoso relato de redención y de perdón dirigido a todo tipo de público.

Precedida de un éxito incontestable en USA, donde cautivó a 14 millones de espectadores, recaudó 86 millones de dólares y se mantuvo durante cinco semanas en el top ten de la taquilla, la cinta se estrena en España este viernes 5 de abril.

“La canción de mi padre” es una película biográfica basada en la historia que inspiró la canción I Can Only Imagine, del grupo MercyMe, el tema góspel más vendido de todos los tiempos. Con más de dos millones de descargas, la canción alcanzó el estatus de doble platino, convirtiéndose en el único single cristiano que ha conquistado ese hito.

Dirigen los hermanos Jon y Andrew Erwin, que se han ido labrando una importante carrera en los últimos diez años y que cuentan con cintas tan comprometidas como “October Baby”. Para el reparto han podido contar con Dennis Quaid, dos veces nominado al Globo de Oro, al que acompañan el actor y cantante J. Michael Finley, Cloris Leachman (ganadora de un Oscar), y el conocido compositor y solista Trace Adkins.

El argumento de “La canción de mi padre” pone el foco en la relación de Bart Millard (J. Michael Finley), un chico sensible y amante de la música, con su agresivo y amargado padre (Dennis Quaid). Una relación difícil, que llega a su punto crítico cuando ambos tengan que afrontar los errores del pasado, en un reencuentro donde la fe abre la posibilidad de la reconciliación.

La banda sonora es espectacular, con mención especial para la extraordinaria canción I Can Only Imagine, cuya letra, llena de esperanza, ha traspasado fronteras y ha multiplicado las versiones en otros idiomas.

“La canción de mi padre” entretiene, emociona y contagia la alegría de perdonar y de pedir perdón. Una historia de gozosa superación, donde dolor y amor logran acrisolar una vida de intensas experiencias.


lunes, 3 de diciembre de 2018

Las diez mejores películas navideñas

Estamos comenzando el Adviento, pero para muchos la Navidad está ya a las puertas. Las calles están adornadas e iluminadas, y todos los comercios nos recuerdan que ya es tiempo de hacer regalos...

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y cintas clásicas junto a películas más recientes. Todas ellas son fáciles de encontrar en las plataformas o en los videoclubs.

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

sábado, 25 de agosto de 2018

"Los increíbles 2": mejor familia, mejor película

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Expectación. Es la palabra que mejor define el clima cinematográfico que crea cada anuncio de una producción de Pixar. Doble expectación en el caso de “Los Increíbles 2”, tras el éxito de la primera entrega en 2004, que además ganó 2 Oscars. Como era de esperar, la película se ha adueñado de la taquilla mundial: 1.200 millones de dólares recaudados hasta el momento, una cifra que casi duplica lo cosechado por el primer episodio.

Con un presupuesto de 200 millones de dólares, Brad Bird y su equipo nos regalan una segunda parte que no solo mantiene el altísimo nivel de calidad de la primera sino que en algunas escenas lo supera. Desde el punto de vista técnico, la cinta es de una perfección detallista: los gestos de los personajes, las texturas, los colores, las escenas de acción, el grafismo… El espectador puede mirar cualquier punto de la pantalla y siempre encontrará un cuidadoso diseño de todos los elementos que entran en el plano. Así trabaja Pixar: con ese impecable “acabado” que, como en las casas, es lo que da prestigio. La música retro de Michael Giacchino, con aires del cine de espías de la década de 1960, pone la guinda al conjunto.

Bird, director y guionista, parte de una premisa para construir la historia: “El panorama ha cambiado sustancialmente desde nuestra anterior película. Pero la idea de que a nuestros Súpers les preocupe conseguir trabajo y pagar el alquiler sigue siendo muy atractiva. La gente continúa identificándose con los desafíos que te plantea la vida, incluso si tienes superpoderes”, afirma. En el argumento aparecen por tanto importantes cuestiones familiares y domésticas como la educación de los hijos, el papel del padre en el hogar, el trabajo de la madre fuera de casa…, junto a misiones imposibles para salvar a la humanidad. Ese continuo intercalado entre lo cotidiano y lo fantástico permite al espectador joven y al maduro entretenerse y, a la vez, pisar tierra.

En esta ocasión los creadores han querido dar un peso especial al personaje de la madre, Elastigirl, acorde con el justo reconocimiento de la relevancia de la mujer en la sociedad y de su capacidad para el multitasking. Y aunque en la trama se han incluido las lógicas actualizaciones a los tiempos tecnológicos que corren, los valores familiares se mantienen: Helen (o sea, Elastigirl), se las tiene que apañar tanto para vencer a los villanos… como para encontrar los zapatos de su hija adolescente. De modo que además de unos Superhéroes lo que tenemos sobre todo es una Superfamilia. No se la pierdan.

sábado, 9 de junio de 2018

"Mi Mundial": Fútbol, Familia y Educación


(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Nominada a los Premios Forqué 2018 como Mejor Película Latinoamericana, esta cinta escrita y dirigida por Carlos Andrés Morelli ha llegado a nuestras pantallas un par de semanas antes del Mundial de Rusia. “Mi mundial” es una coproducción entre Uruguay, Argentina y Brasil, que traduce en imágenes el best seller del mismo título escrito por el ex futbolista Daniel Baldi, con prólogo de Diego Lugano, que fue capitán de la selección uruguaya. La novela fue declarada Libro de Oro en 2010 y 2011.

“El camino es la recompensa”. En este eslogan promocional han querido resumir los productores del filme las muchas y buenas ideas que contiene “Mi mundial”, que cuenta la historia de Fernando Torres “Tito”, un genio con la pelota. Con sólo 13 años le ofrecen un contrato con el que podría dedicarse a lo que más le apasiona, el fútbol, y sacar a su familia de la pobreza. Poco preparado para lidiar con las presiones de la vida de un jugador profesional, abandona la escuela y se aleja de los amigos y de Florencia, la chica que le gusta. A un paso de consagrarse, una circunstancia inesperada lo obligará a enfrentarse con el mayor desafío de su vida.

Junto a jóvenes intérpretes como Facundo Campelo en el papel de Tito o Candelaria Rienzi en el de la madura e inteligente Florencia, destacan los veteranos Nestor Guzzini y Verónica Perrotta como los padres de Tito. Rodado con ritmo y con el estilo realista de las producciones de temas sociales el director reconoce la influencia de Stephen Daldry y su “Billy Elliot” , el filme logró un gran éxito en Uruguay y fue apoyado por conocidos futbolistas como Diego Godín o el seleccionador nacional Óscar Tabárez.

A pesar de su apariencia, “Mi mundial” no es exactamente una película sobre fútbol, que es solo el contexto sobre el que está construido el relato. Porque la cinta trata sobre todo de la familia: de las preocupaciones de los padres de Tito por su educación y sus estudios, de las dificultades económicas que atraviesan, de sus dudas, motivaciones, ilusiones, desánimos… Y también del mejor legado que pueden dejar a Tito y a sus hermanos: el ejemplo de una vida digna y honrada, forjada a través del sacrificio y del esfuerzo. No vendría mal que muchos jóvenes deportistas (chicos y chicas) y sus padres viesen esta película: seguro que les hace pensar.

lunes, 27 de febrero de 2017

Arturo Méndiz y UIC Barcelona casi alcanzamos el Óscar

No pudo ser. “Timecode”, ese sueño de Arturo que hemos compartido estas últimas semanas, se quedó a las puertas del Óscar (aunque él pudo disfrutar de la famosa alfombra roja y de toda la ceremonia). El premio al mejor cortometraje de ficción se lo llevó “Sing”, un drama húngaro que no deja indiferente a quien lo ve. Sin embargo, para la UIC este resultado de “Timecode” no es un fracaso, sino un motivo de esperanza: un triunfo de amistad,  profesionalidad y trabajo en equipo que –estamos seguros– va a inspirar a nuestros alumnos durante mucho tiempo.

Estar entre los 5 nominados entre más de 5.000 cortometrajes, es sin duda el triunfo más valioso. Pero es que, además, ha dado un gran impulso a la carrera de dos personas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UIC Barcelona : el profesor de Producción Cinematográfica, Arturo Méndiz, y el graduado en Comunicación audiovisual, José Parcerisa.

En la UIC, Arturo ha llenado de ilusión y de esperanza, de sabiduría y de experiencia, a varias generaciones de estudiantes: casi diez años. Ellos –los alumnos actuales y los graduados–, junto con los profesores, los técnicos, las secretarias, las responsables de Promoción y Comunicación –toda la Facultad– estamos hoy de fiesta, nos alegramos con su triunfo y lo sentimos muy cerca. Más que ningún otro, yo lo siento hoy especialmente cerca (aunque esté a 10.000 Kms). Como Decano de la Facultad, y como hermano mayor, siento un gozo inefable y un orgullo inmenso. Cuando él era niño y yo adolescente, le inicié en el mundo del cine y le enseñé a gustar los clásicos del Séptimo Arte. Muy pronto me alcanzó. Y ahora es él quien me enseña y me guía, sobre todo con su actitud.

Porque este productor creativo, que busca siempre historias luminosas y muy humanas –que acrecienten las ganas de vivir y de convivir– es un hombre sencillo que nunca se hace notar. Es generoso con todos, accesible a todos, y en especial a sus alumnos. Apoya a los jóvenes directores que acuden a él (como Fernando Trullols, en la foto de la izquierda), y está creando una escuela que dará frutos sabrosos en muy poco tiempo.

Hoy es fiesta en la UIC, a pesar de todo. Y, para festejar este triunfo moral que todos celebramos, quiero dejaros dos breves entrevistas que le hicieron en la UIC –antes de que yo llegara- con motivo de sus dos primeros Goyas: “El barco pirata” (2012) y “El corredor” (2016). Los pongo en orden inverso. Este año ha sumado el tercero, con “Timecode” (2017), que ha ganado también el premio Gaudí y la Palma de Oro en Cannes, y que ayer inscribió su nombre en la historia de los Oscars al ser uno de los 5 cortos de todo el mundo que obtuvo nominación.

De todo corazón, ¡muchísimas felicidades, Arturo!



Os dejo también los agradecimientos de Fernando Trullols, director de "El barco pirata", al recoger el Goya en 2012. Las referencias a Arturo, a José María Caparrós (tan querido en la UIC) y a su mujer e hijos están llenas de un particular encanto. Que las disfrutéis.

viernes, 10 de febrero de 2017

"Lo que de verdad importa": una película 100% benéfica

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) A Paco Arango habría que hacerle un monumento. “He tenido mucha suerte en la vida –afirma–  y hace unos años tomé la determinación de donar tiempo a los demás”. Estos “demás” son sus queridos niños y niñas enfermos de cáncer, a los que ayuda través de la Fundación Aladina de la que es presidente. De modo que este director y productor español de origen mexicano decidió que su cine siempre sería solidario. Ya lo demostró con “Maktub” (2011) –su magnífico primer largometraje–, cuya recaudación se dedicó a construir un centro de trasplantes de médula ósea en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid: en poco más de dos años, ya se han realizado allí 171 trasplantes.


Pues bien, el próximo 17 de febrero estrena en toda España su segunda producción, titulada “Lo que de verdad importa”. La cinta cuenta la historia de Alec, un ingeniero mecánico inglés que arregla aparatos eléctrico y un “cabra loca” en palabras de su tío Raymond. Cuando el pequeño negocio de Alec está al borde la quiebra, su tío le propone un trato: pagará todas sus deudas si se traslada un año a Lunenburg, un pueblecito de Nueva Escocia (Canadá) del que procede su familia. Allí conocerá a la guapa Cecilia y a los demás habitantes de la localidad, y tendrá que plantearse “lo que de verdad importa”.

El guión, también de Arango, armoniza comedia, drama y realismo mágico, a través de unas divertidas y emotivas escenas, con un claro sentido de la trascendencia pero sin “sermonear” al espectador. Todo en el filme destila calidad: el cuidado diseño de producción, donde objetos y animales –escaleras, lámparas, cuadros, libélulas, cuervos…– están cargados de significado; la preciosa fotografía de Javier Aguirresarobe, ganador de 6 premios Goya; la vibrante banda sonora de Nathan Wang; y unos actores convincentes: Oliver Jackson-Cohen, Camilla Luddington, Kaitlyn Bernard, Jorge García y el veterano Jonathan Pryce.

La recaudación ayudará a sufragar los gastos de estancia de más de 120 niños con cáncer de toda España en Barreststown (Irlanda), uno de los campamentos terapéuticos de la Serious Fun Children’s Network, institución fundada por Paul Newman. A la causa se ha sumado la Fundación Lo que de verdad importa, comprometida desde hace 10 años en la transmisión de valores a los jóvenes españoles, y que ha tenido mucho que ver en el título final del filme.

Vale la pena convertirse en “embajadores” de una película que gustará a todo tipo de público, 100 % positiva y desinteresada: detrás de cada entrada que se compre hay un rostro humano.

domingo, 5 de febrero de 2017

¡"Timecode" gana el Goya y acaricia ya el Oscar!

Hoy estamos de fiesta en mi familia y en el blog. Mi hermano Arturo, profesor de Producción Cinematográfica en UIC Barcelona y director de Bastian Films, ha ganado el Goya 2017 al Mejor Cortometraje de Ficción. Ha ganado el Goya por tercera vez (y por segunda consecutiva) gracias a la cinta “Timecode”, dirigida por Juan José Giménez y producida por él mismo, que ha obtenido ya más de 50 premios.

Lo más sorprendente es que ¡opta también al Oscar! El día 26 de febrero esperamos verle recoger la estatuilla en Hollywood, y agradecer a sus alumnos de UIC Barcelona -eso le he pedido- toda la ilusión que le transmiten en sus clases.

Todos los estudiantes y los profesores (conmigo a la cabeza: yo me he declarado el "fan nº 1 de Arturo") le agradecemos lo que ha hecho por nuestra Universidad, y todo lo que impulsa a soñar a nuestros estudiantes de Comunicación Audiovisual. 

El Goya fue anoche un notición para toda la familia (Aunque no una sorpresa: seis días antes le habíamos acompañado a recoger el Gaudí). Yo seguí anoche la ceremonia por Twitter, porque en mi casa estábamos viendo una película. Y de repente... un wasap de mi hermana anunciando que van a entregar el premio al mejor cortometraje. Logro que dejemos la peli  unos momentos y pasemos a la 1. Son momentos de tensión y de esperanza. Y, de repente ¡Timecode es el ganador!

Los hermanos andamos bastante dispersos (en Roma, Bombay, Tarragona, Barcelona), pero pudimos celebrarlo juntos gracias a las nuevas tecnologías: la distancia física fue salvada por mails, wasaps, llamadas de wasap, SMS…

La verdad es que Arturo es un genio. Ha sabido seleccionar bien los proyectos que quiere producir, como señala en la entrevista que le hicieron anteayer en El Confidencial. Ahí le calificaban de "apóstol del cine humano que nos hace mejores". Y es que él no sólo ha sabido organizar los proyectos para que pudieran convertirse en películas, sino que ha sabido elegir los guiones que iluminaran la vida de los espectadores. Su cine es un cine que aporta valores y ayuda a pensar.

Hace cinco años, produjo un cortometraje titulado “La historia de siempre”, con el que cosechó más de 130 premios: en festivales prestigiosos como los de Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), Honk Kong (China), Cartagena de Indias (Colombia) o San Diego (U.S.A).

Al año siguiente su película “El barco pirata”, del que hablé en su momento, ganó en 2012 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. ¡Fue una gran alegría que compartimos pocos días después toda la familia! (La foto de al lado nos la hicimos una semana después, y en ella se me puede ver más feliz aún que el propio Arturo).

Un año más tarde, “El corredor” obtuvo en la SEMINCI el premio al Mejor Cortometraje Europeo, lo que le permitió representar a nuestro país en los premios EFA (European Film Award), los más prestigiosos del cine europeo. Después ganó en los Gaudí, como ya conté en esta página, y ha estado presente en las secciones oficiales de muchos festivales: Flickerfest, en Australia; Clermond Ferrand, en Francia; Palm Spring, en California...

Pero lo mejor para Arturo llegó anoche: su tercer Goya con Timecode, una excepcional historia de amor sin palabras. Es el gesto, la mirada ¡y sobre todo, la danza! lo que va desgranando un argumento sorprendente y, a la vez, cautivador. Ésta es la sinopsis oficial: "Luna es una vigilante de seguridad que trabaja en el parking de unas oficinas. Cansada de su trabajo y de su jefe, se turna con Diego, a quien apenas ve unos segundos al día. A partir de un curioso hallazgo, Luna descubrirá una manera de comunicarse con su compañero".

En palabras de Arturo, "Timecode está llamado a ser el cortometraje español más importante de la historia". Y no le falta razón: Palma de Oro en Cannes, Gaudí al mejor corto, ¡Goya anoche con todos los honores! (Aquí el momento en que recogen el Goya). Y ahora afronta con esperanza el reconocimiento de la Academia de Hollywood. ¡El Oscar sería la locura completa! Y como dice Óscar Sueiro, profesor de Cine en UIC Barcelona: "Este corto es una maravilla; tiene arte, tiene emoción, y tiene ese 'no-sé-qué' que solo encuentras en las obras maestras".

Como fin de fiestas, os dejo tres regalos: el tráiler de Timecode (el corto no está disponible, porque está en el circuito de los festivales), el Making of de la cinta y el primer gran corto de Arturo: "La historia de siempre". Que los disfrutéis.




domingo, 8 de enero de 2017

"Silencio": La inquietud religiosa de Martin Scorsese

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “Quiero provocar en la gente algún tipo de reacción, ya sea emocional o intelectual. Pretendo que reaccionen. (…) Hay quien opina que si nos limitamos a hacer películas que muestren cómo debería ser el mundo, las cosas acabarán siendo de ese modo. No estoy de acuerdo. No es que diga que todo el mundo debe hacer películas como yo las hago, pero la provocación es importante para fomentar la discusión y la acción”.

Estas declaraciones realizadas por Martin Scorsese a mediados de la década de 1990 resultan plenamente aplicables a “Silencio”, quizá su obra más ambiciosa recientemente estrenada en España. Se trata de un proyecto largamente deseado por el director italoamericano durante más de tres décadas, y a uno se le antoja que la espera ha sido beneficiosa, porque sin renunciar a sus preocupaciones fílmicas y antropológicas estamos ante un Scorsese evolucionado, con una subjetividad mejor dominada y una libertad creativa exenta de la gratuidad y los excesos tan presentes en la mayoría de sus filmes anteriores.

Básicamente, el argumento gira en torno a la persecución, tortura y martirio de muchos cristianos en el Japón de la segunda mitad del siglo XVII. El centro de la acción se sitúa en los sufrimientos y las luchas internas del Padre Rodrigues (Andrew Garfield), un jesuita que acude a esas tierras evangelizadas por San Francisco Javier para encontrar al Padre Ferreira (Liam Neeson), su profesor, sobre el que se dice que ha apostatado.

En el aspecto técnico la película es impecable y cuenta con una maravillosa fotografía de Rodrigo Prieto, que sabe extraer belleza de un paisaje duro y hostil; con el montaje de Thelma Schoonmaker –tres Oscars le contemplan–; y con el diseño de producción y el vestuario de Dante Ferreti, también ganador de tres estatuillas.

Pero si la crítica se muestra unánime en cuanto a la exquisita factura del filme, no ocurre lo mismo en relación con su contenido. Y es que estamos ante una obra compleja, con variedad de intenciones no todas convergentes; o mejor, con una intención multidireccional abierta a diversas interpretaciones. Justo, quizá, lo que pretendía Scorsese, que adapta con bastante fidelidad la novela homónima de Shûsaku Endô pero que también ha aportado al guión algunos matices que alimentan esa complejidad.

Después de lo escrito es fácil entender que escribir una reseña “objetiva” y certera de “Silencio” resulta una aspiración no sólo difícil sino pretenciosa. De modo que estas líneas solo pretenden preparar el ánimo y la mente del lector que acuda a ver este filme de 160 minutos, áspero y doloroso, intencionadamente provocador y ambiguo – el último plano es una clara muestra–, que estimula la reflexión sobre la presencia de Dios en el mundo, la persona de Jesucristo y la dimensión espiritual de la persona.

Hay que tener en cuenta que Scorsese, a pesar de declararse católico y de mostrar una gran inquietud religiosa, no ha cultivado una sólida formación cristiana –él mismo reconoce que lee poco–, y que observa la fe más bien desde su sensibilidad de maestro del cine. Así lo ha venido haciendo a lo largo de toda su filmografía, convencido de que “no nos liberamos de nuestros pecados en la iglesia sino en la calle y en casa”, por citar sus propias palabras.

¿Dónde estaba Dios cuando mataban a esos inocentes cristianos japoneses? Scorsese prefiere que sea cada espectador quien responda a esa cuestión. ¿Dónde estaba Dios cuando el Holocausto, y el 11-S, y el 11-M…? ¿Dónde está cuando persiguen y matan a tantos cristianos en Irak, en Siria o en varios países de África? Esta pregunta, legítima e inevitable, se ha convertido en un lugar común y ha llevado a algunos a sentar a Dios en el banquillo. Pero pienso que esos interrogantes sólo tienen una respuesta con sentido: Dios estaba clavado en una Cruz, precisamente por todas esas barbaridades de la historia humana.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Las 10 mejores películas navideñas

Aunque estamos a mitad del Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés lo pregona a los cuatro vientos.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para alquilar o ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.

viernes, 29 de julio de 2016

"La clase de esgrima": floretes, sueños y esperanzas

(JUAN JESÚS DE COZAR).- Conectada históricamente con “1944” –film recientemente reseñado en este blog–, se acaba de estrenar en España esta coproducción entre Finlandia, Estonia y Alemania. Nominada este año al Globo de Oro a la mejor película en habla no inglesa y finalista también en la carrera hacia el Oscar, “La clase de esgrima” es una de esas cintas europeas en las que comercialidad y calidad se dan la mano.

A la exquisita dirección del finlandés Klaus Härö (“Cartas al Padre Jacob”, 2009) se suma una espléndida fotografía de Tuomo Hutri, fría y brumosa en los exteriores y saturada en los cálidos interiores. Redondea el conjunto una creíble ambientación y la emotiva banda sonora del alemán Gert Wilden Jr. Sin esta sobresaliente factura técnica, “La clase de esgrima” corría el peligro de ser considerada como una película más del género ‘maestro-discípulos con fondo histórico’… y no es así.

Año 1952. Ender Neils (Märt Avandi) llega en tren a Haapsalu, una pequeña localidad de la entonces República Soviética de Estonia. Quiere dejar atrás un pasado que el público conocerá gradualmente, y es contratado como profesor de un destartalado colegio que todavía conserva las huellas de la guerra. Sus alumnos, verdaderos héroes domésticos de unas familias castigadas por las infames purgas de Stalin, recuperarán la ilusión cuando Ender decida enseñarles esgrima. La trama se completa con la investigación sobre la vida anterior de Ender, la atractiva historia de amor que el protagonista vive con Kadri (Ursula Ratasepp) una de profesoras y los avatares del torneo de esgrima.

Con emoción contenida, característica del cine nórdico, “La clase de esgrima” nos presenta a unos personajes heridos en sus afectos más íntimos, que respiran un aire de sospecha y denuncia, pero que han sabido resistir y que conservan la esperanza. Una esperanza que el abuelo de Jaan (Lembit Ulfsak, el inolvidable protagonista de “Mandarinas”) transmite a su nieto en una conmovedora escena. La hermosa secuencia final eleva a Ender a esa categoría de profesor-padre (o profesora-madre) tan frecuente en el cine, y nos concede el final feliz que el espectador pedía a gritos.

Hay que decir que Ender Neils existió realmente. Fallecido en 1993, dos años después de la independencia de Estonia y de la caída de la Unión Soviética, el club de esgrima que creó aún existe hoy en día.

miércoles, 29 de junio de 2016

Estreno de "1944": Humanidad en la barbarie bélica

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “En 1939 la URSS y Alemania firmaron un pacto de no agresión. Solo una semana después comenzó la Segunda Guerra Mundial. En 1940 la Unión Soviética se anexiona Estonia y 55.000 ciudadanos estonios son movilizados por el Ejército Rojo. En 1941 Alemania ocupa Estonia durante cinco años y 72.000 ciudadanos estonios son movilizados por las fuerzas armadas alemanas. En 1944 el ejército soviético se presenta en las fronteras de Estonia.” Con esta información insertada en la pantalla comienza “1944”, una película estonia que fue candidata a los Oscars 2016 por su país y que llegará a nuestras salas de cine el próximo 1 de julio.

Elmo Nüganen, uno de los protagonistas de la excelente “Mandarinas” (2013), es el director de este film bélico que quiere recordar una vez más el sinsentido de la guerra. Y lo hace presentando los puntos de vista de unos soldados estonios condenados a combatir en bandos diferentes como involuntarios enemigos. “Esta no es nuestra guerra”, dice uno de ellos, mientras el espectador no puede dejar de pensar en dos de los individuos más perversos que ha contemplado el siglo XX: Stalin y Hitler.

Esta notable cinta coral combina las escenas bélicas –muy bien ambientadas y rodadas– con las reflexiones de los combatientes, sin dejar de apuntar también las dolorosas consecuencias del conflicto para la población civil. Pero si una guerra es capaz de sacar lo peor del ser humano, también es testigo de los comportamientos heroicos de personas corrientes, que muestran una lealtad a su conciencia a “prueba de bombas” y que arriesgan generosamente su vida por salvar las de otros. Es el caso de Karl Tammik (Kaspar Velberg) y de Jüri Jogi (Kristjan Üksküla), paisanos en ejércitos opuestos; este último es además protagonista de una delicada historia de amor.

Al final, los deseos de perdón y de paz quedan expresados mediante la voz en off y los acordes de un precioso Agnus Dei, porque “ninguna es nuestra guerra”. Y es que, como escribió San Juan Pablo II: “El diálogo, basado en sólidas leyes morales, facilita la solución de los conflictos y favorece el respeto de la vida, de toda vida humana. Por ello, el recurso a las armas para dirimir las controversias representa siempre una derrota de la razón y de la humanidad.”

lunes, 23 de mayo de 2016

¡Mi hermano gana en Cannes la Palma de Oro al mejor corto de ficción!

La carrera de mi hermano Arturo como productor de cine es impresionante: con “El barco pirata” ganó el Goya al mejor corto de ficción en 2012; con “La historia de siempre” obtuvo más de 130 premios en todo el mundo: Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), etc.; y con “El corredor”, logró el Premio en la SEMINCI 2014, el Premio Gaudí en 2015 y el Goya al mejor corto en 2015 también. A ese palmarés suma, desde anoche, la Palma de Oro en Cannes al mejor cortometraje por “Timecode”, dirigido por Juanjo Giménez y producido por él.

“Timecode” es la primera Palma de Oro para un cortometraje español, y la segunda Palma para el cine español en toda su historia, tras la conseguida por Luis Buñuel con ‘Viridiana’, hace ya más de medio siglo. Es un corto muy original, en el que se mezcla el misterio y la danza, la belleza y el amor. Luna, una vigilante de seguridad que trabaja en el parking de unas oficinas durante el día, se turna todos los días con Diego, que cubre las horas de la noche. Solo se ven unos segundos cada doce horas, en el momento en que, sin mediar palabra, se entregan el testigo para intercambiar el turno. Así jornada tras jornada. Un día, cansada de su trabajo y de su jefe, Luna descubre en las grabaciones de la noche anterior la pasión de Diego por la danza, y eso despierta en ella una ilusión dormida durante años...

Juanjo Giménez, que ha realizado tres largos y casi una veintena de cortos, defendió en la rueda de prensa el valor del cortometraje como formato propio: “Es posible tener una carrera en el cine sin hacer largometrajes. Mi próximo proyecto será también un cortometraje, considero que el corto es el presente y el futuro”. El director estaba visiblemente emocionado tras recibir el premio. En su discurso, dio las gracias al Festival antes de declarar: “Luis Buñuel, tú tienes la grande, pero yo tengo la pequeña, ¡que es todavía más difícil de lograr!”.

En verdad, no es un triunfo pequeño. Este año el comité de selección tuvo que revisar un total de 5.008 cortometrajes para seleccionar los diez finalistas. Y de ellos, el vencedor ha sido “Timecode”. ¡Enhorabuena a todo el equipo, y en especial a Arturo! Qué orgulloso me siento de ser su hermano mayor. Os dejo con el trailer de esta pequeña joya.

lunes, 9 de mayo de 2016

"Mayo de 1940": Caravana hacia la libertad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El director francés Christian Carion ya nos sorprendió gratamente en 2005 con “Feliz Navidad”, una cinta antibelicista basada en un suceso real ocurrido al comienzo de la Primera Guerra Mundial: la tregua no oficial que permitió a soldados franceses y británicos celebrar la Nochebuena de 1914 junto a sus enemigos alemanes. Una decisión insólita tomada por los jefes inmediatos de las compañías, que provocó gran enfado en los niveles superiores de los ejércitos.

Diez años después Carion ‘vuelve a las andadas’ con “Mayo de 1940”, otra entrañable película en tiempos de guerra que se estrenó el pasado 6 de mayo en las pantallas españolas. En esta ocasión el director sitúa la acción en 1940 y centra su atención en uno de los mayores éxodos del siglo XX, cuando 8 millones de franceses abandonaron sus hogares huyendo del avance del ejército alemán. Una de esas personas desplazadas –niña entonces– será años más tarde la madre de Carión, a quien su hijo dedica el film.

Apoyándose en fotografías y filmaciones de la época y en los testimonios de su madre, el director galo –también coguionista– logra recrear con gran realismo las condiciones materiales y el ambiente humano esa dolorosa marcha. Además, introduce una trama de ficción que facilita una mayor implicación emocional en el espectador: la odisea de Hans (August Diehl), opositor al gobierno de Hitler, y su hijo Max (Joshio Marlon) de 8 años, que debieron huir precipitadamente de Alemania en 1939 con dirección a Francia. La sensible y melancólica música del octogenario Ennio Morricone es otra contribución técnica que acredita la calidad de la cinta.

Se nota el esfuerzo de Carion por entregarnos una película ‘casi’ familiar porque, aunque no puede ocultar el drama y la violencia que supusieron la ocupación nazi, emplea diversos recursos –elipsis, encuadres lejanos, etc.– para no regodearse en esos aspectos. Y así, junto a escenas impactantes como el bombardeo de los Stuckas o la aparición de los Panzer surcando los campos de maíz, sabe dotar al film de una grandísima humanidad, a través de una galería de personajes que brillan por su generosidad: el alcalde Paul (Olivier Gourmet), su mujer Mado (Mathilde Seigner), la señorita Suzanne (Alice Isaaz) –representantes ambas de un atractivo feminismo–, el oficial escocés (Matthew Rhys), los inocentes niños…

La guerra –viene a decirnos de nuevo Carion–, ese monstruo engendrado siempre por unos cuantos malvados, nunca podrá agotar la sobreabundancia de bondad que atesora el corazón humano; una sobreabundancia que es también un motivo de esperanza para alcanzar y extender la paz.

lunes, 15 de febrero de 2016

"La verdad duele": David frente a Goliat

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “Concussión” (conmoción/ conmoción cerebral) es el título original y más adecuado para la última película protagonizada por Will Smith. Estrenada en España el pasado viernes y denominada “La verdad duele”, se trata de una interesante cinta que plantea una cuestión poco conocida: las graves secuelas físicas y psíquicas que sufren algunos jugadores de fútbol americano.

La NFL (National Football League) ha estado siempre muy atenta a estos aspectos médicos, y todos los equipos cuentan con especialistas para estudiar y mitigar esos “daños colaterales” del deporte rey en USA. Porque el fútbol americano es también un gran negocio, que da trabajo a cientos de miles de personas y congrega cada semana, en los campos y ante el televisor, a millones de aficionados. La última Super Bowl, por ejemplo, fue vista por 112 millones de televidentes.

“La verdad duele” cuenta la historia real del Dr. Bennet Omalu (Will Smith), un inteligente y honesto neuropatólogo forense nigeriano que quiso vivir su sueño americano. Por diversas circunstancias, el Dr. Omalu se trasladó a los Estados Unidos, y en 1994 recaló en Seattle. En el año 2002, momento en que se sitúa la cinta, lo vemos ya trabajando en Pittsburgh, a las órdenes de su jefe y protector, el Dr. Dr. Cyril Wecht (Albert Books). Con su apoyo y el del Dr. Julian Bailes (Alec Baldwin) investigará las posibles causas de los suicidios de varios grandes exjugadores todavía jóvenes, y descubre lo que denominó la CTE (Encefalopatía Traumática Crónica). O sea, que los fallecidos padecían –previamente al suicidio– una conmoción cerebral derivada de los miles de golpes recibidos en la cabeza a lo largo de su vida deportiva.

Después de que el Dr. Omalu publique sus conclusiones, los rectores de la NFL se quedan conmocionados y buscan la manera de silenciar el descubrimiento de ese… extranjero. Ya tenemos así planteada la cruzada del hombre individual contra el todopoderoso sistema, un esquema que recuerda a algunas producciones de Frank Capra. Un hombre solo, pero con dos firmes soportes: su sólida fe católica, patente en muchos momentos del film, y su mujer, Prema Mutiso, papel que encarna la británica Gugu Mbatha-Raw.

Con un argumento atractivo, un actor carismático (Will Smith estuvo nominado a los Globos de Oro por esta interpretación), unos secundarios solventes (entre los que hay que destacar a David Morse), y una inspirada banda sonora de James Newton Howard (que incluye la bonita canción “So Long” de Leon Bridges), esta notable “La verdad duele” no llega a la excelencia por diversos motivos: una dirección algo convencional de Peter Landesman, algunos tópicos del guión (escrito por el propio director) y un montaje necesitado de tijeras que hubieran evitado varias arritmias en el desarrollo de la acción. Quizá por estas razones ha sido ignorada por los académicos de Hollywood en la ceremonia de los Oscars.

Pero estos defectos no impiden recomendar una película que tiene calidad, cuenta una buena historia –muy americana, es cierto– y resulta muy respetuosa con el espectador. Parece que “La verdad duele” ha creado cierta inquietud entre los máximos responsables de la NFL, algo que posiblemente se traducirá en mejoras para proteger la salud de los jugadores, porque como señala con sorna el personaje interpretado por Alec Baldwin: “mi padre me decía que en los Estados Unidos lo primero es Dios –y vemos al actor extender dos dedos de una mano– y lo segundo –y aquí sólo extiende un dedo‑ el fútbol americano”. Junto al trailer, dejo también la canción de Leon Bridges.



La canción “So Long”, de Leon Bridges:

domingo, 7 de febrero de 2016

¡Mi hermano gana el Goya al mejor corto de ficción!

Desde anoche, en este blog estamos de fiesta. Mi hermano Arturo, profesor de Comunicación en UIC Barcelona y director de Bastian Films y Caduco Films, ha ganado el Goya 2016 al Mejor Cortometraje de Ficción por la cinta “El Corredor”, que ha sido dirigida por José Luis Montesinos y producida por él mismo. Aquí le podéis ver en el momento en que ambos recogieron el Goya.

El premio fue anoche un notición para toda la familia. Yo seguía la ceremonia por Twitter, porque en mi casa estábamos viendo una película. Y de repente... ¡un wasap anunciando que Arturo es el ganador! Los hermanos andamos bastante dispersos (en Roma, Bombay, Tarragona, Barcelona), pero pudimos celebrarlo juntos gracias a las nuevas tecnologías: la distancia física fue salvada por mails, wasaps, llamadas de wasap, SMS…

Arturo es un genio. Ha sabido seleccionar bien los proyectos que quiere producir, como señala en la entrevista que le hicieron pocos días antes de los Goya; y ha sabido organizar los proyectos, por difíciles que fueran, para que pudieran llegar a buen puerto e iluminar un poco las vidas de los espectadores. Su cine es un cine que aporta valores y ayuda a pensar.

Hace cinco años, produjo otro cortometraje para José Luis Montesinos, titulado “La historia de siempre”, con el que ganaron más de 130 premios en todo el mundo: en festivales prestigiosos como los de Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), Honk Kong (China), Cartagena de Indias (Colombia) o San Diego (U.S.A).

Al año siguiente su película “El barco pirata”, del que hablé en su momento, ganó en 2012 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. ¡Fue una gran alegría que compartimos pocos días después toda la familia! (La foto de al lado nos la hicimos una semana después, y en ella se me puede ver más feliz aún que el propio Arturo). Con el de ayer, suma ya dos Goyas. ¡Hasta dónde podrá llegar...!

Porque la historia de “El corredor” es aún incipiente. Hace poco más de un año que inició su carrera en los festivales. Y lo hizo de modo brillantísimo: fue galardonado en la SEMINCI de Valladolid como Mejor Cortometraje Europeo, lo que le permitió representar a la Seminci en los premios EFA (European Film Award), los más prestigiosos del cine europeo. Después ganó en los Gaudí, como también conté en esta página, y ha seguido cosechando premios: ha estado presente en las secciones oficiales de muchos festivales (Flickerfest, en Australia; Clermond Ferrand, en Francia; Palm Spring, en California) hasta ganar el Goya de ayer.

La película es un breve relato lleno de encanto y de valores. Como señala su director, “El corredor es nuestra pequeña fábula del mundo laboral en un tiempo convulso como el nuestro”. La historia aborda el encuentro, el primer día que sale a correr, de un antiguo empresario con uno de los trescientos trabajadores que despidió cinco años atrás, cuando cerró su negocio. Saludos educados, intercambio de situaciones actuales y una propuesta, que implica correr…

A través de un ágil montaje, marcando la atención en los dos protagonistas, el planteamiento inicial conduce a un tenso nudo que concluye en un reto tan personal como simbólico. Ser capaz de enfrentar las nuevas situaciones y de apostar por uno mismo hasta las últimas consecuencias.

No en vano el corto contiene una dedicatoria final: A todos aquellos que creen y luchan desde el principio hasta llegar a la meta.

Para que podáis unirnos a la fiesta de este blog, os dejo tres vídeos: el momento en que “El corredor” gana el goya 2016 (1 min.), el tráiler de la película (el corto aún no está disponible en Internet: está haciendo el circuito de los festivales) y su anterior trabajo con Montesinos: “La historia de siempre”. Los tres vídeos os emocionarán. ¡Que los disfrutéis!





lunes, 25 de enero de 2016

Vídeo sugerente: "Levanta la vista del móvil"

Tener cientos de amigos en Facebook no es sinónimo de ser querido. Puede equivaler a quedarse esperando un “Me gusta” que quizá nunca llegue. Estar atado a Whatsapp durante una reunión entre amigos no hace que estemos en más lugares, sino, más bien, a no estar en ninguno.

Sobre estas premisas se construye el vídeo titulado significativamente “Look Up” (levanta la vista). El corto fue publicado en YouTube hace unos meses, y en diez días superó los 27 millones de visitas. Ahora son ya más de 56 millones. Para ser el vídeo inaugural del escritor británico Gary Turk, no está nada mal. Pero, ¿cuál ha sido el motivo de su éxito?

“Tengo 422 amigos. Aún así, estoy solo. Hablo con todos ellos cada día, sin embargo, ninguno me conoce realmente”. Así arranca este poderoso corto: con las palabras de un joven hiper-conectado e hiper-desilusionado, que nos hacen pensar a dónde nos ha llevado la actual fascinación por la tecnología. Con rima y ritmo de rap, jugando con las comparaciones y las antítesis, con la emoción y la ironía, el espectador asiste a un lúcido discurso que le llega hasta el fondo. Todos nos sentimos interpelados en esta llamada a “levantar la vista” del teléfono móvil y entablar relaciones humanas –directas– con quienes nos rodean. El mensaje no es nuevo, pero la puesta en escena sí.

Las imágenes no son tremendistas, pero las reflexiones que suscita pueden suponer un shock intelectual y emocional. Lo que vemos son escenas cotidianas, con hombres y mujeres interactuando a través de redes sociales, pero que ya no tienen tiempo para mirarse a la cara. Ya no pueden –o, lo que es peor, ya no saben– relacionarse con los demás, tener amigos de verdad, vivir reposadamente la propia vida en vez de una vida ficticia y agitada en el mundo virtual.

Sin embargo, lo “peor” está por llegar. De repente, vemos a unas nuevas generaciones de niños que ya no son capaces de divertirse. Ya no juegan ni corren. Sólo miran su tableta. La voz en off suena aquí especialmente triste:

“Estamos rodeados de niños que, desde que nacieron, nos han visto vivir como robots, y piensan que eso es lo normal. No es muy probable que seas el mejor padre si no puedes entretener a tu hijo sin usar un IPad. Cuando era un niño jamás estaba en casa; estaba afuera con mis amigos... Ahora los parques están silenciosos. No veo niños jugando, y los columpios están todos quietos…”.

Por contraste, el relato incluye una conmovedora historia de amor nacida de una acción tan simple como preguntar a una mujer una dirección, algo que nunca habría sucedido si el protagonista se hubiera dejado guiar por su teléfono móvil. Esa relación, profundamente humana, llega a saborear el amor, el afecto de una esposa y las alegrías de una hija que al fin levantó el vuelo y se fue… Una vida normal, pero una vida plena, con pequeños sucesos que merecieron ser vividos y no sólo “compartidos”. Una historia como la de nuestros padres; esa que gusta recordar en la vejez (¿te acuerdas cómo nos conocimos?), y que se vuelve a contar a hijos y a nietos, como si fuera la primera vez...

La comunicación mediante dispositivos en lugar de conversaciones amistosas está cambiándonos la vida. Por eso el vídeo llega a decir: “Somos una generación de idiotas, de teléfonos inteligentes y gente estúpida. Así que levanta la vista del teléfono”.

Un mensaje que, al menos de vez en cuando, conviene oír y meditar. ¡Feliz semana de vida auténticamente real!

"Ghadi": Comedia humana, música del corazón

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Candidata al Óscar en la edición de 2014, esta simpática película libanesa nos deja un buen sabor de boca por su humanidad, sus entrañables personajes y el tono cómico casi siempre elegante de las escenas. Su fugaz paso por las carteleras españolas se compensa ahora con el reciente lanzamiento de la cinta en DVD.

El director de “Ghadi” es el libanés Amin Dora, que nos introduce en el barrio de Mshakkal, de la ciudad de Matroun. Allí ha vivido siempre Leba (Georges Khabbaz), joven profesor de música y hombre de gran bondad. Con su propia voz en off,  visualizada a través de secuencias breves y divertidas,  Leba va explicando al espectador detalles del vecindario, de su infancia y juventud, de su amor por Lara (Lara Rain)… Felizmente casado con ella, han tenido dos hijas y un hijo muy especial al que han llamado Ghadi. La familia adora a Ghadi, que nació con síndrome de Down, a pesar de los continuos chillidos que emite desde la ventana de su casa. No hay quien le haga callar y los vecinos, que están al borde de un ataque de nervios, deciden tomar cartas en el asunto y denunciar el tema al ayuntamiento. Algo tendrán que hacer Leba y Lara, porque para ellos Ghadi es un ángel… Claro, ¡un ángel!

El párrafo anterior puede dar idea al lector de los caminos que transita esta comedia costumbrista, que a pesar de su localismo logra una fácil empatía con el espectador siempre que éste acepte las claves del género: relato amable, humorístico e inverosímil; galería de personajes singulares, con muchos defectos y gran corazón; ligera crítica a la hipocresía social…

Teniendo en cuenta que la religión está por medio, algún sector del público podría juzgar determinados pasajes como irreverentes. Ciertamente, la fe de los habitantes del barrio tiene bastante de folclórica y milagrera, pero la religión es presentada como una realidad positiva y no como fuente de conflictos. De modo que,  en mi opinión,  la comicidad del guión sobre el hecho religioso debe entenderse sólo como un recurso cinematográfico sin segundas intenciones.

Las interpretaciones son estupendas, algo que resulta crucial en este tipo de comedias corales que se mueven en el filo de lo absurdo. Con una agradable banda sonora en la que está presente Mozart y un guión que fluye casi sin altibajos, “Ghadi” enfila la recta final provocando emociones legítimas y un buen puñado de sonrisas: 100 minutos que configuran una película verdaderamente humana.