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lunes, 17 de febrero de 2020

"Vida oculta", de Malick: Una oda a la libertad

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Terrence Malick es un director único. Impredecible e inclasificable. Enigmático y genial. Alejado de toda comercialidad, su cine nace a impulsos de su propia evolución interior, intelectual y afectiva. Se explica así que este licenciado en Filosofía por Harvard y Oxford solo hiciera 4 películas en 30 años, de 1969 a 1998. Posteriormente, 7 años de silencio cinematográfico. Y desde 2005 hasta hoy otros 10 filmes. Reconocido en San Sebastián, Cannes y Berlín, puede fascinar e irritar a partes iguales, tanto a la crítica como al público. Pero no cabe duda de que Malick ya tiene un lugar en la historia del cine al menos por tres títulos soberbios: “La delgada línea roja” (1998)”, “El árbol de la vida” (2011) y “Vida oculta” (2019), estrenada esta última en España el pasado 7 de febrero.

Con una duración de 3 horas, “Vida oculta” se centra en los últimos años de la vida del austríaco Franz Jägerstätter, que murió mártir por su oposición al régimen nazi y que fue beatificado en 2007 durante el pontificado de Benedicto XVI. Para muchos (incluido el que escribe) la existencia de este beato, campesino de Radegund, hubiera quedado escondida si no se hubiera hecho esta película. Hombre bueno y sencillo, enamoradísimo de su mujer Fani y padrazo de sus tres hijas, excelente profesional y persona fiel a su conciencia, Franz pasó un auténtico calvario desde que fue movilizado para participar en la Segunda Guerra Mundial y se negó a prestar fidelidad a Hitler.

Interesantísima biografía de este “santo desconocido”, y más en esta época nuestra donde es moneda corriente el relativismo. Pero conviene advertir al potencial espectador que se trata de una cinta muy pausada, que exige una actitud de paciencia meditativa, porque de lo contrario puede sentirse tentado a… salirse de la sala (algo de esto ya ocurrió en algunos cines con “El árbol de la vida”). Dicho esto y si se acepta el reto, hay que decir que estamos ante un producto mayúsculo, no solo desde el punto de vista espiritual sino también en el aspecto cinematográfico: bellísimas imágenes de una naturaleza que oscila desde la inclemencia a la luminosidad, interpretaciones formidables, cuidada ambientación, extraordinaria música de James Newton Howard acompañada por piezas de Dvorak, Gorecki, Händel…

Todos estos elementos contribuyen a que el espectador experimente de cerca la “pasión de Franz”, donde no faltan ni la oración el huerto, ni la flagelación, ni la entrevista con Pilatos, ni la identificación con la voluntad de Dios, ni la muerte. Un paralelismo buscado, y expresado visual y discursivamente: luz, oscuridad, oraciones, consuelos, generosidades… Malick termina su obra con una oportuna cita de George Eliot: “…Si las cosas no nos van tal mal como podrían irnos a ti y a mí, se debe en parte al número de personas que han vivido fielmente una vida oculta y reposan en tumbas olvidadas”.

martes, 2 de enero de 2018

"Se armó el Belén": cine familiar que brilla con luz propia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La todopoderosa Sony descubrió hace varios años un nicho de mercado que podría resultar rentable: el espectador cristiano –especialmente el de USA– que busca en la cartelera títulos que reflejen expresamente valores espirituales. Con el fin de llegar a este público nació en 2007 Affirm Films, la división de Sony que se dedica a producir los que se han dado en llamar faith-based films, literalmente filmes basados en la fe. De esta factoría han surgido cintas como “El cielo es real” (2014), “Los milagros del cielo” (2016) o “Resucitado” (2016), por citar algunas de las más recientes.

El último producto de Affirm se estrenó el pasado día 15 de diciembre con el título español de “Se armó el Belén”, el mismo de una película española de 1970 protagonizada por Paco Martínez Soria. Parece una coincidencia intencionada, porque de ninguna manera se parece a “The Star”, que es el título original con el que se ha lanzado en Norteamérica. En México han optado por una traducción más directa como es “La estrella de Belén”, que parece una buena opción.

En cualquier caso, “Se armó el Belén” es un filme de animación muy simpático, dirigido fundamentalmente a niños entre 6 y 10 años. Manteniendo un gran respeto al texto evangélico sobre la Natividad de Jesús, el guión tira de imaginación para presentarnos el Gran Acontecimiento desde el punto de vista de un puñado de animales que han de intervenir para que al final todo salga bien. El “animal principal”, por decirlo así, es un valiente burrito al que la Virgen María llama Bo y que la acompañará hasta Belén. El “reparto” se completa con una inteligente paloma, una fiel oveja, tres cómicos camellos, una vaca, un caballo y dos perros malvados.

Timothy Reckart, el director, ha declarado que es “la película que yo hubiera querido ver de niño: la historia de la primera Navidad presentada de una forma divertida, atractiva y emocionante para toda la familia”. Los personajes de la Virgen y de San José están definidos con trazos sencillos no exentos de gracia: muy humanos y a la vez conscientemente involucrados en los planes de Dios. Los golpes de humor, elegantes, básicos y lineales, no esconden la intención de los productores de atraer a la gente muy menuda, que no siempre disfruta en la cartelera de un título tan “blanco” como este “Se armó el Belén”.

Mariah Carey ha compuesto e interpretado el tema principal del filme, “The Star”, una bonita canción que opta al Globo de Oro 2018.

domingo, 8 de enero de 2017

"Silencio": La inquietud religiosa de Martin Scorsese

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “Quiero provocar en la gente algún tipo de reacción, ya sea emocional o intelectual. Pretendo que reaccionen. (…) Hay quien opina que si nos limitamos a hacer películas que muestren cómo debería ser el mundo, las cosas acabarán siendo de ese modo. No estoy de acuerdo. No es que diga que todo el mundo debe hacer películas como yo las hago, pero la provocación es importante para fomentar la discusión y la acción”.

Estas declaraciones realizadas por Martin Scorsese a mediados de la década de 1990 resultan plenamente aplicables a “Silencio”, quizá su obra más ambiciosa recientemente estrenada en España. Se trata de un proyecto largamente deseado por el director italoamericano durante más de tres décadas, y a uno se le antoja que la espera ha sido beneficiosa, porque sin renunciar a sus preocupaciones fílmicas y antropológicas estamos ante un Scorsese evolucionado, con una subjetividad mejor dominada y una libertad creativa exenta de la gratuidad y los excesos tan presentes en la mayoría de sus filmes anteriores.

Básicamente, el argumento gira en torno a la persecución, tortura y martirio de muchos cristianos en el Japón de la segunda mitad del siglo XVII. El centro de la acción se sitúa en los sufrimientos y las luchas internas del Padre Rodrigues (Andrew Garfield), un jesuita que acude a esas tierras evangelizadas por San Francisco Javier para encontrar al Padre Ferreira (Liam Neeson), su profesor, sobre el que se dice que ha apostatado.

En el aspecto técnico la película es impecable y cuenta con una maravillosa fotografía de Rodrigo Prieto, que sabe extraer belleza de un paisaje duro y hostil; con el montaje de Thelma Schoonmaker –tres Oscars le contemplan–; y con el diseño de producción y el vestuario de Dante Ferreti, también ganador de tres estatuillas.

Pero si la crítica se muestra unánime en cuanto a la exquisita factura del filme, no ocurre lo mismo en relación con su contenido. Y es que estamos ante una obra compleja, con variedad de intenciones no todas convergentes; o mejor, con una intención multidireccional abierta a diversas interpretaciones. Justo, quizá, lo que pretendía Scorsese, que adapta con bastante fidelidad la novela homónima de Shûsaku Endô pero que también ha aportado al guión algunos matices que alimentan esa complejidad.

Después de lo escrito es fácil entender que escribir una reseña “objetiva” y certera de “Silencio” resulta una aspiración no sólo difícil sino pretenciosa. De modo que estas líneas solo pretenden preparar el ánimo y la mente del lector que acuda a ver este filme de 160 minutos, áspero y doloroso, intencionadamente provocador y ambiguo – el último plano es una clara muestra–, que estimula la reflexión sobre la presencia de Dios en el mundo, la persona de Jesucristo y la dimensión espiritual de la persona.

Hay que tener en cuenta que Scorsese, a pesar de declararse católico y de mostrar una gran inquietud religiosa, no ha cultivado una sólida formación cristiana –él mismo reconoce que lee poco–, y que observa la fe más bien desde su sensibilidad de maestro del cine. Así lo ha venido haciendo a lo largo de toda su filmografía, convencido de que “no nos liberamos de nuestros pecados en la iglesia sino en la calle y en casa”, por citar sus propias palabras.

¿Dónde estaba Dios cuando mataban a esos inocentes cristianos japoneses? Scorsese prefiere que sea cada espectador quien responda a esa cuestión. ¿Dónde estaba Dios cuando el Holocausto, y el 11-S, y el 11-M…? ¿Dónde está cuando persiguen y matan a tantos cristianos en Irak, en Siria o en varios países de África? Esta pregunta, legítima e inevitable, se ha convertido en un lugar común y ha llevado a algunos a sentar a Dios en el banquillo. Pero pienso que esos interrogantes sólo tienen una respuesta con sentido: Dios estaba clavado en una Cruz, precisamente por todas esas barbaridades de la historia humana.

viernes, 10 de diciembre de 2010

"Feliz Navidad": Los villancicos que detuvieron la Gran Guerra en Navidad

Sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), en la zona más dura de las trincheras que separaban las tropas del Imperio Alemán de las tropas británicas, durante el invierno de la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero -al empezar la cena de Navidad- las tropas alemanas se animaron a decorar sus trincheras, y luego continuaron su celebración cantando villancicos, especialmente "Stille Nacht" (Noche de paz). Las tropas británicas respondieron entonces con "Adeste fideles" y algunos villancicos en inglés.

A continuación, ambos ejércitos intercambiaron gritos de alegría, muestras de amistad y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron pequeños regalos: whisky, cigarrillos, etc.

La tregua también permitió que los caídos fueran recuperados desde detrás de las líneas y enterrados cristianamente. Se celebraron ceremonias fúnebres con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas de uno y otro lado, y ofreciéndose mutuamente el pésame. En uno de esos entierros en zona de nadie, soldados británicos y alemanes leyeron juntos un fragmento del Salmo 23:

El Señor es mi pastor, nada me falta.
Sobre pastos verdes me hace reposar,
Aunque camine por un valle oscuro
no temeré mal alguno porque Él está conmigo.

La tregua se propagó hacia otra áreas. En algunos puntos duró hasta el año nuevo, e incluso hasta el mes de febrero. Los comandantes británicos John French y Sir Horace Smith-Dorrien juraron que una tregua así nunca volvería a permitirse; paradójicamente, ambos habían dejado el mando antes de la Navidad de 1915.

En 2005, Christian Carion llevó a la pantalla esa tregua de Navidad, basándose en el relato de unos de los testigos: "La increíble Navidad de 1914". He aquí el tráiler de este fantástico filme, titulado "Feliz Navidad", y a continuación la secuencia cumbre del canto de los villancicos:



Aquí, la secuencia de los villancicos:



(Para ver los vídeos en Facebook, pinchar "Ver la publicación original")

sábado, 10 de julio de 2010

El fenómeno mediático de "La última cima": ¿Damos al público lo que quiere ver?

A fecha de ayer más de cien mil personas habían visto ya “La Última Cima”, la historia de ese sacerdote montañero que dejó una honda huella en todos los que le conocieron, y que han sentido una profunda pérdida cuando falleció en accidente de montaña en febrero de 2009. A su entierro acudieron más de 3.000 personas y una veintena de obispos.

El documental elaborado por Juan Manuel Cotelo sigue cautivando al público. Lejos de imaginar un día de gloria y luego desaparecer, el filme no tiene visos de extinguirse.

viernes, 2 de julio de 2010

Cambiar el cine desde dentro: un desafío para el siglo XXI

En los últimos post hemos visto con ejemplos que el cine influye –y, a veces, mucho- en los estilos de vida. Con frecuencia, nos lamentamos de la imagen lamentable que las películas y teleseries ofrecen de la familia o de los valores cristianos…

Ante esa situación, caben dos opciones: una es apagar la tele y dejar de ir a los cines, olvidarse de que existe esa “maquiavélica forma de manipulación”; la otra es meterse en ese mundo y tratar de cambiarlo desde dentro. Es decir, en vez de criticar al cine desde fuera, infundir espíritu cristiano en esa magnífica manifestación de cultura. Es justamente lo que hicieron los primeros cristianos. No se fueron a las montañas para “no contaminarse”, sino que vivieron en las ciudades, ejercieron el comercio, y trataron de influir en todas las realidades humanas (como, por otra parte, habían aprendido del propio Jesucristo ). No se quejaron de que les perseguían o de que “el mundo está muy mal”, sino que trataron de mejorarlo con su ejemplo, con su vida, con su trabajo. En vez de apartarse de un mundo pagano y hedonista, trataron de cambiarlo desde dentro. Y lo consiguieron.


miércoles, 23 de junio de 2010

Festivales de cine para filmes con "valores morales universales"

Los festivales cinematográficos tienden a suscitar un escepticismo creciente en el público de a pie. Ya se trate de Cannes, Venecia o San Sebastián, con frecuencia los premios -y la publicidad que éstos proporcionan- recaen en filmes que promueven la infidelidad, la homosexualidad y lo "políticamente correcto" (Habría que saber quién define los "dogmas" acerca de lo que es correcto y lo que no lo es).

Por otra parte, a menudo son filmes que dejan en el espectador un poso de amargura, de cierto desencanto ante la vida. Si a eso añadimos una pizca de "denuncia" (de lo que sea), un toque burlesco o satírico contra la Iglesia (y los curas, sobre todo) y un plantel de actores con glamour, podemos entrar con facilidad en las quinielas de los filmes aspirantes a los grandes premios. A parte de contradecir su original sentido ("el cine es una fábrica de sueños", decían en Hollywood durante los años 20 y 30) y de la ofensa gratuita que parece obligado hacer para manifestar "independencia" y "originalidad", el negocio de los premios cinematográficos se hace cada vez más aburrido.

Precisamente por eso, en los últimos años han surgido diversos festivales que tratan de potenciar películas con valores educativos, morales, cristianos y familiares. Una experiencia muy aplaudida por el público y la crítica fue el Fiuggi Family Festival, que tuvo un enorme éxito en su primera edición de 2009, y que tiene ya abierta la web correspondiente a la 2ª edición 2010: dura una semana (24-31 de julio) y tiene muchas actividades complementarias para los niños y adolescentes -el festival es auténticamente familiar- además de abrir las puertas a jóvenes realizadores con historias frescas y enriquecedoras.


martes, 22 de junio de 2010

"The blind side" ("Un sueño posible"): Una historia de superación con valores cristianos

Días antes de la Ceremonia de los Óscars, llamaba la atención en este blog sobre la creciente posibilidad de que una película cristiana, The Blind Side, se llevara el Óscar a la mejor interpretación femenina. Era una buena noticia, pues ese papel transmitía a la audiencia un precioso abanico de valores positivos: generosidad, valentía, coraje, entrega a los demás… Y lo transmitía, entre otras cosas, porque le respaldaba una profunda y sincera fe cristiana.

La mejor noticia fue que, en efecto, Sandra Bullock se llevó el Óscar, como antes se había llevado el Globo de Oro y otros premios a la mejor interpretación del año. Ahora se estrena en España, y los críticos subrayan, de nuevo, la viva y sincera religiosidad de esta “madre coraje” co,mo uno de sus mejores valores. Esto es lo que dice Juan Orellana en su crítica:

“The blind side es un canto muy positivo a la familia, especialmente a la familia cristiana, y ensalza las dimensiones de apertura, acogimiento y caridad de la misma. También el film pone en valor las instituciones educativas de ideario cristiano, y señala el valor constructivo y estabilizador del trabajo deportivo. Antropológicamente, la película pone el acento en aspectos verdaderos como el agradecimiento, la compasión, el sacrificio, el perdón, la fe en el otro, la paciencia...”.

Con todo, me gusta más esta crítica de Claudio Sánchez, publicada en Fila Siete, que ofrece un panorama más completo. Al final incluyo la ficha técnica y una foto de la verdadera familia Touhy y del auténtico Michel Oher, sobre cuyas historias reales se ha construido este filme. También os dejo el tráiler, muy revelador de su contenido. Como siempre, espero vuestros comentarios al pie.

Crítica de Filasiete:

Pocas cosas les gustan tanto a los norteamericanos como las películas basadas en la superación personal de un deportista. Desde Rocky a The blind side, pasando por Hoosiers, Titanes o Camino a la gloria, el cine norteamericano se ha hecho verdaderamente especialista en este género. El mismo director de esta película ya había dirigido la eficaz The rookie, basada en la historia real del mítico entrenador de béisbol Jim Morries.

Esta vez la narración (también basada en hechos reales), cuenta la historia de Michael Oher, un joven afroamericano sin hogar que encuentra ayuda y cobijo en una familia blanca dispuesta a prestarle el apoyo necesario para que pueda triunfar como jugador de fútbol americano y en la vida. Por su parte, Oher también influirá en la vida de los miembros de la familia Touhy.

La diferencia principal de esta película con respecto a otras es que se centra más en la evolución dramática del personaje que en la mejora deportiva. Se presta poca atención al campeonato y se da mayor importancia a la influencia de Michael en una familia que tiene, en principio, de todo. En este sentido Sandra Bullock está sobresaliente en un papel dramático con el que ha ganado casi todo (Oscar, Globo de Oro, etc.), algo que demuestra que es una actriz estupenda cuando se la controla (como es el caso) e insoportable cuando no es así (véase Loca obsesión).

La película se atreve a contar una historia bonita, muy bonita, sin miedo al sentimentalismo, que evita con bastante elegancia. Además, la cinta tiene un buen ritmo narrativo que hace que las dos horas se pasen en un suspiro. Poco más habría que decir: es una película entretenida que cumple lo que pretende. Así lo aseguran los más de 255 millones ingresados en Estados Unidos (la cinta más taquillera de todos los tiempos protagonizada por una mujer).

¿Y por qué ha tardado meses en llegar a España? Porque es una película muy norteamericana. Esto hace que las motivaciones de los personajes sólo se entiendan desde la óptica de una familia cristiana evangélica norteamericana, que practica una solidaridad cristiana bastante admirable, silenciosa, sin aspavientos. No se oculta la religiosidad, pero tampoco se subraya. Una manera ciertamente insólita de acercarse a este asunto en el cine actual.

Además, la película es positiva y amable sin negar una actitud crítica. Así lo vemos en una de las mejores escenas del film, en la que el matrimonio protagonista se plantea sobre si realmente hay rectitud en su ayuda a Michael o buscan algo más que la felicidad del chico. Este giro hace la cinta más madura y matizada, poniéndola por encima de la simpleza voluntarista de la mayoría de las películas deportivas.

No es una obra maestra porque hay baches del argumento no bien resueltos a mitad del metraje, varios personajes secundarios poco desarrollados y la música de Burwell (uno de los grandes, sin duda) es redundante y carente de personalidad y emoción. Pero es una película sincera que podía caer en muchas trampas de moralina fácil y, sin embargo, mantiene con dignidad un discurso interesante y necesario gracias al notable guión del propio Hancock (el segundo más interesante de su filmografía, después del magnífico libreto que escribió para la película de Clint Eastwood Un mundo perfecto).

Claudio Sánchez

Ficha técnica:
Dirección: John Lee Hancock.- Guión: J. L. Hancock.- Fotografía: Alar Kivilo.- Montaje: Mark Livolsi.- Música: Carter Burwell.- Intérpretes: Sandra Bullock, Tim McGraw, Quinton Aaron, Jae Head, Lily Collins, Ray McKinnon, Kim Dickens, Kathy Bates, Catherine Dyer.- Distribuidora: Warner.- Duración: 128 minutos.- Público Adecuado: Jóvenes.

jueves, 3 de junio de 2010

Gran éxito en el Young Values Film Festival, organizado por CinemaNet: 110 cortos y 68 guiones a concurso

Más de cien cortos cinematográficos de nuevos talentos compiten en la segunda edición del Young Values Film Festival de Barcelona 2010 en el que se otorgan, entre otros, los premios ‘Internacional’ de Valores Sociales, el ‘Miquel Porter Moix’ de Escuelas y Universidades catalanas, y el ‘Rovira-Beleta’ al mejor guión.

El Festival tendrá lugar el sábado 12 de junio en el CaixaForum de Barcelona. A lo largo del día, entre las 11 y las 18 horas, todos los cortos seleccionados se proyectarán en el Aula 2. La entrada al festival es libre y gratuita, tanto a los pases del día como a la sesión final de entrega de premios. Durante el acto central, que se celebrará en el Auditorio y tendrá lugar a las 19 horas, se proyectarán los cortos ganadores y se procederá a la entrega de los premios. Además, el Grup Arteatre de la Universidad de Barcelona también interpretará sketches cómicos basados en el mundo del cine.


lunes, 3 de mayo de 2010

Despiden a un actor por negarse a filmar escenas de sexo

Cumplir con sus principios como creyente y hombre de familia le ha costado al actor de Hollywood Neal McDonough ser despedido de su papel protagonista en una serie de televisión. La cadena ABC alegó simplemente "cambios en el casting inicial". ¿La verdadera razón? McDonough se niega a realizar escenas de sexo explícito.

Según ha dado a conocer Kathleen Gilbert en Life Site News, la cadena de televisión norteamericana ABC despidió a McDonough tras sólo tres días de rodaje de la serie llamada Scoundrels por negarse a realizar escenas de sexo explícito que debían ser rodadas con la actriz Virginia Madsen. La cadena de televisión esgrimió como argumento oficial un simple cambio en las decisiones de la selección de actores.

McDonough, católico, está casado y es padre de tres niños pequños, ya había rechazado anteriormente rodar escenas de este tipo con la actriz Nicolette Sheridan, cuando interpretaba el papel de su marido en la quinta temporada de la serie «Mujeres desesperadas», también de la ABC, así como en la serie «Boombtown», de la NBC. De manera que los productores debían conocer muy bien los principios que este afamado actor no está dispuesto a traicionar.



Nacido en 1966 en Dorchester (Massa-chusetts), hijo de padres irlandeses, McDonough estudió Arte Dramático en la London Academy of Arts and Sciences. En 1999 obtuvo el Premio del jurado en el Festival de cine de Atlantic City, y más recientemente, una nominación a los Screen Actors Guild Awards. Ha rodado más de veinte películas, entre ellas: Minority Report, Star Trek VIII: Primer contacto y Banderas de nuestros padres, y también series de éxito como la citada Mujeres desesperadas o la mini-serie Hermanos de sangre.

Por su trabajo en Scoundrels iba a cobrar un millón de dólares, pero no ha dudado en renunciar a ese atractivo sueldo por ser fiel a su Fe y a sus principios. Todo un ejemplo para los tiempos que corren.

miércoles, 28 de abril de 2010

Aprovechar el cine en vez de criticarlo


En artículos anteriores hemos visto que el cine tiene una gran influencia sobre los valores y los estilos de vida porque juega con nuestras emociones cuando contemplamos un filme. Puede suscitar en nuestro interior una cierta empatía con las emociones del protagonista: aceptar la infidelidad, si el personaje la acepta (y la historia lo justifica); o, por el contrario, desear entregarnos a la persona amada, si el personaje y el guión enaltecen ese sentimiento.

En esa tesitura, cabe preguntarse: si el cine tiene esa capacidad de influencia, ¿por qué no tratar de aprovecharla, por qué no tratar de encauzar y reorientar el Séptimo Arte? Si puede incidir en las actitudes de millones de personas, ¿por qué no impulsar historias que transmitan valores y estilos de vida positivos, que difundan una imagen más alegre y enriquecedora de la fe cristiana o de la institución familiar?

Esto es lo que, en 1994, decidió acometer la "Liga del Sagrado Corazón", una institución católica de Mississippi dedicada a fines piadosos y sociales. Creó en su seno una productora de cine, la Gregory Productions, con la intención de realizar una película de bajo presupuesto “que alentara al público a un mayor entendimiento y aprecio de los valores de la tradición judeo-cristiana, de modo que los acoja como propios, en particular el amor y la reverencia a Dios”. Después de dos años de búsqueda infructuosa de guiones, contrataron a Lee David Zlotoff, un judío practicante, padre de cuatro hijos, que en menos de un mes escribió el guión de “La historia del Spitfire Grill” (1996), película que más tarde él mismo dirigiría.

El resultado fue un magnífico melodrama, largamente aclamado en el Festival de cine independiente de Sundance, donde ganó el Premio del Público. No es para menos. Porque en esta cinta la nitidez moral de la historia prevalece claramente sobre su eficacia emotiva. Zlotoff apela tanto al corazón como a la cabeza del espectador, y con un sutil dominio de la puesta en escena logra un rico mosaico de situaciones en las que confluyen los grandes temas de hoy y de siempre: el amor, la familia, la compasión, el perdón, las relaciones con Dios...

martes, 13 de abril de 2010

Las 100 mejores películas católicas

En 2004, la revista National Catholic Register and Faith & Family realizó una votación en su página web para elegir las 100 películas que mejor reflejaran “el espíritu y la vida” de la religión Católica. Se trataba de seleccionar películas que aportaran soluciones desde una perspectiva católica, con con referencias claras y específicas al Catolicismo, y no meras alusiones temáticas.

En la votación participaron más de mil personas, que indicaron sus preferencias y su orden de prelación. Los resultados fueron publicados entonces, y vueltos a reproducir en diversas ocasiones. En la propia página se indica claramente que no todas las películas son para toda la familia. Las señaladas con asterisco tienen contenidos no del todo apropiados para niños y adolescentes.



La elección de los votantes prima, lógicamente, los gustos del público americano. Aún así, y a pesar de que yo hubiera elegido otra ordenación y –quizás– otras películas, ofrezco el listado pensando en que puede ser útil para una programación personal o para una selección de filmes para cine-fórum.

Como los títulos originales difieren con frecuencia de sus traducciones al español, reproduzco a continuación el listado de las 40 primeras películas con el título con el que fueron estrenadas en España. En las diez primeras incluyo un enlace a una reseña crítica.

1. La pasión de Cristo (2004)*
2. Sonrisas y lágrimas (1965)
3. Un hombre para la eternidad (1966)
4. La canción de Bernadette (1943)
5. Qué bello es vivir (1946)
6. Los diez mandamientos (1956)
7. Escarlata y Negro (1983)
8. Jesús de Nazaret (1977)
9. La lista de Schindler (1993) *
10. Las campanas de Santa María (1945)

11. Thérèse: La vida de Santa Teresa de Lisieux (2004)
12. Braveheart (1995) *
13. El mensaje de Fátima (1952)
14. La Misión (1986)
15. Los lirios del valle (1963)
16. Marcelino pan y vino (1955)
17. Los miserables (1998) *
18. Un hombre tranquilo (1952)
19. Ben Hur (1959)
20. Rudy, reto a la gloria (1993) *

21. La túnica sagrada (1953)
22. Hechizo del corazón (2000) *
23. Cuando éramos soldados (2002) *
24. Becket (1964) *
25. Siguiendo mi camino (1944)
26. Romero
27. Sister Act (1992)
28. Papa Juan Pablo II (1984)
29. Jonah: a Veggie Tales Movie (2002)
30. Las sandalias del pescador (1986)

31. Retorno a Brideshead (1981)*
32. Las llaves del reino (1944)
33. La ley del silencio (1954)
34. Yo confieso (1953)
35. Forja de hombres (1938)
36. Molokai: la historia del padre Damien (1999)*
37. Quo Vadis (1951)
38. Ángeles rebeldes (1966)
39. El festín de Babbette (1987)
40. El novato (2002)*

¡Un momento! Antes de cerrar este artículo, dime por favor en dos líneas cuáles son las películas que tú eligirías: de estas 40 o de otras que recuerdes. Gracias anticipadas.

viernes, 9 de abril de 2010

El cristianismo, ¿de moda en Hollywood?

Recientemente, hemos hablado en este blog del creciente interés de las grandes productoras por filmes de inspiración cristiana, como The Blind Side.

En los últimos años, la película que más ha contribuido a poner de moda el hecho cristiano es, sin duda, La Pasión de Cristo (2004). Su impacto sobre las audiencias fue enorme, y sus registros en taquilla (612 millones de dólares en todo el mundo) hicieron ver a los ejecutivos de Hollywood que existía una demanda fílmica que hasta entonces no habían sabido atender adecuadamente.

La primera lección que las grandes productoras aprendieron de esa cinta es que existía un público potencial (personas que hasta el filme de Gibson no habían ido casi nunca a los cines) que justificaba un replanteamiento de las estrategias de producción y un nuevo tipo de argumentos cinematográficos. La segunda lección es que ese público, a juicio de los expertos en marketing del entretenimiento, suscribe y defiende valores propios de la fe cristiana, y estaría dispuesto a respaldarlos con su presencia en las salas —y aun a convertirse en promotor de ese tipo de cine— si lo viera aparecer de nuevo en la cartelera.

Al mismo tiempo, el éxito de La Pasión de Cristo pareció despertar también la conciencia aletargada de no pocos cristianos que trabajaban en Hollywood casi a escondidas. Aprovechando que ese filme había abierto las puertas a nuevos proyectos, y sintiéndose respaldados por esa pública manifestación de fe, en un par de años esos cineastas culminaron dos grandes proyectos de alcance internacional. El primero fue Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (2005), cinta inaugural de una serie que adaptaría al celuloide la conocida saga de C. S. Lewis. Estaba producida por Walden Media, una compañía de inspiración cristiana que habían fundado Michael Flaherty y Cary Granat en 2001 con el fin de producir “películas que entretengan y eduquen a la vez”; por eso se han orientado a la producción de filmes basados en clásicos infantiles que difunden valores cristianos y familiares. El simbolismo atribuido al león Aslan (Jesucristo, que muere para redimir a los hombres de sus pecados) no ha pasado inadvertido a los críticos ni a los espectadores, con claras referencias a la traición de Judas, a la agonía en Getsemaní y a su posterior resurrección.

El segundo proyecto fue El exorcismo de Emily Rose (2005), dirigido por Scott Derrickson, que se confiesa cristiano evangélico. La película recrea el caso real de una joven católica que sufrió en los años setenta una posesión diabólica en medio de una intensa vida de fe. La chica finalmente murió, y su historia trascendió a los medios de comunicación por lo paradójico del caso. Sin embargo, llegaría a ser aún más famosa cuando un jurado condenó al sacerdote católico que la atendió por supuesta negligencia médica. La intransigencia religiosa de aquel asunto se plasma aquí en la crisis de conciencia que sufre la abogada que defiende de oficio al presbítero. El conflicto entre fe y razón, la compatibilidad entre lo sobrenatural y lo razonable, la necesaria apertura de mente para aceptar que Dios pueda existir… estos y otros temas de fondo golpean la conciencia del espectador a lo largo de todo el metraje. No en vano, decía el director de la cinta: “Durante muchos años me ha resultado muy duro conciliar mi vida de fe y mi amor al cine, porque Hollywood parecía olvidado por completo de lo religioso. Con esta película no he pretendido hacer propaganda, pero sí hacer recapacitar sobre la importancia de lo trascendente; plantear abiertamente algunas cuestiones: ¿Existe lo espiritual? ¿Existe el diablo? Y, aún más importante: ¿existe Dios?”.

En los años siguientes, el desarrollo de proyectos cristianos ha seguido creciendo. Tras estos dos primeros, de clara inspiración católica, surgieron otros directamente impulsados por iglesias protestantes. El primero fue Abandonados: mundo en guerra (2005), que centraba su argumento en la simbólica venida del Anticristo, y que fue exhibido en más de 3000 iglesias evangélicas antes de su lanzamiento en DVD. Mayor difusión alcanzó la película Lutero (2005), producción europea que fue financiada por la Iglesia luterana en Estados Unidos, y que contó con la participación estelar de Joseph Fiennes. También tuvo amplia notoriedad el filme Natividad (2006), realizado con sincera piedad por la directora Catherine Hardwick, aunque mostraba una imagen poco atractiva de la Virgen. Más recientemente, Prueba de fuego (2008), un alegato en defensa del matrimonio frente al drama del divorcio, fue realizado con tan solo 500.000 dólares gracias a la colaboración desinteresada de numerosos voluntarios y al apoyo institucional de la Iglesia Baptista. Logró un éxito sorprendente: llegó a recaudar más de 33 millones en Estados Unidos, y fue la cuarta más taquillera durante el mes de lanzamiento (octubre de 2008).

En la parte católica, dos proyectos se han sumado últimamente a los ya reseñados. En 2006 se estrenó en México y en Estados Unidos la película Guadalupe, dirigida por el franco-ecuatoriano Santiago Parra, que dos años más tarde llegó a las pantallas españolas (De ella hablé en un post de hace tres meses). Cuenta la historia de dos jóvenes científicos, marcados por una infancia traumática, que deciden investigar los misterios de la tilma de Guadalupe. Lo que comienza como un simple estudio científico se irá transformando en un descubrimiento personal que cambia por completo sus vidas. Rodada a los 500 años de la misteriosa aparición de la imagen, la cinta muestra que su carácter sobrenatural sigue vivo y fascinante hoy, y nos lo hace ver a través de los ojos de un agnóstico que sufre un profundo drama familiar.

El otro gran filme católico ha sido Bella (2008), primer fruto de la joven productora creada por Eduardo Verástegui a finales de 2004. Este conocido actor y cantante mexicano, que había logrado abrirse camino en Hollywood, experimentó una profunda convulsión interior tras leer la biografía de San Francisco de Asís. Decidido a manifestar su fe católica en sus películas, fundó con Alejandro Monteverde una productora “para la realización de filmes de grandes valores espirituales y morales”, y la denominó Metanoia (conversión, en griego). Y, en efecto, su película Bella es un canto a la vida, a la dignidad de la persona humana, y un precioso antídoto frente al aborto: de hecho, más de cincuenta mujeres —según afirma el propio Verástegui— han decidido seguir con su embarazo después de ver la cinta, “y ése es mi más preciada recompensa”, afirma él.

¿Se ha puesto de moda el cristianismo en Hollywood? Tal vez. En todo caso, a los espectadores nos toca reclamar que se hagan las películas que nosotros queremos ver: porque nosotros las pagamos. Y así, tal vez en unos años podamos preguntar en este blog: ¿se ha puesto de moda el cristianismo en España?

viernes, 5 de marzo de 2010

“The Blind Side”, un filme cristiano candidato a los Oscars

“The Blind Side” es, sin duda, la gran sorpresa del año. Estrenada de modo discreto en Estados Unidos, la película alcanzó de repente un formidable éxito de taquilla y ha terminado por ser una de las cintas más vistas el pasado año. El filme costó 29 millones de dólares, y en poco más de 2 meses superó los 210 millones de dólares en la taquilla de Canadá y Norteamérica. Muchos atribuyen ese éxito a la brillante interpretación de Sandra Bullock, y como consecuencia, esta actriz se ha convertido de la noche a la mañana en la intérprete más taquillera de Hollywood. Como señalaba la revista "Variety", Bullock ha conseguido el curioso récord de ser “la primera actriz en superar los 200 millones de dólares en una película protagonizada por una mujer”.

Todo esto tendría sólo un moderado interés si no fuese porque “The Blind Side” es… una película de inspiración cristiana. Desde su estreno, surgió en los medios de comunicación norteamericanos un profundo debate acerca de los valores y las creencias en el cine, y muchos espectadores cuestionaban abiertamente a las grandes productoras: “¿por qué no se ve más a menudo un cine así?”. Se referían, por supuesto, a un cine que represente los valores cristianos. No es extraño, por eso, que varias instituciones ligadas a distintas confesiones cristianas hayan organizado un gran movimiento de apoyo al filme, y hayan conseguido movilizar masivamente a las audiencias, como ya ocurrió con “La Pasión de Cristo”, “Prueba de fuego” o “Bella”.

La verdadera sorpresa del filme –más sorprendente aún que su éxito en taquilla- ha sido el haber logrado ¡dos nominaciones importantes a los Óscars de la Academia!: el de mejor película y el de mejor actriz...
 Si bien el primero parece difícil, el segundo es mucho más que una mera posibilidad. De hecho, en la pasada edición de los Globos de Oro -considerados “la antesala de los Oscar”- Sandra Bullock se llevó por esa interpretación el premio a la Mejor Actriz del año. Ahora mismo, las encuestas la señalan como la candidata a llevarse el Óscar, que sería el primero en su carrera como artista. Hollywood podría reconocer así el creciente auge del cine cristiano en la industria del cine. Un cine familiar, que no está ni muchísimo menos reñido con una excelente calidad técnica y narrativa.

Basada en hechos reales, “The Blind Side” (aún no tiene título español) narra la historia de un joven afroamericano sin hogar, Michael Oher, que encuentra ayuda y cobijo en una familia blanca, dispuesta a prestarle el apoyo necesario tanto en su relación con los demás como en su aspiración de convertirse en estrella de fútbol americano. El apoyo le vendrá, sobre todo, de su madre adoptiva, Leigh Anne Tuohy, una madre luchadora y devotamente cristiana que infundirá en él autoestima, afán de superación, capacidad de perdón y una profunda fe en Dios. Por su parte el chico también influirá en la vida de los miembros de la familia Touhy, cada uno de los cuales atravesará experiencias muy significativas de amor y redención personal.

La cinta, del director John Lee Hancock, presenta de modo muy atractivo la evolución de Oher: de adolescente desarraigado y abatido por los golpes de la vida, a ser una estrella de fútbol en los Ravens de Baltimore.

Con todo, el punto fuerte de la película es, sin duda, la interpretación de Sandra Bullock, que ofrece aquí la mejor actuación de su carrera. Este trabajo le ha valido primero el reconocimiento unánime de la crítica; y después -hace un par de meses-, el Globo de Oro como mejor actriz dramática. La pregunta es: ¿conseguirá también el premio de la Academia?

La respuesta, este domingo 7 de marzo, en la gala de los Oscars.

miércoles, 3 de febrero de 2010

"¿Dónde estaba Dios?" (El sentido del dolor en "Tierras de penumbra")

Hace dos semanas publiqué el artículo "Dios, Haití y los barberos" partiendo de una pregunta que se había suscitado en los medios de comunicación: "En aquella inmensa tragedia, ¿dónde estaba Dios?".

Es una pregunta que muchos se han hecho en las grandes catástrofes, y también -aunque menos- en las masacres que los hombres hemos provocado directamente: la del 11-S, la del 11-M, etc.

Esta cuestión se plantea también, y más de una vez, en la película "Tierras de penumbra", biografía novelada del escritor británico C. S. Lewis. Hay una razón para ello: este autor quiso dar respuesta a esa pregunta en su libro "El problema del dolor" (1947). A lo largo del filme, se ve a Lewis desarrollar en sus conferencias dos ideas clave en torno al dolor: una, que “el sufrimiento es el cincel que Dios emplea para perfeccionar al hombre”; y dos, que es precisamente el sufrimiento lo que “nos lanza al mundo de los demás”.

Sin embargo, será al sentir en propia carne la punzada del dolor -por la muerte de su adorada esposa, Helen Joy Davidman- cuando comprenda el verdadero alcance de sus pensamientos. Como resultado de esta nueva reflexión, escribirá el más personal de todos sus libros: "Una pena en observación" (1960); en él hallará finalmente la respuesta a la pregunta que siempre se había formulado: "¿Dónde está Dios cuando las personas sufren?".

En esta secuencia del filme, donde nuevamente plantea la pregunta, se hace patente su profunda visión del hombre: del dolor y del amor humanos. Un discurso para disfrutar, meditar y vivir.