lunes, 27 de febrero de 2017

Arturo Méndiz y UIC Barcelona casi alcanzamos el Óscar

No pudo ser. “Timecode”, ese sueño de Arturo que hemos compartido estas últimas semanas, se quedó a las puertas del Óscar (aunque él pudo disfrutar de la famosa alfombra roja y de toda la ceremonia). El premio al mejor cortometraje de ficción se lo llevó “Sing”, un drama húngaro que no deja indiferente a quien lo ve. Sin embargo, para la UIC este resultado de “Timecode” no es un fracaso, sino un motivo de esperanza: un triunfo de amistad,  profesionalidad y trabajo en equipo que –estamos seguros– va a inspirar a nuestros alumnos durante mucho tiempo.

Estar entre los 5 nominados entre más de 5.000 cortometrajes, es sin duda el triunfo más valioso. Pero es que, además, ha dado un gran impulso a la carrera de dos personas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UIC Barcelona : el profesor de Producción Cinematográfica, Arturo Méndiz, y el graduado en Comunicación audiovisual, José Parcerisa.

En la UIC, Arturo ha llenado de ilusión y de esperanza, de sabiduría y de experiencia, a varias generaciones de estudiantes: casi diez años. Ellos –los alumnos actuales y los graduados–, junto con los profesores, los técnicos, las secretarias, las responsables de Promoción y Comunicación –toda la Facultad– estamos hoy de fiesta, nos alegramos con su triunfo y lo sentimos muy cerca. Más que ningún otro, yo lo siento hoy especialmente cerca (aunque esté a 10.000 Kms). Como Decano de la Facultad, y como hermano mayor, siento un gozo inefable y un orgullo inmenso. Cuando él era niño y yo adolescente, le inicié en el mundo del cine y le enseñé a gustar los clásicos del Séptimo Arte. Muy pronto me alcanzó. Y ahora es él quien me enseña y me guía, sobre todo con su actitud.

Porque este productor creativo, que busca siempre historias luminosas y muy humanas –que acrecienten las ganas de vivir y de convivir– es un hombre sencillo que nunca se hace notar. Es generoso con todos, accesible a todos, y en especial a sus alumnos. Apoya a los jóvenes directores que acuden a él (como Fernando Trullols, en la foto de la izquierda), y está creando una escuela que dará frutos sabrosos en muy poco tiempo.

Hoy es fiesta en la UIC, a pesar de todo. Y, para festejar este triunfo moral que todos celebramos, quiero dejaros dos breves entrevistas que le hicieron en la UIC –antes de que yo llegara- con motivo de sus dos primeros Goyas: “El barco pirata” (2012) y “El corredor” (2016). Los pongo en orden inverso. Este año ha sumado el tercero, con “Timecode” (2017), que ha ganado también el premio Gaudí y la Palma de Oro en Cannes, y que ayer inscribió su nombre en la historia de los Oscars al ser uno de los 5 cortos de todo el mundo que obtuvo nominación.

De todo corazón, ¡muchísimas felicidades, Arturo!



Os dejo también los agradecimientos de Fernando Trullols, director de "El barco pirata", al recoger el Goya en 2012. Las referencias a Arturo, a José María Caparrós (tan querido en la UIC) y a su mujer e hijos están llenas de un particular encanto. Que las disfrutéis.

domingo, 19 de febrero de 2017

Estreno de "La Bella y la Bestia": Semejanzas con la cinta animada (1991-2017)

En noviembre de 1991 se estrenó en EE UU la cinta animada La Bella y la Bestia, que se convirtió en un clásico instantáneo y en la primera película de animación -y única en la historia- que logró la nominación al Oscar más importante: el de mejor película. Aún es hoy uno de los clásicos de Disney más queridos por públicos de muy diferentes edades.

Justo en el 25 aniversario, en noviembre de 2016, Disney lanzó el primer tráiler completo de la nueva versión en imagen real, con Emma Watson en el personaje de Bella y Dan Stevens en el de Bestia. Ese tráiler causó un auténtico terremoto en Internet, como contamos en este blog: sus 127 millones de visitas en el primer día de exhibición lo proclamaron el tráiler con más éxito de toda la historia. La fecha del estreno mundial está ya próxima: el 17 de marzo de 2017 (número mágico: 17.3.17), con una Emma Watson como absoluta protagonista de la historia.

¿Cuál de las dos versiones será mejor? Muchos pensaban que sería imposible igualar el encanto del filme animado, pero después de ver el tráiler, bastantes críticos apuestan ya por la cinta de imagen real. Y es que en ese adelanto se intuyen dos puntos novedosos e interesantes:

- Bella es ahora más inquieta, más intelectual y más dueña de sí misma. Se nos dice que es inventora, no una mera ayudante de su padre. Prefiere leer a quedarse esperando que le digan lo que tiene que hacer, y por eso llega a inventar hasta una especie de protolavadora. También resulta más práctica: en vez de zapatos lleva botas para trabajar o correr en el campo, y usa zapatos de tacón bajo para moverse bien en el enorme salón de baile.

- Se profundiza más en el retrato de los personajes. Desde Gastón a la mítica Señora Potts -pasando por Bestia mucho más perfilado-, todos los personajes son ahora más ricos y complejos: tienen tres dimensiones. No se quedan en el esquematismo de la fábula original. Y quizá, por eso, la historia resulta más matizada y hasta un poco más oscura.

Conocemos también un detalle que cautivará a muchos: la cinta conserva sus míticas canciones. A diferencia de otros cuentos traslados a acción real, como La Cenicienta o El libro de la selva, La Bella y la Bestia seguirá siendo un musical. Y además de las baladas originales, añadirá otras tres nuevas. Será una delicia volver a escuchar su emotiva banda sonora.

Como preparación para el día del estreno, se ha publicado en Internet un vídeo que compara los dos tráilers: 1991 y 2017. En él se puede apreciar la enorme cercanía entre ambas cintas; y, a la vez, las nuevas aportaciones que veremos en los personajes. Te animo a que veas este precioso montaje.

viernes, 10 de febrero de 2017

"Lo que de verdad importa": una película 100% benéfica

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) A Paco Arango habría que hacerle un monumento. “He tenido mucha suerte en la vida –afirma–  y hace unos años tomé la determinación de donar tiempo a los demás”. Estos “demás” son sus queridos niños y niñas enfermos de cáncer, a los que ayuda través de la Fundación Aladina de la que es presidente. De modo que este director y productor español de origen mexicano decidió que su cine siempre sería solidario. Ya lo demostró con “Maktub” (2011) –su magnífico primer largometraje–, cuya recaudación se dedicó a construir un centro de trasplantes de médula ósea en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid: en poco más de dos años, ya se han realizado allí 171 trasplantes.


Pues bien, el próximo 17 de febrero estrena en toda España su segunda producción, titulada “Lo que de verdad importa”. La cinta cuenta la historia de Alec, un ingeniero mecánico inglés que arregla aparatos eléctrico y un “cabra loca” en palabras de su tío Raymond. Cuando el pequeño negocio de Alec está al borde la quiebra, su tío le propone un trato: pagará todas sus deudas si se traslada un año a Lunenburg, un pueblecito de Nueva Escocia (Canadá) del que procede su familia. Allí conocerá a la guapa Cecilia y a los demás habitantes de la localidad, y tendrá que plantearse “lo que de verdad importa”.

El guión, también de Arango, armoniza comedia, drama y realismo mágico, a través de unas divertidas y emotivas escenas, con un claro sentido de la trascendencia pero sin “sermonear” al espectador. Todo en el filme destila calidad: el cuidado diseño de producción, donde objetos y animales –escaleras, lámparas, cuadros, libélulas, cuervos…– están cargados de significado; la preciosa fotografía de Javier Aguirresarobe, ganador de 6 premios Goya; la vibrante banda sonora de Nathan Wang; y unos actores convincentes: Oliver Jackson-Cohen, Camilla Luddington, Kaitlyn Bernard, Jorge García y el veterano Jonathan Pryce.

La recaudación ayudará a sufragar los gastos de estancia de más de 120 niños con cáncer de toda España en Barreststown (Irlanda), uno de los campamentos terapéuticos de la Serious Fun Children’s Network, institución fundada por Paul Newman. A la causa se ha sumado la Fundación Lo que de verdad importa, comprometida desde hace 10 años en la transmisión de valores a los jóvenes españoles, y que ha tenido mucho que ver en el título final del filme.

Vale la pena convertirse en “embajadores” de una película que gustará a todo tipo de público, 100 % positiva y desinteresada: detrás de cada entrada que se compre hay un rostro humano.

domingo, 5 de febrero de 2017

¡"Timecode" gana el Goya y acaricia ya el Oscar!

Hoy estamos de fiesta en mi familia y en el blog. Mi hermano Arturo, profesor de Producción Cinematográfica en UIC Barcelona y director de Bastian Films, ha ganado el Goya 2017 al Mejor Cortometraje de Ficción. Ha ganado el Goya por tercera vez (y por segunda consecutiva) gracias a la cinta “Timecode”, dirigida por Juan José Giménez y producida por él mismo, que ha obtenido ya más de 50 premios.

Lo más sorprendente es que ¡opta también al Oscar! El día 26 de febrero esperamos verle recoger la estatuilla en Hollywood, y agradecer a sus alumnos de UIC Barcelona -eso le he pedido- toda la ilusión que le transmiten en sus clases.

Todos los estudiantes y los profesores (conmigo a la cabeza: yo me he declarado el "fan nº 1 de Arturo") le agradecemos lo que ha hecho por nuestra Universidad, y todo lo que impulsa a soñar a nuestros estudiantes de Comunicación Audiovisual. 

El Goya fue anoche un notición para toda la familia (Aunque no una sorpresa: seis días antes le habíamos acompañado a recoger el Gaudí). Yo seguí anoche la ceremonia por Twitter, porque en mi casa estábamos viendo una película. Y de repente... un wasap de mi hermana anunciando que van a entregar el premio al mejor cortometraje. Logro que dejemos la peli  unos momentos y pasemos a la 1. Son momentos de tensión y de esperanza. Y, de repente ¡Timecode es el ganador!

Los hermanos andamos bastante dispersos (en Roma, Bombay, Tarragona, Barcelona), pero pudimos celebrarlo juntos gracias a las nuevas tecnologías: la distancia física fue salvada por mails, wasaps, llamadas de wasap, SMS…

La verdad es que Arturo es un genio. Ha sabido seleccionar bien los proyectos que quiere producir, como señala en la entrevista que le hicieron anteayer en El Confidencial. Ahí le calificaban de "apóstol del cine humano que nos hace mejores". Y es que él no sólo ha sabido organizar los proyectos para que pudieran convertirse en películas, sino que ha sabido elegir los guiones que iluminaran la vida de los espectadores. Su cine es un cine que aporta valores y ayuda a pensar.

Hace cinco años, produjo un cortometraje titulado “La historia de siempre”, con el que cosechó más de 130 premios: en festivales prestigiosos como los de Lucania (Italia), México D.F., Montecatini (Italia), Seattle (U.S.A.), Honk Kong (China), Cartagena de Indias (Colombia) o San Diego (U.S.A).

Al año siguiente su película “El barco pirata”, del que hablé en su momento, ganó en 2012 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. ¡Fue una gran alegría que compartimos pocos días después toda la familia! (La foto de al lado nos la hicimos una semana después, y en ella se me puede ver más feliz aún que el propio Arturo).

Un año más tarde, “El corredor” obtuvo en la SEMINCI el premio al Mejor Cortometraje Europeo, lo que le permitió representar a nuestro país en los premios EFA (European Film Award), los más prestigiosos del cine europeo. Después ganó en los Gaudí, como ya conté en esta página, y ha estado presente en las secciones oficiales de muchos festivales: Flickerfest, en Australia; Clermond Ferrand, en Francia; Palm Spring, en California...

Pero lo mejor para Arturo llegó anoche: su tercer Goya con Timecode, una excepcional historia de amor sin palabras. Es el gesto, la mirada ¡y sobre todo, la danza! lo que va desgranando un argumento sorprendente y, a la vez, cautivador. Ésta es la sinopsis oficial: "Luna es una vigilante de seguridad que trabaja en el parking de unas oficinas. Cansada de su trabajo y de su jefe, se turna con Diego, a quien apenas ve unos segundos al día. A partir de un curioso hallazgo, Luna descubrirá una manera de comunicarse con su compañero".

En palabras de Arturo, "Timecode está llamado a ser el cortometraje español más importante de la historia". Y no le falta razón: Palma de Oro en Cannes, Gaudí al mejor corto, ¡Goya anoche con todos los honores! (Aquí el momento en que recogen el Goya). Y ahora afronta con esperanza el reconocimiento de la Academia de Hollywood. ¡El Oscar sería la locura completa! Y como dice Óscar Sueiro, profesor de Cine en UIC Barcelona: "Este corto es una maravilla; tiene arte, tiene emoción, y tiene ese 'no-sé-qué' que solo encuentras en las obras maestras".

Como fin de fiestas, os dejo tres regalos: el tráiler de Timecode (el corto no está disponible, porque está en el circuito de los festivales), el Making of de la cinta y el primer gran corto de Arturo: "La historia de siempre". Que los disfrutéis.




“La ciudad de las estrellas (La La Land)”: un musical moderno... como los de antes

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Brillante, romántica, nostálgica y de una energía contagiosa, “La ciudad de las estrellas” o “La La Land” –su título original, mucho más sonoro y pegadizo– se acaba de convertir en la película con más Globos de Oro de la historia: los 7 a los que aspiraba. Recientemente estrenada en nuestro país tras su éxito en USA, se ha situado en lo más alto de la taquilla española y es previsible que tenga un prolongado boca-oreja. Con un encanto irresistible, “La La Land” no solo convence al espectador sino que lo conquista.

El filme, que está lleno de guiños cinéfilos, quiere ser también un agradecido homenaje a los famosos musicales de las décadas de 1950 y 1960: “Cantando bajo la lluvia”, “Melodías de Broadway”, “Un americano en París”, “West Side Story” o “Los paraguas de Cherburgo”. Pero Damien Chazelle, director y guionista, no se ha conformado con imitar o rememorar el pasado, porque su cine tiene personalidad propia como ya demostró en la intensa “Whiplash” (2014), una cinta donde la música también es un factor clave.

En “La La Land” se puede confirmar ese algo casi imperceptible que llamamos “química entre los actores”. Porque Ryan Gosling y Emma Stone, en su tercer trabajo juntos, se suman en la era moderna a esas míticas parejas de cine que formaron Humphrey Bogart y Lauren Bacall, Fred Astaire y Ginger Rogers, Spencer Tracy y Katharine Hepburn o Dick Powell y Myrna Loy.

Estamos en Los Ángeles y la película comienza con un vibrante plano secuencia, que la coreografía de Mandy Moore y la música de Justin Hurwitz convierten en una escena espectacular. Será ocasión para el primer encuentro entre Sebastian (Gosling) y Mia (Stone), él pianista y gran amante del jazz, y ella aspirante a actriz y –de momento– camarera en la cafetería de un estudio de cine. Lo que viene después es mejor verlo y no contarlo, pero les aseguro que es una delicia.

“La La Land” se mueve en terreno conocido argumentalmente, porque habla de perseguir los propios sueños, de sacrificio, de renuncia y de un amor que querría ser para siempre. Pero lo hace con tal simpatía que el espectador se rinde al hechizo de unas canciones que se tararean con los pies, de un colorido vestuario con toques retro de Mary Zophres y de unos actores soberbios, muy bien dirigidos por un Chazelle –32 años recién cumplidos– que apunta al Oscar.

domingo, 8 de enero de 2017

Un repaso a los mejores anuncios de la Navidad

Esta Navidad ha sido pródiga en bellos anuncios navideños. Algunos se han comentado en este blog, como la bella historia de amistad entre un iman y un sacerdote que nos contó Amazon, o como la tierna historia de Carmina, que cree haber ganado el Gordo por un error que nadie se atreve a desmentir. Sus paisanos -nos lo contó Lotería de Navidad- crearon un improvisado y solidario simulacro  para evitarle esa gran desilusión.

Otros spots se han hecho famosos en las redes, como un anuncio polaco en el que el protagonista pide como regalo un curso de inglés (delicada ironía ante tantos regalos llamativos e inútiles) y se pasa horas y horas estudiando la lengua. Durante días escucha casetes, repite en voz alta los conceptos que va memorizando y llena su casa de post-it para recordar esas palabras que aprende.

Al final descubrimos el porqué de tanto esfuerzo: viaja a un país de habla inglesa para pasar las fiestas con su hijo y la mujer de éste, y cuando llega a destino, le espera ansiosa su nieta, a la que ve por primera vez. ¿Qué mejor regalo que poder decirle en su idioma: "Hola, soy tu abuelo y te quiero mucho"?

También resultó muy comentado este anuncio de Milka, ambientado en los Alpes suizos, cuyo protagonista es un niño al que se le hace eterna la espera para recibir los regalos el día de Nochebuena. De repente, se le ocurre una brillante idea: construir una máquina del tiempo que le lleva a la noche del día 24. Ante el ferviente anhelo del pequeño, toda la familia se confabulará para crear la ilusión del salto temporal. Un maravilloso ejemplo de cariño, solidaridad y amor familiar que podéis ver aquí.



Pero, de todos, yo me quedo con este anuncio de Volkswagen, que nos hace olvidar lo más efímero de estas fiestas (las prisas, el consumo, las compras de última hora) y nos descubre la realidad: la Navidad es la época más hermosa del año, la más entrañable y familiar. Estar con los nuestros es, sin duda, el mejor regalo navideño. Ideado por la agencia OgilvyOne, el spot narra la historia de una pequeña que está triste el día de Nochebuena. De repente, se le ilumina el rostro. Pinta motitas rojas en la cara de su hermanito para que todos piensen que está enfermo y le lleven al hospital. Una vez allí, aparece inesperadamente su madre, que es médico de profesión y está de guardia esa noche... El desenlace no puede ser más conmovedor.



Espero que hayáis pasado unas felices fiestas de Navidad. Y os deseo, para el nuevo año, la realización de todos vuestros sueños. ¡Feliz 2017!

"Silencio": La inquietud religiosa de Martin Scorsese

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) “Quiero provocar en la gente algún tipo de reacción, ya sea emocional o intelectual. Pretendo que reaccionen. (…) Hay quien opina que si nos limitamos a hacer películas que muestren cómo debería ser el mundo, las cosas acabarán siendo de ese modo. No estoy de acuerdo. No es que diga que todo el mundo debe hacer películas como yo las hago, pero la provocación es importante para fomentar la discusión y la acción”.

Estas declaraciones realizadas por Martin Scorsese a mediados de la década de 1990 resultan plenamente aplicables a “Silencio”, quizá su obra más ambiciosa recientemente estrenada en España. Se trata de un proyecto largamente deseado por el director italoamericano durante más de tres décadas, y a uno se le antoja que la espera ha sido beneficiosa, porque sin renunciar a sus preocupaciones fílmicas y antropológicas estamos ante un Scorsese evolucionado, con una subjetividad mejor dominada y una libertad creativa exenta de la gratuidad y los excesos tan presentes en la mayoría de sus filmes anteriores.

Básicamente, el argumento gira en torno a la persecución, tortura y martirio de muchos cristianos en el Japón de la segunda mitad del siglo XVII. El centro de la acción se sitúa en los sufrimientos y las luchas internas del Padre Rodrigues (Andrew Garfield), un jesuita que acude a esas tierras evangelizadas por San Francisco Javier para encontrar al Padre Ferreira (Liam Neeson), su profesor, sobre el que se dice que ha apostatado.

En el aspecto técnico la película es impecable y cuenta con una maravillosa fotografía de Rodrigo Prieto, que sabe extraer belleza de un paisaje duro y hostil; con el montaje de Thelma Schoonmaker –tres Oscars le contemplan–; y con el diseño de producción y el vestuario de Dante Ferreti, también ganador de tres estatuillas.

Pero si la crítica se muestra unánime en cuanto a la exquisita factura del filme, no ocurre lo mismo en relación con su contenido. Y es que estamos ante una obra compleja, con variedad de intenciones no todas convergentes; o mejor, con una intención multidireccional abierta a diversas interpretaciones. Justo, quizá, lo que pretendía Scorsese, que adapta con bastante fidelidad la novela homónima de Shûsaku Endô pero que también ha aportado al guión algunos matices que alimentan esa complejidad.

Después de lo escrito es fácil entender que escribir una reseña “objetiva” y certera de “Silencio” resulta una aspiración no sólo difícil sino pretenciosa. De modo que estas líneas solo pretenden preparar el ánimo y la mente del lector que acuda a ver este filme de 160 minutos, áspero y doloroso, intencionadamente provocador y ambiguo – el último plano es una clara muestra–, que estimula la reflexión sobre la presencia de Dios en el mundo, la persona de Jesucristo y la dimensión espiritual de la persona.

Hay que tener en cuenta que Scorsese, a pesar de declararse católico y de mostrar una gran inquietud religiosa, no ha cultivado una sólida formación cristiana –él mismo reconoce que lee poco–, y que observa la fe más bien desde su sensibilidad de maestro del cine. Así lo ha venido haciendo a lo largo de toda su filmografía, convencido de que “no nos liberamos de nuestros pecados en la iglesia sino en la calle y en casa”, por citar sus propias palabras.

¿Dónde estaba Dios cuando mataban a esos inocentes cristianos japoneses? Scorsese prefiere que sea cada espectador quien responda a esa cuestión. ¿Dónde estaba Dios cuando el Holocausto, y el 11-S, y el 11-M…? ¿Dónde está cuando persiguen y matan a tantos cristianos en Irak, en Siria o en varios países de África? Esta pregunta, legítima e inevitable, se ha convertido en un lugar común y ha llevado a algunos a sentar a Dios en el banquillo. Pero pienso que esos interrogantes sólo tienen una respuesta con sentido: Dios estaba clavado en una Cruz, precisamente por todas esas barbaridades de la historia humana.

domingo, 18 de diciembre de 2016

"Rogue One": Infundir coraje e ilusión en los niños

Las cross promotions (o promociones cruzadas) entre una marca y un filme en su lanzamiento, son muy habituales en los Estados Unidos. Para el estreno de "Rogue One: A Star Wars Tale" se han creado algunas muy buenas,  el anuncio de Duracell en que un grupo de rebeldes galácticos “rescata” a una niña enferma,  recluida en un hospital –como si fuera la Princesa Leia– y la libera justo el día de Navidad.

La promoción cruzada que he seleccionado para este blog es una conmovedora campaña de la compañía filipina de telecomunicaciones Globe. Creada por Publicis JimenezBasic, narra la historia de dos hermanos, uno mayor y responsable, y la otra pequeña y aparentemente alocada, que se niega a ir a ninguna parte sin usar su casco imperial, tipo Darth Vader.

La acción se desarrolla a lo largo de un día, en el que vemos cómo la niña lleva puesta su máscara blanca en su trayecto al cole, en el desayuno, montando su bicicleta… ¡hasta cepillándose los dientes! Todos la miran con displicencia, pero su hermano mayor está siempre a su lado, y mantiene ante los demás una sorprendente actitud de lealtad y apoyo.

Al día siguiente se plantan de nuevo en la escuela. Pero esta vez, cuando entra en el aula, todos llevan una máscara blanca de Darth Vader. Al ver su solidaridad, ella se quita la máscara... y el final nos sorprende, a la vez que nos arranca una lágrima.

El spot, dirigido por Joel Limchoc de Film Pabrika, anima a los consumidores a #CreateCourage y a publicar fotos de ellos mismos con ese hashtag y luciendo un casco blanco tipo Vader. También pide su colaboración con el Hospital General de Filipinas para llenar de ilusión y coraje a los pacientes infantiles que allí se tratan.

Una campaña con valores que promociona un filme a la vez que nos hace pensar y nos conmueve.

"Hasta el último hombre": fe y altruismo en la barbarie

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Podrá gustar o no, pero hay que reconocer que Mel Gibson es un valiente. A pesar de los palos recibidos desde que realizara esa obra maestra titulada “La Pasión de Cristo”, vuelve a la dirección con otro film comprometido. Se trata de “Hasta el último hombre”, un biopic bélico sobre la figura de Desmond Doss, un objetor de conciencia que participó como improvisado médico en la II Guerra Mundial. Fiel a sus creencias cristianas, pero sobre todo a su conciencia, Doss se alistó voluntariamente en el ejército en 1942 advirtiendo que no utilizaría ningún arma y que se dedicaría sólo a tareas sanitarias.

El aviso que sigue al título en los créditos iniciales es contundente y revelador: “Una historia real”. Porque Gibson –cabezota o fiel a sí mismo, según quien lo mire– cuenta lo sucedido a Doss sin complejos en lo argumental y con su estilo hiperrealista en lo formal. Y así, por un lado nos quiere mostrar al hombre cabal, generoso y coherente con su fe; y por otro, incomoda al espectador con unas imágenes brutales que exigen un buen “estómago” para soportarlas. De modo que “Hasta el último hombre” podría calificarse paradójicamente como una película pacifista muy bélica.

Las impactantes escenas de guerra resultan sobrecogedoras y muy poderosas visualmente, y están concebidas para que duelan y conmuevan a la vez. La fotografía de Simon Duggan y la banda sonora de Rupert Gregson-Williams completan la formidable calidad del apartado técnico. Andrew Garfield brilla en su papel de Desmond Doss, y le acompañan unos secundarios de lujo: Vince Vaughn, Teresa Palmer, Sam Worthington, Rachel Griffiths…

“Señor, ayúdame a salvar uno más”, rezaba una y otra vez Desmond Doss. Mientras otros destruían, él arriesgaba su vida para atender a los heridos: una misión que entendió como la voluntad de Dios para él. Sus jefes y sus compañeros, que al principio le consideraban un cobarde o un loco, acabaron reconociendo su enorme valentía y le vieron como un héroe; incluso más, como alguien dotado de un halo sobrenatural, una persona que infundía esperanza y que nunca abandonaba a los demás.

Insisto en que la película puede herir sensibilidades debido a la crudeza de las imágenes, pero quien se anime a verla tendrá también la oportunidad de disfrutar con la delicada historia de amor que vive el protagonista, y se conmoverá hasta las lágrimas con el emotivo final.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Las 10 mejores películas navideñas

Aunque estamos a mitad del Adviento, para muchos la Navidad está ya a la vuelta de la esquina. Muchas calles están adornadas, y El Corte Inglés lo pregona a los cuatro vientos.

En este contexto, dentro de poco empezará a programarse en televisión un particular género televisivo que podríamos denominar películas navideñas. Estas cintas incorporan algunos de los valores más típicamente cristianos: el sentido de la Navidad, la conversión a lo "Scrooge" (el personaje de Dickens), los deseos de felicidad, el reencuentro familiar, o el anhelo de retornar a la inocencia y a la infancia.

Como sugerencia para alquilar o ver en casa durante estas próximas semanas, incluyo mi personal lista de "las diez mejores películas sobre la Navidad": incluye filmes familiares, y -junto a películas clásicas- prima algunas más recientes, que puedan ser asequibles para todos y más fáciles de encontrar en los videoclubs:

1. ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra. La víspera de Navidad, George Bailey está con el agua al cuello. Toda su vida ha renunciado a proyectos personales para ayudar a su comunidad; pero ahora el banco que ha creado para socorrer a la gente está al borde la quiebra, y Bailey va a un puente dispuesto a arrojarse al agua, pensando que todos sus esfuerzos han sido en balde. La repentina aparición de Clarence, un ángel que todavía no se ha ganado las alas, le hará ver cómo hubiera sido la vida de su familia y sus amigos si él no hubiese existido. Número uno indiscutible del género, que sigue transmitiendo esperanza y optimismo a públicos de todas las culturas.

2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de la Virgen, que aparece siempre tímida e introvertida. Con todo, una buena preparación para vivir el sentido religioso de la Navidad.

3. Las Crónicas de Narnia (2005), de Andrew Adamson. Todo un clásico de la literatura infantil, escrito por C. S. Lewis. Durante la II Guerra Mundial, cuatro hermanos ingleses son enviados a una casa de campo para huir de los bombardeos alemanes. Un día, mientras juegan al escondite, la pequeña Lucy se esconde en un armario y de repente aparece en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo. Cuando vuelva al caserón, nadie creerá su increíble aventura. Pero Narnia lanzará más mensajes a los niños, porque necesita de su inocencia para ser redimido. Y en esa misión encontrarán al majestuoso león Aslan, una respetuosa analogía del personaje de Jesucristo. Filme aún reciente que gustó a niños y adultos, y que aúna simbolismo cristiano junto a una gran aventura épica.

4. Maktub (2011), de Paco Arango. Manolo atraviesa una grave crisis en su matrimonio. Un día, cercano a la Navidad, conoce a Antonio, un chico con cáncer que tiene unas extraordinarias ganas de vivir, y eso le cambia la vida. Esta película familiar, con formato de cuento navideño, logra divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos. El director propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos de la muerte, la trascendencia, el amor, la familia, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Una gran opción para jóvenes y adultos.

5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.

6. Family man (2000), de Brett Ratner. Entrañable fábula sobre un personaje que prefirió alcanzar el éxito en vez de casarse con la chica de sus sueños. En vísperas de Navidad, sólo y sin familia, tiene un extraño encuentro con su “Ángel de la guarda” que le hará ver lo que podría haber sido su vida con un matrimonio feliz, con hogar y con hijos.

7. La gran familia (1962), de Fernando Palacios. Un espléndido homenaje a la familia numerosa, que tiene como clímax la pérdida de uno de los hijos en la víspera de la Navidad. La mejor para el sentido familiar de estas fechas.

8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. A través del viaje, plagado de increíbles aventuras, misterios y canciones , el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido e importante, el de su propio corazón. Excelente película de animación en 3 D.

9. Mientras dormías (1995), de Jon Turteltaub. Una joven taquillera de metro, secretamente enamorada de uno de los pasajeros, tiene la oportunidad de salvarle la vida, aunque él queda en coma; por una confusión, todos creerán que ella es su novia. Comedia romántica por excelencia, al estilo Capra o LeoMcCarey, que trae a colación la necesidad de afecto y compañía cuando llega la Navidad.

10. Feliz Navidad (2005), de Christian Carion. Narra lo que sucedió el 24 de diciembre de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica), durante la Primera Guerra Mundial. Se decretó una tregua para esa noche que implicaba permanecer en los puestos sin disparo alguno, pero las tropas alemanas iniciaron un villancico, y las tropas británicas respondieron con "Adeste fideles". Luego intercambiaron gritos de alegría y deseos de una feliz Navidad para todos. Al poco, hubo encuentros de unos y otros en la tierra de nadie, y allí se intercambiaron regalos y recuperaron a los caídos. Celebraron funerales con soldados de ambos bandos, llorando las pérdidas y ofreciéndose mutuamente el pésame. Una gran lección de solidaridad cristiana.