lunes, 8 de enero de 2018

"Una bolsa de cánicas": Infancia volatilizada

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Joseph Joffo, novelista francés judío, publicó en 1973 “Un saco de canicas”, que rápidamente se convirtió en un best seller en Francia y, sucesivamente, en todo el mundo. Traducida a 20 idiomas y con más de 25 millones de ejemplares vendidos, esta obra autobiográfica narra la odisea de dos hermanos judíos de 10 y 12 años (Joseph y Maurice) para escapar de la Francia ocupada por los nazis y salvarse de una muerte segura. Tres años de duro peregrinaje entre 1941 y 1944, recordados por Joseph tres décadas después en un libro que hemos leído varias generaciones y que vale la pena seguir recomendando a los más jóvenes.

Dos veces ha sido llevado a la pantalla grande el relato de Joffo. La primera en 1975 a cargo del director francés Jacques Doillon, cuya versión no acabó de convencer al escritor. La segunda se estrenó el pasado 29 de diciembre en las salas de cines españolas, con el título de “Una bolsa canicas” y la dirección del canadiense Christian Duguay, experimentado realizador de películas y series para la televisión. Joffo ha reconocido que lloró cuando vio el primer montaje del filme y al que escribe estas líneas le ha encantado.

Duguay, 42 años después de la versión anterior, logra una película humanísima, emocionante y llena de coraje, alejada de cualquier tentación de revanchismo, con momentos de tensión bien dosificados y personajes que derrochan una generosidad cercana al heroísmo. Este cierto “limado” de aristas, que algunos críticos le reprochan, convierte sin embargo a la cinta en un producto enormemente positivo e ideal para un público amplio.

Magníficamente interpretada por los niños Dorian Le Clech y Batyste Fleurial, y por Patrick Bruel y Elsa Zylberstein en el papel de sus padres, “Una bolsa de canicas” cautiva también por su ambientación, la hermosa fotografía de Christophe Graillot y la banda sonora del israelí Armand Amar.

A lo largo del filme aparecen comportamientos mezquinos y malvados, pero hay mucha más bondad: personas de buen corazón que, con independencia de raza o religión, reconocen la dignidad de cualquier ser humano y corren riesgos para ayudar a unos niños. Precisamente a estas víctimas inocentes se refería Joseph Joffo en una entrevista reciente: “A causa del terrorismo, muchos niños se ven también hoy obligados a huir de sus casas. Como nosotros hace años, ellos se encuentran en los caminos totalmente aislados y abandonados a sus propios recursos. Espero que la película nos estimule a interrogarnos sobre el destino de estos niños y de estas familias desgarradas”.

martes, 2 de enero de 2018

"Se armó el Belén": cine familiar que brilla con luz propia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La todopoderosa Sony descubrió hace varios años un nicho de mercado que podría resultar rentable: el espectador cristiano –especialmente el de USA– que busca en la cartelera títulos que reflejen expresamente valores espirituales. Con el fin de llegar a este público nació en 2007 Affirm Films, la división de Sony que se dedica a producir los que se han dado en llamar faith-based films, literalmente filmes basados en la fe. De esta factoría han surgido cintas como “El cielo es real” (2014), “Los milagros del cielo” (2016) o “Resucitado” (2016), por citar algunas de las más recientes.

El último producto de Affirm se estrenó el pasado día 15 de diciembre con el título español de “Se armó el Belén”, el mismo de una película española de 1970 protagonizada por Paco Martínez Soria. Parece una coincidencia intencionada, porque de ninguna manera se parece a “The Star”, que es el título original con el que se ha lanzado en Norteamérica. En México han optado por una traducción más directa como es “La estrella de Belén”, que parece una buena opción.

En cualquier caso, “Se armó el Belén” es un filme de animación muy simpático, dirigido fundamentalmente a niños entre 6 y 10 años. Manteniendo un gran respeto al texto evangélico sobre la Natividad de Jesús, el guión tira de imaginación para presentarnos el Gran Acontecimiento desde el punto de vista de un puñado de animales que han de intervenir para que al final todo salga bien. El “animal principal”, por decirlo así, es un valiente burrito al que la Virgen María llama Bo y que la acompañará hasta Belén. El “reparto” se completa con una inteligente paloma, una fiel oveja, tres cómicos camellos, una vaca, un caballo y dos perros malvados.

Timothy Reckart, el director, ha declarado que es “la película que yo hubiera querido ver de niño: la historia de la primera Navidad presentada de una forma divertida, atractiva y emocionante para toda la familia”. Los personajes de la Virgen y de San José están definidos con trazos sencillos no exentos de gracia: muy humanos y a la vez conscientemente involucrados en los planes de Dios. Los golpes de humor, elegantes, básicos y lineales, no esconden la intención de los productores de atraer a la gente muy menuda, que no siempre disfruta en la cartelera de un título tan “blanco” como este “Se armó el Belén”.

Mariah Carey ha compuesto e interpretado el tema principal del filme, “The Star”, una bonita canción que opta al Globo de Oro 2018.

martes, 19 de diciembre de 2017

"Coco", de Pixar: Un canto emocionado a la familia

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Que Pixar es la compañía líder de la animación mundial nadie lo duda. Esa mezcla sabiamente dosificada de creatividad, atrevimiento y clasicismo es el cóctel maravilloso del que nacen sus películas: Toy Story, Monstruos S. A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, Up, Del revés… Y ahora Coco, estrenada el pasado 1 de diciembre con un éxito incontestable en todo el mundo y que arroja un dato curioso: de los casi 450 millones de dólares recaudados por ahora en taquilla, 140 corresponden a… ¡China!

John Lasseter, persona clave en la producción y uno de los genios fundadores de Pixar, ha sabido rodearse de un equipo de cineastas, guionistas e ilustradores de enorme talento, capaces también de asimilar los rasgos distintivos de la “filosofía Pixar”. La mayor parte de las productoras de animación intentan adaptar sus filmes a los nuevos tiempos; Pixar se adelanta a esos nuevos tiempos experimentando con universos y argumentos arriesgados, tan distanciados de la ñoñería como de cualquier dictadura ideológica. Sus producciones son de algún modo provocativas, pero en el caso de Pixar se trata de una “provocación virtuosa” que le permite situarse en una vanguardia muy sensata antropológicamente.

La historia de Coco nos traslada a México y nos cuenta la historia de Miguel, un niño de 12 años que vive en el pueblecito de Santa Cecilia con sus padres, sus tíos, su abuela, su bisabuela… Su amplia familia, los Rivera, se dedica a la elaboración de calzado desde que el marido de su tatarabuela abandonara a su esposa para dedicarse a la música. Miguel, que sueña con convertirse en un gran artista, toca la guitarra y canta a escondidas, porque su familia le ha prohibido cualquier contacto con la música tras lo ocurrido con su desdichado ancestro. Pero se acerca el Día de Muertos, una de las tradiciones mexicanas más populares, y muchas cosas van a ocurrir.

Tras un vistoso prólogo narrado con la gracia y la originalidad marcas de la casa, la cinta fluye con un ritmo trepidante y el espectador queda maravillado con la ambientación, los colores, las texturas y los movimientos de una animación de altísima calidad (Miyazaki no anda lejos), la música del oscarizado Michael Giacchino, las alegres canciones, los entresijos del relato…

Lee Unkrich, el director, y Adrián Molina, el guionista de origen mexicano, han entregado un producto admirable dirigido a pequeños y a grandes; un bellísimo canto a la familia, emocionante y rico en humanidad, que explora un terreno aparentemente osado al introducir a un niño en la Tierra de los Muertos. Pero que a nadie le preocupe el argumento ni le busque los tres (o cinco) pies al gato: vi la película rodeado de chiquillería, que aplaudió de forma entusiasta al finalizar la proyección.

viernes, 15 de diciembre de 2017

"Wonder": Amor y cicatrices

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Tengo un amigo que distingue entre libros de autoayuda y libros (así los llama él) de alta-ayuda. No sé si entre estos últimos incluiría “Wonder”, de Raquel Jaramillo Palacio, escritora norteamericana de origen colombiano. Publicado en 2012, se han vendido más de 5 millones de ejemplares en todo el mundo. Y una vez más, cine y literatura se han dado la mano para convertir a “Wonder” en una película que siguiendo la calificación de mi amigo quizá también podría considerarse de alta-ayuda.

Pero antes de hablar del filme, estrenado el pasado 1 de diciembre, vale la pena conocer algunos datos relativos a la génesis del libro, editado en España con el título de “Wonder. La lección de August. Un día de 2008 se encontraba Palacio con sus hijos en una heladería “junto a un niño –cuenta ella– con graves anomalías craneofaciales, que venía a tener más o menos el mismo aspecto con el que describo a Auggie en el libro”. Su reacción la avergonzó más tarde: eludiendo la cercanía del niño enfermo, se marchó enseguida con sus hijos.

Esa misma noche, mientras se recriminaba su conducta y escuchaba la canción “Wonder” de Natalie Merchant, decidió escribir la historia. La canción comienza con esta frase: “Han venido médicos de ciudades lejanas solo para verme y agacharse sobre mi cama sin creer lo que veían. Dicen que debo de ser una de las maravillas de la creación de Dios, pero son incapaces de ofrecer una explicación”.

Y ahora la película, que ha dirigido Stephen Chbosky y que cuenta con una espléndida pareja de actores adultos: Julia Roberts y Owen Wilson. Junto a ellos, los jóvenes Jacob Tremblay –que ya nos deslumbró por su papel en “La habitación” (2015)–, Noah Jupe e Izabela Vidovic, también magníficos. “Wonder”, el libro y la cinta, nos presenta a August Pullman, un niño de 10 años que padece el síndrome de Treacher-Collyns, que se caracteriza por una deformidad severa en el cráneo y en el rostro. Sometido a 27 intervenciones quirúrgicas, Auggie ha vivido rodeado del cariño y el sacrificio de sus padres, Isabel y Nate, y de su hermana mayor Via. Pero ha llegado el momento de acudir al colegio: una dura prueba tanto para Auggie como para el resto de la familia.

Wonder” esquiva explícitamente la complejidad y la crudeza en la que podría haber desembocado la historia, para ofrecernos un emotivo relato que encuentra en la sencillez el camino más eficaz para llegar a todo tipo de público. Y, sin sensiblerías, con la dosis justa de dramatismo y un oportuno sentido del humor, sabe abordar temas como el bullying, la unidad familiar, la aceptación de uno mismo y de los demás, la maduración y el aprendizaje personal, el sentimiento de rechazo o la amistad.

Apunten este título, padres y educadores, que propone la amabilidad como camino asequible a todos para construir ese mundo mejor que anhelamos. Una propuesta evidenciada en el consejo que uno de los profesores de Auggie da a sus alumnos: “Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable”.

sábado, 2 de diciembre de 2017

"Asesinato en el Orient Express": precioso cóctel de elegancia y misterio

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Debatir si un remake es o no necesario se ha convertido en un lugar común. La nueva versión de “Asesinato en el Orient Express” ha sido la última víctima de esta tendencia. Más que nada porque la película original dirigida por Sidney Lumet en 1974 fue un éxito de crítica y público, y recibió 6 nominaciones a los Oscar (finalmente solo ganaría una estatuilla: la de mejor actriz de reparto para Ingrid Bergman).

Pero si la historia es atractiva, el director solvente, el reparto estelar y se cuenta con un gran equipo técnico, las posibilidades de que la nueva adaptación sea un producto de calidad son muy altas. Quizá no se pueda afirmar que este “Asesinato en el Orient Express”, del norirlandés Kenneth Branagh, sea una gran película pero sí que contiene dosis de buen cine: brillante visualmente, perfectamente ambientada y con un cuidadísimo vestuario, es de esas cintas que –por decirlo así– educan el buen gusto. Y, frente a las voces agoreras de fracaso, resulta que el público ha respondido: más de 200 millones de dólares recaudados en todo mundo desde su reciente estreno.

Teniendo en mente el famoso secuestro del hijo de Charles Lindberg, Agatha Christi escribió “Asesinato en el Orient Express” en 1934, tiempo de entreguerras que aún conservaba ciertos lujos como el suntuoso tren que conectaba París con Estambul. En ese cerrado espacio en movimiento situó la novelista uno de sus míticos crímenes: un reto para ella misma y para su querido detective belga Hercule Poirot. Branagh, de la mano de su guionista Julian Green (Blade Runner 2049), también inicia su filme en 1934 con un ágil prólogo en Jerusalén concebido como presentación de Poirot: “Tengo la habilidad de ver la realidad como debería ser, no como es, así que cualquier imperfección destaca como una nariz prominente de perfil", dice de sí mismo.

Estamos ante uno de esos filmes que exigen contar poco del argumento, bien porque es de sobra conocido por quienes leyeron la novela o vieron la versión de Lumet, bien por evitar el peligro inminente de spoiler. Quizá basta con decir que Poirot, harto de resolver tropelías, decide tomarse un descanso y subir al Orient Express en Estambul camino de Europa “para ver arte”, explica. Pero el genial detective tendrá que lidiar con el asesinato de un pasajero; un caso tan difícil de resolver como de juzgar, y que hará tambalear su cristalizada racionalidad –tan alejada del dolor humano–, expresamente resumida al comienzo del film cuando declara que “existe el mal, existe el bien, no hay nada entre medias”.

Kenneth Brangh compone un Poirot que no elude la acción, irónico y mordaz, a veces shakesperiano y siempre ingenioso, que pasará a la historia del cine como ya lo hicieron Albert Finney o Peter Ustinov. Pero quizá uno de los principales reproches que se le pueden hacer a la película es precisamente la omnipresencia del actor-director, en detrimento de secundarios de la categoría de Judi Dench, Michelle Pfeiffer, Johnny Depp, Derek Jacobi, Penélope Cruz o Willen Dafoe, que no desmerecen pero cuyos personajes apenas están definidos. Branagh incluso ha compuesto la letra de una de las canciones de la cinta, con música de Patrick Doyle –autor de la banda sonora– y la voz de Michelle Pfeiffer.

Queda así un filme elegante, entretenido a pesar de ciertos momentos algo farragosos narrativamente, que intenta modernizar ligeramente el original y que deja en el aire un debate moral planteado con una intencionada ambigüedad. Pero Poirot no tiene tiempo para más disquisiciones porque otro caso le espera. ¿Quizá una “Muerte en el Nilo”?

lunes, 27 de noviembre de 2017

Migros: "Que nadie esté solo por Navidad"

En fechas navideñas, es frecuente ver campañas de dibujos animados que destilan ternura en relatos conmovedores. Hace dos años, por ejemplo, Lotería de Navidad nos contó una historia preciosa: la de Justino, un guardia de seguridad de una fábrica de maniquíes que un día ve recompensada su generosidad durante años por parte de aquellos a los que ha servido de forma callada.

La animación permite engrandecer los pequeños objetos y hacer adorables las pequeñas criaturas. Quizás por eso este año ha sido un recurso bastante popular: hemos visto spots protagonizados por un pan de jengibre, por osos de peluche y hasta por decoraciones del árbol de Navidad.

Sin embargo, ésta que ahora presento es la idea más inusual de todas: una cadena de supermercados de Suiza, Migros, imagina a un pequeño y simpático gnomo viviendo en el interior del escáner de la caja del supermercado. Resulta que esta pequeña criatura es responsable de hacer esos "pitidos" que los clientes escuchan mientras hacen sus compras.

El anuncio, animado por Passion Pictures para la agencia Wirz BBDO, nos muestra al gnomo escapando una noche de su caja y descubriendo la belleza de la Navidad. La pena se apodera de él cuando ve que no puede salir del supermercado y presiente que estará solo en esos días alegría y felicidad. Sin embargo, la repentina ayuda de una cajera le permitirá pasar una noche verdaderamente feliz… Y es que, como nos recuerda el eslogan final, “nadie debería estar solo en Navidad”.

¡Feliz storytelling, y feliz Navidad a todos!

jueves, 23 de noviembre de 2017

Canto a la amistad: "Tenemos que vernos más"

Al abrir el Facebook, el protagonista del anuncio descubre este mensaje: “Eduardo y tú sois amigos desde hace 8 años”. Esa frase le anima a escribir en privado a su amigo. Quiere retomar el contacto y recordarle que su amistad es más duradera y profunda de lo que una web pueda saber. El spot, que llega en fechas navideñas, forma parte de una campaña publicitaria para licores Ruavieja titulada Tenemos que vernos más y defiende la importancia de mantener los vínculos afectivos.

Como señala Juan García-Escudero, director creativo de la campaña, el storytelling del spot pretende conmover y hacer pensar. “Aunque sea un anuncio, el relato comparte más códigos con el cine que con la publicidad clásica. Apela a las emociones en vez de al discurso promocional. Por fortuna, los anunciantes comienzan a entender que este es el lenguaje que les puede conectar con el público”.

A lo largo del anuncio se muestra una amistad que se remonta a la infancia. Por eso escribe el protagonista: “Esta red social no tiene ni idea... de lo mucho que te aterra hacer daño a los demás, sobre todo a los amigos. Por eso es incapaz de comprender por qué llevamos tanto tiempo sin vernos”.

Mostrar a dos hombres con sentimientos (¡en las antípodas de los clichés publicitarios de bebidas alcohólicas!) es una de las mejores ideas de la campaña, y que da a este relato un sabor especial.

Para rodar esta película de 90 segundos, la agencia Leo Burnett ha contado con el director de cine Santiago Zannou, que ha realizado ya dos de los anuncios más comentados de Lotería de Navidad. En el de 2014, el dueño de un bar había reservado un décimo premiado tras el despiste de uno de sus clientes habituales. Y en el del año pasado, una maestra jubilada cree por error que le ha tocado el Gordo y sus familiares y vecinos se esfuerzan por no estropear su ilusión.

Cuando se acerca la Navidad, la televisión se llena de campañas que apelan a las emociones del espectador. Y es que, como señala García-Escudero, “en publicidad, estos mensajes emocionales suelen encajan mejor durante el período navideño, porque es una época muy propicia para conectar con nuestros seres queridos”.

Sin duda, estamos ante una sabia combinación de emociones y storytelling. Un cóctel que cada vez funciona mejor en el ámbito de la publicidad.

martes, 14 de noviembre de 2017

"La librería", de Isabel Coixet: entre libros y sueños

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Dice Isabel Coixet que en la protagonista de “La librería”, su último film, hay mucho de ella misma. En primer lugar como mujer: esa mezcla de ingenuidad y de coraje, de bondad y de pasión, de idealismo y de aceptación pacífica de la realidad, parece definirla de alguna manera.

Y en segundo lugar como amante de la buena literatura: cuando en 2007 leyó la novela homónima que la británica Penelope Fitzgerald publicó en 1978, decidió que algún día la adaptaría a la pantalla grande. Una década después, el pasado 10 de noviembre, Coixet estrenó su película en España.

Fitzgerald utiliza a lo largo de todo el relato una fina ironía típicamente british que no siempre es fácil trasladar a la pantalla. De ahí que Coixet, autora también del guión, se haya permitido algunas licencias que compensen esta dificultad y beneficien al espectador. El resultado es una cinta con encanto, apacible, culta, de sabor agridulce pero con final esperanzador.

La librería” está ambientada en 1959 y se centra en el personaje de Florence Green (Emily Mortimer), una joven viuda de guerra sin hijos que se instala en Hardborough, un pequeño pueblo de la costa británica. Florence tiene un sueño: abrir una librería en un histórico edificio local lleno de humedad y casi ruinoso. Es un sueño inspirado por su afición a la lectura y, sobre todo, por el permanente recuerdo de su marido al que amó tiernamente y con quien trabajó en una librería. Pero Florence no lo tendrá fácil, porque su proyecto chocará con los intereses de Violet Gamart (Patricia Clarkson), la aristócrata del pueblo, que intentará boicotear el plan de Florence. En el lado bueno contará con el apoyo del misterioso Mr. Brundish (Bill Nighy) y de la pequeña y espabilada Christine (Honor Kneafsey).

La interpretación de Emily Mortimer es de lo mejor de la película y a través de ella contemplamos a una Florence delicada y sensible, pero no débil; generosa frente a la mezquindad que le rodea, pero nunca resentida; decidida pero no impositiva; firme y a la vez serena. Jean-Claude Larrieu es el responsable de la espléndida fotografía, reconfortante en los cálidos interiores y naturalista en la representación de una climatología a veces desapacible, como un reflejo del trato que recibe Florence en Hardborough.

Cualquier proceso creativo tropezará con obstáculos, parece querer recordarnos Coixet, pero el noble esfuerzo por superarlos desarrolla nuestra propia humanidad; y al mirar hacia atrás quizá descubramos que no estamos solos, que hay otros que nos siguen...

"Danielle": Lotería Nacional nos mete en la Navidad

El anuncio del Sorteo Extraordinario de Navidad se ha convertido en uno de los símbolos de la época navideña: el auténtico pistoletazo de salida para el inicio de las felicitaciones, los mensajes y los sentimientos de la Navidad.

Con un poco de adelanto, Lotería Nacional presentó ayer lunes el spot de este año, titulado "Danielle", firmado por el director español Alejandro Amenábar y realizado por la agencia de publicidad Leo Burnett. En el cortometraje se cuenta la historia de Danielle, una joven venida del espacio que llega a Madrid por Navidad. Ella queda fascinada por todo lo que ve. No sabe español y está desorientada, pero entra en una administración de Lotería y allí conoce a Daniel, quien le ayuda a comprar un décimo y pide para él el mismo número: sin saberlo, van a compartir la misma suerte. Así da comienzo su historia de amor.

Pasean por puntos emblemáticos de la capital, van a tomar algo y finalmente Daniel le acoge en su casa. Comparten los días previos a la Navidad y poco a poco se enamoran, mientras ella se va humanizando. Pero un día, poco antes del Sorteo de Navidad, Danielle se pierde intentando volver a casa. El amor es puesto a prueba por ambas partes, pues ambos saben lo distintos que son, pero creen firmemente en que el amor –y la suerte– pueden unirles...

Con esta historia de sueños navideños, Amenábar ha cogido el testigo del también director de cine Santiago Zannou, que dirigió el spot del año pasado protagonizado por Carmina, una anciana que confunde el día del sorteo y piensa que le ha tocado el Gordo.

La historia de “Danielle” se ha presentado en dos formatos: un corto de 20 minutos de duración y un spot de 3 y medio. En este segundo formato, como si fuera un cuento de Navidad, os la comparto.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Nenuco: Amor maternal, amor incondicional

La voz en off  de una mujer apunta un itinerario romántico: “Un día me enamoré de un desconocido. Ese amor cambió mi vida…”. En paralelo, la imagen nos muestra quién es el que ha robado su corazón: protegido por su brazo y sus caricias, está su hijo recién nacido.

La emoción sube de tono cuando ella recuerda la profunda relación que se ha creado entre los dos: “Si no puede dormir, saco fuerzas para estar a su lado. Si no come, soy yo la que siente un vacío…”.

Sólo quien ha dado a luz puede comprender la plenitud de amor que una madre derrocha en el hijo. Ese “desconocido” que irrumpe en la propia vida y es capaz de enamorar, de dar sentido a todos los sufrimientos, llena el corazón por completo: “Si algo le duele, me duele más a mí…”.

En los últimos años, Nenuco ha sabido crear un sólido storytelling en torno a la idea del “amor incondicional” de una madre hacia su hijo. Un amor que entienden perfectamente las madres vocacionales, las que se sienten orgullosas de serlo y que –junto a su proyección profesional– valoran aún más su familia y saben encontrar en ella su felicidad: “Y cuando sonríe soy la mujer más feliz del mundo…”.

Me ha alegrado mucho ver que unas alumnas de 1º de Publicidad de UIC Barcelona han seleccionado esta campaña como tema para su trabajo en clase. Ellas son: Nuria Escudé, Andrea García, Irina Rafel, Nuria Palomares y Alba Perarnau. Han hecho un trabajo espléndido, pues han sabido analizar el vínculo emocional que la marca establece con su público.

Como señala con acierto el eslogan de la campaña, hay amores que suenan a Nenuco. (Para ver el spot, pincha en la imagen).