
Mi amigo
Rafael Cañizares, seguidor del blog y amante de la buena cerveza, me envía esta campaña de
Cruzcampo, que se estrenó en diciembre de 2009: "
Hecha de Andalucía".
¿Por qué la he seleccionado?
Porque es simpática, divertida, amable; porque trasmite optimismo y ganas de vivir... Pero, sobre todo, porque habla de un valor que hoy en día está de capa caída y muy necesitado de que lo recuperemos. Me refiero a la virtud de la
piedad: no en el sentido de compasión hacia el que sufre (que es una acepción derivada), sino de la "
pietas" clásica:
la virtud que nos lleva a reconocer y agradecer todo lo que hemos recibido de nuestros mayores: de nuestros padres, de nuestros antepasados, de nuestra tierra.
En el sentido más alto, y en un contexto religioso, la piedad nos lleva a reconocer lo que hemos recibido de Dios: la vida, el ser, sus dones, su ayuda siempre. En un segundo nivel,
la piedad nos lleva a los hijos a reconocer lo que debemos a nuestros padres, y a desear cuidarles -más aún cuando no pueden valerse por sí mismos- porque nos han transmitido la vida, la educación, el cariño... ¡todo! En un sentido más amplio, la piedad nos lleva a
reconocer lo que debemos a nuestros maestros, educadores, amigos... a todos los que nos han ayudado en nuestra vida, quizás en los momentos difíciles. Y, finalmente, la piedad nos mueve a reconocer la deuda contraída con quienes han forjado nuestra historia y con la tierra en la que hemos nacido.
Sí, de nuestra tierra hemos recibido mucho: hemos heredado una cultura, un carácter, un paisaje, una forma de ser. Eso no nos separa de quienes tienes otra tierra y otras raíces, pero sí nos proporciona identidad. Sabemos quiénes somos, y nos orgullecemos de ser así. Eso es un valor que compartimos y que, siendo cada uno único e irrepetible,
a la vez nos hace compatriotas; de alguna forma, no sólo simbólica, nos hace hermanos. Yo, que no nací aquí pero que llevo en Andalucía 18 años, siento una enorme deuda de gratitud por todo lo que he recibido en esta tierra.
Esta es una campaña en la que
Cruzcampo se enorgullece de sus raíces andaluzas.
Y rinde un precioso homenaje -a la vez poético y divertido- a la impronta y al carácter andaluz. Empieza con una declaración y con un recuerdo histórico:
"Andalucía no es donde termina Europa, es donde empieza. Aquí es donde se inició el Nuevo Mundo..."Después viene ese canto emotivo al carácter de Andalucía. "
El andaluz no es un acento, es un castellano entre amigos. Nuestros trajes no se lucen, ¡son de luz! En Andalucía no nos dan miedo los cuernos, los toreamos. No andamos por la calle, ¡la vivimos!". Por eso aceptamos la chispa y la gracia de esta sentencia: "
Y en Andalucía no exageramos, son los demás los que se quedan cortos".
Sí, el amor a las raíces, la piedad hacia quienes nos han precedido, es el gran valor de este anuncio.
Ahí está nuestro carácter y nuestra historia. Ahí está todo cuanto amamos y somos. Porque, en parte, es verdad que estamos hechos de Andalucía. ¡Y nos sentimos bien orgullosos!