Jaume Figa me ha hecho llegar este anuncio que Campofrío ha lanzado hace dos días para felicitarnos la Navidad. Es un anuncio que rompe la línea de años anteriores: no hay cómicos que se abrazan, ni Fofito que escribe el curriculum de todos. Lo que hay es una historia sencilla que nos habla del valor de lo cotidiano, del amor en lo pequeño. El corazón del argumento se resume en esta idea: “Si despertáramos de un letargo prolongado ¿seríamos capaz de ver nuestra vida con ojos nuevos?”
Ese es el reto que afronta el personaje interpretado por Tristán Ulloa cuando despierta de un coma profundo. Su mujer (Emma Suárez) tiene que guiarle en su Despertar (título de este anuncio, que dirige Itziar Bollaín) para que se reencuentre con su vida. Vuelve a ver, con ojos nuevos –como si fuera la primera vez– a su hija, ya adolescente; a su familia, que sabe de él tantas cosas; a sus amigos, que le conocen perfectamente… Y también su pueblo, sus costumbres, su equipo de fútbol…
El spot va tocando nuestro corazón poco a poco, a la vez que nos hace sonreír. Va diciéndonos que podemos “volver a nacer” y volver a vivir. (Por eso resulta tan acertada la canción “Volver”, que oímos en el momento central del vídeo).
Ese crescendo emocional estalla en el desenlace de la historia. Tristán Ulloa nos pone en situación cuando habla del tono del anuncio: “Es positivo pero no esconde nada; hay un amigo que lee el periódico y dice: 'vaya, mierda, dentro de poco, en este país no se podrá hacer nada', y esos son los claroscuros de España, hay cosas que no funcionan pero a pesar de todo uno pone la mejor cara para sacar el día a día adelante”.
Es en ese momento cuando el protagonista exclama su frase clave. Entonces descubrimos que ese hombre no está “aún dormido”, como algunos piensan, sino que es muy consciente de lo que verdaderamente importa en la vida. Tras la enfermedad, ha recuperado la cordura, ha recuperado la inocencia que nosotros hemos perdido en el camino, y es capaz de ver la vida con ojos nuevos.
Desde luego, no es un anuncio navideño. Pero sí es positivo y muy, muy emotivo. Por si a Tristán Ulloa se le olvida, lo digo yo: ¡Feliz Navidad, y que todos volvamos a ser niños en el 2016!
Ese es el reto que afronta el personaje interpretado por Tristán Ulloa cuando despierta de un coma profundo. Su mujer (Emma Suárez) tiene que guiarle en su Despertar (título de este anuncio, que dirige Itziar Bollaín) para que se reencuentre con su vida. Vuelve a ver, con ojos nuevos –como si fuera la primera vez– a su hija, ya adolescente; a su familia, que sabe de él tantas cosas; a sus amigos, que le conocen perfectamente… Y también su pueblo, sus costumbres, su equipo de fútbol…
El spot va tocando nuestro corazón poco a poco, a la vez que nos hace sonreír. Va diciéndonos que podemos “volver a nacer” y volver a vivir. (Por eso resulta tan acertada la canción “Volver”, que oímos en el momento central del vídeo).
Ese crescendo emocional estalla en el desenlace de la historia. Tristán Ulloa nos pone en situación cuando habla del tono del anuncio: “Es positivo pero no esconde nada; hay un amigo que lee el periódico y dice: 'vaya, mierda, dentro de poco, en este país no se podrá hacer nada', y esos son los claroscuros de España, hay cosas que no funcionan pero a pesar de todo uno pone la mejor cara para sacar el día a día adelante”.
Es en ese momento cuando el protagonista exclama su frase clave. Entonces descubrimos que ese hombre no está “aún dormido”, como algunos piensan, sino que es muy consciente de lo que verdaderamente importa en la vida. Tras la enfermedad, ha recuperado la cordura, ha recuperado la inocencia que nosotros hemos perdido en el camino, y es capaz de ver la vida con ojos nuevos.
Desde luego, no es un anuncio navideño. Pero sí es positivo y muy, muy emotivo. Por si a Tristán Ulloa se le olvida, lo digo yo: ¡Feliz Navidad, y que todos volvamos a ser niños en el 2016!





2. La Natividad (2006), de Catherine Hardwicke. Recrea con acierto los escenarios, costumbres y utillaje de la época en que nació Cristo, pero falla en el retrato de 
5. De ilusión también se vive (1947), de George Seaton. Cercana la Navidad, la jefe de unos grandes almacenes contrata a un viejecito barbudo y simpático para que haga de Santa Claus. El anciano acapara pronto la atención de todos por su derroche de simpatía, y también porque afirma que es el verdadero Santa Claus. Con este planteamiento, la jefa quiere devolver a todos los ciudadanos el auténtico sentido de la Navidad, incluyendo a su escéptica hija. Cinta entrañable, nominada a los Oscar, donde se hace una dura crítica a los impulsos materialistas y consumidores que se anteponen, en estas fechas, al verdadero significado de la Navidad.
8. Polar Express (2005), de Robert Zemeckis. Un niño que ha perdido la ilusión de la Navidad se ve metido en un tren rumbo al Polo Norte, para conocer a Santa Claus. 








