domingo, 9 de diciembre de 2012

Spot de la semana: "Esperando los regalos de Navidad"

En estas semanas previas a la Navidad, los niños empiezan ya a soñar con los regalos que les traerán Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Su anhelo de juguetes parece crecer de día en día, y no es raro que acabe convirtiéndose en una dulce obsesión. A veces, hasta llegan a ponerse un poco pesados…

Puede parecer que es un síntoma de egoísmo infantil. Pero eso sería un juicio demasiado apresurado. Junto al anhelo, hay también ilusión, sueño, alegría compartida. Ese deseo infantil puede ser pieza de unión con los hermanos y con toda la familia. Y hasta es un síntoma de que el niño sabe lo que estamos celebrando. Es el cumpleaños de Jesús, ¿por qué no vamos a celebrarlo? Decoramos las calles y las plazas, ponemos adornos y belenes… como cualquier niño hace en el día de su aniversario. E invita a todos los niños, y les da regalos.

Por eso, junto al deseo ferviente de recibir obsequios, surge en los pequeños el deseo de dar, y de compartir. Surge lo mejor de nosotros: esa inocencia que ellos aún tienen y que tantas veces anhelamos los mayores. Sí, como sale a relucir en este anuncio, la espera de los regalos de Reyes es también una ocasión para dar, y para ser feliz compartiendo con los demás. Todo un ejemplo para los que ya no somos tan niños…

domingo, 2 de diciembre de 2012

Navidad "digital": La Virgen y San José usan Twitter, y también Google Maps para llegar a Belén

Quizás lo conozcáis, porque fue uno de los vídeos que más circularon la pasada Navidad. A mí me lo envió Jaime Vergara hace tiempo, y después David Isaacs, José Miguel Ponce y otros amigos más. Gracias a todos ellos.

Rescatándolo del olvido, lo traigo hoy a la sección "spot de la Semana" porque me parece una manera simpática de ir preparando las fiestas navideñas. Me gusta la forma en que se unen -anacrónica y simbólicamente- la más fría y avanzada tecnología con el más cálido y antiguo de los Mensajes. En Belén y en nuestra sociedad, se da todos los años un gran reto de comunicación: el de transmitir, con urgencia y a la vez con cariño, el Mensaje más importante de la historia: Dios se ha hecho hombre. Los pastores tenían prisa por llegar a Belén, y las nuevas tecnologías tienen prisa por hacernos llegar esa misma noticia.

A pesar de todo lo que hemos vivido en 2012 (Huracán Sandy en EEUU, Terremotos en Chile y en México, Palestina convertida en un nuevo Estado), ninguna de esas noticias ha sido tan luminosa e importante como la que ahora se aproxima: la noticia de la Navidad. Porque esa Noticia siempre nos redime, siempre nos transforma. Nos dice algo al corazón de todos los hombres. Siempre resulta actual, aunque cambien las tecnologías.

A pesar de su tono jocoso, el tratamiento de la Navidad en este vídeo es siempre positivo y respetuoso. Es una ficción sobre cómo hubiera sido la Navidad en el siglo XXI. Y nos lo cuenta desde el punto de vista de María.

A la Virgen le llega de Gabriel un mensaje al iPhone: “Tú serás la Madre de Dios”. María busca en Wikipedia lo que allí se dice sobre el “Espíritu Santo”. Acto seguido, envía a José un e-mail: “Tenemos que hablar, estoy embarazada”, y busca en Google Maps: "Cómo llegar desde Nazareth hasta Belén". Por si acaso, selecciona la opción: “evitar autopistas. A partir de ahí, seguimos todo el bello relato de San Lucas de la mano de las nuevas tecnologías.

Quizás el momento más divertido es cuando aparecen en danza los Magos. José, por medio de Facebook, crea un evento y les invita a conocer a su hijo. Los tres Reyes confirman su asistencia, buscan la Estrella y se hacen sus "seguidores". Melchor escribe entonces un e-mail a Baltasar: 1) Asunto: “Regalos.” 2) Texto: “¿Ya sabes qué le llevaremos al Niño?”. Y Baltasar contesta: "Gaspar y yo compramos en www.amazon.com , y nos fue bien". En la gran oferta de regalos de esa web, eligen tres presentes: 10 Kg de oro, 100 palos de incienso y 3 sacos de Mirra.

La conclusión final del vídeo no puede ser más apropiada: “Los tiempos cambian. El mensaje de paz permanece”. Por eso, adelantándome unos días a esa gran Noticia, dejadme que os diga con este vídeo... ¡Feliz Navidad a todos! Y que una vez más la Navidad nos transforme...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Spot de la semana: "Amor imposible entre un fotógrafo y una peluquera"

Es un relato de amor contado sólo con imágenes. Creo que lo dije en otra ocasión. Aquí sobran las palabras, porque los gestos y las miradas lo dicen todo.

La historia comienza en un parque, con un encuentro apenas fugaz y un saludo aún más breve. Todo muy normal. Pero la narración, tan redonda en todos sus detalles, muy pronto se nos antoja  sublime.

Poco a poco, se teje una sutil paradoja. El fotógrafo, experto para “ver” los instantes mágicos de la vida, se vuelve “ciego” para los gestos cotidianos que ella espera: ella  quiere compartir el paraguas, en vez de que cada uno pasee con el suyo. Y al revés: ella, que es la primera en "ver" el afecto que les une, se vuelve "ciega" a resultas de ese amor… Cruel ironía del destino.

Pero no es sólo un momento, porque la metáfora de la ceguera “ilumina” toda la historia. Casi al comienzo, en la escena en que ella le lava el pelo, la joven arroja sobre él, sin querer, agua con jabón sobre sus ojos, y eso marca el comienzo de todo. Más adelante, en el estudio de fotografía, ella deja caer, desde lo alto, un líquido sobe sus ojos, y eso será el comienzo del fin. Previamente, hemos visto caer la lluvia durante su primera cita, anticipando la amenaza que sobre ellos se cierne.

Esa es la clave: una historia de “visión” y “no visión”. Como la constante presencia de la cámara fotográfica, que capta lo exterior, pero nunca lo interior de las personas. O esa fotografía casual, en su primer encuentro en el parque, que acabará siendo la imagen que aparezca en la portada. O ese rostro de la chica que se vuelve hacia la cámara, como interpelándonos a cada uno de nosotros. O esos dos recién operados, que no se ven, que no se encuentran…

Una historia hermosa… salvo el desenlace, que nos deja con un terrible amargor. Todos hubiéramos deseado que acabara de otro modo: “Yo te cuidaré, pase lo que pase, por todo lo que me has dado…”. Eso debería haberle dicho ella. Pero así son muchas de las historias orientales: tienen una fuerte querencia por la tragedia. Con todo, es hermoso el amor que aquí se cuenta. Y con él podemos quedarnos…

lunes, 19 de noviembre de 2012

Spot de la semana: "Antes de publicar en Internet, piénsalo"

A principios de 2008 comenzó en los Estados Unidos una campaña publicitaria que dio mucho que hablar: Think before you post (Piénsalo antes de publicar). Su objetivo era alertar a padres y adolescentes de los peligros de un uso imprudente de las redes sociales.

La campaña fue promovida por el National Center for Missing & Exploited Children (Centro Nacional para Niños Explotados y/o Desaparecidos ) y el Ad Council (Consejo de la Publicidad), dos organizaciones norteamericanas sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es lograr que los usuarios de Internet sean conscientes de las implicaciones que puede llegar a tener la publicación de cierto tipo de fotografías y otros contenidos en el ciberespacio. Con facilidad, esas fotografías pueden llegar a manos de terceros y ser utilizadas de manera inapropiada.

Los gestores de redes sociales en España se han comprometido a luchar para evitar cualquier tipo de extorsión a los menores, y han establecido la edad mínima de 14 años para abrir un perfil. Pero la realidad es que, según avalan diversos informes, un 27% de los niños de 8 a 11 años que navegan en la Red se ha abierto un perfil en las redes sociales y ha falseado su edad para poder hacerlo.

En Estados Unidos la situación se agrava. Según esos mismos informes, el 61% de los menores entre 13 y 17 años posee un perfil en las redes sociales y el 50% reconoce haber publicado fotografías personales más o menos “divertidas” o alocadas. Muchos no piensan en el riesgo que eso puede suponer, pero lo cierto es que el 15% de los adolescentes norteamericanos que están en las redes han sufrido algún tipo de acoso sexual. Las adolescentes tienen un particular riesgo: el 70% de esos acosos se dirigen a niñas. Anuncios como éste pueden hacer pensar a los jóvenes –y a sus padres- acerca de las consecuencias de sus actos en Internet.



Esta campaña tuvo tanto éxito que se diseñó una continuación dirigida específicamente en las chicas adolescentes. Se quería transmitirles un mensaje sencillo: una vez que publiques una foto, ya no la puedes controlar. No sabes quién la ve, quién se la descarga, qué uso hacen de ella. Pueden copiarla y distribuirla, pueden compartirla con comentarios impropios... o pueden utilizarla como chantaje. Cuando quieras quitarla, puede ser demasiado tarde.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Spot de la semana: "Quiero que vea a nuestra hija antes de morir"

El anuncio de esta semana tiene un singular precedente, que merece la pena ser contado. En febrero de 2012, saltó a los periódicos de todo el mundo la noticia de que Diane Aulger, de 31 años, y natural de Colony (Texas, Estados Unidos) había adelantado el nacimiento de su bebé once días para que su esposo, Mark, que había entrado en la fase terminal de un cáncer, pudiera conocer y besar a su hija.

En diciembre de 2011, ocho meses después de que Diane quedara embarazada, Mark sintió que su salud se deterioraba de forma angustiosa. Los médicos le habían diagnosticado cáncer de colon y le habían sometido a sesiones de quimioterapia, pero de repente sus pulmones empezaron a fallar sin que se pudiera poner remedio.

La insuficiencia respiratoria se agravó el 3 de enero de 2012, cuando tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, donde determinaron que se trataba de una fibrosis pulmonar. Diez días después, los médicos les informaron de que el estado de salud de Mark era ya terminal y de que su esperanza de vida no era de más de una semana.
Ante esta desesperada situación, la mujer decidió adelantar el parto para que Mark pudiera estrechar entre sus brazos a su quinto hijo antes de morir. El bebé, que al final resultó ser una niña, Savannah, tenía programado su nacimiento para el 29 de enero, pero pudo ver la luz el día 18 de ese mes. Mark la tuvo en sus brazos a los pocos minutos, y en seguida se vio rodeado por su mujer y sus cuatro hijos, que miraban conmovidos la escena. Diane pudo ver cumplido su sueño: su marido sostenía en sus brazos a su hija y lloraba de emoción. El 21 de enero, tres días después del nacimiento de Savannah, Mark ingresó en coma farmacológico y al cabo de 24 horas murió. De este suceso verdaderamente impresionante, dejaron constancia varios periódicos: entre otros, ABC, Diario Correo, Vanguardia de México o Estrella digital.

Esta historia de amor y de heroísmo merecería por sí sola un post en este blog. Pero lo más inaudito es descubrir que, un año antes de que sucediera, una empresa tailandesa imaginó este mismo relato para un spot maravillosamente antológico. Lo cuenta desde el punto de vista del médico, que se sorprende ante el rasgo de generosidad de la madre (anticipar el parto para que su marido vea a la niña) y el amor inconmensurable del padre (aferrarse a la vida y resistir al dolor para vivir un poco más y poder verla).

Dada su grave situación –nos dice la voz en off-, pudo haberse rendido mucho tiempo atrás”. Y el doctor reflexiona: “A lo largo de nuestras vidas llegamos a hacernos muchas preguntas: ‘¿Por qué estamos aquí?’ ‘¿Para qué nacimos?’… Quizás nos hacemos las preguntas equivocadas, y la correcta es: ‘¿Para quién vivimos?’

Un spot maravilloso, con el que hoy quiero celebrar el don de la vida y el amor de mis padres, el amor de los esposos y su entrega en cada criatura que traen al mundo. ¿Cabe mayor gesto de generosidad y de entrega?... Sí, decididamente, yo también quisiera ser Diane Aulger, y siento que el ejemplo de esta madre desconocida me ha inspirado hoy mucho más que todas las celebridades y los políticos...

domingo, 4 de noviembre de 2012

Carta de una madre con Alzheimer a su hija

Querida hija:

Escucha con atención lo que tengo que decirte... El día en que esta enfermedad se apodere totalmente de mí y ya no sea la misma, ten paciencia y compréndeme. Cuando derrame comida sobre mi blusa y olvide como atarme los zapatos, no te impacientes: recuerda las horas que pasé enseñándote esas mismas cosas.

Si al conversar contigo, repito las mismas palabras y sabes de sobra como terminan, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeña tuve que contarte mil veces el mismo cuento para que te durmieras.

Cuando a veces me haga mis necesidades, no te avergüences ni te sulfures, pues ya no puedo controlarme. Piensa cuántas veces, siendo tú una niña, te limpié y te ayudé cuando tampoco tú podías controlarte. Nunca me enfadé. Siempre esperé pacientemente a tu lado a que terminaras.

No me reproches cuando no quiera bañarme, no me regañes por eso. Recuerda aquellos años en que te perseguía por la casa para llevarte al aseo, y los miles de pretextos que inventé para hacer agradable tu baño.

Cuando me veas inútil e ignorante en todas las cosas tecnológicas, te suplico que me las expliques de modo sencillo. No me hieras con tu sonrisa burlona. Acuérdate de que fui yo quien te enseñó las cosas más importantes: comer, vestirte, leer, comportarte… y cómo enfrentarte a la vida tan bien como lo haces. Me alegra pensar que parte de tus triunfos son producto de mi esfuerzo durante años.

Cuando en algún momento llegue a olvidar de qué estamos hablando, dame tiempo para recordarlo. Y si no puedo, no te impacientes; tal vez no era importante, y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.

Cuando mis piernas me fallen por debilidad, dame tu mano para apoyarme… como yo lo hice cuando tú comenzaste a caminar. Cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir, no te asustes. Algún día entenderás que sólo estoy pidiendo cariño, y que en modo alguno me siento desgraciada. Para mí, tu compañía ha sido siempre mi mejor tesoro.

No te sientas triste al verme así. Quizás ya no entienda tus palabras, pero siempre entenderé tus abrazos, tus caricias y tus besos. Dame tu cariño y tu paciencia, que yo te devolveré gratitud y alegría con el inmenso amor que siempre te he tenido.

Al igual que te acompañé en el inicio de tu vida, te pido que me acompañes en el término de la mía. Siempre he querido lo mejor para ti y he pasado mi vida preparándote tu camino. Piensa entonces que, tras el paso que voy a dar, no te dejaré sola: voy a prepararte un camino muy bonito, en un lugar maravilloso... Y estaré siempre contigo.

Te deseo lo mejor para tu vida. Con todo mi corazón,

Tu madre.

lunes, 29 de octubre de 2012

Spot de la semana: "Más que regalos, sonrisas dulces"

Ana Muñoz, seguidora del blog y ferviente defensora de la buena publicidad, me ha enviado este vídeo como posible anuncio para la sección “Spot de la semana”. Lo he aceptado porque me parece una sugerente pieza publicitaria, bien guionizada y producida. De hecho, "entramos" en la historia muy rápido y muy a gusto, aunque la explícita mención de los patrocinadores -en la parte final- puede restar eficacia comunicadora y empañar la buena impresión del comienzo.

Se trata de una campaña de solidaridad promovida por una empresa de dulces. En ella colabora también la Fundación Theodora, una agrupación de payasos que trata de llevar un poco de alegría y diversión a los niños enfermos. En su página web señala que su objetivo es “aliviar el sufrimiento de los niños hospitalizados a través de la risa, porque la risa les hace fuertes”. De ahí el lema de la campaña: "Sonrisas dulces" nos habla de las dos entidades patrocinadoras -payasos y dulces- y de los dos regalos más apreciados por los menores.

Paradójicamente, en el comienzo de este anuncio no hay situaciones dulces, alegres o divertidas. En las primeras escenas se muestra la marginación, e incluso la burla, que puede sufrir un niño enfermo de cáncer. Sin pelo en la cabeza, sin amigos a su lado. Al padecimiento físico se une el padecimiento moral. Todos los esfuerzos de sus padres -su empeño para que viva una vida normal- parecen estrellarse en la indiferencia del entrono. Pero al final, surge la sonrisa, la alegría... ¡la solidaridad! Como decía un sabio profesor mío, “la solidaridad no es más que la caridad para quienes no quieren usar esta palabra, porque la solidaridad no es otra cosa que el amor de amistad, la comprensión de los que son diferentes, la entrega sincera a los demás”.

Me parece un mensaje especialmente bueno para estas fechas, en las que pronto veremos las luces de la Navidad. Para algunos, la mejor Navidad está en ser queridos y aceptados como son, porque así aflora en ellos una felicidad muy honda que a todos debería enriquecer.

domingo, 21 de octubre de 2012

Spot de la semana: "Profesiones hermosas, profesiones de servicio"

Todas las profesiones pueden vivirse como un servicio a los demás. Por encima del dinero o del prestigio social, muchas personas descubren cada día que su trabajo es, esencialmente, una ocasión de servir a quienes les rodean. El médico al enfermo, el profesor al alumno, el funcionario a todo el público.

Sin embargo, algunas profesiones tienen una especial vocación de servicio: como la de enfermera o la de madre de familia. Este tipo de profesiones exigen un compromiso y una atención que implican a la persona entera: no solo piden pericia técnica; requieren, de una manera especial, una riqueza personal muy grande: cariño, atención, ternura, generosidad...

De este segundo grupo, hoy quiero rendir un sentido homenaje a esas actividades de voluntariado que, muchas veces, pasan inadvertidas para la sociedad. Actividades muy valiosas, vinculadas al carácter necesariamente solidario de la naturaleza humana. Quienes son destinatarios de esas atenciones (niños, enfermos, personas mayores) sienten un agradecimiento muy especial, y "pagan" con afecto y ternura esa dedicación que no puede pagarse de ninguna otra forma. Desde luego, no con dinero.

Un brindis por las profesiones hermosas, las profesiones de servicio. Ojalá que el recuerdo y el agradecimiento de todos contibuyan a que no falten nunca personas que quieran llevarlas a cabo. Y ojalá que su ejemplo de entrega y voluntad de servir sean referentes claros para esa sociedad nuestra, con demasiada frecuencia preocupada tan solo de sí misma.

domingo, 14 de octubre de 2012

Spot de la semana: "El amor de los abuelos, un tesoro por descubrir"

El arranque del anuncio presagia tedio y desesperación: "Hola, mamá, soy Laura. ¿Puedo dejarte a los niños esta semana? Aquí están todo el día aburridos, enganchados a la tele...".

Lo intuimos. Una madre con buena voluntad que no puede con sus hijos hiper-tecnologizados. Con el fantasma de la vuelta al cole, intenta capear la última semana de vacaciones enviándolos a la casa rural de los abuelos. "Quizás lo que necesitan es un poco de aire fresco", piensa. Pero, en el fondo, ella misma no cree en el milagro.

Y, sin embargo, el milagro ocurre. Los abuelos, la naturaleza, la casa de campo: todo se alía para un nuevo descubrimiento. El milagro ocurre, sobre todo, en el alma de Pepe, ese adolescente que no sabe quién es y que siempre está aburrido: "Está rarísimo, lo único que le importa son los videojuegos y chatear en el ordenador".

En pocos días, empieza a surtir efecto su relación con los abuelos. Ya no son "los viejos", eternos olvidados en la ciudad, sino unos "segundos padres" que saben derrochar cariño y abrir los ojos a sus nietos. La comida casera, los juegos al aire libre, los fuegos de campamento; escuchar el mugido de una vaca y ver al ternero cómo se amamanta; coger con las manos los huevos recién puestos, y tumbarse sobre la hierba para ver pasar las nubes. Y montar a caballo, y dormir en una tumbona... Arreglar una vieja moto se convierte en un desafío... y en un regalo para la madre.

Al final, Pepe ha cambiado. Y nosotros con él. Hemos vuelto a descubrir esas cosas de siempre que nunca debimos perder. El amor a la naturaleza, la conversación en la familia... En este spot, el diálogo entre abuelos y nietos se palpa en cada plano, aunque no podamos oírlo. Por eso es tan conmovedora la frase final de la madre dirigida a la abuela: "Mamá, no sé cómo lo haces con los niños...".

El arte de las abuelas para encandilar a los nietos es uno de esos saberes que debemos aprender a valorar. En esta sociedad nuestra, que cada día arrincona más a los mayores, es de vital importancia que descubramos estas dos grandes verdades: que la vida natural no debe ser suplantada por la tecnología; y que el lugar de los abuelos es insustituible en la familia. Ellos tienen esa sabiduría amable que nos hace ver lo más valioso de la vida; y guardan un tesoro oculto, que sólo pueden ofrecer a quien se decide a compartir con ellos su existencia.

domingo, 7 de octubre de 2012

Spot de la semana: "Para mí, ganaste"

Hoy quiero sugeriros este anuncio. Es sencillo y, a la vez, muy valioso. Es una historia de amor y de lucha, de superación y de esfuerzo. Es hermosa. Y, lo más importante, es real.



Esta historia nos habla de amor, de cariño, de un afecto que supera las barreras del tiempo… y que permanece inalterable en la madurez y en la vejez. “Para mí, ganaste”: Para mí, tú has sido siempre el mejor de los hombres, el mejor de los maridos, el amor de mi vida, lo que siempre he deseado.

Tal como está narrada, la historia emociona y sobrecoge. Porque es hermosa. Pero, además, está basada en un caso real.

Sucedió el 20 de Octubre de 1968, en el estadio Olímpico de Ciudad de México. Tras la entrega de medallas de la maratón –tradicionalmente, la última prueba de los Juegos Olímpicos- se ha celebrado la ceremonia de clausura y los espectadores abandonan el estadio. Es ya noche cerrada. De repente, los altavoces se ponen de nuevo en funcionamiento y piden a los asistentes que se queden en el interior del recinto. En el exterior, se escuchan unas sirenas de la policía y se percibe el reflejo de numerosas motocicletas, con los faros encendidos, que alumbran el camino hasta el estadio olímpico. Todo avanza con lentitud.

Se oyen gritos de entusiasmo. Un grupo de personas que está en el túnel de entrada empieza a aplaudir y, en pocos segundos, el estadio entero ovaciona, como pocas veces se ha visto, a un atleta que está entrando en ese momento.

John Stephen Akhwari, nacido en 1942 en Manyara, Tanzania, surge del fondo de la oscuridad. Entra dando tumbos, con una pierna mal vendada que supura sangre y pus. Le quedan sólo 400 metros para llegar, y sigue corriendo, torpemente, tropezando a cada paso. El público entiende al fin y, puesto en pie, rompe en uno de los mayores aplausos que se han escuchado nunca en un estadio. Están presenciando un ejemplo histórico de valor y superación.

En cuanto Akhwari culmina los 42'195 Km., cae exhausto y es recogido por el personal médico, que lo traslada de inmediato a un hospital. Al día siguiente, en una rueda de prensa, Akhwari explica que había tropezado en el kilómetro 19, y en la caída se había destrozado la rodilla y dislocado un hombro. Cuando le preguntan:“¿y por qué siguió corriendo, si ya no podía ganar?”, Akhwari contesta: “Mi país no me envió a 5.000 millas para que empezase la carrera, me envío a 5.000 millas para que la acabase.”

Dos años después, Akhwari terminó quinto en la maratón de los Juegos de la Commonwealth, disputados en Edimburgo. Y en 1983, tres años después de su retirada, recibió la medalla de honor al héroe nacional de su país.