domingo, 28 de abril de 2013

Spot para el Día de la Madre: "Referencias"

El próximo domingo es el Día de la Madre, y he pensado que la mejor manera de celebrarlo es recordar este spot. Es bastante conocido: recibió numerosos premios y ha sido muy comentado en Internet.

La historia se resuelve en dos secuencias. En la primera, una madre de familia llega a casa con sensación de derrota: ha realizado una entrevista de trabajo y no ha conseguido el puesto por falta de referencias. En la segunda, el hijo se vuelve hacia la cámara y empieza a recordar todo lo que debe a su madre:

“Nací en 1986. Desde entonces, todos en casa le hemos creado unas ojeras que no oculta... Su carrera se ha basado en la persuasión: ¡me convenció de que las verduras me pondrían los ojos verdes! Imaginación no le falta, no…”

En ese momento, la confidencia se hace más íntima, más entrañable y amorosa: “La llamas y está. ¡Siempre está! Por eso no me he convertido en el imbécil que podría llegar a ser… Le saca partido a todo, es un genio. Debería darle las gracias a mi padre por haberla elegido”.

Sólo entonces nos damos cuenta de que el chico está delante del empleador y está relatando esas referencias que antes le faltaban. Por eso añade: “Yo creo que son buenas referencias, ¿no?”. Y, cuando ya se marcha, pensando que al menos ha podido decir algo bueno de su madre, nos sorprende la respuesta del ejecutivo: “Lo son. Quiero tenerla aquí”. La respuesta del chico es aún más sorprendente…

Este es un anuncio que roza la perfección. Cada vez que lo veo me sonrío y aprecio tantos detalles de mi madre que consideraba normales… Y que ahora, con el paso de los años, me doy cuenta de que han sido el apoyo de mi felicidad.

Hoy en día, que las teleseries nos muestran a tantos adolescentes enfrentados a sus padres, es un buen momento para mostrar este anuncio a tantos jóvenes olvidadizos. Yo lo hice el año pasado, en el último día de clase. Y una alumna me dijo al salir: “Ha sido el mejor anuncio que hemos visto este curso: me ha hecho descubrir el cariño que mi madre ha puesto, durante años, en tantas cosas pequeñas. Gracias por ponerlo precisamente hoy...”.

domingo, 21 de abril de 2013

Spot con valores: "Elogio de la vejez"

Hoy los medios audiovisuales rinden culto a la eterna juventud; la muestran como un ideal de vida, aunque para lograrla haya que recurrir al botox, a la cirugía plástica o a los tintes para el cabello. Por eso, es agradable descubrir un anuncio como éste, que plasma con mucho cariño la etapa tan maravillosa de la vida que es la vejez.

El protagonista tiene una idea feliz: organizar una fiesta con los hijos y los nietos, con los amigos de toda la vida, con aquel compañero de mus, o aquel otro que conocimos en la mili... y que aún nos sigue escribiendo.

En esa reunión donde el recuerdo se funde con el cariño, la vida se adorna con todo lo bueno que hemos vivido... La hija sonríe: "Siempre me leías el mismo cuento, pero cada noche hacías que fuera distinto". Y la esposa, que vivió su juventud en los años 50, suspira: "A mí siempre me has recordado a Sinatra...". Y el amigo futbolero, que saca a relucir su memoria de elefante: "25 de julio del 52. ¡Qué golazo metió Di Stéfano!...".

Sí, la vejez es el tiempo donde las cosas se remansan, y todo lo bueno que uno ha sembrado florece en todo su esplendor: tal vez más apagado, pero con un afecto infinito. La sociedad camina de prisa, y con frecuencia se olvida de esas personas que parecen inmóviles, pero que un día lucharon, trabajaron, y sufrieron... Y compartieron guerras y hambre... Y se sacrificaron lo indecible para formar una familia y sacar adelante a su país.

No nos olvidemos de ellos. Porque ellos se acuerdan muy bien de cuando nosotros éramos pequeños. Disfrutan recordando cuánto les necesitábamos... y siguen recordándonos cada día, aunque ahora no se acuerden de lo que han hecho esta misma mañana.

domingo, 14 de abril de 2013

Spot con valores: "El deporte más grande del mundo"

Jaume Figa, amigo y seguidor del blog, me envía este anuncio de Decathlon para la sección “Spot con valores”. Y, sinceramente, merece estar aquí. Porque su mensaje es divertido y optimista, porque es familiar; y, sobre todo, porque nos anima y enriquece.

Hasta el año 2012, la marca francesa se limitaba a adaptar sus campañas a cada uno de los países. Pero en febrero de este año ha lanzado un anuncio diferente en nuestro país, con una cierta referencia al carácter español. Tiene un mensaje motivador y alegre que pretende abarcar a todo su público y, a la vez, transmitir su filosofía como marca: “hacer accesible el deporte al mayor número de personas”.

La práctica de cualquier deporte ha sido siempre fuente de valores, centrados sobre todo en el valor de la competición: la ilusión, el empeño, la fuerza de voluntad; la superación personal y la lucha contra los propios fracasos; y, muchas veces, el afán de mejora, el logro de metas altas, la conquista del triunfo y de la gloria.

Sí, todo eso es verdad. Y en nuestra sociedad –podríamos añadir– ese mensaje del esfuerzo y el sacrificio personal resulta más necesario que nunca. Pero el deporte tiene también otros valores para quienes nunca ganaremos en un estadio: compartir una afición con los amigos o compañeros, disfrutar de una paseo en bici con los hijos o la familia entera, sentir la brisa del mar mientras se corre por la playa sin la necesidad agobiante de conquistar un triunfo.

Con una mirada cercana y optimista, la marca acoge y anima en este anuncio a quienes practican cualquier deporte pero no se creen tan deportistas que quieran desconectar del trabajo o del mundo. Es más, a veces quizás lo practican a su manera. Por eso nos dice: “A todos aquellos que no conocen las reglas, las cambian o se inventan unas nuevas. Que viven del deporte sin nadie que les patrocine, que ganan trofeos mucho más importantes que el oro, la plata o el bronce…”.

Por otra parte, el anuncio es también una invitación a dar un salto personal: de sólo “ver” el deporte en televisión (fútbol, tenis, baloncesto) a practicarlo en la vida real. Da igual el nivel alcanzado, o la edad o la seriedad con que uno se lo tome. Hay otros valores además del triunfo. Como disfrutar, compartir, aprender y otras muchas cosas que suceden cuando practicamos deporte. O el sentirnos apoyados por quienes nos aprecian. Tal vez por eso, la frase más acertada es la que oímos casi al final: “A todos los que no tienen admiradores, sino gente que les quiere”.

Verdaderamente, Decathlon ha dado en el clavo. Y la mejor prueba de ello es el comentario anónimo que apareció en una red social, a propósito de este anuncio: “¡Ay, Dios míos! Como me ha recordado a mí el niño del tenis. Hace un año que empecé las clases, y cada día es un reto. Algunos me dicen ‘¡Pero si tienes 39 tacos, que ya no vas a ser Nadal!’. Me da lo mismo, es algo que siempre quise hacer, y ahora que tango la oportunidad de hacerlo con mis hijos, disfruto al máximo con ellos. No espero ningún otro triunfo”

domingo, 7 de abril de 2013

Estreno el 12 de abril de "October baby", la historia real de una chica que fue abortada... y sobrevivió

October Baby es una película que arrasó en su estreno en USA. Cuenta la historia de Gianna Jessen, que sobrevivió a un aborto y lleva varios años haciendo una gran labor a favor de la vida. Hablamos de ella en este blog. Os adjunto la reseña publicada en Decine21,  el trailer del filme y un vídeo con palabras de la propia Gianna Jessen: quizás lo más valioso y sorprendente de este post.

Hannah es una joven estudiante que se prepara para su debut teatral en la universidad. Pero no llegará muy lejos, ya que tras pronunciar las primeras líneas de su papel, se desmaya ante el sorprendido público. Después de pasar unos días en el hospital, averigua que las crisis de asma y epilepsia que ha padecido desde pequeña son las secuelas de un parto complicado. Hannah descubre de golpe que sobrevivió a un aborto, y que sus padres la adoptaron cuando fue abandonada por su madre biológica. De pronto ve con claridad que su vida ha sido una farsa. Confusa y enojada, y sin el permiso de sus padres adoptivos, se embarca con unos amigos en un alocado viaje para encontrar sus raíces y localizar a su verdadera madre.

Los productores de Gigantes hacia la victoria y Prueba de fuego son los responsables de esta nueva película de marcado carácter antropológico, enriquecido por una explícita visión cristiana de la vida. En October Baby el tema principalísimo es el del aborto, pero lejos de regodearse en imágenes traumáticas o escenas truculentas, hay un perspectiva optimista al acercarse a un tema tan controvertido, ya que la propia narración estriba y desemboca en una celebración de la vida. Es como darle la vuelta a la tortilla. El equipo de guionistas ofrece además varios temas colaterales de enorme importancia, como son la necesidad de perdonar y perdonarse para ser libres, la importancia de abrir el corazón para poder acoger el consejo oportuno, la fe en Dios, el amor limpio entre los jóvenes, la relación entre padres e hijos, etc.

Pero las historias además de ser buenas deben estar bien contadas. Y la productora independiente Provident Films no comete el error de devaluar técnicamente el proyecto. Así los directores Andrew y Jon Erwin ruedan con gran oficio, saben manejar la cámara suavemente, sin que se note, pero fijándola con fuerza en primeros planos cuando es necesario. Por el contrario, rechinan algunas situaciones forzadamente diseñadas (véanse los episodios con el policía y con la enfermera); y es verdad que, más que en otros filmes, en October Baby hay un recurso exagerado –muy yanqui, podríamos decir– a la lágrima fácil, a jugar con el corazoncito del espectador. Pero esto no es óbice para restar entidad a lo que se narra. El reparto, con tan sólo algún rostro conocido –John Schneider (Smallville)–, está muy bien, comenzando por la protagonista, Rachel Hendrix.


TRAILER- Español OCTOBER BABY from European Dreams Factory on Vimeo.


domingo, 31 de marzo de 2013

Spot con valores: "Hijo, puedes contar conmigo"

José Luis Esteve me envió esta campaña hace unos días. Me insistió en que la publicase porque –me decía- “hay muchos anuncios que nos recuerdan el día de la madre, pero ¿quién nos habla de la figura del padre?”. Y tiene razón. Así que he decidido hacerle caso.

“Puedes contar conmigo” es un emotivo spot de McDonald’s que nos lleva de la mano por un recorrido agridulce que conocemos bien: las idas y venidas de los hijos en relación a sus padres: hay momentos de ternura y acercamiento, pero llegan también los estallidos de crispación, de rebeldía, de desencuentro.

La historia empieza con el principio: un hombre que sueña con ser padre, y que casi muere de infarto el día en que nace su criatura. Ahí arranca la historia de su familia y su relación con el chico. Al principio todos son alegrías: sus primeros pasos en la playa, sus primeras lecciones sobre la vida, sus primeras risas compartidas… Después sobreviene un progresivo distanciamiento: los primeros enfados, las ausencias en casa, los conflictos por las notas… De repente, los padres asisten al enamoramiento de su hijo. Y, desde la distancia (una aparente distancia, en realidad muy cercana), le ven tambalearse porque ella se va. Y están a su lado, y le animan, y le ayudan a superar la prueba.

Las tornas cambian de nuevo. El chico comprende que ellos han estado siempre a su lado, y que siempre estarán allí. Lo descubre, sobre todo, cuando llega el momento de abandonar el nido y formar un nuevo hogar. Y, más aún, cuando él esté en el mismo lugar que ocupó su padre y empiece a temblar en el hospital porque… va a convertirse en padre.

Sí, entonces caemos en la cuenta de que el lema de la campaña sólo se comprende cuando se enuncia por completo: “Puedes contar conmigo, como yo puedo contar contigo”. Y que la letra de esa preciosa balada de Bruno Mars, “Count on Me”, esconde en verdad una significación mucho más profunda: “Si alguna vez te encuentras perdido en el mar, navegaré por el mundo para encontrarte…”

Es más que un spot. Es un homenaje a la figura del padre –tan olvidado, como nos decía José Luis- y, sobre todo, un rendido agradecimiento a todo lo que nos ha regalado, sin darle apenas importancia: las cosas que nos ha enseñado, los juegos que ha compartido, la vida que nos ha dado.

Gracias, papá. Hoy me acuerdo especialmente de ti.

domingo, 24 de marzo de 2013

La más grande historia de amor

La trascendencia de esta Semana Santa que hoy comenzamos (todo lo que viviremos: procesiones, representaciones de la pasión de Jesús, recuerdos muy vivos de su agonía y de su muerte) me lleva a buscar hoy un "Video de la Semana" muy especial.

Es una historia de amor. Sin duda, la más grande historia de amor que se haya contado nunca. En Youtube lo podéis encontrar con un título parecido: "La mejor historia de amor". Yo también opino que es así. Es, además, una historia de entrega y de sacrificio, de solidaridad y de familia, de redención y de holocausto. Una historia de amor entre un padre y su hijo que trasciende todas las culturas y todas las épocas. Y, por eso mismo, tiene valor para todos los hombres...

No quiero desvelaros más de este emotivo relato. No todos tenéis por qué estar de acuerdo con él, pero confío en que a todos os conmoverá y os hará pensar. Por eso tiene sentido que lo ponga en una fecha como la de hoy...

El ritmo del vídeo es pausado, suave, contemplativo. Deja que las emociones fluyan poco a poco, como en un cuento de hadas. Quizás el primer minuto pueda parecer moroso, pero luego cobra fuerza repentinamente: expresividad, dramatismo, emoción. Las imágenes proceden de un cortometraje titulado "Most", una producción de Eastwind Films, dirigida por Bobby Garabedian.

Espero que los 6 minutos de este video se te pasen en un suspiro...

domingo, 17 de marzo de 2013

Spot con valores: "¡Volvámonos locos!"

Coca-Cola es una empresa que ha apostado fuerte por los valores positivos: en los últimos años no solo ha creado un Instituto de la Felicidad, sino que ha lanzado campañas que destilan optimismo a raudales: “Hay razones para creer en un mundo mejor”, “El cajero de la felicidad” y esa simpática recopilación de escenas captadas por cámaras de seguridad.

Hoy quiero traer a colación la campaña que lanzó en enero de este año y que es una continuación de las anteriores: “Volvámonos locos” (¿Locos de qué? “De hacer cosas buenas por los demás”). Es un anuncio que cree en la bondad de las personas y que proclama a los cuatro vientos un mensaje poderoso: “Más fuerte que la crisis y la recesión es el amor que nos une a los hombres: Date a los demás”.

La campaña fue creada por Ogilvy Latin, y se diseñó para un lanzamiento internacional en los medios tradicionales y en Internet. Se rodó en pequeñas localidades de Londres, Ciudad del Cabo y Buenos Aires, y se prolongó en una serie de mini-documentales sobre personas que han realizado pequeños actos de bondad por todo el planeta.

La canción es de Roger Hodgson: “Give a little bit” (“Dame un poco... de tu amor”). Ante el mundo sombrío que nos acecha, todo en esa canción invita a la a la esperanza: la letra, la música y, sobre todo, la fantástica secuencia de historias. Su arranque es fuerte y directo: “Si hacer algo bueno por un extraño parece una locura, entonces ¡volvamonos locos!”. Y a continuación vemos a personas desconocidas que iluminan las vidas de los demás: chocan la mano de alguien que no pudo detener aquel taxi; pagan el peaje del que va delante, porque no tiene monedas sueltas; ofrecen sus regalos de cumpleaños a los niños enfermos y sin hogar… Y sigue, y sigue: plantan árboles en la ciudad triste y sin espacios verdes, cuelgan columpios en todas las farolas y en los jardines donde ya no juegan niños…

En definitiva, un anuncio sugerente, con un mensaje evangélico, centrado en el amor, y que llama locura al deseo de "hacer cosas buenas por los demás". Una campaña digna de ser imitada y divulgada. Y cuyo cierre, no deja indiferente al espectador: “Y tú, ¿estás suficientemente loco?"

domingo, 10 de marzo de 2013

Spot de la semana: "Amar al otro con sus defectos"

Amar a otra persona supone quererle como es, con sus cualidades y con sus defectos. Y esto, que es decisivo en la amistad, es mucho más importante cuando esa persona es nuestra mujer, nuestro marido: aquel ser increíble y maravilloso con el que deseamos compartir la vida entera.

El noviazgo fue, sin duda, algo inolvidable. Y también los primeros meses del matrimonio. Pero luego, con el paso del tiempo, empiezan a percibirse con claridad las pequeñas deficiencias del cónyuge. En este anuncio que me manda Mauricio Artieda, seguidor del blog, se muestran algunos defectos que podríamos calificar "de pequeña importancia". La mujer que nunca deja el asiento del coche en su sitio, una vez que lo ha utilizado. El marido descuidado que mancha la tapicería del salón cuando come viendo la tele. La esposa que hace siempre una maleta inmensa cuando viaje sólo un par de días. Y el esposo que se lava los dientes en la cocina, mientras hojea distraídamente un libro.

No podemos perder los nervios porque -un día y otro- nuestra pareja cometa el mismo error de siempre, ese que le hemos señalado una y otra vez. Entre otras cosas, porque también tiene sus virtudes: tenemos que procurar recordarlas cuando vemos claramente sus defectos. Y también, por dos cosas más: porque le amamos y porque esa persona nos ama.

En el spot, todo es visto con inmensa comprensión: porque la música dulcifica cada pequeño desastre, cada defecto como algo disculpable y sin importancia. Y, sobre todo, está la mirada del otro. Esa mirada alegre y enamorada -lo más precioso del spot- que es lo que permite comprender y amar al otro con sus defectos, y decir siempre: "Sí, quiero".

domingo, 3 de marzo de 2013

"Regreso a casa": Un spot de la Superbowl que conmovió a América

Hace apenas 3 semanas, en el descanso de la Superbowl, un anuncio de Jeep conmovió profundamente a medio Estados Unidos y fue elegido como uno de los mejores del año.

La narración va "in crescendo". Lo primero que vemos es una pantalla oscura y unas palabras fuertes, como gritos silenciosos: “We Wait. We Hope. We Pray” (“Nosotros esperamos, anhelamos, rezamos… hasta que vuelvas a casa”). Pronto descubrimos que es un homenaje a las tropas que vuelven tras una misión humanitaria, una carta abierta a los hombres y mujeres que han cumplido una tarea costosa en cualquier parte del globo.

La banda sonora llena por completo la escena, y comienza la narración de Oprah Winfrey, la conocida presentadora de TV: “Habrá una silla vacía, una luz encendida, tu cena preferida esperándote…”. Porque, mientras estabas allí, alguien mantenía viva la llama del recuerdo: “En tu hogar, en tu entorno, en nuestros corazones, te hemos echado de menos…”.

Sin embargo, el anuncio no nos muestra a los soldados, trabajando esforzadamente en algún lugar inhóspito. En su lugar, vemos a sus hermanos –abatidos– recordándoles en la escuela; a sus madres –doloridas– extrañando su presencia; a sus maridos o a sus esposas –afligidos por el recuerdo– sacando adelante la familia.

El anuncio nos habla de muchas cosas: del deber cumplido en circunstancias difíciles, del trabajo realizado en servicio a los demás, de la recompensa interior tras superar una dura prueba y de la felicidad desbordante cuando se vuelve a casa. Pero, más aún, nos habla de las personas que nos quieren cuando pasamos por momentos de incertidumbre.

Con demasiada frecuencia, al pensar en las guerras y en las misiones de paz pensamos que son algo que les afecta a “ellos”, a los soldados (o a los voluntarios, a los miembros de una ONG o de una labor misional o religiosa). Y, con independencia de lo que pensemos sobre la vida militar, nos olvidamos de lo que experimentan quienes les vieron partir: un dolor lacerante por la ausencia, un temor irreprimible por lo que pueda suceder. Y ese recuerdo constante, angustioso, que se clava en el alma y que lleva a sufrir, a llorar, a rezar…

Por eso, este anuncio puede ser visto como un homenaje a las tropas que regresan a casa, y es verdad que lo es. Pero, para mí, es sobre todo un homenaje a quienes supieron llevar esa angustiosa separación y se esforzaron por seguir adelante. El heroísmo de lo cotidiano, que tantas veces resulta más arduo y difícil que el otro.

domingo, 24 de febrero de 2013

Spot en el Día de Andalucía: Orgullo de las propias raíces

Rafael Cañizares, seguidor del blog y amante de la buena cerveza, me envió hace semanas el spot de Cruzcampo "Hecha de Andalucía".

Para este 28-F que en el Sur de España celebramos "El Día de Andalucía", me parecía un buen momento para ponerlo. Porque es simpático, divertido, amable; porque trasmite optimismo y ganas de vivir;  pero, sobre todo, porque habla de un valor que hoy necesitamos recuperar: el patriotismo, el sano orgullo por las propias raíces.

Sí, reconozcámoslo. Hoy está de capa caída ese aspecto de la virtud de la piedad: no en el sentido de compasión hacia el que sufre, sino el de la "pietas" clásica: la virtud que nos lleva a reconocer y agradecer todo lo que hemos recibido de nuestros mayores: de nuestros padres, de nuestros maestros y de nuestra tierra.

En el sentido más alto, la piedad nos lleva a reconocer lo que hemos recibido de Dios: la vida, el ser, sus dones, su ayuda siempre. En un segundo nivel, la piedad nos lleva a reconocer lo que debemos a nuestros padres; y, en consecuencia, a desear cuidarles -más aún, cuando están impedidos- porque nos han transmitido la vida, la educación, su cariño... Después, la piedad nos lleva a reconocer lo que debemos a nuestros maestros. Y, finalmente, la deuda con nuestros antepasados y con la tierra en la que hemos nacido.

De nuestra tierra hemos recibido mucho: una cultura, un carácter, un paisaje, una forma de ser. Eso no nos separa de quienes tienes otra tierra y otras raíces, pero sí nos proporciona identidad. Sabemos quiénes somos. Eso es un valor que compartimos y que, siendo cada uno único e irrepetible, a la vez nos hace compatriotas; de alguna forma, hermanos. Yo, que no nací aquí pero que llevo en Andalucía 19 años, siento una enorme deuda de gratitud por todo lo que he recibido en esta tierra.

Esta es una campaña en la que Cruzcampo se enorgullece de sus raíces andaluzas. Y rinde un precioso homenaje -a la vez poético y divertido- a la impronta de esta tierra: "El andaluz no es un acento, es un castellano entre amigos. Nuestros trajes no se lucen, ¡son de luz! En Andalucía no nos dan miedo los cuernos, los toreamos. No andamos por la calle, ¡la vivimos!". Por eso aceptamos la chispa y la gracia de esta sentencia: "Y en Andalucía no exageramos, son los demás los que se quedan cortos".

Sí, el orgullo por las raíces es el gran valor de este anuncio. Ahí está nuestro carácter y nuestra historia, cuanto amamos y somos. Porque, en parte, es verdad que estamos "hechos de Andalucía". ¡Y es bueno que nos llenemos de orgullo!